La crisis política entre Cuba y Estados Unidos enfrentan una fase más de distanciamiento, en donde el régimen de Fidel Castro presagia mayores presiones económicas, como la suspensión del envío de remesas a la isla por 1000 millones de dólares anuales, y se prevé hasta una intervención militar La Habana, Cuba. La escalada de agresiones emprendidas por el gobierno de George W. Bush en contra del régimen de Fidel Castro ataca, en primera instancia, la estabilidad financiera de la isla. “Las nuevas medidas tienen por objeto ahogar a la Revolución”, sintetiza Rafael Dausá Céspedes.
El director de América del Norte del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) de Cuba señala que “al limitar aún más los viajes de norteamericanos y el envío de remesas a familiares, se pretende cortar el flujo financiero hacia nuestro país”.
Con el endurecimiento del bloqueo económico anunciado por Estados Unidos en el Informe de la Comisión de Ayuda a una Cuba Libre, e impuesto con las medidas que entraron en vigor el 30 de junio, se prevé una crisis económica similar a la de los noventa del llamado "periodo especial".
El informe divulgado el 6 de mayo restringe los viajes de estadounidenses a la isla, reduce las remesas y condiciona los intercambios académicos, educativos y deportivos entre Cuba y Estados Unidos. Según cifras extraoficiales, actualmente las remesas ascienden a mil millones de dólares anuales y son la segunda fuente de ingresos de divisas para la isla.
La sociedad cubana será impactada casi en su totalidad por estas disposiciones pues, como declaró el presidente Bush durante la publicación del informe, “esta estrategia impedirá que el régimen –de Fidel Castro- explote las divisas de turistas y las remesas a los cubanos, para sostener su régimen represivo”.
Dausá Céspedes explica en entrevista que “habrá afectaciones generales porque el dinero que se recibe en el país, producto de los viajes de norteamericanos, se redistribuye socialmente en todas las esferas de la vida económica y social de Cuba”.
En sentido similar, las remesas destinadas a familias o individuos son invertidas en la adquisición de determinados productos, y los ingresos de esas transacciones también son distribuidos socialmente a través del gobierno, pues éste controla las tiendas de divisas.
“Las disposiciones son una violación flagrante de los derechos humanos del pueblo cubano y, evidentemente, también de los emigrantes que ahora podrán viajar a Cuba una vez cada tres años, y mandar dinero a sus familiares muy limitadamente -300 dólares cada tres meses-”, asegura Dausá Céspedes.
El diplomático cubano expresa que “es increíble que el gobierno de Estados Unidos publique de forma descarada estos planes, que varios años atrás formarían parte de los archivos secretos de la CIA; hemos llegado al descaro de que la discusión de cómo derrocar a un gobierno legítimamente constituido sea de forma abierta, sin el menor recato”.
Provocaciones militares
La crisis económica es apenas el inicio de las consecuencias de esas disposiciones. En Cuba ya se plantean peores escenarios y no se descarta una intervención militar, como aseguró en su Segunda Epístola el propio comandante Fidel Castro, el pasado 21 de junio, en ocasión de la respuesta al gobierno estadounidense por la acusación de promover la prostitución y el tráfico de personas.
“Lo peor de su descabellada y torpe política contra Cuba es que usted, y su grupo de cercanos asesores, han declarado impúdicamente su propósito de imponer por la fuerza lo que califican de transición política en Cuba (…). Como esto sólo puede hacerse enviando tropas a ocupar puntos claves del país, se está proclamando el propósito de intervenir militarmente en nuestra patria (...)”, expresó.
Así, Cuba toma precauciones ante una posible invasión armada. Rafael Dausá dice que “en el contexto actual, nuestro país no puede descartar la posibilidad real de una intervención militar de Estados Unidos. Tenemos que contar con la peor opción, porque la administración Bush ha demostrado lo irracional que es”.
Para el diplomático no se debe perder de vista que Cuba siempre está presente en las listas negras de Estados Unidos. “Además, dice, siempre que hay elecciones en Estados Unidos, los temas de seguridad nacional se manejan de forma muy oportunista y Cuba podría ser utilizada como chivo expiatorio de cara al actual contexto electoral norteamericano”.
Hasta ahora una de las evidencias que alienta tal pronóstico, es la presencia de un avión militar estadounidense en el espacio aéreo cubano, lo cual es considerado como la más desconsiderada incitación.
Kenia Serrano Puig, diputada de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, miembro de la Comisión de Relaciones Internacionales, expresa que la decisión más “terrible” del gobierno de Bush, es que un avión militar transmita las señales de Radio y TV Martí.
Para la diputada, “esta acción pone al borde de una gran provocación las relaciones políticas, que de por sí no existen, entre Estados Unidos y Cuba, sobre todo porque el pueblo y el gobierno cubanos no vamos a permitir ninguna agresión a nuestro espacio aéreo”.
