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La administración Fox apoya incondicionalmente las iniciativas de Estados Unidos en materia de producción de transgénicos ante la Organización Mundial de Comercio


El maiz en peligro

Greenpeace exige al gobierno de Vicente Fox retirar el apoyo ofrecido a los Estados Unidos en materia de transgénicos por ser contraria a los intereses del país, ya que México no es considerado productor ni exportador de organismos genéticamente modificados.

El reclamo fue hecho público por Greenpeace como respuesta a la denuncia interpuesta por representantes estadounidenses ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) en contra de la Unión Europea sobre la moratoria establecida para cultivos transgénicos.

México, conjuntamente con Australia, Nueva Zelanda, Chile, Colombia, El Salvador, Honduras, Perú y Uruguay, están involucrados como terceras partes, según lo expresado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

Covantes, coordinadora general de Ingeniería Genética de Greenpeace, señala: “Nosotros somos los primeros extrañados, ya que México no tiene un interés directo, debido a que está apoyando igual que otras naciones como una tercer parte”.

Aclara que nuestro país no es productor de transgénicos, a diferencia de Estados Unidos, que maneja alrededor de 67 por ciento de la producción mundial, seguido de Argentina, con 25 por ciento, y Canadá, con sólo 6 por ciento.


Liza Covantes

Greenpeace tiene el objetivo de regular el movimiento transfronterizo de los organismos genéticamente modificados y sus posibles efectos en la diversidad biológica, advierte Covantes.

La investigadora hizo importantes declaraciones sobre la participación de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (Sagarpa) con Monsanto, empresa trasnacional que se dedica a la producción de transgénicos.

Monsanto
Monsanto considera a México como un paraíso terrenal, debido a los apoyos económicos que ha recibido del presupuesto federal que la Sagarpa otorga a los productores como pago de regalías por sus semillas transgénicas.

Los apoyos fueron otorgados durante 2002 para la siembra de algodón y soya de Monsanto, por un monto de 493 millones 849 mil 608 pesos, para cubrir un total de 113 mil hectáreas. Para este año se programó otorgar un monto de 319 mil millones de pesos en apoyo para la siembra de organismos genéticamente modificados.

La apertura de la frontera mexicana al ingreso de maíz transgénico proveniente de los Estados Unidos ha sido una tabla de salvación para Monsanto, considera esta empresa en su portal de internet.

José Luis Solleiro, investigador del Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico de la UNAM y director técnico de Agrobioméxico, comenta: “México está como observador de un proceso, pero no ha declarado su apoyo definitivo a la postura del gobierno de George W Bus. La posición que tiene Agrobio es completamente a favor de la denuncia que presentó Estados Unidos ante la OMC contra la Unión Europea”.

Refiere que México ha registrado un retroceso considerable en la agricultura, pues de ser un país autosuficiente en alimentos en los sesenta pasó a ser un país dependiente de la importación de alimentos, pues la productividad del campo no ha aumentado al ritmo del crecimiento de la población.

Agrobioméxico es una asociación que tiene seis empresas transnacionales, cinco de ellas de capital extranjero, y una mexicana (Savia). Se especializa en el desarrollo de regulaciones efectivas para la biotecnología agrícola.

De ahí que uno de sus principales intereses sea el establecimiento de mecanismos de comunicación con la sociedad para difundir información sobre el potencial de la biotecnología moderna y sus aplicaciones en el país. “Sería irresponsable negar a nuestros agricultores en México el derecho a probar una tecnología avanzada que les puede significar un beneficio”, dice Solleiro.

Visión empresarial
El mercado de productos transgénicos actualmente está controlado por compañías transnacionales que han establecido normas para garantizar una protección similar a la de las patentes. En el caso de México, Savia (antes Pulsar y una de las diez más importantes del mundo) promueve el empleo de semillas transgénicas en el campo mexicano.

Durante 1998 México importó un promedio de cinco millones de toneladas de maíz de Estados Unidos, sin que la Secretaría de Salud haya podido comprobar la presencia de maíz modificado genéticamente. Hoy en día el país cuenta con 75 laboratorios de investigación agrícola biotecnológica, de los cuales sólo ocho están dedicados a la materia.

