Para la gente de Chanal el peor enemigo es la miseria. Las enfermedades y la ceguera azotan la región sin que nadie haga nada. Los conflictos religiosos y las fracturas políticas lo complican todo en este municipio considerado como uno de los más pobres del país
Chanal, Chiapas.- Solidaridad con Salinas, Progresa con Zedillo y Oportunidades con Fox, Chanal ha sido incluido dentro de los programas de desarrollo social de los tres últimos gobiernos federales, pero todos han fracasado.
A la precaria economía que se vive en Chiapas se suman los conflictos sociales y políticos que excluyen a zapatistas y priistas, católicos y evangélicos.Todos padecen la misma suerte, grupos contrarios cuya miseria se agudiza aún más por las diferencias ideológicas.
Para llegar a Chanal hay que cruzar La Hierbabuena, paraje en donde en las últimas semanas se han registrado numerosos asaltos de comandos con armas de grueso calibre que ninguna autoridad ha logrado identificar.
Chanal se ubica en la zona de los Altos, reconocida como la de mayor influencia zapatista (luego de la selva). Las comunidades del municipio son: Frontera Mexiquito, Sajanich, Natiltlán, Ojiná, La Ventana, San José, Liberia, Chanalito, Naranjal, Sachilbalté, Nuevo Porvenir, Saquilchén y La Mendoza, con una población de siete mil 195 habitantes indígenas tzeltales de los que sólo un 10 por ciento habla español.
A 56 kilómetros de la carretera que conduce a San Cristóbal de las Casas comienzan los retenes que mantienen las bases de apoyo zapatista en la zona. Con ellos hay que identificarse claramente, decir cuál es el origen, destino y motivo de visita. A la prensa nacional la tienen bien ubicada. Si se trata de TV Azteca definitivamente el acceso está cerrado. Aún recuerdan cuando Lolita de la Vega hizo un descenso triunfal volando el techo de una escuela.
“Nada de maquinaria de construcción, policía ni militares”, indican los letreros en el camino, pero quien resulta menos grato es el personal del Cisen (Centro de Investigación y Seguridad Nacional), que de cuando en cuando entra a las comunidades zapatistas a tomar fotografías y hacer registros.
Dentro del Índice de Desarrollo Municipal, utilizado para medir las opciones de desarrollo, Chanal es uno de los cinco municipios del país en el nivel más bajo de marginación.
El IDH mide la esperanza de vida al nacer, el logro educacional y el nivel de vida mediante el ingreso per cápita. Aquí la esperanza de vida es incierta, enfermedades relacionadas con la pobreza reducen la posibilidad de llegar a la edad adulta y entre los mayores la calidad de vida es tan precaria que lo mismo da, dicen, estar vivo que muerto.
Aplicado a Chiapas el diagnóstico de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) es irreal. La reciente municipalización para calmar reclamos indígenas han llevado a un fenómeno similar al de las grandes ciudades, donde los excluidos formaron sus propios cinturones de miseria, reticentes a quien llega de fuera, desencantados del gobierno e intolerantes ante quien no practique su misma religión o milite en su partido.
De acuerdo a los estándares internacionales, la pobreza de Chanal es comparable a la de las regiones más marginadas de Túnez y República Moldavia, dos países azotados por constantes conflictos sociales.
En el municipio no hay fuentes de empleo, las familias se dedican a la siembra de autoconsumo de maíz y frijol, únicos alimentos de su dieta diaria.
Sin Oportunidades
El programa Oportunidades de la Sedesol excluye a los simpatizantes y bases de apoyo del EZLN, fuera de ellos, 1500 familias de filiación priísta son las beneficiadas.
Oportunidades contempla la vivienda y servicio médico. El apoyo que el gobierno federal entrega es sólo para el levantamiento de paredes (construcciones de block de cuatro por cuatro metros), el techo y piso corre por cuenta de sus habitantes. Nadie ocupa esos pies de casa porque no tienen dinero ni el material para techarlas, tampoco para colocar un vidrio en el hueco oscuro por donde se supone entrará la luz. Las familias son numerosas, siete hijos en promedio, que difícilmente podrían ubicarse en los 16 metros que propone el gobierno.
El recuerdo del PRI
En Chanal la influencia del PRI se mantiene viva. Roberto Pérez Rodríguez, actual presidente municipal, es priísta. Detrás de su improvisado escritorio la imagen de un Albores sonriente, enmarcado en un cuadro sin vidrio, decora la enmohecida pared.
-Roberto Albores ya no es gobernador, ¿por qué no han cambiado la foto?
-Porque Pablo ni su foto nos ha mandado- se apresta a responder Esteban López, uno de los síndicos del municipio.
