Contrario al “país de las maravillas” que el propio presidente Vicente Fox cree haber construido en tres años de gobierno, millones de mexicanos padecen como una maldición la pobreza extrema.
El abandono en el que se encuentran las regiones más pobres del país, revela una negligencia criminal de autoridades estatales y federales que, año tras año, para justificar su trabajo burocrático, instrumentan planes y programas que se traducen en caldo de cultivo de corrupción y nepotismo y que, lejos de ayudar a los más desposeídos, sólo benefician económicamente a autoridades estatales y municipales.
Un ejemplo de lo anterior son los cinco municipios más pobres del país escondidos en cuatro estados de la República, en donde hay evidencias claras de que programas y planes institucionales no cumplen siquiera con las expectativas mínimas para erradicar la miseria.
Un recorrido por los municipios que de acuerdo con las cifras oficiales representan la región más pobre del país, evidencia la miseria atroz y lacerante ante los “esfuerzos” que dicen realizar las autoridades gubernamentales para combatirla.
En lo que ya se conoce como el “corredor de la pobreza”: desde Metlatónoc, Guerrero, hasta Chanal, Chiapas, pasando por Mixtla de Altamirano, Veracruz, y Coicoyán de las Flores y Santa Lucía Miahuatlán, Oaxaca, ocho reporteros de Contralínea se internaron en los poblados más apartados de esta región y aquí narran lo que vieron, escucharon y que choca con la retórica política de los discursos gubernamentales sobre la erradicación de la pobreza.
Las cifras oficiales en torno al programa Oportunidades, la nueva y “exitosa estrategia” gubernamental que emprendió la administración Fox para erradicar la pobreza extrema, plantean un beneficio en “favor de casi 21 millones de mexicanos”, y tiene un alcance, de acuerdo con las proyecciones burocráticas, de beneficiar a 25 millones en el presente año.
Pero la realidad rebasa las expectativas gubernamentales. Mediante servicios de salud, alimentación y educación, Oportunidades pretende “rescatar de la pobreza extrema a millones”; sin embargo, tan solo en los cinco municipios que la propia Secretaría de Desarrollo Social ubica como los más pobres del país, Oportunidades no figura ni como la más remota de las esperanzas.
El abandono es atroz y la miseria lacerante, y los programas de erradicación de la pobreza son insuficientes, no llegan a las comunidades más pobres de la región y se convierten sólo en instrumento de la exclusión política por parte de autoridades municipales.
He aquí cinco historias de sobrevivencia y desesperanza que derrumban el optimismo oficial y que muestran con toda su crudeza que los servicios básicos de salud, alimentación y educación en la región, no son más que un mito.