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El exdueño
de Multibanco Mercantil Probursa, José Madariaga Lomelín,
podría estar involucrado en el blanqueo de las cuentas
ocultas que el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) mantenía
en paraísos fiscales del Caribe. David Martínez
Madero, fiscal anticorrupción español, investiga
la presunta colaboración del empresario mexicano en las
operaciones ilegales que esta entidad financiera realizó
en México.
Además
de su pretendida participación en el lavado de 159 millones
de dólares durante la venta de Probursa, las autoridades
españolas sospechan que Madariaga prestó su nombre
para que Bilbao Vizcaya lavara parte de los fondos de procedencia
ilícita por medio de la aseguradora ALICO (American Life
Insurance Company), en el 2000.
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La investigación
en España comenzó hace año y medio, cuando
fueron descubiertas las cuentas ocultas y la omisión
contable de importantes activos, sobre los que durante años
habrían tenido disponibilidad los miembros del consejo
de administración del BBV, S.A.
El capital oculto fue constituido en supuestos fondos de pensiones
para 22 altos directivos del banco, gracias a una operación
de blanqueo de capitales. Las autoridades españolas presumen
que BBVA utilizó este dinero en las adquisiciones de
instituciones financieras que efectuó en México,
Colombia y Perú, entre ellas Bancomer y Probursa.
Operación Probursa
En un primer informe presentado por la Fiscalía Anticorrupción
Española, en coordinación con el FBI, se pensó
que durante la venta de Probursa el empresario José Madariaga
lavó dinero proveniente del narcotráfico.
Sin embargo, una reciente investigación de Mario Di Constanzo,
asesor del PRD en la Cámara de Diputados y quien ha colaborado
con el fiscal Martínez Madero, revela que el blanqueo
se dio por especulación accionaria.
Di Constanzo afirma que antes de cerrar la operación
con el grupo financiero español, entre el 20 de junio
y el 10 de julio de 1995, sin razón aparente se abarataron
en 50 por ciento las acciones de Probursa para que BBV pagara
menos y luego diera 159 millones de dólares a Madariaga,
disfrazados mediante un préstamo de la Sociedad Bilbao
Vizcaya establecida en Puerto Rico.
En una petición
elaborada por la Fiscalía Anticorrupción al juez
Baltasar Garzón se estima que, con la finalidad de poder
acceder al control sobre Mercantil Probursa, el Grupo BBV constituye
en Puerto Rico una compañía a la que denomina
BBV International Investment Corporation, en calidad de off
shore bank, esto es, un banco que, en teoría, no puede
realizar negocio doméstico en Puerto Rico sino exclusivamente
transacciones internacionales.
Al descubrir el movimiento de 110 millones de dólares
provenientes de Gran Caymán -cantidad documentada por
estas operaciones del préstamo disfrazado a Madariaga-,
tanto la Fiscalía como el FBI sospecharon que José
Madariaga y su hombre de confianza, Eduardo Pérez Montoya,
habían legitimado dinero procedente del narcotráfico
a cambio de que BBV obtuviera una participación mayoritaria
en el banco mexicano.
Mario Di Constanzo asegura que en enero de este año Madariaga
aceptó que había recibido una especie de comisión
por haber sido el agente de ventas de Probursa con el grupo
español BBV.
De resultar cierta la hipótesis del asesor del PRD, este
capital podría haber sido parte de las cuentas ocultas
que altos ejecutivos del BBV mantenían en paraísos
fiscales, entre ellos en Gran Caymán.
Según Nelson Rodríguez, un testigo protegido que
fuera director jurídico de BBV International Investment
Corporation en Puerto Rico, Bilbao Vizcaya México justificó
el pago irregular al empresario como la ampliación de
capital de la sociedad. Para ello, emitió una serie
de acciones F, o Free Trade, que posteriormente fueron compradas
por Madariaga Lomelín con el dinero blanqueado.
