Desde 1994 a la fecha, México ha firmado doce Tratados de Libre Comercio (TLC's ) con diversos países del mundo. La promesa era crecimiento y estabilidad en la economía de la nación, sin embargo, los beneficios de esa apertura mercantil no reditúan en los bolsillos de los mexicanos, pues más de la mitad de la población vive en situación de pobreza.
No obstante que este tipo de acuerdos exhibe un avance en las negociaciones comerciales con el extranjero, la economía interna no detenta políticas públicas que permitan alcanzar el desarrollo de los últimos eslabones de las cadenas productivas.
Marco Antonio Gazol Sánchez, investigador de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explica que aunque el país se ha identificado como la octava potencia comercial a nivel mundial, “esto no se refleja en el crecimiento de la economía y en consecuencia en el nivel de vida de los mexicanos”.
“Estamos haciendo dos México; el dinámico, moderno, exportador, altamente competitivo y el resto, está cada vez más alejado de la actividad financiera. El tamaño de exportaciones del país debería reflejarse en salarios más altos y en regenerar la economía”, advierte.
Según el informe “Impacto de los acuerdos en el comercio”, que divulgó la Secretaría de Economía en marzo de este año, el desempeño productivo de México en los últimos 13 años ha cuadruplicado sus exportaciones, de 40.7 mil millones de dólares a 164.9 mil millones de dólares. Mientras que en materia de importación el incremento ha sido de más del 300 por ciento: de 41.6 mil millones de dólares a 170.6 mil millones de dólares, durante el mismo periodo.
Por su parte, Gustavo Vega Cánovas, investigador del Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México (Colmex), coincide en que “aunque los TLC's han creado un marco macroeconómico de estabilidad, desafortunadamente no han sido suficientes para propiciar el crecimiento deseado, debido a la falta de dinamismo de la economía interna.
“El país firmó los tratados con el ánimo de asegurar que nuestro comercio sirviera como máquina de crecimiento, para estabilizar la economía, asegurase el acceso a importaciones baratas, productos a precios competitivos y superar la dependencia que tuvimos en la década de los 80, con el petróleo como la principal materia de exportación”.
Cánovas advierte que de las intenciones se debe pasar a la práctica: “falta una política que promocione la vinculación de empresas con el sector exportador, sistemas de apoyo financieros que no están otorgando los bancos y que el gobierno federal financie más el programa de exportación”.
Sin más TLC's
En noviembre del 2003, el secretario de Economía, Fernando Canales Clariond, anunció que después de llegar a un acuerdo comercial con Japón, México dejaría de expandir la red de tratados comerciales por considerar “que ya son suficientes en esta etapa de desarrollo”.
Así, tal disposición suspendió las negociaciones preliminares que sostenía con países como Corea, Argentina y Panamá.
Al respecto, Gazol Sánchez señala: “el problema radica en que el primer tratado fue con Estados Unidos, porque contribuyó a concentrar aún más el comercio con esta nación y, aunque es el primer exportador del mundo y sería una tontería no aprovecharlo, no es correcto depender de un solo mercado, cualquier inversionista sabe que tiene que diversificar su cartera de riesgos”.
De acuerdo con el informe de la secretaría de Economía, el principal socio comercial del país es Estados Unidos, que participa con el 88.7 por ciento del valor de las exportaciones mexicanas, seguido de la Unión Europea con el 3.4 por ciento; Canadá, 1.7 por ciento y
Aruba con el 0.4 por ciento
“Tal dependencia del mercado estadounidense nos pone en desventaja si no tenemos políticas públicas eficientes, solamente hay que ver la economía de Canadá, quien es también uno de sus principales socios de Estados Unidos”, señala Vega Cánovas.
Y hace un análisis comparativo enfatizando el caso de Canadá: “en la década de los 90, ese país sostuvo una intensa política de inversiones públicas y monetarias, hicieron que su moneda fuera competitiva al no permitir una devaluación, brindaron apoyo al mercado interno; de inversión y de infraestructura, pero sobre todo mejoraron el tipo preparación a nivel educativo, para que empresas y universidades satisficieran la demanda que esta generando el nuevo modelo exportador”.
Las negociaciones México–Canadá, según la Secretaría de Economía, sumaron 8.7 mil millones de dólares en el 2003, lo que significó el 200 por ciento más que en 1993 y 7.4 por ciento superiores a las registradas en el 2004.
Ante tal escenario, Gazol Sánchez concluye que “hace falta una política industrial en México encaminada a diversificar nuestras exportaciones en la Unión Europea: misiones, participación en ferias, contactar empresarios europeos con empresarios mexicanos y empujarlos para que aumente el número de exportaciones.
“Para la diversificación del comercio exterior se requiere políticas activas, no políticas pasivas y es necesario afianzar las negociaciones en el mercado centroamericano, pero lo más importante es reintegrar las cadenas productivas en el país”.
Tratado Países Publicación D.O.F. Entrada en vigor
TLCAN Estados Unidos y Canadá 20 /12/ 1993 01/01/1994
TLC-G3 Colombia y Venezuela 09/ 01/1995 01/01/1995
TLC México - Costa Rica Costa Rica 10/01/1995 01/01/ 1995
TLC México - Bolivia Bolivia 11/01/1995 01/01/1995
TLC México - Nicaragua Nicaragua 01/07/1998 01/07/1998
TLC México - Chile Chile 28/07/1999 01/08/1999
TLCUEM Unión Europea 26/06/ 2000 01/07/2000
TLC México - Israel Israel 28/06/2000 01/07/2000
TLC México - TN El Salvador, Guatemala y Honduras 14/03/2001 15/03/2001, El Salvador y Guatemala 01/06/2001 Honduras.
TLC México - AELC Islandia, Noruega, Liechtenstein y Suiza 29/06/2001 01/07/ 2001
TLC México - Uruguay Uruguay 14/07/2004 15/07/2004
TLC México – Japón Japón Septiembre 2004
FUENTE: Secretaría de Economía