A dos años de las elecciones presidenciales de 2006, ya comenzó la guerra por el poder entre los diferentes actores políticos. Con una clara intención de mermar la popularidad de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), jefe de gobierno del Distrito Federal (DF) –según algunos asambleístas perredistas-, el Partido Acción Nacional (PAN), y el Partido Revolucionario Institucional (PRI), han tomado decisiones que no solo afectan al jefe de gobierno, sino a toda la ciudadanía.
Los asambleístas acusan a los miembros de las bancadas del PRI y el PAN en la Cámara de Diputados y de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), no solo de organizar una avanzada para desaforar a AMLO, sino de orquestar un ataque sistemático a las finanzas de la ciudad al aprobar las reformas al artículo 122 constitucional que obliga al gobierno a pagar los más de 9 mil millones de pesos que recibía del gobierno federal para educación, con la intención de acotar la libertad de movimiento del jefe de gobierno, y provocar la caída en la popularidad que mantiene en las encuestas.
El 17 de septiembre de 2004, en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), durante el cuarto informe de gobierno de AMLO, el presidente de la Mesa Directiva de la ALDF, el perredista Carlos Reyes Gámiz, aseguró que el asunto del desafuero al jefe de gobierno no es solo un ataque contra el tabasqueño sino a toda la ciudadanía de la capital, y advirtió que en esta embestida la ciudad corre el riesgo de llegar a la ingobernabilidad.
La diputada local perredista Lorena Villavicencio Ayala, presidenta de la Comisión de Gobierno de la ALDF, señala que aunque no ve un peligro inminente de ingobernabilidad, sí distingue una intención clara de parte del gobierno foxista de generar esa sensación y de poner en jaque al DF. “Veo a un presidente que desperdició la confianza de los ciudadanos para poder transformar este país, y una política facciosa promovida desde la presidencia para dañar al DF”.
A la asambleísta del PRD le preocupa la actitud del presidente de la República, y la cerrazón de las bancadas del PRI y del PAN en la Cámara de Diputados y en la ALDF, donde han hecho evidente que la lucha descarnada por el poder los ha dejado ciegos y no tienen la menor duda en lastimar al DF.
“No podemos permitir –dice Villavicencio- que la ciudadanía salga afectada de la lucha por desprestigiar a otro ciudadano por el solo hecho de estar arriba en las encuestas. Al final el ciudadano es la gran víctima, porque los ataques a las instituciones repercuten finalmente en la población, y nos preocupa que ya no haya ningún límite de parte del PRI y del PAN en su estrategia por conservar o regresar al poder y por las ambiciones de poder de estos dos partidos.”
Sin medir palabras, Alfredo Hernández Raigosa, asambleísta del PRD, califica la actuación que han tenido el PRI y el PAN frente al desafuero de López Obrador y la aprobación a las reformas al artículo 122 constitucional como una traición a los habitantes del DF.
“Ha sido una traición a los habitantes del Distrito Federal. Esto nos coloca a los legisladores en un estado de defensa hacia el embate del Ejecutivo para impedir que suban los impuestos en la ciudad, que se limiten los presupuestos para la educación y que no impacte en la niñez y en la juventud. Sin duda es un duro golpe y pone en riesgo la gobernabilidad de la ciudad”.
La ofensiva
Para legisladores del PAN y del PRI, el riesgo de la ingobernabilidad en la ciudad de México, no se debe a otra cosa que la incapacidad de AMLO para resolver los problemas más importantes como la inseguridad o el desempleo y por las redes de corrupción de los llamados “videoescándalos” en donde están involucrados funcionarios perredistas.
“A partir de que se exhibe el vínculo de los funcionarios perredistas con redes de corrupción, se rompe la gobernabilidad al interior del propio gobierno del DF, por eso atestiguamos luchas tribales y ataques entre ellos que repercuten en el trabajo de la ALDF”, dice el diputado local, Jorge Lara, vicecoordinador de la bancada panista en la ALDF.
Lara considera que el principal problema que enfrenta la población capitalina es que AMLO no tiene una visión de ciudad y “no vemos un perfil delineado de lo que le conviene a la metrópoli para tener una proyección económica, de desarrollo social, seguridad pública, de inversión y de actividad comercial”.
Para José Medel Ibarra, diputado del PRI en la ALDF, los signos de ingobernabilidad en la ciudad de México ya se distinguen al no haber un diálogo fluido entre los diferentes actores políticos, lo que no ha permitido avanzar en los asuntos más importantes de la ciudad como la inseguridad o el desempleo.
“La ingobernabilidad está latente todos los días cuando vemos que la única forma en que los partidos políticos como el PRD, encuentra que la única forma de solucionar los problemas es manifestándose violentamente en la Cámara de Diputados y en la ALDF, y que se ha perdido toda capacidad de diálogo entre los diferentes actores políticos”, dice Medel Ibarra.
La debacle
En medio de la lucha política que se ha desatado en la ciudad de México, Daniel Cazés Menache, director del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), especialista en el tema de la democratización de la sociedad mexicana, señala que el problema en el gobierno del DF es que ciertas prácticas de origen priísta se han arraigado en el PRD y seguramente en otros grupos de izquierda que no ayudan a la transformación democrática de este país.
“Esta ciudad tiene una mayoría de izquierda, y ¿quiénes gobiernan en la mayoría de izquierda?, Gente ignorante. Lamentablemente, he tenido que ver con mucha gente del gobierno que lo único que les interesa es tener el puesto. Además, no están preparadas para gobernar y con marcadas convicciones violentas. Y aquí lo que surge es la deshonestidad y la impunidad”, dice el investigador.
Cazés señala que los ciudadanos son y serán siempre las víctimas de las prácticas políticas deshonestas, y que los piques entre políticos ponen no solamente a la capital, sino a todo el país en un enorme peligro de violencia generalizada.
“Hasta ahora se ha mantenido el ambiente relativamente tranquilo, pero nada nos dice que este atentado de reformar el artículo 122 constitucional contra la ciudad de México --porque AMLO es un candidato viable a la Presidencia-- sea el inicio de la violencia, generada por un encono cada vez mayor entre grupos que no son pacíficos”, concluye.