La falta de voluntad política es el principal obstáculo para concluir la Reforma del Estado. De no llegar pronto a acuerdos, las posibilidades de que Vicente Fox gobierne como lo prometió se agotan. Pugnas entre los diferentes partidos políticos, la incapacidad de Vicente Fox para gobernar y la falta de sensibilidad de la clase política mexicana, ponen en entredicho la posibilidad de sacar adelante la Reforma del Estado. Los siguientes meses serán cruciales.
Mientras la discusión continúa en las cúpulas de la política, del ámbito empresarial, económico, social y cultural respecto a cómo debe ser o por dónde empezar la Reforma del Estado, las oportunidades se agotan para llevarla a cabo.
Sin embargo los problemas continúan. La reciente elección de consejeros del Instituto Federal Electoral (IFE), pone de manifiesto una vez más la falta de capacidad de los partidos para lograr consensos, los cuales son necesarios para llevar a cabo la Reforma del Estado.
Falta de voluntad
Para los especialistas y legisladores, el principal obstáculo para llevar a cabo las reformas estructurales que el país requiere, es la poca voluntad que han mostrado los diferentes partidos políticos.
“Las bancadas de la Cámara de Diputados han visto otros temas como prioritarios y no se ve que haya urgencia para llevar a acabo las reformas. Ya hay propuestas en las dos Cámaras y en la Secretaría de Gobernación, pero falta voluntad política para incorporar la Reforma del Estado a la agenda legislativa”, dice el senador priista Genaro Borrego, quien el año pasado presidió la Comisión Especial para la Reforma del Estado en el Senado.
Para Borrego, a pesar de que ha habido avances en varios temas fundamentales, principalmente en lo que se refiere a la relación de los estados y la federación, la composición y relación entre las cámaras, la posibilidad de que haya los mismos senadores por estados, la reelección de diputados, la fiscalización a los partidos políticos, la transparencia y la rendición de cuentas de los funcionaros públicos y otros más, no se ha podido llegar a consolidarlos.
El motivo, “no hay voluntad política por parte de los partidos políticos para impulsar estos temas, que deben tener por objetivo consolidar nuestra democracia y actualizar el régimen representativo y federal plasmado en nuestra Constitución.”
Para José Antonio Crespo, investigador del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), un factor importante por el que no se pueden llevar a acabo las reformas estructurales, es el mismo Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Crespo considera que con un PRI con mayoría en el Congreso y como opositores de las reformas, quienes ya echaron para atrás el cobro de IVA a alimentos y medicinas y la reforma eléctrica, tiene la batuta.
Sin embargo, dice, “las propias decisiones internas del PRI, el hecho de que no esté unificado el mando del partido y que una buena parte se oponga a las reformas de Fox, hace difícil que pasen las reformas satisfactoriamente.” En medio del caos hay quienes ven con más optimismo el tema y consideran que todavía hay tiempo, aunque limitado, para llegar a acuerdos.
Para Manuel Camacho Solís, diputado perredista, la Reforma del Estado puede avanzar, aunque no es algo tan sencillo como se hubiera dado al principio de la administración, porque la posibilidad de avance está dada por los problemas en la operación del sistema político, “ahora estamos seguros de que hacemos la reforma o va a ser muy difícil gobernar a partir del 2006”.
“El problema no sólo es que nos mantengamos bajo la dinámica de los anteriores regímenes priístas, sino el arreglo constitucional que traemos. Es decir, el sistema político ya no coincide con el sistema electoral y el sistema de partidos, entonces hay que adecuar el sistema de gobierno al sistema de partidos”, considera Camacho Solís.
Retroceso
Tema trascendental en la Reforma del Estado, es el electoral. A pesar de contar con un instituto autónomo que garantiza la imparcialidad en las elecciones, aún falta mucho por hacer en ese renglón. El tema de la fiscalización a los partidos, los topes de campaña y una revisión a las leyes electorales, son los retos de la Reforma del Estado en este ámbito.
Sin embargo lo ocurrido en la pasada elección de los nuevos consejeros electorales, cuando el PAN y el PRI dejaron fuera de la decisión al PRD --consideran los especialistas-- trae un retroceso significativo a los avances que se habían conseguido en materia electoral.
