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En la Selva Lacandona
--punto clave dentro de la Reserva Biosfera Montes Azules--,
Conservación Internacional (CI), organismo con sede en
Washington dedicado a la preservación de zonas ecológicas
en 25 países, coloca por sobre la misión que pregona
los intereses de grupos empresariales.
CI es señalado
por el Centro de Análisis Político e Investigaciones
Sociales y Económicas de México (CAPISE), como
un grupo de espionaje ambientalista al servicio del gobierno
estadounidense, con bases científicas y de monitoreo
ubicadas en el corazón de la Selva Lacandona y envía
reportes a la Agencia Internacional de Desarrollo (USAID) sobre
la riqueza de la zona y sus grandes posibilidades de explotación.
La selva Lacandona
es la base del Ejército Zapatista de Liberación
Nacional (EZLN) y es además una zona rica en recursos
naturales, como minerales, petróleo, maderas, biodiversidad
y agua fresca. Como parte del ambicioso Plan Puebla Panamá
(PPP), el gobierno del presidente Vicente Fox y grandes intereses
corporativos anhelan explotar los recursos de la selva y establecer
en ella represas hidroeléctricas, plantaciones de agroexportación
y operaciones de turismo y bioprospección. Naturalmente,
el EZLN y sus comunidades organizadas son un obstáculo
para estos proyectos, dice el CAPISE.
Si bien Conservación
Internacional México (CIM) condena los sentamientos irregulares
en la zona como causa de la deforestación y muestra de
falta de una política de desarrollo regional, incapacidad
administrativa, estado de derecho débil, visión
mercantilista a corto plazo, apatía y corrupción,
por otra parte pasa por alto y justifica la explotación
abusiva de recursos naturales por parte del empresario Alfonso
Romo. La relación entre ambos les deja beneficios mutuos.
En 1994, Grupo
Pulsar, del regiomontano Alfonso Romo, entregó a CIM
(con domicilio en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas) cuatro millones
de dólares para la preservación de la Selva Lacandona,
aunque la promesa inicial fue de diez millones de dólares,
reconoce Ignacio March, representante de CIM.
De 1994 a 1999
el dinero se utilizó para instalar bases de investigación
científica y de monitoreo desde donde CIM puede detectar
todo lo que pasa en la selva, dice March. Los proyectos debieron
recibir la aprobación directa de Pulsar y de la Agencia
para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID).
Presentamos los proyectos que tenían mayores posibilidades
de éxito, y eran los que escogían, agrega.
La Estrategia
conjunta para la conservación de la biodiversidad --redactada
por una decena de organismos, entre los que se encuentran USAID
y CIM-- propone inversiones a largo plazo para el rescate de
la selva más importante del país, lo que coincide
con la filosofía empresarial del regiomontano.
Según
el documento, la coyuntura política ha sido adversa para
la conservación de la Selva Lacandona, ya que el impasse
del conflicto chiapaneco ha dado lugar a que las acciones políticas
gubernamentales sean cautelosas para no eliminar la posibilidad
de un acuerdo de paz.
El texto plantea
horizontes a largo plazo para la Selva Lacandona y encamina
esta visión hacia lo que denomina estrategia de rescate,
a partir de la proyección de "inversiones a largo
plazo", dando prioridad a las fuentes de financiamiento
actuales o potenciales con base en el conocimiento del interés
de diversas fundaciones u organizaciones.
No importa si
la inversión llega de empresas nacionales o trasnacionales,
comenta en entrevista Ignacio March: Claro que tenemos que
ver cómo garantizar que los fondos y dineros, vengan
de donde vengan, sean limpios.
Estoy de acuerdo
en ser muy cuidadosos de las inversiones que puedan poner en
riesgo la soberanía y el patrimonio de nuestro país,
pero creo que se ha exagerado al buscarle a todas las inversiones
extranjeras un fin siniestro.
Manzana
de la discordia
Para el investigador Jan de Vos, especialista en la región
lacandona, la riqueza más grande de la selva es la biodiversidad,
que ocupa el quinto lugar en el mundo, sobre todo la que se
concentra en Chiapas, cuya explotación --precisa el historiador
belga-- será el principal interés de las empresas
trasnacionales a partir del inicio del Plan Puebla-Panamá.
Por supuesto
que más de un empresario buscará invertir en la
región. Baste citar un ejemplo. Según un estudio
de la firma estadounidense Barthlott y Plancke, 10 por ciento
de las plantas de la zona tienen propiedades medicinales. Chiapas
cuenta con más de cinco mil especies de plantas cada
diez mil kilómetros cuadrados, lo que ubica a la entidad
como uno de los puntos de mayor importancia en el mundo para
el desarrollo de fármacos y la conservación biológica.
Otro estudio,
de la Comisión Técnica Consultiva para la Determinación
de Coeficientes de Agostadero de la República Mexicana,
señala que en el área hay diez mil plantas vasculares,
lo que representa más de 30 por ciento del total en el
país, y que de las cerca de 15 mil especies que allí
habitan alrededor de mil 600 son medicinales.
