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La lucha estudiantil el Francia de 1968

Seminario Internacional “Comisiones de la verdad tortura, reparación y prevención"

Relación de detenidos y desaparecidos según la Procuraduría Judicial Militar

Resumen del movimiento estudiantil de 1968

Por lo Menos 17 Grupos Guerrilleros Operan en el Campo Mexicano

Centro de Investigaciones Históricas de movimientos armados

Breve biografía de Lucio Cabañas

Comunicado de CAPG a la LARS sobre la detención de Genaro Vazquez Rojas

Semillero de lucha popular
Ana Lilia Pérez

Los tentáculos de la temible Dirección Federal de Seguridad alcanzaron también a los colonos del Campamento 2 de Octubre, en donde permanecieron ocultos Genaro Vázquez y Lucio Cabañas


Donato Martínez

En 1960 unas 18 mil personas originarias de Puebla, Oaxaca, Guerrero, Tlaxcala y el estado de México fundaron la Unión de Colonos de Izcacalco e Iztapalapa Zona Expropiada, entonces calificada como “ciudad perdida”.

La mayoría eran campesinos asolados por la miseria que emigraron al Distrito Federal en busca de mejores opciones de vida, y que pronto se encontraron en la mira de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) que los señalaba como guerrilleros.

Día y noche agentes de la DFS y del Servicio Secreto, la policía política, rondaban la zona de manera abierta y mediante infiltrados, provocando enfrentamientos para disolver al grupo que cada día ganaba mayor fuerza como organización social.

Para enfrentar a la policía, en 1967 los colonos formaron brigadas y dividieron la zona en ocho: Santa Cruz, Nueva Apatlaco, Nueva Rosita, Atlazolpa, La Purísima, Zapata Vela, Bramadero y El Mosco. No tenían dinero para conseguir armas, aunque aprendieron a hacer bombas molotov. Adultos y niños se organizaron, los pequeños como “correos” que en cada una de las bases transmitían el llamado, el lugar y la hora para las asambleas. Sus medios de comunicación no eran muy eficientes, pero sí efectivos.

Luego de la represión gubernamental del 2 de octubre de 1968, muchos integrantes del movimiento estudiantil buscaron refugio en la zona que el 10 de marzo de 1975 cambió su nombre al de Campamento 2 de Octubre.

Detenciones y asesinatos
Entre 1967 y 1976 se agudizó la represión contra los colonos. El primer día de julio de 1969, un agente de la DFS asesinó de un tiro a Modesto Cornelio Román, de 48 años de edad, cuando cavaba zanjas para el improvisado drenaje.

Diariamente los policías cateaban las miserables chozas, seguros de que sus propietarios eran guerrilleros, y es que en el campamento vivían familiares de Genaro Vázquez y Lucio Cabañas.

Algunos sobrevivientes de aquellos años aseguran que en distintas ocasiones allí se guarecieron los fundadores del Partido de los Pobres.

Nunca se decomisó una sola arma, pero sí propaganda subversiva. Genaro Vázquez murió en 1972; los interrogatorios en torno al maestro rural, originario de Atoyac de Álvarez, Guerrero, cesaron hasta el último mes de 1974. El 2 de diciembre Lucio Cabañas moría en un municipio de su estado natal, durante un enfrentamiento con el Ejército.

Hacía unos meses que la policía montada, judiciales y agentes de la DFS se habían establecido de manera permanente en la miserable zona que les sirvió de refugio en el Distrito Federal; entre las viviendas construidas con materiales de desecho, en las calles trazadas al azar, sin pavimento ni alumbrado público. Había alerta máxima, en las escasas paredes se leían consignas revolucionarias: Tierra o muerte venceremos... y el Madera, órgano de difusión de la Liga Comunista 23 de Septiembre, comenzó a circular.

El 1 de mayo de 1973, mientras el entonces presidente Luis Echeverría inauguraba la Unidad Infonavit en la zona de Churubusco, los agentes de la DFS armados se introdujeron al Centro Social Leopoldo Méndez, que servía como consultorio médico a cargo de estudiantes de medicina de la UNAM y del Politécnico que también habían participado en el Movimiento Estudiantil de 1968.

Detuvieron a los 16 adultos que allí sesionaban, junto a los seis niños que servían de “correo”. A los adultos los subieron a bordo de distintos automóviles Dart color blanco, para trasladarlos a los separos de Tlascoaque; amenazantes, con el arma sobre la cabeza de los menores, los agentes gritaban: ¡ustedes niños se van mucho a la chingada!

Sin embargo, no lograron detener al dirigente principal, Francisco de la Cruz, quien encontró refugio en el Convento del Carmen de San Ángel, donde permaneció escondido por siete meses, apoyado por algunos curas progresistas que de manera encubierta apoyaban el movimiento.

El mismo grupo de niños que había presenciado la detención llegó hasta donde ese mismo día Echeverría realizaba el acto inaugural y, burlando el cerco policiaco, se pararon frente al entonces presidente para exigirle que liberara a sus compañeros. Catorce horas después los 16 detenidos fueron liberados, después de sufrir torturas e intimidaciones.

