|
El Instituto
Politécnico Nacional (IPN) atraviesa por una de las crisis
más severas en su economía, los motivos son los
altos salarios que reciben los funcionarios de la institución,
el burocratismo de la Secretaría de Hacienda y Crédito
Público (SHCP) para devolver los recursos autogenerados
y el bajo presupuesto otorgado a la educación por el
gobierno de Vicente Fox, quien en el 2000 prometió la
autonomía financiera de la institución.
Los cinco mil
928 millones de pesos asignados para subsidiar al organismo
público, que imparte educación gratuita a 175
mil jóvenes en los niveles medio y superior, no son suficientes
para cubrir las urgencias como el acondicionamiento de las escuelas,
avance en los proyectos de investigación y la compra
de equipo que permita una enseñanza de calidad a los
alumnos.
Por ello, los
200 millones de pesos que genera anualmente la comunidad politécnica
representan un modo de sobrevivencia en los primeros cuatro
meses de año, mientras Hacienda lleva a cabo la tramitología
correspondiente para entregar los recursos asignados a por la
federación.
Sin embargo,
el dinero generado por los politénicos en la asistencia
que ofrecen las carreras de medicina, odontología, biología
e ingenierías, además de la venta de tinta indeleble
que se utiliza en los comicios, no puede ser utilizado por los
mismos trámites burocráticos que lleva a cabo
Hacienda para registrarlos y posteriormente devolverlos.
En el 2000, el
presidente Vicente Fox había prometido la autonomía
financiera del IPN. No obstante, el ofrecimiento no ha sido
cumplido. Por el contrario, a partir de entonces, la SHCP exige
anualmente a las autoridades politécnicas los recursos
que forman parte del patrimonio que produce la comunidad politécnica.

Miguel Ángel Correa Jasso
|
Ante esta problemática
y a dos meses de terminar su gestión, Miguel Ángel
Correa Jasso, director general del IPN, continúa la lucha
por recuperar la autonomía que el gobierno
de Vicente Fox quitó de sus manos, cuando la SHCP comenzó
a exigir la entrega de los recursos generados por la segunda
institución educativa a nivel superior más importante
en México.
El poli
era autónomo en todo, hasta el año 2000, con el
nuevo gobierno las cosas cambian. Todo se derrumbó porque
empezamos a trabajar en un marco de normas muy diferentes, donde
el Politécnico no estaba capacitado, ni preparado para
enfrentar esa normatividad; de ahí tantos tirones y peleas
con Hacienda de que no me quites los autogenerados, que antes
se le dejaban, porque se le definía en los hechos como
autónomo, asevera Correa Jasso.
En su oficina
tapizada en madera, alfombrada y con una pequeña sala
cubierta en piel, Correa Jasso señala que los 200 millones
que genera el IPN no son suficientes para cubrir las urgencias
en infraestructura y los avances en investigación, pero
significan la salvación para que el poli siga funcionando,
cuando no hay recursos fiscales.
Actualmente,
la institución, fundada por el ex presidente Lázaro
Cárdenas del Río en 1936, tiene la capacidad de
autogenerar hasta 500 millones de pesos anuales con los servicios
que otorgan a la comunidad.
Sin embargo,
el también ex investigador de la Comisión Económica
para América Latina y el Caribe, organismo dependiente
de la Organización de las Naciones Unidas, denuncia que
hay un desaliento de los investigadores para crear
e involucrase en nuevos proyectos, ya que los recursos que generan
estas actividades, tienen que ser entregados a la SHCP.
Por ello, Correa
Jasso, ex director de la Escuela Superior de Economía
(ESE), añora las administraciones priistas en las que
el poli vivía como todas las universidades autónomas,
las escuelas podían vivir, y sobre todo se invertía
dinero en gastos de operación, se pagaban salarios y
se compraban los insumos de los laboratorios.
Al reclamo se
suma el secretario administrativo del IPN, Rubén Vílchis
Melgarejo, quien explica que nosotros creemos que la obligación
que nos ha impuesto Hacienda de devolver los autogenerados no
está debidamente fundamentada porque, según nuestra
Ley Orgánica vigente, somos un órgano desconcentrado
del gobierno federal, pero tenemos patrimonio propio y personalidad
jurídica, al tener estas atribuciones no tendríamos
obligación de devolver los recursos.
Vilchis Melgarejo
advierte que el presupuesto federal asignado a la institución
no alcanza porque se ocupa más del 80 por ciento en el
pago de salarios a personal académico, administrativo,
mandos medios y superiores.
De acuerdo con
la información proporcionada en la página de transparencia
del IPN, de los cinco mil 928 millones de pesos otorgados este
año para el funcionamiento de la institución,
el 85 por ciento se destina al pago de nómina, cinco
mil 29 millones 518 mil 164 pesos; 0.02 por ciento, 141 millones
412 mil 164 pesos a materiales y suministros; 0.08 por ciento,
449 millones 866 mil 934 pesos a servicios generales; 0.01,
57 millones 61 mil 428 pesos a ayudas y transferencias y el
0.04 por ciento, 250 millones 668 mil 256 pesos para bienes
e inmuebles.
Con todo esto
y a casi tres años de haberse generado la crisis financiera
por la tramitología que lleva a cabo la SHCP, las autoridades
hacendarias declararon no contar con información oficial
al respecto.
Por lo que el
área de comunicación social señaló
que debían ubicar quién podría ser el funcionario
que manejara el tema, ya que carecían de un vocero oficial
y los mandos superiores se encontraban ocupados en los eventos
de la Organización Mundial de Comercio y el Fondo Monetario
Internacional.
La
otra cara
A la burocracia de Hacienda se suma el reproche a la administración
correista de recibir salarios que se equiparan a los de un secretario
de Estado, según denuncia Antonio Jiménez Sánchez,
profesor de la ESE por casi de 20 años.
Jiménez
Sánchez acusa a Correa Jasso de contribuir al estancamiento
en la investigación y vida académica, violar constantemente
las condiciones generales de trabajo del personal docente y
de apoyo, además de desvío de recursos.
Asevera que entre
las causas que merman la economía politécnica
se encuentran los salarios de los mandos medios y superiores
que ascienden a 146 mil 257, Dirección General; 112 mil
864 pesos, para cada uno de los seis secretarios; 85 mil 858
pesos, coordinadores generales y directores de área;
43 mil 541 pesos, subdirecciones y jefaturas de división
y 25 mil 989 pesos para jefes de departamento.
En contrapartida,
dice, los sueldos que reciben los profesores en sus distintas
clasificaciones son: Titular A de 40 horas, 11 mil
45 pesos; titular A de 30 horas, 8 mil 283 pesos;
titular A de 20 horas, 5 mil 522 pesos y técnico
en informática, 7 mil 463 pesos.
Así, inmiscuida
en números, riñas y acusaciones, la educación
queda en segundo término, tanto para las autoridades
gubernamentales, como las de la propia institución.
|