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Fortunato Álvarez
Enríquez recomendó en el 2002, después
de una auditoría al Fondo Bancario de Protección
al Ahorro (Fobaproa), regresar a Banamex, Bancomer, Bital y
Banorte créditos ilegales por 37 mil millones de pesos.
Álvarez
Enríquez era el responsable del órgano de control
interno del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario
(IPAB), que dependía de la Secretaría de Contraloría
y Desarrollo Administrativo (Secodam), a cargo de Francisco
Barrio.
En entrevista, Fortunato reflexiona:
Fue una oportunidad
de conocer una época muy difícil para el país,
que en mi concepto personal no se manejo adecuadamente. Efectivamente,
hubo una crisis financiera, pero no se hizo el rescate, ni los
apoyos financieros, con transparencia. Hubo mucha discrecionalidad,
mucho aprovechamiento ilegítimo de mucha gente.
--¿Eso
es lo que se pretende evitar ahora en el IPAB?
--Se debió
haber evitado desde entonces, es algo que yo lo remarqué
muy puntualmente en todos mis informes.
Álvarez
Enríquez lamenta la decisión de la Suprema Corte
de no descontar a Banamex los créditos ilegales que se
detectaron hasta que no se resuelva otro amparo por el que los
bancos objetan, precisamente, que el IPAB haga esas revisiones.
Yo lamento esa
decisión de la Suprema Corte, pero a final de cuentas
son aspectos jurídicos. Pero real y documentalmente hay
instrumentos y elementos para hacer que los bancos realmente
absorban esas irregularidades, afirma.
El presidente
Vicente Fox, interpuso una controversia constitucional para
saber si la Auditoría Superior de la Federación
(ASF) puede realizar esas auditorías y emitir ordenamientos.
La ASF, que depende
del Congreso de la Unión, también hizo una auditoría
al rescate bancario y encontró irregularidades por alrededor
de 64 mil millones de pesos, a precios actuales. En el 2002,
Álvarez Enríquez dio vista de su revisión
a la ASF.
--¿Es
incorrecta la posición del Ejecutivo?, ¿debería
reconocer que la ASF tiene facultades para hacer la revisiones
al rescate bancario?
--Mi opinión
personal es que esto debe transparentarse. Deben darse todas
las facilidades y los mecanismos para que se transparenten las
operaciones, y si se comprueban las irregularidades, que se
acepten.
Creo que el pueblo
de México requiere cuando menos una explicación
completa de lo que pasó.
Pero creo que
el fondo de todo esto es disminuir el costo fiscal y combatir
la impunidad, que debe desaparecer de la función publica.

Roberto González Barrera
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--En el caso
de Banamex, estamos hablando de Roberto Hernández; en
el de Bancomer, de Eugenio Garza Lagüera; en el de Bital,
de Antonio del Valle, y en el de Banorte, Roberto González
Barrera
--Ellos son las
cabezas, pero son muchos socios que hay ahí que se aprovecharon.
Banamex y Bancomer,
que son las dos instituciones de crédito más grandes
del país, vendieron a extranjeros (Citigroup y BBVA)
las acciones de los bancos que capitalizó el pueblo de
México, sin beneficios para el país ni para los
mexicanos.
La auditoría
Álvarez Enríquez fue subsecretario y secretario
general de Gobierno de Baja California; director general de
Issstecali y diputado federal en la LVII Legislatura, antes
de que el titular de la Secodam, Francisco Barrio, lo nombrara
el 1 de junio de 2001 responsable del órgano de control
interno del IPAB.
Poco tiempo duró
en el cargo, casi un año; de manera inexplicable renunció
el 30 de junio de 2002. Se especuló que el motivo se
debió al escándalo que provocó con la auditoría
al Fobaproa y el malestar de los banqueros.
Pero él
asegura que ni lo despidieron ni lo obligaron a renunciar, sino
que tuvo la oportunidad de regresar a su tierra y a su casa
cuando se le ofreció ser delegado del IMSS en Mexicali,
su actual trabajo.
La auditoría
de Álvarez al Fobaproa considera conceptos específicos
relacionados con las reservas de los bancos, los créditos
relacionados y los intereses moratorios. Encontró irregularidades
por alrededor de los 37 mil millones de pesos del 2002.
Los rescates
más importantes, de acuerdo con esa auditoría,
son los de Banamex y Bancomer.