Durante los siguientes dos años el resto de la dirigencia, entre ellos Donato Martínez Maeza, Juan Pablo Sánchez Espinoza y Esthela Huerta Soto, sesionaron más de 2 años en la Facultad de Arquitectura de la UNAM, apoyados por los estudiantes universitarios. El acoso policiaco ahuyentó a la mayoría de los colonos que para 1975 ya eran 4 mil personas.

El 10 de marzo los colonos convocaron a la asamblea para definir el nuevo nombre del poblado: Campamento 2 de Octubre. Ese mismo día un grupo policiaco comandado por Arturo Durazo Moreno arribó a la zona.

El general -que desde entonces definía con creces su negro historial-, gritó la orden: “tienen cinco minutos para desalojar o comenzarán los disparos”.

A pesar de lo temible que resultaba la exigencia, los colonos no salieron y los uniformados tampoco dispararon. La nueva estrategia gubernamental para disolver el movimiento era debilitarlo por la vía del hambre y la desesperación.
Durante los siguientes diez meses permaneció el cerco policiaco. No se permitía la entrada de alimentos, que finalmente llegaban a cambio de pequeños sobornos.

Además del estado de sitio, estaban las agresiones directas. El 2 de agosto, un grupo de granaderos allanó la improvisada construcción que servía de escuela a un grupo de niños; golpearon a todos los civiles a su paso, sin importar la edad, con un saldo de 40 heridos.

El 13 de agosto la dirigencia del Campamento firmó un convenio con el Departamento del Distrito Federal, en donde el gobierno se comprometía a garantizar la seguridad de los colonos, pero no fue respetado. En los siguientes meses se registró el mayor número de infiltraciones de agentes policiacos que utilizaban nombres homónimos con los colonos.

El 25 de enero de 1976, el Campamento fue incendiado, con un saldo de tres niños muertos. Durante los siguientes cinco días los granaderos cercaron de nuevo la zona; los colonos consideraron que para el gobierno era un periodo determinante en su afán de desintegrar el movimiento.

El 30 de enero un grupo de agentes de la DFS nuevamente hicieron su aparición y abrieron fuego, detuvieron a Miguel García, un hombre de 50 años de edad al que confundieron con el dirigente Francisco de la Cruz. De García nunca más se volvió a saber nada, continúa en calidad de desaparecido.

Los sobrevivientes
De los abusos cometidos por la DFS, Donato Martínez fue testigo, víctima y sobreviviente. El anciano -con sus 72 años de edad- recuerda los días de lucha. El 1 de mayo de 1973, él era uno de los 16 detenidos.

“Ese día fue terrible para nosotros. A bordo de distintos automóviles Dart blancos nos llevaron a los separos de Tlascoaque, nos vendaron de pies a cabeza, en el camino nos iban golpeando. Me preguntaron si era gente de Genero Vázquez y Lucio Cabañas, me preguntaron por gente de la Liga Comunista 23 de Septiembre”.

Después de los interrogatorios llegó el pocito. A Donato Martínez esa forma de tortura policiaca le provocó una infección que le hizo perder la visión de un ojo. A pesar de ello, el anciano recuerda con orgullo sus días de lucha popular.

“El movimiento del Campamento 2 de Octubre tenía influencia nacional e internacional, incluso los Palestinos nos consideraban mejor organizados que ellos, porque nuestra capacidad de organización nos llevó a resistir por muchos años los enfrentamientos con el gobierno en los años de mayor represión de la Dirección Federal de Seguridad y la Brigada Blanca. De aquí sacaron un documento de Genaro y de Lucio, luego se dijo que el arsenal de la Liga 23 de Septiembre salía del Campamento”.

Ángel Martínez es otro de los sobrevivientes de aquellos años, entonces niño, tenía 12 años de edad, cuando se recrudeció el acoso policiaco en contra de los colonos.

Ángel era “correo” del Campamento, sobre su papel comenta:
“Todos los niños sabíamos qué hacer, las mismas circunstancias nos obligaban. Si veíamos que a algún compañero lo agredían, o que lo subían a alguna patrulla, corríamos a informar. Cuando llegaban los agentes nosotros nos poníamos junto a ellos y hacíamos mucho ruido para evitar que se comunicaran; creíamos que con eso podíamos ayudar”.

¿Eran interrogados por la policía?
-Sí, pero sabíamos que no debíamos decir nada, o decir que no sabíamos nada, porque iba la vida de nuestros padres, de mis compañeros, era la resistencia. En todas las luchas el silencio es una de las formas de protección.

Aunque el mayor triunfo del movimiento, evalúa Donato Martínez, “fue crear las bases para darle continuidad al movimiento de la lucha popular”.

Del Campamento 2 de Octubre emergieron grupos como el Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo (PROCUP), el Frente Popular Revolucionario, el Frente Popular Francisco Villa, el Frente Popular Independiente y el Frente de Colonos de Ciudad Neyahualcóyotl, entre otros.

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