Si la receta hiciera al chef esa profesión no estaría mejor cotizada en el mercado laboral que, por ejemplo, la de periodista. Lo mismo ocurre en muchos otros ámbitos. Digamos, el de la comedia. Pero si usted tiene inquietudes culinarias, cómicas o periodísticas nunca está de más escuchar a los expertos.
¿Qué usted quiere filmar una comedia? Hágale caso, entonces, a Barry Sonnenfeld, director de exitosas películas como Tira a mamá del tren, La familia Adams u Hombres de negro, quien recomienda no avisarles a los actores que trabajarán, precisamente, en una comedia. Diálogos breves y un buen montaje son los que transfiguran a cualquier histrión en insuperable comediante. Y algo más: es preciso que en el elenco haya sólo un cómico. De lo contrario, aquello se convierte en un duelo de vanidosos payasos tratando de opacar a sus compañeros.
La vigencia de tales fórmulas en cuestión es palpable en Farenhait 9/11 de Michael Moore y gracias a ello la inclinación de Georgie Bush por hacerse el simpático adquirió otra dimensión. Tanto que, me temo, en caso de perder las elecciones en noviembre, el presidente gringo querrá conducir las ceremonias de entrega de los Oscares, seguro de que sus chistoretes dejarán en el olvido al mismísimo Bob Hope.
Pero, ¿tiene talento Bush para la comedia? Júzguelo usted mismo: un día acudió a Yale y deleitó a la concurrencia diciendo: “Felicito a todos aquellos que el día de hoy se gradúan con honores. Los que pasaron de panzazo no se preocupen. Ustedes también pueden ocupar la presidencia de Estados Unidos”.
La elección de este chascarrillo no es fortuita. Ejemplifica que el papel de “idiota del pueblo” es al “payasito” Bush lo que “El chavo del ocho” o “El Chapulín Colorado” a “Chespirito”. Lástima que la creación del primero no sea más que una reedición de otro idiota, el personaje creado por el presidente Reagan. Y conociendo la antigua afición del mandatario por el desmadre y la beberecua, uno sospecha que los años de sobriedad no han logrado acabar con el “payasito de la fiesta” que Georgie trae dentro.
Ya que mencionamos a “Chespirito”, hay que reconocer que los preceptos de Sonnenfeld no son aplicables sólo a las comedias gringas. De Cantinflas a Tin-Tán, pasando por Pardavé, Mauricio Garcés o Viruta y Capulina es posible reconocer las fórmulas citadas. Ignorarlas, en cambio, trae por resultado aberraciones conocidas por cualquier televidente, como aquella que supone que la clave del género consiste en “echar desmadre” o una todavía más nefasta, la de poner a los integrantes de la compañía a alburearse sin misericordia con el pretexto de revivir el otro día glorioso teatro de revista.
Sin el oficio de Moore, pues, Georgie Bush a lo más que podría aspirar es a interpretar su papel favorito en “Otro rollo” o “La escuelita VIP”. ¿Y qué decir de algunos de nuestros políticos con inclinación por la comedia? ¿Recuerda usted a Ernesto Zedillo y sus chistes que, por razones obvias, sólo arrancaban carcajadas entre los miembros de su gabinete?
En cambio, hay un terreno en el que los gobernantes no tienen rival. Me refiero al humorismo involuntario. Tomemos por caso al expresidente gringo Gerald Ford y su famoso traspié en la escalinata de un avión. Todo un clásico de la comedia que mereció el homenaje de Matt Groening al revivir el gag en las calles de Sprigfield, esta vez fundiendo en fraternal abrazo a Ford con Homero Simpson.
Humoristas como Georgie Bush, lamentablemente, llevan las cosas a extremos demenciales y uno no sabe si el “chistorete-western” que se montó a raíz de los ataques terroristas del 11 de septiembre pretende hacer reír o llorar. “Alguien tiene que pagar y vamos a patearles el trasero”, habría dicho el presidente horas después de los atentados. Y, días después, lo siguiente: “No podría gobernar si no creyera en un plan divino que trasciende todos los otros planes”.
¿Palabras tomadas de La guerra de las galaxias o de Hombres de negro? Misterio… Lo que no tiene duda es que sirvieron de inspiración a otra trama bufonesca de lucha contra fuerzas oscuras del mal. Sí, las mismísimas “Peje-aventuras”.