El 4 de julio de 1995, explica Di Constanzo, ocurrió
el desplome de las acciones de Probursa, cuando ya se había
anunciado la operación con Bilbao Vizcaya y la perspectiva
era que el nuevo grupo fuera saneado. Así que no había
razón para que ocurriera dicho desplome, mucho menos
en un contexto donde la Bolsa Mexicana de Valores estaba saliendo
de la crisis y mantenía una tendencia alcista.
Estamos cada vez más cerca de dar un veredicto sobre
la posibilidad de que, efectivamente, José Madariaga
hubiera manejado esas acciones con información privilegiada
y obtenido un beneficio ilegal en la operación de venta
del Grupo Mercantil Probursa al banco español, afirma
Di Constanzo.
Operación ALICO
Conocida en España como Operación ALICO, el lavado
de dinero procedente de las cuentas ocultas que altos ejecutivos
de BBV mantenían en paraísos fiscales empaña
la compra de Bancomer.
En este proceso Madariaga figura como uno de los prestanombres
que permitió a los directivos de Bilbao Vizcaya el blanqueo
de fondos y la compra de algunas acciones con dinero ilícito.
La segunda maniobra orquestada por BBV en México inició
en marzo de 2000, cuando esta institución financiera
firmó un contrato por medio del cual adquiriría
40 por ciento de las acciones de Bancomer. Pese a la existencia
de este convenio, Banamex presentó una Opa (oferta
hostil) no solicitada sobre el banco, misma que puso en duda
la operación pactada con Bilbao Vizcaya.
Con la finalidad de adquirir Bancomer y a raíz de esta
oferta, Emilio Ybarra, copresidente de BBV S. A., decidió
utilizar el capital proveniente de las cuentas ocultas que esta
institución mantenía en paraísos del Caribe.
En la carta aclaratoria que dirige en noviembre de 2001 a Jaime
Caruana, gobernador del Banco de España, Ybarra sostiene:
El único medio en defensa de los intereses del BBV era
adscribir temporalmente determinado importe de fondos del banco,
a fin de adquirir un número mayor de acciones o de adquirirlas
a mayor precio real por cuenta del banco.
El copresidente de BBV se encargó de organizar la inversión
a través de terceros, llamados manos amigas, para evitar
que se conociera la real participación de Bilbao Vizcaya
y en apariencia también se respetara la legislación
mexicana.
Para ello era imprescindible disponer de personas que por su
absoluta lealtad asumiesen el compromiso verbal de destinar
tales fondos a los fines indicados. Actuarían, en caso
necesario, en nombre propio y por cuenta del banco, formalizando
los contratos de adquisición de acciones que fuere preciso,
transfiriéndolas después al banco o bien reintegrarían
los fondos puestos temporalmente a su nombre de no ser preciso
utilizarlos -junto con los intereses correspondientes-, como
finalmente ocurrió, asegura Ybarra en la carta.
Para evitar suspicacias y reducir riesgos, Ybarra resolvió
que el anticipo de los fondos se hiciera desde la compañía
de seguros ALICO, en forma de fondos de pensiones. Al aumentar
la presión de Banamex, el copresidente de Bilbao Vizcaya
logró que empresas españolas y personas extranjeras,
entre ellas Madariaga, compraran en su nombre y por su cuenta
con recursos del BBV paquetes de acciones de Bancomer.
Dichas adquisiciones fueron suficientes para la ejecución
del contrato suscrito con BBVA, por lo que no fue necesaria
la utilización residual de los fondos temporalmente
depositados en ALICO. El beneficio obtenido por los contratos
convenidos con la aseguradora fue de 819 mil 511 dólares.
Hay que decir que, una vez terminado el proceso de compra de
Bancomer por parte de Bilbao Vizcaya, José Madariaga
Lomelín asumió la vicepresidencia de BBVA Bancomer.
Pese a la gravedad de los hechos, las autoridades responsables
de aclarar la situación de BBVA en México, Secretaría
de Hacienda y Crédito Público y Comisión
Nacional Bancaria y de Valores, han dado carpetazo al asunto
y se rehúsan a colaborar con el gobierno español.
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