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Treinta años
después de que en Chile se instaurara el terrorismo de
Estado, un impune Augusto Pinochet celebrará este 11
de septiembre como el día que liberó a su país
del comunismo con ayuda de Dios y de EU. Mientras, se suman
las querellas judiciales de familiares de victimas de la dictadura
por violaciones a los derechos humanos.
Desde su remanso,
el magnicida impune ve pasar la vida y cómo sus antiguos
aliados padecen de un terrorismo que él conoce bien.
Hay 300 procesos en los tribunales, que afectan a 180 ex militares
acusados de más de 3 mil muertes y desapariciones que
dejó su régimen.
Los juicios contra
militares por violaciones a los derechos humanos prosperan en
los tribunales santiaguinos y de otras ciudades chilenas. Piden
indemnizaciones y la aparición de las víctimas
del golpe militar.
Sin embargo,
la Agrupación de Familiares de Detenidos-Desaparecidos
se mostró preocupada por la denuncia del diario "La
Nación" sobre la eventual rearticulación
del Comando Conjunto, organismo de inteligencia del régimen
militar para vigilar a los disidentes.
Este cuerpo -con
funciones similares a las que desarrolló la DINA, el
servicio de inteligencia de la dictadura de Pinochet- se inspira
en las medidas antiterroristas que impulsa el gobierno estadounidense
tras el 11-S.
EU y México
ante el golpe
Aunque el gobierno estadounidense ha negado su participación
en el golpe militar o el apoyo a Pinochet, Peter Kornbluh, estudioso
de temas latinoamericanos, escribe en su libro, El registro
de Pinochet, a publicarse este septiembre que:
"El
gobierno de Estados Unidos llevó a cabo un esfuerzo claro
para socavar y desestabilizar la capacidad de gobernar de Allende
-de esa manera- creó el clima necesario para que el golpe
tuviera lugar".
Tres décadas
después de ocurrido el asesinato de Salvador Allende,
la participación del gobierno de México en estos
hechos se recuerda en el libro de Mercedes Lynn de Uriarte,
titulado Nuestro Hombre en Santiago (1998):
En contraste
con la complicidad de Estados Unidos en 1973, destacó
el heroísmo de otras naciones. Los embajadores Gonzalo
Martínez Corbalá de México y Harald Edelstam
de Suecia, arriesgaron sus vidas para recatar a más de
mil civiles chilenos y los protegieron del ejército que
les disparaba o los hacinó en el infame Estadio deportivo.
Martínez
Corbalá, -hoy de 71 años-, tenía año
y medio de su misión en Santiago de Chile cuando sobrevino
el 11 de septiembre. Recientemente declaró casi dos horas
ante el juez de la Audiencia Española Baltasar Garzón
-impulsor de la mayor persecución judicial contra Pinochet
por asesinato, tortura, genocidio y desapariciones-.
El 15 de
septiembre de 1973, el político potosino salió
en el primer avión con asilados políticos. Me
llevé a la viuda del presidente Allende, a sus hijas
y nietos y a otros ex funcionarios del Gobierno de la Unidad
Popular"
Encañonado
en las costillas por los militares en la Embajada de México
en Santiago y que otras misiones diplomáticas, entre
las que mencionó a las de Suecia y Cuba, sufrieron violaciones
similares, según relató al diario El País.
"Cuando
finalmente conseguimos salir en un DC-9, me ocupé de
pedir que me acompañasen varios responsables de misiones
diplomáticas, entre las que se encontraron los de Israel,
Suecia e India, al aeropuerto. Solo llegar con la gente fue
un éxito, porque, durante todo el trayecto en minibús,
los militares intentaban quedarse con algunos de los que ya
tenían autorización para salir", dijo el
ex embajador.
Evocó
cómo "dos jóvenes fueron asesinados por los
militares el 13 de septiembre de 1973 y dejados toda la noche
ante la puerta de las oficinas de la Embajada de México
en Santiago. Estaban desarmados y buscaban asilo. Me impidieron
salir para recogerles".
Chile y
México rompieron relaciones diplomáticas durante
17 años, tras el golpe militar de 1973 y los reanudaron
con Patricio Aylwin.
