Nos escribe del sureste el lector JR, que se identifica no únicamente por su correo electrónico sino de otras maneras. Dice que ha leído con sumo interés las irregularidades de los contratos que otorga Pemex. No le sorprende, ya que esta paraestatal, desde tiempos remotos, ha concedido prebendas al sindicato, ha posibilitado fraudes diferentes (con gasolina y lubricantes, amén de maquinaria y equipo) y hasta sueños de ciertos directores que se pensaron mandatarios de la nación por su cercanía con George Bush padre. Pero a últimas fechas, agrega JR, la corrupción ha crecido desmesuradamente ¡justamente en el gobierno del llamado cambio y de la rendición de cuentas!
En Villahermosa, Tabasco, y Ciudad del Carmen, Campeche, precisa el informante, hay una compañía que realiza trabajos para Petróleos Mexicanos. Él es empleado de ese consorcio. Hace poco la empresa concurso para realizar una serie de tareas importantes para Pemex. Ganó la licitación muy holgadamente ante sus competidores. Pero ¡oh sorpresa!, de un plumazo la adjudicación se le dio a otra cuyas siglas son VSP.
Creemos que este tipo de opiniones resultan importantes con el objeto de hacer constar de muy diversas maneras lo que se ha documentado en nuestra revista: la falta de probidad existente en funcionarios que llegan al gobierno de la iniciativa privada. Al tomar posesión tanto el anterior director de Pemex, Raúl Muñoz Leos, como el actual, Luis Ramírez Corzo, dijeron que además de servir al país estaban vacunados contra los hábitos de servidores deshonestos. Ya se vio claramente, en el primer caso, que no fue así. En el segundo, hay una buena cantidad de irregularidades en su trayecto, las cuales se han documentado, especialmente por Miguel Badillo. Pero en ocasiones es más obvio y dramático lo que sucede a nivel micro. Por esa y otras razones estamos seguros que Contralínea tomará en cuenta la petición del lector mencionado y próximamente tendremos un reportaje sobre lo que le inquieta a JR.
Para el contador Antonio Ossio la situación que se vivió en noviembre en la Cámara de Diputados es preocupante. Por un lado se pregunta si los legisladores no violaron la ley al aprobar el presupuesto de ingresos luego del plazo que ellos mismos pusieron para dar a conocer oficialmente cómo se gastarán los dineros públicos. En segundo lugar, quisiera le aclararan algo que estuvo en la discusión y quedó en el aire: si es posible que el presidente de la República pudiera vetar o no lo dictaminado por los diputados, ya que hubo opiniones contrarias incluso entre panistas conocidos: Fauzi Hammdam y Juan de Dios Castro, quienes dijeron que ello no era posible siendo que el vocero de la presidencia, Rubén Aguilar, señalaba enfáticamente que sí. Pero lo que le atrajo más la atención, fue saber fragmentariamente cuáles eran las posiciones de unos y otros (en una esquina la oposición y en otra el PAN extrañamente con el PVEM a su lado). Durante varios días, anota Ossio, PRI, PRD, Convergencia y PT, por un lado, y gobiernistas más verdes, por el otro, hablaron de cifras millonarias y que según su punto de vista favorecían el buen gobierno y en especial al pueblo. Nunca supimos en realidad de cuánto se trataba, qué asignación se le iba a dar, cuáles rubros se favorecían y los que salían perjudicados y, lo mejor, quiénes eran los beneficiarios.
¿En algún momento el ejecutivo y el legislativo informarán a la población de los planes importantes o seguirán haciendo de las suyas sin que nos enteremos de nada? Por eso los políticos están tan desprestigiados como la policía. Pregunta y afirma Antonio Ossio.
Tal vez nuestros reporteros puedan dar respuesta a estas interrogantes.
Como el año se termina, deseamos a nuestros lectores, como siempre, unas buenas fiestas- no obstante la crisis- y un mejor año, sobre todo en la salud y el amor, asuntos en los que podemos tener mayor control.