Al más viejo estilo, el gobierno de Vicente Fox echa mano del “maquillaje de cifras” para ocultar la realidad de sus políticas gubernamentales y justificar los presupuestos, sin importar la credibilidad del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) y de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel).
En los últimos seis meses, ambas instituciones han modificado las estadísticas sobre el número de usuarios de Internet en México para el periodo 2000-2003. Esta información se desprende de los datos que dio a conocer el presidente Vicente Fox durante su tercer informe de gobierno, el 1 de septiembre del año pasado, en donde resalta un aumento significativo de personas con acceso a Internet de 4 a 10 millones de usuarios.
Sin señalar fuente alguna, el apartado de Redes de Informática del Tercer Informe de Gobierno indica que “el número de usuarios beneficiados a finales del 2002 rebasaron los 10 millones, 35.4 por ciento más que en 2001. Para el cierre de 2003 se estima que 12.3 millones de usuarios utilicen este servicio”.
Diez días después de que el presidente Fox diera a conocer estas cifras, la Cofetel las avaló al adecuar las estadísticas. Hasta antes del 11 de septiembre, esta institución había reportado poco más de 4 millones de personas con acceso a la red; mientras que el INEGI cambió sus números hasta enero de este año.
Las dos dependencias han argumentado que el “redondeo” se debe a un cambio en la metodología empleada en las encuestas para contabilizar el número de usuarios de Internet en México.
Javier Lozano, presidente del Instituto del Derecho de las Telecomunicaciones, A.C., explica que “esta modificación tan significativa de las cifras beneficia a un gobierno que está carente de éxitos reales, y que tiene que echar mano de esté tipo de maquillaje para mostrar una gestión exitosa”.
Y explica que todo esto empezó a ocurrir cuando el presidente rindió el informe de gobierno. “Hasta el 11 de septiembre la Cofetel hace las adecuaciones en su página de Internet; y enero de este año el INEGI seguía manejando 4.6 millones de usuarios; pero después de mi publicación en El Universal (Agenda Alternativa, el día 5), corrigen todo en cosa de una semana y dicen que es con base en una encuesta realizada en diciembre de 2002, que nadie encuentra”.
Cambios caprichosos en INEGI
Hasta los primeros días de enero de 2004, el portal electrónico del INEGI mostraba en la tabla estadística Usuarios de Internet en México, 1995-2002, que en este último año había 4 millones 664 mil personas con acceso a la Red; para este periodo la dependencia citaba como fuente a la Cofetel.
Sin embargo, el 7 de enero en la página electrónica de esta institución apareció una nueva tabla llamada Usuarios de Internet en México, 2000-2002, que advertía cambios en los números y en las fuentes.
Así, para el 2002 se registró un aumento de más de ciento por ciento, pues se reportaron 10 millones 765 mil personas con acceso a Internet. La nueva cifra, señala el instituto, está basada en la Encuesta sobre Disponibilidad y Uso de Tecnología de Información en los Hogares 2002, de la cual únicamente se conocen “las principales características metodológicas”.
Según el INEGI, ésta se aplicó en diciembre de 2002 de manera simultánea con la Encuesta Nacional sobre Confianza del Consumidor a 5 mil 56 viviendas distribuidas en todo el país; su población objeto fueron los residentes habituales del hogar mayores de seis años.
Sobre la credibilidad de los cambios, Javier Lozano dice: “vamos a suponer que hicieron su encuesta para el 2002, pero para que no se viera tan mal corrigieron el 2001 y el 2000.
Entonces, sin haber hecho el ejercicio en estos dos años ajustaron los números para que no hubiera brincos tan grandes; hicieron una regla de tres, un cálculo de cómo estarían estos años con la nueva metodología y pese a que son sólo supuestos, ahora lo afirman”.
Las dos tablas del INEGI referentes a los usuarios de internet confirman que estas modificaciones no se limitaron al año 2002. Con esta nueva metodología, el 2000 pasó de 2 millones 712 mil a 5 millones 50 mil; y el 2001 de 3 millones 636 mil a 7 millones 47 mil.
