Ghetos del DF
botín politico
Por Ana Lilia Pérez
Fotos: Rafael Gaviria

En el Distrito Federal, la alternativa para miles de personas a su problema de
vivienda es la ocupación ilegal de predios, en contraste con familias ricas que se posesionan de áreas de reserva ecológica de manera también illegal.

En La ciudad de la esperanza, 358 mil 979 familias viven hacinadas entre paredes de cartón, tela, lámina de asbesto, palma, teja y otros materiales de desecho; en casas construidas sobre predios irregulares, la mayoría habitados de manera ilegal, con escasos o ningún servicio público.

Se trata de obreros, albañiles, vigilantes, vendedores ambulantes, indigentes, indígenas y desempleados que sueñan con obtener casa propia.

Sus raquíticos sueldos niegan la posibilidad de pagar una renta y sólo encuentran una alternativa: invadir.

Cartolandia
En Azcapotzalco hay mil 433 casas de cartón, papel y desechos de plástico que se agrietan con el aire; la mayoría dentro de dos enormes bodegas del Centro de Abasto El Rosario (del Gobierno del Distrito Federal).

Desde hace nueve años, viven ahí 200 familias del Movimiento Antorchista, quienes dicen que no fue una invasión, sino que llegaron a un acuerdo con la administración priísta.

Como si se tratara de una nueva clase social, los vecinos de los alrededores los señalan como "los pobres-pobres" o "los de cartolandia", porque se resguardan bajo techos y entre paredes construidas con cajas de cartón.

Decenas de casas se alinean dentro de las bodegas y en pleno estacionamiento, donde hay autos chatarra y taxis ecológicos, y un centenar de lavaderos se erigen sobre rudimentarias bases de madera y techos de lámina de cartón.

Las coladeras abiertas despiden pestilentes vapores de drenaje y basura podrida, junto a grandes charcos negros y rancios.

"En México la vivienda tiene cara de partido", dice Marcos Peña, líder moral del predio, mientras que Guadalupe Sánchez Vázquez, junto con su esposo y tres hijos, dice que lo que más le preocupa es tener que dejar sola a su hija Jessica para asistir a los mítines.

Vivir en el hacinamiento es complicado, pues el agua únicamente la recibe a través de la pipa que ocasionalmente envía la delegación, y para bañarse debe esperar su turno en una fila de mil personas.

A Epifania Martínez la consideran como la más acaudalada del predio, porque tiene una pequeña tienda de abarrotes que instaló con el dinero de su liquidación por ocho años como mesera de Sanborns, donde tampoco tuvo acceso a un programa de vivienda.

Junto a los "Abarrotes Fanny", Marcos Peña escribe cada día el nombre de las cuatro personas que cada noche deben realizar la guardia, indispensable para evitar robos. Los vigías tienen la consigna de avisar el arribo inesperado de la fuerza pública, pues viven con la amenaza de desalojo.

Botín político
La madrugada del 19 de febrero de 1994, tres mil personas con palas y picos irrumpieron de manera violenta en la ex bodega de la Conasupo, ubicada en la colonia Constitución de la República, delegación Gustavo A. Madero.

Después de romper la gruesa cadena que sellaba la puerta, los invasores, lidereados por Estela Ontiveros, del ex Partido del Frente Cardenista, tomaron posesión ilegal de cinco mil 300 metros.

Si se afiliaban al partido (entonces presidido por Rafael Talamantes), obtendrían una vivienda pronto siempre y cuando asistieran a las marchas y mítines.

Al allanar el predio, Ontiveros prohibió la entrada y salida de cualquier persona durante 72 horas, después dividió el predio: cuatro metros cuadrados para cada familia, distribuidos en nueve pasillos, donde levantaron las viviendas de plástico, tela y cartón.

Con la esperanza de regularizar, aceptaron la obligación de asistir a marchas y mítines, no sólo en la capital, sino en Arriaga y Minatitlán, Chiapas, eventos en los que el partido costeaba sólo el traslado abordo de viejos microbuses.

La regularización nunca llegó. En 1999, decidieron agruparse como asociación civil sin filiación política, bajo el nombre de Movimiento Independiente de Lucha por una Vivienda, A. C.

Decidieron alojarse en una enorme galera sin ventilación, que almacenaba granos y leche radioactiva.

El techo es de lámina de asbesto deteriorada y llena de goteras. Afuera de las viviendas los tanques de gas están apilados y los cables de luz forman una maraña.

Plagas de ratas y cucarachas pululan por el predio. En diciembre pasado un niño de tres años apareció ahogado en la cisterna, sin que se realizara una investigación sobre su muerte.

Se han registrado dos incendios -el 29 de enero de 2002 y el 11 de mayo pasado- durante éste último, el delegado Joel Ortega dijo que las condiciones físicas del inmueble no presentaban daños estructurales.

