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Pese a la supervisión de Pemex Exploración y Producción (PEP), las empresas Corporación Mexicana de Mantenimiento Integral y COBIMSA incumplieron contratos pactados en 1997, cuyos presupuestos ascienden a mil 400 millones de dólares.
Los contratos establecen indemnizaciones favorables a la subsidiaria, superiores a los 50 mil dólares por cada día natural de retraso, pero ninguna de las dos empresas pagaron a Pemex por el incumplimiento; por el contrario, PEP aumentó los montos totales hasta en un 68 por ciento y concedió prórrogas por más de dos años.
A la fecha, PEP, la filial más importante de Pemex, que obtiene 87 por ciento del presupuesto petrolero, registra pérdidas millonarias a raíz de estos convenios pactados durante la gestión de José Antonio Ceballos Soberanis en PEP, como parte del proyecto de Modernización y Optimización del Activo Cantarell.
El contrato con Corporación Mexicana de Mantenimiento Integral ascendió a 800 millones de dólares, pese a que en un inicio se había presupuestado en 390 millones de dólares.
El plazo convenido para la ejecución de los trabajos de ingeniería, procura y construcción también se modificó en varias ocasiones; actualmente, las obras encomendadas a esta empresa corren a cargo de la compañía estadounidense Brown & Root, Inc., y se espera su conclusión para enero de 2004.
En el caso de COBIMSA, el primer monto acordado fue por 500 millones de dólares, y después de cinco modificaciones a la firma inicial la cifra aumentó a 617 millones de dólares; mientras que las fechas críticas para la entrega de los trabajos obtuvieron una prórroga de año y medio.
Luis Ramírez Corzo, al frente de PEP, se deslinda de dichos contratos. “Estos dos proyectos los heredamos lo único que hemos hecho es asegurarnos que se terminen. Primero que tengan viabilidad de estar terminados para producir y manejar la producción para la cual estaban contemplados”, asegura el director de PEP.
En la administración anterior, Corporación Mexicana de Mantenimiento Integral tuvo problemas de ejecución, financieros, y le cedió los derechos a una empresa estadounidense, y ésta es ahora la responsable de terminar los proyectos, dice Ramírez Corzo.
Los responsables
Pemex Exploración y Producción firmó más de 60 contratos relacionados con el proyecto Modernización y Optimización del Activo Cantarell por 12 mil millones de dólares. De esta cifra, más del 11 por ciento se invirtió en los trabajos de ingeniería, procura y fabricación de plataformas, concedidos a las empresas Corporación Mexicana de Mantenimiento Integral y COBIMSA.
Ramírez Corzo asegura que son contratos firmados en administraciones anteriores. “A nosotros nos toca recibir la problemática y además el compromiso de resolverla, se trata de contratos muy importantes dentro del proyecto Cantarell”, dice.
En la Región Marina Noreste, Cantarell es el principal activo de explotación de Pemex, comprende una superficie aproximada de 166 mil kilómetros cuadrados y abarca los yacimientos costa afuera ubicados en Campeche, Yucatán y Quintana Roo.
Ramírez Corzo, quien asumió la dirección de PEP en abril de 2001, explica en entrevista que para aumentar los montos y plazos de los contratos por operaciones que surgen fuera de lo previsto, las empresas deben justificar a detalle las razones por las cuales invirtieron un capital superior al otorgado.
“En todos estos procesos de finiquitos traemos al Órgano Interno de Control y a la Secretaría de la Función Pública para que, conjuntamente, se hagan los análisis y se tomen las decisiones, cosa que no ocurría antes”, asegura.
El 22 de octubre de 1997, Pemex Exploración y Producción y Corporación Mexicana de Mantenimiento Integral celebraron el contrato PEP-O-129/97 por 390 millones de dólares.
En ese entonces, Corporación Mexicana convenía la realización en un plazo de tres años los trabajos de “ingeniería, procura, fabricación, transporte, instalación, interconexión, pruebas y arranque de una plataforma de comprensión, de procesamiento y estructuras asociadas al Akal-C”.
Según el contrato, estas obras concluirían el 25 de abril de 2000; no obstante, a la fecha no se han terminado. En la pasada administración PEP firmó tres convenios que dieron como prórroga total dos años siete meses. Finalmente, la empresa incumplió lo pactado y cedió la obra a la compañía extranjera Brown & Root.
En el proceso de operación se incumplió la cláusula 11 del contrato que establece una penalización de 67 mil dólares por cada día natural de atraso a las empresas que no entreguen los equipos o materiales o que no ejecuten los servicios dentro de los plazos fijados en el contrato.
El 3 de diciembre de 1999, se firman dos convenios denominados “único adicional de plazo y único adicional de monto”. La fecha de término se pospone hasta el 14 de enero de 2002, y se aumenta en un 67.9 por ciento el monto pactado, la nueva cantidad es de 660 mdd (148 millones 431 mil 678 pesos, más 644 millones 335 mil 230 dólares).
