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Los litigios de Diego Fernández
Nancy Flores

Nuevas revelaciones de intervenciones telefónicas comprometen a Diego Fernández de Cevallos en la defensa del empresario Fernando García Zalvidea, acusado hace más de cuatro años de vínculos con el cártel de Juárez
   
 
 
 

La investigación que Contralínea publicó el mes pasado sobre la participación del despacho de abogados del senador Diego Fernández de Cevallos en la defensa del empresario Fernando García Zalvidea, acusado de nexos con el cartel de Juárez, ya generó las primeras reacciones.

De acuerdo con las grabaciones ilegales de las conversaciones telefónicas a las que Contralínea tuvo acceso, en el curso de una investigación de tráfico de influencias que involucraba al panista Diego Fernández de Cevallos, el influyente senador y el ex procurador general de la República, Antonio Lozano Gracia, dirigieron la defensa del empresario García Zalvidea, que en noviembre de 1998 fue acusado por la Procuraduría General de la República de haber lavado dinero del cártel de Juárez.

Entrevistado por Enfoque Radio de Cancún, Quintana Roo, Diego Fernández de Cevallos negó tener conocimiento de las grabaciones ilegales publicadas, y prefirió no detallar el vínculo que mantuvo con el empresario durante el juicio que duró un año cuatro meses.

“No conozco absolutamente nada en relación a tales publicaciones y en este momento no tengo ninguna relación con dicha persona… el día que conozca le podré decir algo al respecto, si lo considero prudente”, declaró Diego Fernández al programa radiofónico local que conduce David Ramos.

El resultado de la investigación periodística de Contralínea, que reprodujo Enfoque Radio, causó revuelo en la sociedad quintanarroense, y obligó al empresario Fernando García Zalvidea a emitir declaraciones en torno al proceso judicial en el que se vio involucrado hace cuatro años.

Fernando García Zalvidea, hermano del presidente municipal de Benito Juárez, Ignacio García Zalvidea, negó haber facturado el pago de honorarios al senador panista Fernández de Cevallos.

“Yo no tengo información; desde luego que no le pagamos al señor Diego Fernández de Cevallos, aunque desde luego sí le agradezco las gestiones que haya hecho para terminar con esta injusticia… es información confidencial; es un trato de abogado- cliente que no tiene porque ser público”, declaró el empresario.

Según la PGR, el delito de lavado de dinero que involucraba a García Zalvidea se cometió durante la adquisición del Hotel Gran Camino Real, cuya inversión ascendió a 35 millones de dólares, cantidad que el empresario obtuvo de un préstamo del banco estadounidense Lone Star, supuestamente con ayuda del ganadero Ricardo Ortega, también acusado de nexos con el narcotráfico.

Fernando García Zalvidea dijo en la estación de radio en Quintana Roo estar muy agradecido por la intervención que hicieron el senador y el ex procurador, no sin antes exonerarlos del tráfico de influencias.

“No tengo más que agradecer las gestiones que hayan hecho el señor Lozano y el señor Diego Fernández de Cevallos para esclarecer esta injusticia, porque efectivamente, se mencionaban montañas de dinero; y si es cierto, el crédito que dio el banco Lone Star para comprar el Gran Caribe Real al Gobierno federal, que es a quien se le compró, fue de 35 millones de dólares; y esa montaña de dinero que fue de un crédito para comprar un hotel, la pretendió desconocer la Procuraduría General de la República y eso es lo que fue una injusticia”, dijo el empresario.

En cuanto a la presión que ejercieron los dos políticos panistas sobre el fiscal antidrogas de ese entonces, Mariano Herrán Salvatti, García Zalvidea argumentó: “Si efectivamente trataron de hablar con el señor Herrán Salvatti para que no siguiera investigando, fue porque llevé 16 meses privado de mi libertad injustamente bajo esa suposición, esa mentira, y de lo cual, pues, no tengo más que agradecer a las personas que hayan procurado justicia”.

A continuación más de las conversaciones que de manera ilegal fueron grabadas mediante intervenciones telefónicas a Diego Fernández y Antonio Lozano durante el proceso judicial contra el empresario Fernando García Zalvidea.

