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Cuando era una jovencita, Susana Zabaleta, recién llegada de Monclova, Coahuila -después de Roma y Florencia, Italia-, y luego de decenas de cursos de ópera y música, inició en los escenarios cantando ópera en la sala Ollin Yoliztli, del Distrito Federal. Pero a partir de 1986 vino un vendaval de teatro musical, clásico, contemporáneo y para niños; discos, conciertos, películas, telenovelas, premios.
A Contralínea le habla de todo eso y además de política (Roberto Madrazo, Vicente Fox, Marta Sahagún, Rosario Robles) y hasta de sus zonas erógenas.
Quizá no está de más decir que Susana Zabaleta es una de esas mujeres con la que muchos hombres, desde adolescentes hasta abuelitos, querrían compartir. Unos para terminar de criarse en su regazo y otros para consentirla en sus ya acolchonados brazos. Es, literalmente, una mujer admirable. Y hablar con ella, válga la metáfora, una sinfonía. La cantante y actriz afirma que no sería tan buena actriz si no fuera tan buena cantante.
Canta desde boleros hasta ópera -que estudió y bien-, ha hecho teatro en todos sus géneros, ganó el Ariel como Mejor Actriz por "Sexo, pudor y lágrimas". Es conocida por el televidente gracias a sus diferentes papeles, estelares y no, en telenovelas del canal 2 de Televisa.
A sus treinta y tantos -con un cuerpo que atrapa hasta a la mirada más esquiva- y muchos años más en la cantada y actuada, está felizmente casada para desgracia de millones -¿qué varón, chiquillo y grandote, no querría tenerla-, con un argentino que es director de cine y se llama Daniel Gruener, con quien tiene una hija.
Aunque no se siente bonita, confiesa que se ha sentido envidiada por ser amada. Y, claro, le piden "la receta"... Y nosotros, por supuesto, también le pediríamos a él la suya propia, aun a sabiendas de que Susana Zabaleta sólo hay una... y vive con él.
La entrevista -seguida de otra con una colega que hasta llevó su camarita para tomarse la foto "del recuerdo"- la sorprendió porque la destensó.
Aunque a Contralínea -sin más preámbulo que el saludo y el mutuo "qué gusto verte"-, respondió serena y a veces algo divertida, inclusive hasta las preguntas "tramposas" sobre ópera, teatro, televisión, cine, políticas y políticos, sexo...
-Tus autobiógrafos te presentan como "una de las más talentosas y prolíficas artistas mexicanas de los últimos tiempos". ¿Cuánto falta para que digan "la más talentosa y prolífica"...?
-¡Ay!, no, no quiero esa responsabilidad. El talento se mide según el gusto. Es como la belleza: es tan relativa que da miedo. -¿Para qué hay más talento, para el canto o para la actuación?
-Ojalá alguien más te respondiera. A mí me gustan los dos por igual. Yo creo que no sería tan buena actriz si no fuera tan buena cantante.
-¿O sea que ninguno de los dos va en contralínea del otro? -Exacto. -¿Qué escuchas cuando tú no te escuchas?
-Escucho de todo un poco: música que no tiene nada qué ver con lo que se oye en radio, los pájaros de mi casa... Me encanta meterme en los discos raros.
-¿Qué me dices de la producción y divulgación de la ópera en México?
-¡Ay, qué miedo! Pienso que nos hemos quedado cortos en la llamada música seria. Creo que debería de ser como en Italia u otros países donde ves en la calle a un trío cantando.
-¿En México es más difícil hacer ópera que cine?
-Los dos están iguales: el gobierno trata de hacer algo por ellos y no hace nada por ninguno.
-¿Por qué Susana Zabaleta no está en las grandes óperas?
-Porque un día, cuando hacía "La Traviata", invité a mi papá -que para mí era como un dios- y al finalizar me dijo: "La ópera no sólo no me gusta, me reencabrona". ¿Por qué?, le pregunté. "Porque está en italiano, no le entiendo una chingada. Estoy hasta la madre y mis nalgas las traigo planas, quiero irme a tomar algo para que se me quite este malestar"... De ahí me metí al teatro, y cuando me vio en "El Violinista en el Tejado", lloró.
-Si pudieras producir y estelarizar una gran ópera, ¿cuál sería y en qué escenario?
-Híjole, tengo tantas: "Cossi Fan Tutte", "La Bohemia"... Me gustaría hacer todas las de Mozart.
-¿Y qué escenario para cantar lo que más cantas?
-Las calles. Y lo he hecho. Tú no sabes lo respetuosa que es la gente.
-Cuando tomabas tus primeras clases, ¿qué pretendías, qué soñabas?
