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Mientras chateaba,
un hombre presumía haber violado a una niña de
cuatro años dando detalles del crimen e invitando a los
demás usuarios a que fantasearan sexualmente con él,
imaginando una ciber violación.
Durante la conversación,
conoció a otro hombre que decía tener dos hijos
de ocho y trece años, quien lo invitó a que los
conociera para jugar con ellos. Luego de varios contactos
por Internet, ambos decidieron verse en un hotel.
Cuando el hombre
llegó a conocer a los niños, la policía
estaba esperándolo. Resultó que tales niños
no existían, sin embargo, las intenciones del pederasta
si eran reales ya que al ser revisada, se encontraron en su
mochila diversos juguetes sexuales.
Una búsqueda
en su computadora reveló mas de 15 mil imágenes
pornográficas, la mayoría de niños cuyas
edades iban de los seis a los diez años de edad que estaban
siendo violados por hombres adultos.
Existen miles
de chats en Internet que, multiplicados por las salas de conversación,
ofrecen un espacio infinito de acción para los pederastas
profesionales y amateurs como en el caso anterior, ocurrido
en California. No obstante el rápido crecimiento de los
delitos cibernéticos, principalmente el de la pornografía
infantil, sólo ocho países cuentan con una policía
especial para rastrearlos.
México
forma parte ya de esa lista.. Las oficinas de la policía
cibernética mexicana, unidad de la Policía Federal
Preventiva (PFP) está situada en un moderno edificio
al sur del distrito federal.
Con oficinas
dotadas de poderosos equipos de cómputo, 40 elementos
especializados patrullan día y noche la red. Haciéndose
pasar como niños o como personas interesadas en material
pornográfico, los agentes contactan a quienes buscan
enganchar a los menores.
La policía
cibernética, creada a principios del Gobierno de Vicente
Fox, al mando del Comisario General Nicolás Suárez
Valenzuela, ha desmantelado unas quince organizaciones, aunque
se tienen registradas 2400 en la red.
Y aunque Suárez
Valenzuela asegura que la capacidad para atrapar a estos criminales
da para más, reconoce que es poco el resultado en cuanto
a la desarticulación de estos grupos, ya que la volatilidad
de sus sitios en Internet hacen la búsqueda más
difícil: unas crecen, otras se van y otras se transforman
cambiándose el nombre, dice el también encargado
del aparato de inteligencia de la Policía Federal Preventiva.
Pero el trabajo
conjunto de corporaciones similares en el mundo con los agentes
en México, agiliza la identificación y el rastreo
de los domicilios de estas comunidades. Así, sabemos
que una comunidad que detectamos en Sri Lanka, se cambia a Hong
Kong y de ahí se pasa a Holanda y de ahí a España
y de España a Canadá, luego de este rastreo nos
damos cuenta que todo ese trabajo se generó en Brasil.
Explica Nicolás Suárez.
El constante
cambio de sedes oculta por largo tiempo las actividades ilícitas
de dichos delincuentes que con técnicas de seducción,
a primera vista inofensivas, logran inducir a los niños
y a los jóvenes poco a poco hasta atraparlos.
Así lo
comenta Suárez: Esto es a través de una invitación
a fiestas o a un deporte, a la presentación de alguna
marca de un reloj conocido, de golosinas o algo que al niño
le llame la atención. Después de analizar los
patrones de conducta entre víctima y victimario el director
de la policía cibernética afirma que luego de
quince contactos es casi seguro el encuentro físico.
Y es que antes
el reclutamiento de estos niños ocurría con
más rapidez, sin embargo, el patrullaje de la policía
volvió desconfiados a los explotadores sexuales. Ellos
nos dicen: tienes que darme esta información, no vayas
a ser de la PFP. Pero no puedo decir que tengan todos un patrón,
cada uno pide cosas diferentes, unos piden datos que ellos puedan
verificar y otros piden que te comuniques por otro medio. indica
el funcionario.
Las horas que
invierten los agentes consultando páginas que les induzcan
a las comunidades de pedófilos son miles y lo hacen de
manera encubierta adoptando otra personalidad.
Cuando por fin
se hace contacto con el pederasta, los agentes deben mantenerse
en calma respondiendo de acuerdo a la identidad adoptada. Para
actuar con rapidez y sagacidad en estos momentos decisivos donde
se da confianza al delincuente y comienzan las negociaciones
para un encuentro, el equipo de la policía cibernética
cuenta con profesionales en todas las áreas, desde pedagogos
hasta abogados, químicos e ingenieros, todos ellos capacitados
constantemente en el manejo de computadoras, psicología
y criminalística.
Pero el esfuerzo
de la policía se ve contrarrestado por los grupos de
pedófilos que buscan ampliar su número de consumidores
o de miembros a través de intercambios de imágenes
y videos, así como de invitaciones y promociones para
personas interesadas. Se puede ver en Internet que venden videos
hasta en cinco mil pesos, dice Suárez.
Y si bien la
policía no sabe con exactitud si las comunidades de pederastas
mexicanos producen videos para ser vendidos en nuestro país,
Nicolás Suárez afirma que en calles de México
como Bucareli se pueden encontrar en venta este tipo de filmaciones
Por ahora, no
sólo son los niños de la calle o los indígenas
quienes están a merced de los pederastas, quienes ofrecen
hasta 30 dólares por una sesión fotográfica,
sino también los niños de la clase media y alta
que tengan acceso ilimitado a una computadora. Suárez
apunta que en realidad el problema no es sólo encerrar
a los delincuentes. El problema es entregar a los ministerios
públicos un caso sólido e integrar una investigación
que la mayoría de las veces surge de denuncias anónimas.
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