Fobaproa entregó
a Banamex recursos por 15 mil millones de pesos a cambio de
su cartera vencida. De esta cantidad, 2 mil millones correspondían
a intereses moratorios que no debió asumir el Fobaproa,
de acuerdo con la circular de la Comisión Nacional Bancaria
y de Valores de 1991.
Se le dio un
trato preferencial al permitirle disminuir las reservas mínimas
a las que se había comprometido. Banamex negó
tener créditos relacionados y, sin embargo, Álvarez
los detectó en el caso del grupo Sidec-Situr por casi
2 mil millones de pesos. Y es que el accionista principal de
este grupo, José Martínez Güitrón,
era consejero propietario de Banamex.
Las irregularidades
encontradas a Banamex sumaron 5 mil 300 millones de pesos, que
a precios del 2002 se convirtieron en 17 mil 600 millones.

Bancomer |
Con respecto
a Bancomer, el Fobaproa adquirió cartera vencida por
15 mil 600 millones de pesos, consintiendo la integración
de intereses moratorios. El comité técnico del
Fobaproa le permitió reservas menores.
Álvarez
Enríquez también encontró créditos
relacionados a favor de empresas del grupo de Martínez
Güitrón por 702 millones de pesos. La cartera chatarra
endosada al Fobaproa fue por 2 mil 700 millones de pesos. En
total, se detectaron irregularidades por 5 mil 630 millones
de pesos, que a valor del 2002 son 18 mil 400 millones de pesos.
En el caso de
Bital, Fobaproa le compró cartera vencida por 7 mil 390
millones de pesos. También registró intereses
moratorios por 70 millones de pesos. El banco tampoco cumplió
con el monto de reservas acordado.
A diferencia
de Banamex y Bancomer, no presentó créditos relacionados.
Las irregularidades detectadas fueron por 314 millones de pesos,
que a valores del 2002 sumaron 986 millones.
El caso de Banorte,
en realidad, no resultó relevante. Los montos encontrados
de apoyos irregulares eran de alrededor de 70 millones de pesos.
Cuatro
grandes
En su auditoría, Álvarez recomienda iniciar las
gestiones ante las citadas instituciones bancarias para que
se apliquen los ajustes en las obligaciones de pago a cargo
del Instituto y se instruya al área jurídica para
que evalúe y ejerza las acciones legales pertinentes
que se pudieran determinar.
Además
de los créditos ilegales, hay otras irregularidades que
la auditoría consideró y cuya sanción económica
falta por evaluar. Por ejemplo, ni Banamex ni Bancomer no calificaban
para ser rescatados. En efecto, dice, tenían suficiente
capital de trabajo para no haber requerido apoyos financieros.
Para hacer su
auditoría, Álvarez tomó en cuenta la revisión
que hizo el auditor canadiense Michael Mackey al rescate bancario,
contratado por la Cámara de Diputados. Yo corroboré
y revisé también los balances tanto de Banamex
como de Bancomer y mis observaciones coinciden con la de Mackey.
Sin embargo,
las ilegalidades encontradas por él son diferentes, en
monto, a las registradas por el Auditor Superior de la Federación,
que las ubica en alrededor de 64 mil millones de pesos. Álvarez
Enríquez explica que se debe a que este último
tomó conceptos, actualizaciones y valores distintos.
Los créditos
ilegales por 37 mil millones de pesos que detectó Álvarez
son resultado de la revisión a un tramo del rescate por
200 mil millones de pesos, pero todavía hay otro tramo
de 500 mil millones que se destinaron a rescatar bancos que
ya desaparecieron y que poco se sabe de su manejo y de las irregularidades
que se cometieron.
Sí,
enfatiza, hay muchísimas demandas que se pusieron, denuncias
penales inclusive, civiles y mercantiles de mucha gente. Eso
dice ahí en materia de la revisión de las liquidaciones
de Banca Cremi, de Banca Unión, de Bancrecer, de Banco
del Centro, de todos los bancos que desparecieron, etcétera.
--¿Está
pendiente esta tarea?
--Queda pendiente
el seguimiento. Definitivamente no ha acabado. Pero esa información
ahí la tienen en el IPAB.
--Por su auditoría,
¿el IPAB sabe lo que pasó con esos 500 mil millones
de pesos?
--Sí, así es.
--¿Qué
pasa con los bancos? ¿Por qué piensa usted que
se resisten a que se haga efectivo el Quinto transitorio de
la ley del IPAB para que se les hagan las auditorías?