La única vez que el gobernador Pablo Salazar Mendiguchía visitó esta zona fue durante su campaña preelectoral, entonces prometió que las 13 comunidades tendrían agua potable y luz eléctrica. De la luz ni un destello, y el agua, cuando llega, es almacenada en enormes pozos a cielo abierto, totalmente sucia y contaminada. Su apariencia es de lodo espeso. Adultos y niños beben directamente de ella, aquí no hay otra agua.
Roberto Pérez dice que con los diez millones de pesos del presupuesto, poco se puede hacer por el municipio.
La gente se dedica a la siembra de autoconsumo, el maíz y frijol constituyen sus únicos alimentos, posible sólo cuando se logra la cosecha tan complicada en una tierra donde la mayor parte del año hay heladas.
No hay fuentes de empleo, los más jóvenes han comenzado a migrar hacia Estados Unidos.
Del régimen priísta la gente de Chanal guarda su mejor recuerdo. Fue el entonces presidente Ernesto Zedillo quien el 19 de mayo de 1998 inauguró el Centro de Salud con hospitalización. Actualmente funciona a medias, los aparatos de rayos X y el área de laboratorio yacen empolvados y en desuso por falta de material.
Igual que en todo el sector médico del país, la clínica más importante del municipio no tiene medicamentos, aunque es obligación del sector salud enviar una dotación cada mes.
José Hernández, director del Centro de Salud, dice que lo que más escasea son los antibióticos y la penicilina, vitales para una zona donde el 70 por ciento de los niños menores de cinco años padece desnutrición aguda, amibiasis y parasitosis. La población en general sufre infecciones intestinales por ingestión de agua contaminada, infecciones en la piel por falta de higiene y tuberculosis.
La mortandad por alumbramiento es frecuente. Las indígenas desconfían de los médicos y dan a luz en sus casas, auxiliadas por algún miembro de la familia, o en el mejor de los casos de una partera. Por los altos niveles de desnutrición el trabajo de parto es más infructuoso. La desnutrición provoca que a los 25 años los indígenas pierdan los dientes a causa de la descalcificación.
Pero lo más común son los padecimientos de tracoma y todo lo que esta enfermedad conlleva al provocar la ceguera total.
La falta de agua potable es la principal causa de que Chanal sea uno de los cinco municipios que integran la llamada zona tracomosa de Chiapas; los otros cuatro son Oxchuc, Huixtán, Cancuc y Tenejapa.
Datos de Médicos Sin Fronteras indican que 15 mil indígenas de los cinco municipios mencionados (el doce por ciento de la población) padece tracoma, enfermedad definida por el organismo como “una realidad que no hemos querido ver”.
Ojos tristes
Como las pestes en la Edad Media, los tzeltales creen que el tracoma es un castigo divino. En realidad es una enfermedad infecciosa del ojo causada por el microorganismo Chlamydia trachomatis relacionada con la falta de higiene.
Las comunidades donde hay más enfermos son Sajanich, Frontera Mexiquito, Naranjal y Liberia. Para llegar a Sajanich hay que recorrer veredas llenas de ramas, entre barrancos y piedras lodosas, caminos intransitables por las noches, se debe andar a tientas porque no hay luz.
En lo alto de una montaña vive Francisco Jiménez Hernández, indígena de 60 años de edad, que se encuentra en la fase terminal de la enfermedad, es decir, al borde de la ceguera. No sabe cuando contrajo el tracoma, sólo recuerda que desde hace dos años de sus ojos brota sangre.
-Mis ojos están tristes- solloza lastimeramente, mientras trata de entreabrir los párpados, pero la carnosidad se lo impide.
Se escucha el llanto pero de sus ojos no salen lágrimas, sino una especie de pus o nata, espesa y grisácea, con un olor putrefacto.
Francisco ha llegado al límite, contagiando a la mayor parte de su familia. Amalia, su esposa es la segunda más afectada dentro del hogar, en su caso, el aceleramiento de la enfermedad se debe al humo producido por el fogón donde cuece los alimentos y frente al cuál permanece por lo menos la mitad del día, preparando las tortillas y cociendo la olla de frijoles que los doce miembros de la familia consumen.
-No veo, antes usaba el machete y como no lo veía cada rato me cortaba; camino poco, ya no veo a mi gente, mis ojos están tristes- repite el indígena en un español apenas comprensible.
Cuando los ojos comenzaron a sangrarle vendió un caballo, el patrimonio de la familia, y junto con su hijo Tomás viajó hasta Tuxtla Gutiérrez para que lo operaran en una clínica del Sector Salud. Debía pagar dos mil pesos –apenas una parte del costo de material quirúrgico- pero su pobreza no le permitió ese lujo. Después de la operación debía reposar por lo menos cinco días y la familia vive al día, así que él no podía dejar su labor en el campo.
-Muyuk takín (No tengo dinero)- repite Francisco.