-Era muy romántica. Soñaba con enamorarme de un tenor, casarnos y tener muchos hijos. Hasta que un maestro me rompió el encanto cuando me dijo: ¿Quieres llegar en un Volskwagen a Bellas Artes o en una limusina a Televisa? Y me quedé pensando y dije: No sé lo que quiero.
-¿Cada cuándo vas a la ópera? -Cuando Benjamín Caan tiene una, que es una vez al año.
-¿Y cada cuándo vas al teatro? -Por lo menos dos veces al mes.
-¿Te gustan las telenovelas mexicanas? -Yo soy como "Scare face": hago la droga, no me la meto.
-Actriz protagónica y antagónica... ¿Qué tan villana eres en realidad?
-Mucho. Soy muy violenta. Alguien que me agredió un día y se la regresé, me dijo: "Eres una maldita"... Me reí tanto, me di la media vuelta y me fui.
-¿Qué hiciste el día que te dieron el Ariel por Mejor Actriz? -Ese día fue extraño. Tenía que estar desde el mediodía en el teatro porque E Entertaiment me había escogido como conductora y estaba entrevistando a todos los actores. ¡Desde la una de la tarde sin comer!... Traía unos zapatos de tacón que me lastimaban. Le dije a Daniel (Gruener): "Ya estoy hasta la madre con estos zapatos". Pues quítatelos. Y me los quité. Y cuando mencionaron la categoría en la que yo estaba, pensé que se lo llevaría Arcelia Ramírez... Y escucho mi nombre. ¡No sabía qué hacer! ¿Qué hago con los zapatos?, le dije a Daniel. ¡Pues póntelos! No sabía cómo ponérmelos, ¡y eran de esos de correas!.. Sentí como un cohete en la cola.
-Supongo que ahora entiendes el trabajo nuestro, de los reporteros. -¡Sí, claro! Marta, Echeverría, Castañeda… ¡Zas!... Había que aprovechar el momento. No le gusta hablar del tema, pero la emoción momentánea de Susana obligaba a ligar un segundo tiempo in crescendo en la plática.
--¿Y de qué color ves la política en México? --Roja color de hormiga, de ésas que hay en mi pueblo, grandes grandes, con unos culotes donde tienen el veneno y están esperando a que alguien se les acerque.
-¿De qué color has dejado manchar tu dedo pulgar en las elecciones? -Yo les pinto mis dedos.
-¿"Caracolitos"? -Así (señal de "caracoles").
-¿Qué político te ha convencido alguna vez? -Ninguno, aunque me gustan como oradores los gobernadores de Tamaulipas (Tomás Yarrington) y Enrique Martínez (de Chihuahua). Me gusta la inteligencia de (Jorge) Castañeda, pero cuando habla dice cada pendejada...
-¿Aceptarías un cargo público? -¡Jamás! Me da miedo el poder.
-¿A Roberto Madrazo Pintado lo preferirías colgado o no lo puedes ver ni en pintura? -A madrazos trataría a ese güey.
-¿Elba Esther Gordillo te cae gorda o quisieras ser como ella para sentirte realmente villana y así caerle gorda a la gente?
-Me hace mucha gracia. Se me hace una gran actriz. Cuando habla, la gente le cree.
-No olvides que es diputada plurinominal: la gente no votó por ella, sino por el partido. -Sí, pero la gente le cree.
-¿A Rosario Robles la querrías al frente de un gran país o le pintarías un gran país en su frente? -Yo creía en ella, bastante, pero me ha decepcionado.
-¿Y qué con Marta Sahagún? -La encerraría, vendería sus chaneles y con ese dinero le daría de comer a niños.
-Si por decreto pudieras decidirlo, ¿en qué invertirías en provecho de las mayorías? -Primero les daría de comer a los niños y luego les daría educación.
-¿Qué contralínea le leerías a Vicente Fox? -Acuérdate de la campaña, cabrón, acuérdate de la campaña.
-¿Y al Congreso? -¡Ay, no! Con esos no me meto.
-¿No se lo merecen igual? -Les gritaría: "¡Queremos solución! ¡Queremos solución!"
-¿Estás de acuerdo con la investigación de la llamada "guerra sucia"?
-Eso es como la muerte de (Luis Donaldo) Colosio: jamás sabremos la verdad. Es un buen discurso político.
-Tú, como fiscal, ¿te irías también contra el expresidente Luis Echeverría? -Es muy difícil contestar eso, pero como ser humano, sí me lo llevaría a mi casa y le daría unas cachetadas guajoloteras hasta que me contestara la verdad. Dios sabe porqué no me lo he encontrado. -
¿Qué rola tuya les sugerirías como terapia a los políticos? -(Ríe) "Madame Bovary", que dice: "Como Madame Bovary, todos tenemos amigos en el PRI"... Los rostros de Susana Y, bueno, cual sinfonía, la entrevista debía tener un "finale molto allegro" que, por fortuna, le gustó y hasta la hizo reir varias veces...