--Obviamente,
porque derivado de la revisión del IPAB hay elementos
para que se reduzcan los montos de los pagarés y en el
intercambio que tiene que hacerse derivado del cumplimiento
del Quinto transitorio, los bancos se resisten porque pretenden
que el canje se haga por los mismos montos y en las mismas condiciones.
--Como si no
hubiera irregularidades.
--Así
es. Ellos se sustentan en las auditorias de Mackey que, dicen
ellos, son las que ordena el Quinto transitorio y Mackey, sostienen,
no encontró irregularidades.
--Encontró
operaciones reportables
Álvarez se ríe: Eso es parte de la discusión
de lo que se considere reportable e irregular o ilegal, cosa
que habría que irse a las enciclopedias para ver los
términos semánticos.
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Créditos ilegales, la puntita nada más
Si bien la atención
pública se ha centrado en los créditos ilegales
de los bancos, existen peores irregularidades en el rescate
bancario, de acuerdo con las revisiones al Fondo Bancario de
Protección al Ahorro (Fobaproa) que en su momento hicieron
el canadiense Michael Mackey; Fortunato Álvarez, de la
Secodam, y la ASF.
El IPAB, empero,
deberá considerarlas en la revisión que el Congreso
ha planteado hacer a las instituciones de crédito previa
a la implementación al artículo Quinto transitorio
de la ley del IPAB.
Estas son:
--Banamex y Bancomer,
debido a su alta capitalización, no calificaban, según
los bank reports del auditor Michael Mackey, para participar
en el programa de capitalización y compra de cartera
del Fobaproa. En ese mismo documento se señala que Banamex
hizo un pago de dividendos a pesar de que no lo permitían
las reglas del programa.
--El Fobaproa,
por ley, tampoco debía pagar los intereses moratorios
de los créditos que absorbió, y lo hizo.
--Las irregularidades
que detectó la ASF por 50 mil millones de pesos, a valor
presente, son parte de los 200 mil millones de pesos del programa
de compra de cartera del Fobaproa.
Pero se desconoce
qué hay de los otros 500 mil millones de pesos del rescate,
sobre los cuales poco se sabe de las irregularidades que se
cometieron. Estos recursos prácticamente se perdieron,
porque muchos de los bancos que se rescataron ya no existen,
pero la auditoría del IPAB puede revelar qué pasó
y cuáles podrían ser las responsabilidades en
caso de existir.
A este alcance
que pudieran tener las revisiones del IPAB a las instituciones
de crédito, se oponen Banamex, Bancomer, Bital y Banorte,
porque generan -indicaron en su comunicado del 13 de agosto
pasado-- una extraordinaria incertidumbre dada la impresión
y amplitud de su términos.
El IPAB, además,
deberá conciliar las tres revisiones que en su momento
hicieron al Fobaproa el auditor Mackey, a petición de
la Cámara de Diputados; el contralor interno del IPAB
-dependiente de la entonces Secodam-, Fortunato Álvarez,
y la del Auditor Superior de la Federación, Arturo González
de Aragón.
EL IPAB, de hecho,
así se lo planteó en la revisión que iba
a realizar en el 2002 -y por la cual se ampararon las instituciones
de crédito- conocida como GEL: una revisión de
gestión, de existencia y de legalidad.
En virtud de
circunstancias y objetivos diferentes, los montos de las irregulares
que detectaron las tres revisiones independientes también
lo son:
--Los créditos reportables de Mackey, que sumaron 70
mil millones de pesos, tienen que ver no sólo con Banamex,
Bancomer, Bital y Banorte, sino con todos los bancos rescatados.
Este auditor,
habiendo mencionado que su reporte no era una auditoría,
reconoció que su trabajo no había sido completo
porque, tanto los bancos como las autoridades, no le permitieron
el acceso a toda la información necesaria.
--Álvarez
Enríquez detectó irregularidades por 37 mil millones
de pesos a valor presente, que incluye principalmente intereses
moratorios, un concepto que se denomina perdón por adhesión,
créditos doble A (detectados por Mackey) y créditos
relacionados.
--La ASF detectó
créditos irregulares que, a valor presente, suman 64
mil millones.
De acuerdo con
el interés del Congreso de la Unión, el IPAB tendrá
qué considerar, además, el impacto económico
que tendrán las ilegalidades que se cometieron en el
Fobaproa al absorber créditos de bancos que no estaban
calificados para ser rescatados y los intereses moratorios de
las carteras de las instituciones de crédito.
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