Cinco lavaderos y dos sanitarios son de uso general, lo mismo para las necesidades fisiológicas que para el baño diario, lo que conlleva a rencillas. En los 16 metros asignados conviven familias de entre cinco y hasta 14 miembros.

Chapultepec 342
Los habitantes de Avenida Chapultepec 342, son tres veces relegados: por ser indígenas, pobres y estar acusados de alquilar niños para pedir limosna. Ellos también son invasores.

Después de pasar meses en la calle, el 7 de junio de 1995, 23 familias otomíes de Santiago Meztitlán, Querétaro, decidieron "colarse" a la casona que quedó abandonada por sus dueños, luego del terremoto de 1985.

Aunque la construcción mostraba pésimas condiciones, era mejor al camellón de la transitada avenida.

Durante un mes limpiaron el inmueble. Fue cuando una barda cayó sobre Telésforo Arroyo Mora y Juan Gabriel Domínguez.

El primero fue llevado a la Cruz Roja de Polanco, donde murió media hora después; su compañero no perdió la vida, solo una pierna, que suplió con una prótesis de palo.

Su líder, Juan Ventura, un indígena de 25 años, organizó a la comunidad desde la misma noche en que murió Telésforo. Ventura es artesano, maquila gorras y muñecas que luego vende en la Zona Rosa, y limpia parabrisas en la avenida Reforma.

Invasión hormiga
En Iztapalapa, hay 180 denuncias en contra de numerosos grupos de familias que formaron asentamientos irregulares sobre terrenos y llanos, abandonados por sus dueños, mediante invasión "hormiga".

A orillas de la Barranca de río Mixcoac, en Álvaro Obregón, las autoridades instalaron letreros con una advertencia: "zona de alto riesgo", ignorada por los invasores.

Así están desapareciendo áreas verdes que hasta hace dos decenios representaban una importante zona generadora de oxígeno para el Distrito Federal.

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, dice que los asentamientos irregulares generan descargas clandestinas de drenaje que se filtran al acuífero de donde se extrae la mayor parte de agua potable que se consume en la capital.

Los ricos también invaden
En las reservas ecológicas los ricos también invaden, para construir residencias desde el Ajusco, el Desierto de los Leones hasta la Sierra de Guadalupe, destacan enormes casas provistas de albercas techadas.

Sobre suelo de conservación, de acuerdo con Semarnat, 650 asentamientos irregulares se erigieron en el DF, que han devastado tres mil 206 de las 88 mil hectáreas regeneradoras de oxígeno.

Vivienda electoral
En agosto pasado, la administración capitalina comenzó desalojos de viviendas establecidas en zonas de reserva. "No habrá tregua", señaló el jefe de gobierno. Así que priistas, panistas y perredistas invasores de predios corren el mismo riesgo. Tampoco importa si se trata de los mismos grupos que le otorgaron su voto para llegar al poder.

Javier Granados, director de Vivienda en Conjunto del INVI, afirma que la política de Andrés Manuel López Obrador, es no apoyar a los invasores de predios, porque sería como "legitimar una situación ilegal", sin importar el partido del que sean, no hay actitud de solapamiento ni trato diferenciado.

La situación de 400 mil familias que habitan viviendas construidas con materiales de desecho, Granados la define como "rezago histórico" y falta de atención "no sólo del gobierno, sino de la misma sociedad".

Sintetiza: "es una situación difícil, se presta para el asentamiento de delincuentes, de indigentes, se descompone más la cuestión social. Es difícil encontrar solución porque en algunos casos se trata de gente que no tiene ningún interés en que se les resuelva porque una situación así les permite estar en actividades ilícitas".

Para el director general de Infonavit, Víctor Manuel Borras, la invasión de predios responde a la manipulación de partidos políticos en su búsqueda de captar votos en tiempos electorales.

"Se trata de un problema político, todo el problema de la vivienda ha sido una forma de lucrar, obtener terrenos de manera gratuita y que los partidos políticos que las impulsan ganen votos".

En tiempos electorales, los predios se llenan de propaganda y promesas. Si los invasores logran que su nombre aparezca en una lista en espera de crédito, dicen, "ya es ganancia".

Techos de carton

Viviendas construidas con materiales de deshecho por delegación:

Azcapotzalco
21 369
Coyoacán
20 731
Cuajimalpa
9 150
Gustavo A. Madero
46 433
Iztacalco
20 480
Iztapalapa
77 402
Magdalena Contreras
14 775
Milpa Alta
4 361
Álvaro Obregón
33 099
Tláhuac
12 383
Tlalpan
29 903
Xochimilco
17 640
Benito Juárez
6 910
Cuauhtémoc
12 796
Miguel Hidalgo
16 194
Venustiano Carranza
15 353
TOTAL:
358 979
Fuente: INEGI y Agenda Estadística
del Distrito Federal.

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