Durante las últimas semanas los dolores de cabeza son insoportables, no lo dejan dormir; llegan acompañados de ardores, le hormiguean los brazos, escucha un zumbido en los oídos y no sabe qué hacer. Se sienta en una pequeña silla de madera alrededor del fogón, donde arde el ocote, ignora que el humo que éste despide también le afecta, pero tiene frío y es el único lugar cálido de la casa.
El tracoma es una enfermedad que puede prevenirse con simples lavados de agua limpia en la cara y ojos, y la intervención quirúrgica para combatirla tarda escasos quince minutos.
Focos de infección
Enclavadas en parajes alejados en lo alto de la montaña, las comunidades Natiltlán, Sajanich, Frontera Mexiquito y Ojiná son las más aisladas, no tienen camino transitable y si una persona enferma se muere allí porque no hay manera de trasladarla a una clínica.
Por falta de letrinas la gente defeca al ras del suelo creando un foco de infección, la mayoría de los niños padecen diarreas, parasitosis y herpes en la piel.
Cuando una persona muere se le entierra envuelta en una cobija, la gente no tiene para suntuosos velorios ni un ataúd, lo que en las comunidades sucede, allí se queda.
En Naranjal el principal problema es la falta de luz, la gente se alumbra con ocote, que afecta las vías respiratorias y pulmones. En esta comunidad no hay un solo pozo de agua, así que hay que esperar la que trae la lluvia, almacenarla en viejos cacharros y reusarla repetidas veces.
-¿Usted sabe que Chanal es uno de los municipios más marginados del país?
-Si, lo se yo y lo sabe mi gente- responde el alcalde de Chanal- la pobreza que vivimos está reconocida a nivel nacional e internacional. Sabemos que tenemos mucha marginación, y es una vergüenza que en nuestro México vivamos así. Creo que somos el único país donde la gente muere de tracoma y de parto, es algo lamentable.
Tambaleo de la estabilidad social
Para Felipe Arizmendi, obispo de San Cristóbal de las Casas, la pobreza extrema que viven algunos municipios de Chiapas significan un serio problema para la estabilidad social que podrían desencadenar en nuevos descontentos similares al ocurrido en 1994 con el levantamiento zapatista. Aunque la lucha que se vive en Chiapas es de carácter político y no militar, señala el prelado.
Al cuestionarle sobre el diagnóstico de la Sedesol que ubica a Chanal como el municipio más marginado de Chiapas, y uno de los cinco del país, Arizmendi señala que no es uno, sino varios los municipios del sureño estado los que enfrentan gravísimos rezagos históricos.
“En las distintas zonas se nota sobre todo la falta de oportunidades para la gente, se han deforestado muchas montañas y las tierras ya no están dando maíz”.
Aunado a la pobreza, menciona que en la mayoría de estas comunidades existen conflictos políticos, religiosos y agrarios con tintes políticos.
“No es que la religión sea el factor determinante, pero a veces se mezcla. Cuando se mezcla lo político, agrario, religioso e ideológico, se conflictúan mucho más las comunidades que de por si enfrentan el problema más grande como la pobreza”.
(Ana Lilia Pérez)
“El país cambió”: Vázquez Mota
Las cifras oficiales revelan que más del 50 por ciento de los mexicanos se encuentra en situación de pobreza; sin embargo, Josefina Vázquez Mota, secretaria de Desarrollo Social, asegura que el país cambió, que es distinto.
“De cada peso que recibe la Secretaría, 80 centavos se van a estados y municipios”, argumenta la funcionaria y reconoce que es insuficiente, pues existen 24 millones de mexicanos en pobreza extrema, quienes carecen de alimentación, salud y educación, y otros 27 millones de pobres que aunque solucionan su problema de alimentación no cuentan con los servicios básicos.
Con tres años a cargo de la Sedesol, Vázquez Mota acepta:
“Quienes creen que los pobres son resistentes al cambio, que no quieren innovación, que quieren seguir viviendo sin luz eléctrica, que no les interesan los caminos, que les gusta ser pobres, que no quieren derecho de propiedad, no han ido a caminar por el país lo suficiente, ni le han preguntado a los más pobres”.
Y explica lo que hace la Sedesol: cuenta con 19 mil proyectos productivos para resarcir los embates de la pobreza y el desempleo; sin embargo, en México las principales garantías individuales como el derecho a alimentación, salud, vivienda, educación y empleo, establecidos en la Constitución, sufren un constante incumplimiento.
Calificado como un problema histórico por la funcionaria del gabinete foxista, la pobreza se origina en las crisis económicas recurrentes, que han abatido a la nación.
“Cada vez que este país ha perdido estabilidad económica, lo primero que aumenta es el número de pobres; creo que por eso no valoramos mucho lo que significa la estabilidad, y aún reconociendo que es insuficiente, es una condición obligada”, señala.
