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El caso más grande de evasión fiscal en la historia fue descubierto por la Procuraduría Fiscal de la Federación


Aduana de Nuevo Laredo, Tamaulipas

Las autoridades hacendarías pusieron al descubierto a un grupo delictivo que operaba por medio de empresas de fomento, en complicidad con funcionarios de la Administración General de Aduanas, y simulaban exportaciones para evadir impuestos millonarios.

José Guzmán Montalvo, administrador general de Aduanas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), precisa que se trata de un grupo empresarial que operaba un programa de importación temporal para exportar tela; simuló exportaciones, y evadió el pago de contribuciones y cuotas compensatorias por un monto de 4 mil 56 millones 627 mil 46 pesos.

Según la denuncia 51482, número 529-V00297, de la Procuraduría Fiscal de la Federación (PFF), entre los presuntos involucrados en este hecho ilícito figuran José Inés Avelino Flores Macías o Felipe Omar Peniche Blanco, accionista principal de la empresa Hilados y Tejidos Fantasy S.A. de C.V., y Ramón Conrado Solís Medina, también accionista.

 

Agrega que Flores Macías presentó documentación falsa y acompañó los pedimentos de importación con datos falsos y fundados en facturas apócrifas, documentos que pese a todo fueron tramitados por los agentes aduanales involucrados.

Las diversas importaciones ilícitas, así como la documentación apócrifa anexa a los pedimentos de importación presentada ante las autoridades aduaneras, “fueron precedidas de profusos y complejos actos preparatorios que permitieron la consumación de ilícitos, así como aparentar la regularidad de las operaciones de comercio exterior realizadas en realidad en forma ilegal”, indica la denuncia que la PFF interpuso ante la Procuraduría General de la República (PGR).

Señala la presunta responsabilidad en este hecho del agente aduanal Juan Márquez Rizo y sus representantes legales Juan Martion García Barrera y José Luis González Santillán; del agente aduanal Eduardo Arturo Ortega Navarro y sus representantes legales Alberto Párraga Gutiérrez Felipe y Antonio Sánchez Guerra, y del agente aduanal Felipe Miguel González Jaimes y sus representantes legales María Luisa Elizondo López y Arturo Terán Merino.

También pide investigar a los verificadores aduanales Roberto Hernández Correa, Yolanda Margarita Cruz Martínez, Enrique Gerardo Tovar Cuesta, Alfonso Velázquez Arévalo, Manuel Alfonso Arellano Chávez, Laura Gabriela Gutiérrez Ortiz, Eduardo Victoria Casillas, Alán Rodríguez Jiménez, Rubén Balboa Márquez, Filiberto Óscar González Alquicira, Lauro Gazcón Nochebuena y Juan Francisco Pérez Galván.

La mercancía fue introducida al país entre junio de 2000 y febrero de 2001, a través de las aduanas de Manzanillo, Nuevo Laredo, México y Colombia, a nombre de Hilados y Tejidos Fantasy S.A., la cual declaró a las autoridades aduaneras que ésta era originaria de Hong Kong, Estados Unidos, China, Taiwán, Corea del Sur, Panamá, Indonesia, Tailandia, Arabia Saudita, India, Filipinas, Pakistán, Chile, Singapur y Corea del Norte.

En total fueron detectados 879 pedimentos de importación, con la clave H2, así como el origen y la procedencia extranjera de las mercancías, números de pedimentos y facturas, fechas, fracciones arancelarias, descripción y valores de las mismas.

Guzmán Montalvo refiere sorprendido que este es “el caso (de evasión fiscal) más grande de la historia de la Secretaría de Hacienda que yo recuerde. Se trata de un grupo que operaba por medio de empresas de fomento a partir de un programa de importación temporal para supuestamente exportar tela; simularon que iban a exportar, no se exportó nada y evadieron más de 4 mil millones de pesos.


Telas para evadir impuestos

“Son muchas operaciones y muchas personas involucradas y por eso solicitamos el apoyo de la Unidad Especializada en Delincuencia Organizada, la cual está integrando la averiguación para buscar a los funcionarios de la Administración General de Aduanas y se proceda penalmente. En principio, hay 15 empleados que participaron en estas operaciones, perfectamente bien identificados”, subraya.