El 2 de mayo de 2000, el senador panista y Antonio Lozano Gracia, acordaron una nueva reunión con el entonces procurador general de la República, Jorge Madrazo Cuellar, para lograr que se le quitara la vigilancia judicial a García Zalvidea.

Antonio Lozano Gracia (ALG): Antonio Lozano.

Diego Fernández de Cevallos (DFC): Toño.

ALG: Hola Diego ¿cómo estás?

DFC: Aquí, trabajando un poquito…

ALG: Oye, hablando de asuntos, habría que ver este asunto cómo lo finiquitamos, quiero comentarlo contigo. Y también comentarte de los asuntos que están pendientes, de ese asunto de Fernando (García Zalvidea) para apoyarlo, pero sabes que me reuní con el hermano de Fernando (Ignacio García Zalvidea) ayer y todo va muy bien, van teniendo éxito las gestiones de Fernando.

DFC: Que bueno.

ALG: Entonces, creo que ahí será ya un apuntalamiento para que pueda concluir lo que está pendiente con nosotros a través de la obtención del crédito.

DFC: Perfecto Toño.

ALG: Bueno, esas dos, luego…

DFC: Yo creo que ya no le muevo mucho acá a lo de la Procuraduría ¿no?

ALG: Pues ahí sería solamente para efectos de que se le quitaran a Fernando las gentes que estaban ahí todavía, que están gravitando como si fueran interventores, que ya sabrás que el director general de bienes asegurados anda prófugo ¿no?

DFC: Si.

ALG: Porque se descubrió que, cuando menos una parte de ese dinero del oficial mayor era por su conducto, entonces de esa dirección dependen todos estos tipejillos que gravitaban en los bienes asegurados, a veces alquilándolos, a veces hasta vendiéndolos, como en este caso, con una supuesta intervención y todavía no se van. Entonces, sería el único punto que había de tratar con este señor respecto de Fernando…

DFC: Mira, yo creo que hay que llamarle a Germán (Arturo Germán Rangel) para que nos tenga hoy mismo una copia simple del avalúo, no vaya a ser que traiga gato encerrado; las cifras generales no suenan mal, pero no vaya a ser que traiga gato encerrado…

ALG: A eso voy a las cinco de la tarde.

DFC: Fíjate, a mí me gustaría no presionar mucho la cita con el procurador para tratar de ver si tuviéramos que precisar algo, tuviéramos que aclarar algo, presentarle respetuosamente la queja, decirle ‘oye, nos están diciendo esto, pero leído tiene esta girivilla…’.

ALG: Correcto.

DFC: O sea, a mi lo que me interesa rápidamente es tener eso, ¿Por qué hasta las cinco y no lo mandas ahorita? Para que hoy a las cinco ya tengamos la copia del dictamen…

ALG: Él tiene una audiencia.

DFC: Pero a lo mejor le llamas y se pasa al juzgado.

ALG: Bueno, yo voy a procurar agilizarlo todo lo posible Diego.

DFC: Nada más una fotostática simple, esa se la dan en diez minutos.

ALG: Si, voy a hacerlo y en todo caso te comunico cualquier cosa.

DFC: Por favor, pero si urge que sea una copia simple para que si hoy me da cita el procurador o mañana en la mañana, yo poder decirle: oye, pasó esto, gracias, en el sentido de que fueron derechos, etcétera, pero cualquier problema que haya, al rato no le vayamos a decir: oye, te di las gracias pero ahora resulta con que tenía gato encerrado, ¿no?

ALG: Si, yo te aviso.

DFC: Bueno

Las “gestiones políticas” que acompañaron la defensa de Fernando García Zalvidea no se limitaron al fiscal, sino que llegaron incluso a los peritos. Dos días después de haber obtenido su libertad, el 6 de marzo de 2000, García Zalvidea se comunicó con el abogado Arturo Germán Rangel para asegurarse de que las investigaciones en su contra habían cesado.

