|
A lo mejor los
foxistas, no obstante que están reñidos con la
cultura y no se diga con la lectura (ambas cosas están
documentadas), se tropezaron con el libro de Michael Ende y
les gustó el título: La historia interminable.
Y por eso, desde que entre desafíos al Estado laico tomaron
posesión, no han dejado de atacar las libertades de prensa.
Y no sueltan
a su presa principal: los reporteros, que son los ojos y los
oídos del periodismo de investigación y de la
información; éstas, materias para el análisis
y la crítica del caricaturista, del columnista y demás
periodistas que ejercen la inviolable libertad de escribir
y publicar escritos sobre cualquier materia.
Es interminable
la embestida del procurador Rafael Macedo de la Concha contra
los reporteros. Su necedad de que éstos denuncien a sus
fuentes de información, demuestra que el general quiere
a toda costa que revelen el secreto o comunicación
reservada que conocen o han recibido con motivo de su empleo,
para cumplir con su deber profesional y su derecho a la libertad
constitucional de prensa.
Otra vez contra
los reporteros de La Jornada, como fue el caso de Gustavo Castillo,
al que dos de los agentes del procurador general, trataron de
obligar a revelar sus fuentes. Y esto cuando la PGR presume,
con sus reformas, de haber instituido... ¡la Subprocuraduría
de Derechos Humanos!
Son interminables,
asimismo, los ataques del foxismo, ahora desde los cambios
en Los Pinos, para que todo siga igual y, como van las cosas,
peor. Al caricaturista y reportero Eko, pseudónimo del
periodista Héctor de la Garza, por una caricatura que
el vocero presidencial Alfonso Durazo, inquisitorialmente juzgó
ofensiva para la señora Mart(h)a Sahagún, presionó
al dueño del periódico El Independiente (lo que
es, pues, una inquisición administrativa), para sancionarlo
y el caricaturista fue despedido de su trabajo.
La presunta ofendida
no recurrirá a los tribunales y el señor Durazo
se prestó a ejecutar un ataque a la libertad de prensa,
con claro abuso del poder.
Es interminable,
pues, la perversa ofensiva contra las libertades de prensa.
En Zacatecas, un juez (y parte) dictó auto de formal
prisión contra el reportero Francisco Barradas, por haber
informado a la opinión pública sobre la denuncia
contra un síndico municipal, acusado de robo ante los
tribunales.
El abuso del
poder, sobre todo en el caso del Poder Ejecutivo Federal, en
los dos casos citados (pero no menos grave el atentado municipal),
acusa que se está mintiendo respecto al tantas veces
prometido respeto a las libertades constitucionales de prensa.
Y particularmente de la prensa escrita, contra la que recargan
las baterías al estilo del antiguo régimen: la
corrupta conducta de intimidar y pedir la cabeza de los periodistas.
En Los Pinos
no hubo cambios en la poderosa unidad de comunicación,
sino retrocesos, para continuar con la historia interminable
de abusos del poder contra las libertades de prensa; pero, también
es interminable la función de ésta como contrapoder.
Y seguirla ejerciendo,
en los términos de los artículos 6 y 7 constitucionales,
también seguirá siendo una historia interminable
hasta sus últimas consecuencias democráticas,
para hacer prevalecer el imperio de la ley contra las inquisiciones
y la censura previa y a posteriori.
cepedaneri@aol.com
|