-Aunque muchos te lo hayan dicho -inclusive tu esposo-, qué dichoso Fito Páez al atreverse a darte un beso en la boca el día que presentó aquí su más reciente disco (en noviembre).
-(Ríe) Mi marido me dijo: "¿Estuvo rico?". Estuvo bien, le respondí.
-¿Alguna amiga tuya te ha dicho "¡qué dichosa tú!?".
-Sí, Regina Orozco. -¿Cuál de todo te gusta más como tu punto débil?... En lo físico.
-Las pompas. -¿Y con qué se estimula mejor tu zona erógena intelectual?
-Con la palabra, con el lenguaje bien dicho..., porque ¡qué mal hablamos los mexicanos!
-¿Te gustan las dobles palabras o doblar con las palabras?
-(Ríe) Alguna vez le dije a un orador, no te voy a decir quién, que había dicho mal una palabra, y me dijo que no. "Te apuesto mil dólares, ¡y los quiero mañana en billetes de a cien!" Y a la mañana siguiente me habló para decirme que yo tenía razón, y me dio los mil dólares.
-¿Cómo es tu diálogo sexual con tu hija?
-Me pregunta si tendrá las chiches igual de largas que las mías y yo le digo que más largas y más bonitas. También por qué los hombres hacen pipí parados, y yo le contesto que porque ellos tienen manguera y nosotras no. De lo más natural del mundo. Le contesto todo, todo, todo.
-¿Te has sentido odiada por ser bonita? -No, porque nunca me he considerado bonita.
-Bueno, según tú. -Me he sentido envidiada por ser amada.
-¿Tú fuiste de las adolescentes que pensabas en un príncipe azul? -Sí, yo sí creí que existiría un tipo que vendría a caballo y que me amaría toda la vida.
-¿Qué tienes de Cenicienta? -Ahorita nada más la escoba (ríe).
-¿Y de Dulcinea? -El coraje.
-¿Y de Pocahontas? -El güerito de al lado (su esposo es güero).
-¿Y de Gatúbela? -La elasticidad.
-¿Vivir mata, o estamos muriendo en vida? -¡A güevo que vivir mata! Y no, no hay que estar muertos en vida.
-¿Sexo con pudor y sin lágrimas, o lágrimas para quitarle el pudor al sexo? -Mejor lágrimas y le quitamos el pudor al sexo.
-¿Con qué fue tu más reciente borrachera?
-Híjole. El día de Fito fue champaña y "palomas". Imagínate cómo me sacaron.
-De "palomita". -Sííí. -¿Qué locura has hecho recientemente o qué acto reprimido sacaste?
-Cantar como loca.
-¿Eso fue una locura o un acto reprimido? -No sé, pero canté hasta las cuatro de la mañana en el lobby del hotel Ancira de Monterrey. Estábamos Beny Ibarra, una de sus coristas (¡Que se sabe todas las canciones habidas y por haber!), Daniel y yo. Beny me decía: "¿Nos podemos ir a dormir?". Y yo: Chist, cállate...
-Supongo, entonces, que estuvo más cuerda esta entrevista, ¿no? -Sí, mucho más.
Los pasos de Susana
Ópera: La Traviata, Elixir de amor, Dido y Aeneas, El teléfono.
Teatro: El violinista en el tejado, Barnum, Don Quijote de La Mancha, Mi vida es mi vida, Magnolias de acero, Qué plantón, Sorpresas, Cats, Funesta, La gran magia, El hombre de La Mancha, Monólogos de la vagina.
Televisión: Al filo de la muerte, La sombra del otro, Pueblo chico infierno grande, Una luz en el camino, Mi destino eres tú, Bajo la misma piel, Cultura en línea (como conductora, Canal 22). Cine: Sobrenatural, Cossi Fan Tutte, Elisa antes del fin del mundo, Sexo, pudor y lágrimas, Vivir mata, Simbad (doblaje).
Discos: ¿O... fue un sueño?, Pocahontas (dos temas en el soundtrack), Desde el baño, El pasado nos vuelve a pasar, Navidad.
Reconocimientos: Actriz Revelación (El Heraldo de México y El Sol de México), Diosa de Plata (Sobrenatural, por la que también fue premiada en Puerto Rico y Huelva), Ariel a Mejor Actriz (por Sexo, pudor y lágrimas, que le valió otros reconocimientos de la crítica).
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