Para José Antonio Crespo lo que ocurrió en el IFE nos regresa casi 15 años, pues al dejar de lado a una de las fuerzas políticas más importantes del país, hace que se dude de la imparcialidad con que funcionará el instituto.
“Ya de entrada queda la suspicacia como sello de origen del nuevo consejo, y la única forma que se puede mostrar que es imparcial a los ojos de los perredistas es que gane López Obrador. Esta situación parecía superada, pero vemos que no es así por la cantidad de dudas y debates al respecto. Esto es un retroceso para la Reforma del Estado, porque una vez más se pone de manifiesto la incapacidad de los partidos de ponerse de acuerdo.”, dice Crespo.
Emilio Zebadúa, diputado perredista y quien formara parte de la Mesa especial para la Reforma del Estado, considera que ha habido una serie de omisiones muy claras en la parte política. Considera que lo que ocurrió en el IFE deja ver que Vicente Fox y Santiago Creel simplemente no hicieron nada para impedir un desencuentro de la mayor trascendencia, como fue la imposición del PRI y del PAN de una fórmula política de dominio sobre el IFE.
“Nosotros hubiéramos esperado una actitud de Estado, una actitud con responsabilidad superior, para que hubiera llamado a cuentas a sus propio partido para que no cometiera el atentado contra el prestigio del IFE. Para Fox y Creel no existe en temas como los del IFE el sentido de responsabilidad democrático”, dice Zebadúa.
Reformas neoliberales
Miguel Carbonel, doctor en derecho constitucional, investigador y profesor de la UNAM, declaró en el marco del Primer Foro sobre la Reforma del Estado, que Vicente Fox se concentraba en las reformas estructurales necesarias para continuar las políticas económicas neoliberales de los anteriores regímenes priístas, por lo que buscaba a toda costa la privatización de industria eléctrica y petrolera del país, es decir, ponía más énfasis a las reformas económicas que a las políticas y sociales.
José Antonio Crespo coincide en que los cambios que quiere Fox responden a los mismos sistemas neoliberales y se parecen mucho a los de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas y Ernesto Zedillo, y eso explica la alianza que hubo entre el PAN y el PRI en esa época, principalmente en las coincidencias del modelo económico.
“Cada partido tiene su programa, está el PRD que tiene su plataforma, el PRI que ya la cambió y el cual quiere adaptar al viejo nacionalismo revolucionario. Aunque la política de Fox es la misma política económica de los gobiernos tecnocráticos del PRI, no tiene los elementos ni la mayoría para sacarlas adelante, entonces están trabadas”, considera.
Genaro Borrego dice que para bien o para mal México se abrió ante el mundo, es una de las economías más abiertas del mundo y para adaptarse a la globalización llevó a cabo ciertas reformas, pero el paquete completo quedó inconcluso.
“El mundo ha evolucionado a un ritmo diferente a como han evolucionado las reformas al interior del país, y creo que estamos en una realidad inconclusa, y estas reformas responden al hecho de que nuestra economía está abierta. Nadie niega que las finanzas públicas están en franca vulnerabilidad, que se necesitan recursos para el gasto social y que para eso evidentemente urge una reforma fiscal.
Prospectiva
Los entrevistados coinciden en que los resultados de la Mesa para la Reforma del Estado, presidida por Porfirio Muñoz Ledo, son viables en la medida en que en los próximos tres años haya voluntad para hacerla.
“Esto requiere de tiempo y de poner en sintonía a un número muy alto de actores políticos con la visión de largo alcance que Muñoz Ledo tiene y eso va a ser muy difícil. Entonces, ante la falta de una concepción homogénea de la Reforma del Estado y de los actores políticos, lo que procede es ir paso a paso con temas muy específicos”, dice Genaro Borrego.
Para el investigador José Antonio Crespo algunos de los resultados del equipo de Muñoz Ledo son viables, “pero yo veo difícil en general cambios profundos, porque la propia estructura, la división del poder, el hecho que tengamos gobiernos divididos, dificulta el que se lleve a cabo esta reforma; son decisiones muy distintas de los partidos para llegar a una mayoría absoluta que se necesita para un cambio constitucional, es decir creo que es difícil que se avance en esta Reforma del Estado e incluso en algunos aspectos vamos retrocediendo”.