Para Vázquez Mota un avance importante en el combate a la pobreza es la clasificación de la misma. “Por vez primera tenemos en México la medición. Para eso se establecieron tres líneas: la pobreza alimentaria, que son las familias que ni siquiera tienen un ingreso para cubrir su alimentación, aquí tenemos 24 millones de mexicanos”, lo que equivale a la cuarta parte de la población que carece de lo básico.
“La población total suma poco más de 51 millones de mexicanos en pobreza; la mayoritaria es evidentemente la alimentaria. El segundo segmento es la de capacidades y luego tenemos la otra que es la menor, le llamamos pobreza patrimonial, esto significa que aunque tienen para alimentación y salud y educación, no tienen derechos de propiedad, ni vivienda, ni terrenos; ningún activo patrimonial”, explica.
Lejos de discursos y políticas gubernamentales para enfrentar este flagelo, la oferta de un cambio en el país es una quimera que se envuelve en los programas de desarrollo humano.
Programas gubernamentales
Programa para el Desarrollo Local
(Microrregiones)
Busca el desarrollo integral y sustentable de los espacios territoriales que registran los índices más altos de marginación del país.
Opciones
Productivas
Otorga apoyos a la población en pobreza para impulsar procesos de desarrollo a partir de una estrategia que genere opciones productivas, contribuya a la consolidación de organizaciones de productoras y productores, propicie la formación de Agencias de Desarrollo Local, contribuya a la formación de un sistema de financiamiento social y promueva una cultura socialmente corresponsable en la superación de la pobreza y el acceso al desarrollo a partir del ámbito local y con proyección microrregional y regional.
Empleo Temporal
Genera oportunidades de ingreso en el medio rural con acciones dirigidas al desarrollo de capital humano de la población que vive en pobreza extrema, así como al desarrollo de infraestructura social, productiva y preservación del medio ambiente.
Mejorar las alternativas de inserción en el mercado laboral de las familias que habitan en el medio rural mediante acciones intensivas de mano de obra, que generen beneficios de corto, mediano y largo plazo.
Jóvenes por México
Canaliza y capitaliza el esfuerzo y conocimiento de los jóvenes prestadores de servicio social en beneficio de la población en pobreza que habite en localidades y colonias en marginación, grupos vulnerables y población damnificada ante desastres; mediante su participación en proyectos de desarrollo social y humano, productivos y de asistencia, poniendo en práctica la preparación adquirida en su formación profesional, despertando su conciencia sobre la realidad socioeconómica del país y fomentando su compromiso solidario con México.
Atención a Jornaleros Agrícolas
Contribuye al mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo de la población jornalera agrícola, a partir de una atención integral y oportuna, a través de procesos de promoción social de coordinación institucional con los tres órdenes de gobierno, y de concertación social con productores, organismos sociales y los mismos beneficiarios.
Incentivos Estatales
Incentiva el buen desempeño y la innovación para el desarrollo social, mediante el apoyo a proyectos estatales de alto impacto social, que demuestren su viabilidad técnica, y que sean consistentes con el Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006, Superación de la Pobreza: una tarea Contigo, y los Planes Estatales de Desarrollo.
Iniciativa
Ciudadana 3x1
Apoya las iniciativas ciudadanas para concretar proyectos que conlleven a mejorar la calidad de vida de los habitantes, mediante la concurrencia de recursos de la Federación, estados, municipios y de los propios ciudadanos organizados, principalmente radicados en el extranjero.
Desarrollo de los Pueblos y Comunidades Indígenas
Impulsa el desarrollo social y económico de los pueblos y comunidades indígenas, con pleno respeto a los recursos naturales de su entorno, sus culturas y derechos, mediante la ejecución de obras de infraestructura, de alcance regional, detonadores de su desarrollo; la generación de organización productiva para mujeres indígenas; la instrumentación de acciones de capacitación, y la consolidación de los Fondos Regionales Indígenas como instancias de financiamiento de carácter social operadas y administradas por organizaciones comunitarias indígenas.
Fuente: Sedesol
Las ollas, primer paso
A través de la Secretaria de Desarrollo Social de Chiapas, el año pasado el gobernador Pablo Salazar instrumentó en Chanal el programa denominado Vida Mejor para las mujeres y los niños, para abatir la pobreza, enfermedades y padecimientos ligados a ella.
-El primer paso está dado- dice la titular de la dependencia María de los Angeles Cruz Hernández, y agrega que éste fue dotar a las comunidades de ollas de agua a fin de prevenir el tracoma (aunque tales construcciones están expuestas a cielo abierto y el líquido que allí se almacena está altamente contaminado).
-¿Que significa para el gobierno de Chiapas tener uno de los municipios mas pobres del país?
“Tenemos que reconocer esta dolorosa realidad, pero también es cierto que aquí mismo tenemos regiones y otros municipios que también son de alta prioridad e igual de pobres”, resume la funcionaria.