En abril de 2001, José Antonio Ceballos Soberanis deja el cargo de director que asumió diez años antes, y lo sucede Luis Ramírez Corzo. Para el 27 de diciembre de ese año, PEP y Corporación Mexicana de Mantenimiento Integral firman su quinto convenio que establece una prórroga de 31 días naturales.
Ya en manos de la nueva administración, PEP vuelve a pactar como nueva fecha crítica el 30 de septiembre de 2002. Pese a las facilidades otorgadas por Pemex Exploración y Producción el trabajo continúa sin concluir, ahora a cargo de la empresa Brown & Root.
Ramírez Corzo afirma que su administración se aseguró de que se terminara el trabajo en forma eficiente. “Es un proyecto que revisamos, personalmente y con toda mi organización cada mes”.
Agrega: “este contrato fue por más de 800 millones de dólares, hemos pagado 690 millones de dólares. El avance va acorde con la licitación. Cuando lo tomamos estaba muy complicado, la empresa a punto de retirarse y dejarnos botada la obra, finalmente se negoció su terminación”.
PEP estima que la construcción de las plataformas concluirá en diciembre de este año o en enero de 2004, éstas comprimirán diariamente 480 millones de pies cúbicos de gas y procesarán 900 millones de pies cúbicos más; “con ese proyecto se evita que el gas venga a Ciudad Pemex, se endulce y se regrese”, asegura el director de la filial.
Caso COBIMSA
Para la ejecución de los trabajos de “ingeniería, diseño, procura, fabricación, e instalación de la plataforma de producción/compresión en Akal-B”, el 24 de julio de 1998 PEP conviene con la empresa COBIMSA el contrato No. PEP-O-227/97 por 513 millones de dólares (465 millones de dólares más 486 millones de pesos).
El esquema de operación es el mismo: se licita, se da el fallo, se firma el contrato, la empresa inicia los trabajos y después se establecen nueve convenios que modifican tanto el monto como el plazo fijados originalmente.
Entre el 5 de julio de 2000 y el 30 de abril de 2002, PEP firmó cinco convenios en los que acordaba aumentar el monto total de la obra. Los costos se ampliaron en 18.15 por ciento y la cifra final acordada con esta empresa fue de 606 millones de dólares (547 millones de dólares más 590 millones de pesos).
En ese mismo tiempo, las fechas críticas para la entrega de obras también sufrieron modificaciones. PEP firmó tres convenios con COBIMSA para diferir los plazos; así, el 28 de noviembre de 2001 se extiende la última prórroga y se establece que el 8 de agosto de 2002 se deberán concluir los trabajos.
Ramírez Corzo manifiesta que el contrato terminó en julio de 2002. “Nada más se está en el proceso de finiquito administrativo con la empresa; lo tomamos con una determinada problemática de cumplimiento. Es un contrato de 617 millones de dólares de los cuales se han pagado 600”.
Según datos oficiales, las tres plataformas construidas en Cantarell por COBIMSA producen 400 mil barriles diarios de crudo y comprimen 300 millones de pies cúbicos diarios.
Ramírez Corzo asegura que “con motivo de toda la problemática con la que se encuentra esta administración derivada del proyecto Cantarell, diseñamos una reestructuración en PEP y creamos la Subdirección de Ingeniería y Proyectos Estratégicos.
“Antes había un proyecto con un comité delegado del Consejo de Administración independiente, las decisiones de ese comité eran muy independientes de las decisiones del organismo, ahora ya hay una Subdirección que se hizo cargo de esa problemática”, asegura el actual director de Pemex Exploración y Producción.
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Licitaciones e inconformidades
De cada 150 inconformidades que presentan empresarios ante el Órgano Interno de Control de PEP, por presuntas irregularidades en las licitaciones públicas, sólo 15 se declaran fundamentadas.
Generalmente, las empresas carecen de argumentos, asegura en entrevista Jorge Javier Ramos Negrete, contralor interno.
“A la hora de argumentar y justificar muchas veces no hay razón, porque no acreditan los elementos que se dicen, hay otras que buscan detener un poco el proceso para poder contar con los elementos necesarios; esto perjudica al organismo porque va retrasando los trabajos”.
Reconoce que “en la actualidad, hay una tendencia de crecimiento en el número de inconformidades; de mil 500 eventos que se hicieron en el año, un 10 por ciento de las empresas se han inconformado”.
El director de PEP, Luis Ramírez Corzo, explica que “antes se pactaban estos contratos millonarios año con año, por ello había gran discrecionalidad en los procesos; ahora es un proceso de cinco años, por eso les preocupa tanto”.
El nuevo proceso de apertura de bases logra reducciones de costos y la contratación del 30 y 40 por ciento de lo que pagaban administraciones anteriores en contratos multimillonarios. “Estamos hablando de ahorros de dos mil millones de dólares en lo que llevamos contratado en año y medio”, afirma Ramírez Corzo.
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