Jan de
Vos evalúa: En un futuro próximo, con el Plan
Puebla-Panamá, entrarán a la zona empresas trasnacionales
interesadas en la riqueza de la Selva Lacandona, forestal e
hidroeléctrica, sobre todo en su biodiversidad.
Alude a
Grupo Pulsar, que desde hace varios años mantiene laboratorios
de experimentación relacionados con el control de semillas,
plantas, flores y árboles en la zona más rica
de Chiapas.
El emporio
Pulsar
Al ser designado el Hombre Expansión, el empresario
Alfonso Romo habló de los negocios que Pulsar impulsa
en el sureste mexicano: El proyecto Chiapas es el que más
me gusta de todos mis negocios.
Corría
el año de 1996 y en la entidad se habían recrudecido
los ataques de grupos paramilitares como Paz y Justicia y Los
Chinchulines, pero ni los conflictos sociales ni los políticos
ni los religiosos hicieron tambalear a Pulsar. Entonces Romo
declaró: La presión social no disminuye con balas,
sino promoviendo la riqueza. Y la promovió.
En la región
fronteriza norte de Chiapas y hasta la Selva, en los municipios
de Comitán, La Trinitaria, Las Margaritas, Independencia,
La Esperanza, Palenque, Playas de Catazajá, Ocosingo
y Marqués de Comillas, Pulsar cuenta con grandes extensiones
de eucalipto para la producción de papel y es una de
las tres más grandes proveedoras a nivel mundial, junto
con Internacional Paper Company y Pan African Paper Mills.
En la zona
de los Lagos de Montebello saltan a la vista los enormes invernaderos
de SEMINIS, uno de los fuertes de Pulsar, que produce semillas
de chile, papaya, aguacate, jitomate, bambú, pimiento
y eucalipto. SEMINIS encabeza el sector en todo el mundo con
22 por ciento del mercado.
En la costa,
en Metapa de Domínguez y Ciudad Hidalgo (este último,
colindante con Tekún Uman en Guatemala, punto clave para
el paso de ilegales centro y sudamericanos), Pulsar produce
semillas de cítricos, mango, cacahuate, tabaco, guanábana,
maíz y bambú.
En la zona
donde se unen las selvas de México y Guatemala, de Marqués
de Comillas al Petén, según el Centro de Información
Económica y Política de Acción Comunitaria
(CIEPAC), Pulsar tiene 300 mil hectáreas de plantíos
de bambú gandhúa.
En La Trinitaria,
la tierra negra y húmeda resulta ideal para las grandes
plantaciones de tabaco. Aquí está presente Cigarrera
La Moderna, otra empresa del regiomontano, única exportadora
de cigarro mexicano, cuyos plantíos comienzan justo detrás
de Yuria, el pequeño ancho vuelto célebre por
el poeta Jaime Sabines, su expropietario.
Pulsar,
que opera negocios en más de 110 países, entregó
a CIM uno de los hasta ahora más altos donativos privados
para la conservación de la Selva Lacandona.
Al respecto,
si bien el representante de CIM no repara en el impacto provocado
por la explotación y experimentación de semillas
y plantas en la reserva ecológica, opina que aun cuando
a Pulsar se le han achacado muchos intereses oscuros y siniestros,
yo puedo decir que en buena medida ha ayudado a mantener la
Selva Lacandona.
Sobre el
cultivo industrial de eucalipto, Onésimo Hidalgo, investigador
de CIEPAC, advierte: Esta plantación se ha convertido
en símbolo de los grandes monocultivos, se ha ido extendiendo
a diversas partes del mundo y la preocupación de los
ambientalistas también ha ido creciendo porque sembrarlo
significa deforestar bosques tropicales y la desaparecer la
biodiversidad.
En Chiapas,
considera que esta práctica afecta directamente a la
población con la pérdida de la producción
regional: Se vuelven dependientes de las empresas y del gran
capital, rentan la tierra a bajo precio y por los bajos costos
y mano de obra barata. En la mayoría de los casos la
población desconoce los impactos negativos en el medio
ambiente, en la flora y fauna, agua y biodiversidad.
Romo argumenta
que aunque para Pulsar sería más fácil
comprar las tierras para estos sembradíos, prefiere rentarlas
para que sigan siendo propiedad de los campesinos. Lo que no
aclara es que esas tierras quedarán estériles
luego del eucalipto y no volverán a producir.
Los campesinos
no saben que después de diez años de monocultivo
el mentol y el alcanfor que produce la siembra de eucalipto
volverán estéril la tierra. Algo que confirma
la visión a largo plazo del presidente de Pulsar: en
las comunidades de Palenque renta las tierras de los campesinos,
a quienes integra como jornaleros.
Algunos
de los principales puntos de operación de Pulsar en Chiapas
colindan con el paso de la Carretera Fronteriza (una de las
rutas de comunicación de mayor importancia dentro del
PPP), acceso a la Selva y a Montes Azules, en conflicto desde
la administración zedillista y de la local en tiempos
de Roberto Albores Guillén por las amenazas de desalojos
de los poblados irregulares asentados ahí.
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