En este sentido, Rafael Dausá indica que la utilización del avión C-130 para las transmisiones anticubanas representa un gran peligro.
“Se trata de un avión militar que sobrevuela las inmediaciones del espacio aéreo cubano, lo que incrementa las posibilidades de una provocación, de un accidente, el peligro a la aviación en el área, las medidas de seguridad. Ellos (la administración Bush) escalarán su agresión y nosotros, por supuesto, vamos a escalar nuestras defensas”.
El director de América del Norte del Minrex añade que “el gobierno de Estados Unidos no tiene ningún derecho a tratar de imponernos una cultura, una información o un modo de pensar, por eso nos defenderemos de esta agresión”.
Como parte del trabajo de inteligencia desarrollado en Estados Unidos para derrocar al sistema socialista, fueron instauradas Radio y TV Martí, en 1985 y 1990, respectivamente. Se trata de medios que emiten mensajes anticastristas desde Miami, Florida, cuna de la disidencia cubana.
La disidencia
Otro punto que destaca en las medidas estadounidenses encaminadas a la desestabilización del gobierno de Fidel Castro, es precisamente el apoyo económico a la “contrarrevolución”.
La política de injerencia esbozada en el Informe de la Comisión de Ayuda a una Cuba Libre, establece que la administración Bush destinará 36 millones de dólares para apoyar las labores de los disidentes radicados en la isla.
Al respecto, Rafael Dausá explica que “este informe tiene dos vertientes: las acciones para cortar los flujos financieros y el intento de incrementar la subversión, es decir, la injerencia en los asuntos internos de Cuba, la penetración ideológica a través de su campaña de apoyo a la contrarrevolución”.
El diplomático asegura que el gobierno de Cuba está decidido a evitar la injerencia en los asuntos internos, a no permitir que de forma descarada y abierta el gobierno de Bush intervenga en asuntos que son de orden interno y que sólo al gobierno cubano y a los cubanos les corresponde manejarlos.
La tensa situación que se vive en la isla se convierte en un desafío para uno de los últimos refugios del sistema socialista. La diputada Kenia Serrano expone que “las medidas anunciadas por el presidente Bush dan una especie de ultimátum a la Revolución, a Fidel, a nuestro proceso revolucionario; pero nosotros estamos decididos a defender lo que hemos construido”.
Agrega que algunas de esas disposiciones son una provocación en el ámbito militar y pueden derivar en una confrontación armada; “esto sería lamentable pero no le tememos, nuestra población está preparada para enfrentar cualquier circunstancia. Hoy en la batalla de ideas, pero si mañana se impusiera el lenguaje de la guerra, estamos dispuestos a hacer la guerra y por supuesto a ganarla”.
Hasta ahora, uno de los sectores que permanece al margen de esta estrategia política, es el comercial. “Nosotros mantenemos las compras, pues estas regulaciones en nada tocan las compras de alimentos en Estados Unidos. Es lo único que nosotros podemos comprar, en efectivo, con pagos adelantados y sin posibilidad de obtener ningún tipo de crédito”, dice Dausá Céspedes.
No obstante, la relación bilateral es compleja; bajo esta premisa, Rafael Dausá manifiesta: “nosotros tenemos el concepto de que ganamos la guerra evitándola, para lograrlo tenemos que estar preparados para la peor opción.
“Hasta el momento no hemos estado en guerra con Estados Unidos pero estamos preparados para todas las opciones políticas o militares que el gobierno norteamericano decida emplear contra nosotros”.
Elecciones en Estados Unidos
En noviembre próximo se celebrarán las elecciones presidenciales de Estados Unidos; de manera circunstancial, esta decisión determinará también el rumbo de la política exterior entre este país y Cuba.
La permanencia de Bush en la Casa Blanca supone un aumento de la escalada de agresiones para derrocar al gobierno de Castro, mientras que el triunfo de John Kerry —el aspirante demócrata— abona la posibilidad de cambiar esta política injerencista.
Según el director de América del Norte del Minrex, “si es reelecto Bush indudablemente se abriría un periodo de mayor tensión, un incremento dramático de las medidas anticubanas y de las sanciones contra nuestro país”.
Para Dausá, esta posibilidad sería una reedición incrementada de estos cuatro años. “Realmente no esperamos ningún cambio de política en los marcos de una administración Bush; sería muy difícil pensar que una administración tan anticubana, tan hostil, tan agresiva contra nuestro país cambiara sus acciones”.
Dausá hace una evaluación final: en el caso del triunfo de Kerry “se abre toda una serie de disyuntivas, pues tendría la posibilidad de mantener la política actual o de cambiarla”.