Las grandes corporaciones transnacionales: DuPont, Pioneer, Monsanto, Novartis, Aventis, Groupe Limagrain y Advanta invirtieron durante 1997 seis mil millones de dólares en la aplicación de biotecnología agrícola.

Jorge Larson, de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), considera que no se deben desestimar las advertencias sobre los posibles riesgos para la salud humana derivados del consumo de alimentos genéticamente modificados.

Sagarpa en la mira
Tras las fuertes protestas de miembros de Greenpeace frente a la sede de la Secretaría de Agricultura por el respaldo que la dependencia ha hecho patente a la transnacional Monsanto, la Sagarpa reconoció que otorga diversos apoyos para la producción, comercialización y sanidad en general de productos como soya, algodón, cártamo, canola, frijol y maíz.

En el caso expreso del algodón, la Sagarpa garantiza un ingreso objetivo de 64 centavos de dólar por libra de algodón pluma; apoyo para la adquisición de coberturas de precios, para el control integral de plagas, adquisición de material genético de alta calidad con objetivos sanitarios y productivos.

El agricultor recibe los apoyos y tiene la libertad de adquirir los servicios e insumos que requiera en cualquiera de las empresas autorizadas para ello. Y la Sagarpa en ningún caso impone marcas ni empresas en específico para realizar estas adquisiciones.


Protocolo de Cartagena

Ante la controversia originada tras el surgimiento del Protocolo de Cartagena en bioseguridad, firmado en 2000 en Canadá, el cual reconoce el derecho de las naciones de aplicar el Principio Precautorio contra la importación de transgénicos bajo sospecha de que puedan representar un riesgo para la salud o el medio ambiente, la Secretaria de Agricultura no se ha mostrado a favor ni en contra, de este Protocolo.


Víctor Manuel Villalobos Arambula

Víctor Manuel Villalobos Arambula, coordinador de Asuntos Internacionales de la Sagarpa y presidente suplente de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem), señala que la biotecnología moderna considera al Protocolo como un instrumento necesario, legal, jurídico y regulatorio de los productos transgénicos en el país.

“Nosotros, a través de la Cibiogem, estamos consientes y satisfechos del Protocolo que se ha estado manejando y que finalmente llegó a más de 50 países, el cual entrará en vigor el próximo 11 de septiembre y para México será una ley”, asegura.

Respecto a la postura de Estados Unidos de interponer un reclamo ante la Organización Mundial de Comercio (OMC), por la supuesta moratoria establecida por la Unión Europea (UE) sobre los organismos modificados, el funcionario aclara que esta moratoria de facto no tiene fundamentos técnicos y en ese sentido México no esta de acuerdo con su aplicación.

Luego de que Greenpeace se pronunció en contra del apoyo que dio el secretario Javier Usabiaga a Monsanto, Víctor Villalobos comenta que no hubo un acercamiento de ambas partes, pero se hizo llegar una respuesta aclaratoria a los medios sobre los puntos de vista que tiene la Sagarpa de la información mal fundada que se manejo.

Advierte Villalobos que la Sagarpa no asigna recursos para que los productores paguen ha Monsanto ni ha ninguna otra empresa, debido a que hay distintos programas de apoyo para los productores mexicanos, convenidos con otras dependencias y que se ejecutan en los estados.

Precisa que México importa aproximadamente el 30 por ciento de maíz transgénico, el cual es destinado a la industria y permite transformarlo en materia prima para después venderlo como productos elaborados. Gracias ha eso hoy día México ocupa el tercero o segundo lugar a nivel mundial.

Advierte que los medios de comunicación son muy importantes para restarle esa connotación negativa que tienen los productos biotecnológicos, ya que México --igual que muchos otros países-- en el futuro tendrá mucha presión para garantizar la alimentación con calidad de su población, y “si no incorporamos las nuevas tecnologías vamos a seguir contaminando los suelos, las selvas, el agua que son un factor importante para la agricultura”.

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