El fenómeno ocurre a pesar de que, según el propio Montalvo, ya fueron removidos de sus cargos más del 80 por ciento de los empleados de confianza, entre administradores y comandantes aduanales. “No es tarea fácil; requiere un esfuerzo constante, pues tenemos la frontera más compleja del mundo”, se queja.

Dice que el conjunto de aduanas del norte del país revisa sólo 10 por ciento del total de la carga de mercancía, en tanto que el pasaje se revisa 5 por ciento. “No hay posibilidad física de revisar tanta mercancía”, justifica.

Además, considera, hablando de competitividad, de costos, del just in time, hacer inventarios y todo eso, no podemos parar los camiones en la frontera, porque pararíamos toda la industria.

“El 93 por ciento de los productos que se importan son materias primas o bienes primarios para la industria, entonces, son importantes para el desarrollo, y no podemos estar parándolos en la frontera.

“Prácticamente damos servicio 24 horas al día, 365 al año, esto nos ha generado, en servicio y personal, exigencias importantes, ya que nuestro comercio exterior representa 66 por ciento del producto interno bruto, en términos de valor.”

Explica que al día pasan por la frontera México-Estados Unidos unos 34 mil trailers cargados, a los que se suma otro tanto vacíos, desde la Ciudad de México hasta Nuevo Laredo.

Sin embargo, optimista, Montalvo afirma que en materia de decomisos “hemos embargado 500 por ciento más de lo que se embargaba en el 2000. Tenemos mercancías de todo tipo: miles de toneladas de ropa, miles de contenedores detenidos, trailers, 28 mil carros, lo que se pudiera imaginar”.

Detalla: “La mayor parte de la mercancía la destruimos, porque si la metiéramos al mercado interno sería exactamente el mismo problema que el contrabando, si vendemos o rematamos mercancía dañaría a un sector productivo. No es lo correcto.

“Tenemos más de 10 mil toneladas de tela, son 50 millones de prendas, más de 3 mil tractocamiones detenidos. Si los vendiéramos acabaríamos con el mercado de tractocamiones usados en México, y si sacáramos a la venta los miles de autos decomisados causaríamos un problema serio a la industria automotriz y la documentación legal empezaría a ser cuestionada.

“Mucha mercancía se dona, a través de un nuevo organismo que es el SAI, pero siempre es algo complejo, previa consulta a cámaras industriales, para evaluar lo menos dañino para la economía nacional. Siempre se guarda algo de mercancía para las regiones más necesitadas del país, y para casos de desastre siempre hay un pequeño fondo de mercancía como ropa y zapatos.”

La administración general tiene una doble función: controla la importación y exportación de productos las 24 horas del día para que lleguen a su destino a tiempo y supervisa y vigila para evitar que se cometan ilícitos.

Las aduanas no nada más combaten el contrabando, el cual se da básicamente en los productos de consumo final, que no rebasan 7 por ciento de las operaciones. El 93 por ciento restante acaba en servicio.

“El 90 por ciento de los casos no los reviso, pasan sin revisión en la aduana. Es una declaración voluntaria de los importadores y exportadores, y con la declaración de impuestos yo tengo la posibilidad de revisarlas.

“La complejidad no nada más es la aduana, sino el importador, el exportador del país de origen, el importador mexicano, al agente aduanal, al banco donde se pagan los impuestos, el transportista y las autoridades estadounidenses.

“Las importaciones y las exportaciones en 99.9 por ciento de las operaciones todas se hacen sin la autorización de la aduana. Todo es un acuerdo entre particulares. No se requiere autorización para importar por la aduana.

“El problema número uno de contrabando se encuentra en el sector textil, en doce modalidades, aunque la mayoría es tela, le sigue tráfico de armas. Detenemos entre tres y cuatro personas al día, con algún arma. Hace unos días agarramos a unas personas hasta con 50 armas en Ciudad Juárez y hemos encontrado gente hasta con más de 130 armas en un solo operativo”, concluye Montalvo.

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