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Agenda de conspiración
6:00 Los barcos de la Armada, que participaron en la Operación
Unitas, regresan a Valparaiso. Efectivos navales ocupan las
calles del puerto, la Intendencia y las plantas de la Compañía
de Telefonos de Viña y Valparaiso. En Santiago, el Comandante
en Jefe de la Armada es detenido en su domicilio.
6:30. En
el Ministerio de Defensa se reúne el alto mando golpista
presidido por el vicealmirante Carvajal. El general Pinochet
se instala en la escuela de Telecomunicaciones de Peñalolen
y el general Leigh, en la Academia de Guerra de la Fach en Las
Condes.
7:30 Acompañado
de su guardia personal, Allende llega a La Moneda, ya rodeada
por las tropas rebeldes. En los minutos siguientes, numerosos
funcionarios de gobierno ingresan al Palacio.
8:00 En
su primer mensaje por radio, Allende informa al pais del levantamiento
que supone sólo a la Armada en Valparaiso. Quince minutos
despues las radios pro golpistas transmiten la primera proclama
de las Fuerzas Armadas. Militares destruyen los equipos de Radio
Nacional y allanan la radio de la Universidad Tecnica. Las torres
de radio Corporacion y radio Portales son bombardeadas.
9:00 Ante
la fallida comunicación con los tres Comandantes en Jefe,
Allende sabe que todas las fuerzas armadas estan coludidas en
el golpe y que han sido decapitados los mandos fieles. Empiezan
el enfrentamiento entre efectivos golpistas y francotiradores
instalados en los edificios públicos.
9:20 Allende
habla por última vez a través de Radio Magallanes.
Con emotivas palabras, en lo que sabe será su último
discurso público, Allende se despide del pueblo que lo
eligió Presidente.
10:00 Los
tanques disparan intensamente contra La Moneda desde donde se
responde el fuego y obliga a los asaltantes a replegarse. Allende
rechaza el llamado a rendirse de Carvajal -jefe de Carabineros-
y la oferta de sus edecanes militares de un avion para partir
al exilio.La guardia presidencial de Carabineros sale de Palacio,
sólo el Director, general Sepúlveda Galindo, permanece
hasta minutos antes del bombardeo.
11:00 A
instancias del Presidente, un grupo de mujeres, entre ellas
sus hijas y algunos funcionarios abandonan el Palacio. En Sumar,
el Comité Politico de la UP ya no resiste: los trabajadores
abandonan sus centros de trabajo y regresan a sus hogares.
12:00 Bombarderos
de la Fach arrojan durante quince minutos mas de veinte bombas
explosivas sobre el viejo edificio, el que empieza a arder por
el ala norte, frente a la calle Moneda. En tierra, las tropas
lanzan bombas lacrimógenas al interior: el ambiente se
vuelve irrespirable.
El periodista
Augusto Olivares se suicida en una de las dependencias del Palacio.
Minutos después, los aviones bombardean la casa presidencial
de Tomas Moro. Enfrentamientos en la Universidad Técnica,
en industrias y poblaciones arrojan decenas de muertos y cientos
de detenidos. Las embajadas comienzan a llenarse de asilados.
13:30 Al mando
del general Palacios, efectivos militares entran en La Moneda
mientras una larga fila de detenidos comienza a abandonar el
lugar.En el segundo piso, despues de una intensa balacera, el
Presidente Allende muere con una metralleta en sus manos en
el Salón Independencia.
15:00 Un nuevo
bando de la Junta Militar conmina a 92 personeros del gobierno
y politicos de la UP a entregarse en el plazo de una hora en
el Ministerio de defensa. Arsenio Pupin, Claudio Gimeno, Eduardo
Paredes, Enrique Huerta y todos los guardias personales de Allende,
son trasladados al regimiento Tacna de donde desaparecen para
siempre.
16:00 Bomberos
llega a sofocar el incendio de La Moneda que solo lograra ser
extinguido al anochecer. El cuerpo de Allende, cubierto con
un choapino boliviano, es retirado por efectivos militares y
trasladado al Hospital Militar.
18:00 Comienza
el toque de queda en todo el pais. Los detenidos de Santiago
empiezan a llegar al Estadio Nacional y los de Concepción
son trasladados a la Isla Quiriquina.
A esta hora,
todos los focos de resistencia han sido aplastados y la Junta
de Gobierno controla todo el territorio nacional.
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