Para el especialista en sistemas de conectividad, Antulio Sánchez, el INEGI se sacó una encuesta de la manga que hasta este momento no ha dado a conocer. “Todo para justificar, por un lado, lo que ha informado Fox acerca de que éramos tantos usuarios y por otro lado, que el programa e-México estaba en marcha”.
Agrega que con estas cifras, “a nivel internacional, México se ha convertido en un país muy eficaz y éste es uno de los modelos a seguir por las demás naciones; tan es así que la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), lo toma como la gran referencia; pero en realidad hay muchos datos erróneos que en un corto plazo van a chocar con nuevos datos”.
En diciembre pasado la UIT actualizó sus cifras y reportó para México poco más de 10 millones de usuarios. Lozano explica que esta institución internacional se sirve de la información de los países para luego desplegarla en sus páginas.
Añade que con estos datos “la UIT a de decir: ‘están haciendo un trabajo bárbaro en México, pasaron de 4.6 a 10 millones en un año’. Según las cifras, actualmente somos 12 millones 250 mil usuarios de internet, pese a que en el país contamos con tan sólo 15 millones de teléfonos fijos en hogares y oficinas”.
- O tal vez es que el proyecto de conectividad e-México es muy productivo
-“No, al 2002 no había e-México, este proyecto nace en el 2003. En todo caso el efecto e-México se empieza a dar a mediados del año pasado; entonces aún así es imposible que se hayan manejado las cifras de esta manera”, asegura Lozano.
El 5 de junio de 2003, el gobierno federal a través de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes inauguró más de 3 mil 200 Centros Comunitarios Digitales (CCD), como parte de la primera etapa del proyecto de conectividad e-México.
El maquillaje en las cifras, dice el presidente del Instituto del Derecho de las Telecomunicaciones, A. C., puede tener un efecto mediático. “En el corto plazo puedes presumir como logro que en tu administración creció el número de beneficiarios de acceso a la red, y que es un éxito que nunca hubiera sido imaginado en algún otro gobierno”.
Con la manipulación arbitraria de la información también se pierde credibilidad. Antulio Sánchez explica que “los datos que maneja el INEGI siempre dejan sospechas. En el manejo de las cifras uno no tiene la plena certeza de que están bien, y con estas actitudes uno sospecha mucho más que hay mano negra, por eso necesitamos que el INEGI sea autónomo”.
Para Javier Lozano, “la pregunta natural que uno se hace después de ver esto, es si el resto de las cuentas nacionales están sujetas a este mismo tipo de caprichos, de desinformación, de incongruencia, de desfase”.
Recuadro Autonomía
para el INEGI
Ante las fallas en el manejo de información oficial por parte del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, el 15 de diciembre pasado el Senado aprobó por unanimidad el dictamen que da autonomía a este instituto.
El senador perredista Antonio Soto Sánchez, quien impulsó esta propuesta desde hace dos años, comenta: “creemos necesaria esta autonomía porque resulta altamente probable que exista manipulación gubernamental para fines de carácter político, económico o incluso para la distribución de presupuestos y de manejo de programas del gobierno federal”.
La propuesta para dotar al INEGI de autonomía de gestión y operatividad que Soto Sánchez presentó el 25 de septiembre de 2001 a la Cámara de Senadores, reforma los artículos 26 y 108 constitucionales.
“La idea central es que la información estadística y geográfica se maneje de manera muy imparcial y objetiva; que no pueda ser motivo de maquillaje o de manipulación por parte de la administración pública federal centralizada”, dice Soto Sánchez.
También asegura que se ha constatado que hay manejos oscuros de la información por parte del INEGI. “Hemos podido verificar que algunos municipios han contratado empresas muy serias para hacer sus censos, sobre todo en Michoacán, y los números de población y la situación de carácter económico y de marginación que se obtienen difieren de los que tiene el INEGI. Esto pone en tela de duda la confiabilidad de las estadísticas de este instituto”. 3