Fernando García Zalvidea (FGZ): Bueno, hola, ¿Cómo estás Arturo?
Arturo Germán Rancel (AGR): Bien, Fer y tú,

FGZ: Bien, muy contento, muy a gusto.

AGR: Que bien, disfrútalo, disfruta tu libertad y disfruta a tus hijos.

FGZ: Ahorita los llevé a la escuela, o sea la he gozado con ellos, luego estaba caminando junto a la laguna y llega el Chacho por mí, me llevó al hotel y estaban los ejecutivos de los tres hoteles, se puso bien bonito, estaba el padre.

AGR: Que bueno.

FGZ: Así, una cosa sencilla, tocó un mariachi, pero no era fiesta ni nada, iba yo de short, sudado, imagínate, bien rico.

AGR: Me da gusto oírte que estés contento.

FGZ: ¿Cómo va todo por allá?

AGR: Acá seguimos trabajando, me mandó pedir Lozano una tarjeta acerca de los datos de lo que pasó en el remate, porque se va a reunir con alguien de la Asociación de Notarios, para que no escrituren esa situación, entonces, ya lo hice, se lo mandé, y ahorita voy a ir al Reclusorio Oriente para checar que ya haya suspendido el juicio, para que la perito ya no vaya porque hay que seguirlo cuidando ¿sí?

FGZ: Claro.

AGR: Entonces, voy a ir a eso y me voy a desistir de los amparos y las apelaciones que teníamos pendientes, porque como consecuencia de esto se tiene que desistir uno de todo, porque ya no hay materia. Entonces, lo voy a hacer, ya solicité una copia de la resolución, voy a ver si al ratito me dan una copia aunque sea simple, para que mañana que vengas la leas, pero está muy bien hecha.

FGZ: Que bueno. Ojalá que si la podamos leer mañana.

AGR: Sí, voy a tratar de conseguirla al ratito; aunque la copia certificada me la den después porque son muchísimas hojas, es un paquete y desglosaron todas las pruebas, pero te ponen como una persona brillante, honesta y con toda la experiencia, y comprobado y bien, la distinción de que eres operador y no administrador, pero bien, me da gusto que estés bien.

FGZ: Oye, y la perito, se tiene que seguir viendo eso de lo que vayan a reportar ¿o qué onda?

AGR: No, precisamente a eso voy para que ya le notifiquen que ya no tiene que intervenir, que ya se acabó. Se supone que el viernes a ella debieron haberle dicho que ya no, pero me dijeron que le habían dicho que ya se fuera, que hoy le notificaban que quedaba sin efecto su intervención. Entonces, tengo que corroborar que así se haga, voy a andar viendo eso y ¿mañana te veo acá?

FGZ: Entonces, mañana te veo.

AGR: Cuídate Fer.

FGZ: Oye, de allá, de la PGR ¿no has sabido nada?

AGR: No, tranquilidad. Creo que hoy van a reunirse, el miércoles o jueves. Entonces, es bueno que sigamos sobre esa tesitura.

FGZ: Ok, sale.
Doce días después, y aún intranquilo, Fernando García Zalvidea se comunicó nuevamente con Arturo Germán Rangel para conocer los avances de su caso, en torno al préstamo con el que supuestamente se adquirió el Hotel Gran Caribe Real. En esta conversación figuró un nuevo nombre: Armando Salinas Torre, actual sub secretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación.
Fernando García Zalvidea (FGZ): Bueno, cómo estás Arturito.
Arturo Germán Rancel (AGR): Bien Fer y ¿tú?

FGZ: La verdad bien, muy bien, a gusto.

AGR: Me da gusto oírte y mejor que estés bien.

FGZ: Ojalá que vengas Arturo.

AGR: Si, si voy.

FGZ: Si, está sabroso, lo que sí me da güeva es trabajar.

AGR: Voy la última semana de abril.

FGZ: Sí, cuando quieras, nada más me dices.

AGR: Sí, ya le dije a mi esposa.

FGZ: Oye Arturito, ¿sabes algo de lo que haya pasado con este tema de Lone Star?

AGR: Sí, sé que ayer estuvieron, me dijo el señor Lozano que ya había hablado contigo, pero ayer estuvo en la tarde con Armando Salinas, no sé si te comentó eso.

FGZ: No, con Armando Salinas ¿quién es?

AGR: Armando Salinas fue secretario particular del licenciado en la PGR; él es actualmente diputado de la Asamblea, él propuso al notario para ser candidato a delegado. Entonces, ayer se reunió con él y con el notario, el resultado no lo sé porque hasta la noche se reunía con ellos.

FGZ: Eso es lo que quería saber, el resultado de esa reunión.

AGR: Pero sé por otra fuente que les fue muy bien…

FGZ: ¡Que bueno!

AGR: Creo que, tengo entendido porque me lo dijo ayer en la mañana, que Toño Declaud le había pedido tres semanas, creo que esas ya están, yo desconozco para qué.

FGZ: Yo también…

AGR: Mira, este Toño me pidió que en caso de que no se pudiera evitar que firmara la escritura, que le dieran un plazo de tres semanas para que consiga el papel. No sé que papel y no sé porque tres semanas, pero me dijo que eso ya está.

FGZ: Ha de querer conseguir un papel del gobierno del estado, pero yo ya estuve en Chetumal y no está seguro ese papel, o sea, es probable que nos lo den y es probable que no, y con ese papel ya se suspende la escritura, pero no era seguro que nos lo dieran, ¿me explico?

AGR: Sí, sí, sí, yo suponía que era para tratar de obtener un crédito o algo así.

FGZ: Aparte, lo del crédito ya está prácticamente hecho ¿no?, o sea, es cuestión de 60 días, o algo así, pero el hecho de que se atorara el procedimiento si dependía de un papel del gobierno del estado, o a menos que Toño tenga otras demandas que también necesitaba tiempo, o sea, lo desconozco.

AGR: Bueno, entonces ahí estamos por cualquier cosa.

FGZ: Muy bien Arturo.

AGR: Y si me habla el licenciado y me comenta algo, yo te busco.

FGZ: Oye, tu ya tienes mi celular, el de mi casa, todo ¿no?

AGR: Si, tú me lo diste, ándale.

FGZ: Bye.

El 8 de marzo de 2000, cuatro días después de que García Zalvidea obtuvo su libertad, Antonio Lozano Gracia y Arturo Germán Rangel mantuvieron una conversación sobre el pago de los honorarios al despacho de Diego Fernández de Cevallos por su defensa.
Arturo Germán Rangel (AGR): Bueno.
Antonio Lozano Gracia (ALG): Sí, Arturo ¿vienes en camino?

AGR: Ya estoy aquí afuera. Estoy esperando al Chacho (Juan Ignacio García Zalvidea) y a Fernando (García Zalvidea), lic.

ALG: ¿Entonces que Fernando hable con Diego (Fernández de Cevallos) en lo que hablamos con el Chacho tú y yo?

AGR: No, yo los ví hace rato en el Tribunal y Fernando le dijo al Chacho, ‘¿oye, vamos a ir para lo del…’ y le dije, ‘oye, pero también el licenciado quiere hablar contigo de los honorarios’, y dijo Fernando que está bien.

ALG: Oye, de la cuestión de gastos, eso no lo hablamos aquí ¿verdad?

AGR: No, porque nosotros no hacemos ni la relación.

ALG: Hablamos sólo de los honorarios y punto.

AGR: Así es.

ALG: Y el planteamiento va a ser 18 ¿no?

AGR: Si, haber qué le dice.

ALG: 18 y luego ajustamos, porque tú me has dado como 600, ¿no?

AGR: Yo ahí tengo la…

ALG: Bueno, ahí lo ajustamos, lo que haya sido.

AGR: Sí, está bien.

ALG: Bueno, ya estoy acá arriba.

Las evidencias que revela el espionaje telefónico a Diego Fernández de Cevallos y a Antonio Lozano Gracia, deja ver con toda claridad el tráfico de influencias de las que se vale el despacho del senador panista para sacar adelante sus litigios.

 
 
 

 


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