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En
La ciudad de la esperanza, 358 mil 979 familias viven
hacinadas entre paredes de cartón, tela, lámina
de asbesto, palma, teja y otros materiales de desecho;
en casas construidas sobre predios irregulares, la
mayoría habitados de manera ilegal, con escasos
o ningún servicio público.
Se
trata de obreros, albañiles, vigilantes, vendedores
ambulantes, indigentes, indígenas y desempleados
que sueñan con obtener casa propia.
Sus
raquíticos sueldos niegan la posibilidad de
pagar una renta y sólo encuentran una alternativa:
invadir.
Cartolandia
En Azcapotzalco hay mil 433 casas de cartón,
papel y desechos de plástico que se agrietan
con el aire; la mayoría dentro de dos enormes
bodegas del Centro de Abasto El Rosario (del Gobierno
del Distrito Federal).
Desde
hace nueve años, viven ahí 200 familias
del Movimiento Antorchista, quienes dicen que no fue
una invasión, sino que llegaron a un acuerdo
con la administración priísta.
Como
si se tratara de una nueva clase social, los vecinos
de los alrededores los señalan como "los
pobres-pobres" o "los de cartolandia",
porque se resguardan bajo techos y entre paredes construidas
con cajas de cartón.
Decenas
de casas se alinean dentro de las bodegas y en pleno
estacionamiento, donde hay autos chatarra y taxis
ecológicos, y un centenar de lavaderos se erigen
sobre rudimentarias bases de madera y techos de lámina
de cartón.
Las
coladeras abiertas despiden pestilentes vapores de
drenaje y basura podrida, junto a grandes charcos
negros y rancios.
"En
México la vivienda tiene cara de partido",
dice Marcos Peña, líder moral del predio,
mientras que Guadalupe Sánchez Vázquez,
junto con su esposo y tres hijos, dice que lo que
más le preocupa es tener que dejar sola a su
hija Jessica para asistir a los mítines.
Vivir
en el hacinamiento es complicado, pues el agua únicamente
la recibe a través de la pipa que ocasionalmente
envía la delegación, y para bañarse
debe esperar su turno en una fila de mil personas.
A Epifania
Martínez la consideran como la más acaudalada
del predio, porque tiene una pequeña tienda
de abarrotes que instaló con el dinero de su
liquidación por ocho años como mesera
de Sanborns, donde tampoco tuvo acceso a un programa
de vivienda.
Junto
a los "Abarrotes Fanny", Marcos Peña
escribe cada día el nombre de las cuatro personas
que cada noche deben realizar la guardia, indispensable
para evitar robos. Los vigías tienen la consigna
de avisar el arribo inesperado de la fuerza pública,
pues viven con la amenaza de desalojo.
Botín
político
La madrugada del 19 de febrero de 1994, tres mil personas
con palas y picos irrumpieron de manera violenta en
la ex bodega de la Conasupo, ubicada en la colonia
Constitución de la República, delegación
Gustavo A. Madero.
Después
de romper la gruesa cadena que sellaba la puerta,
los invasores, lidereados por Estela Ontiveros, del
ex Partido del Frente Cardenista, tomaron posesión
ilegal de cinco mil 300 metros.
Si
se afiliaban al partido (entonces presidido por Rafael
Talamantes), obtendrían una vivienda pronto
siempre y cuando asistieran a las marchas y mítines.
Al
allanar el predio, Ontiveros prohibió la entrada
y salida de cualquier persona durante 72 horas, después
dividió el predio: cuatro metros cuadrados
para cada familia, distribuidos en nueve pasillos,
donde levantaron las viviendas de plástico,
tela y cartón.
Con
la esperanza de regularizar, aceptaron la obligación
de asistir a marchas y mítines, no sólo
en la capital, sino en Arriaga y Minatitlán,
Chiapas, eventos en los que el partido costeaba sólo
el traslado abordo de viejos microbuses.
La
regularización nunca llegó. En 1999,
decidieron agruparse como asociación civil
sin filiación política, bajo el nombre
de Movimiento Independiente de Lucha por una Vivienda,
A. C.
Decidieron
alojarse en una enorme galera sin ventilación,
que almacenaba granos y leche radioactiva.
El
techo es de lámina de asbesto deteriorada y
llena de goteras. Afuera de las viviendas los tanques
de gas están apilados y los cables de luz forman
una maraña.
Plagas
de ratas y cucarachas pululan por el predio. En diciembre
pasado un niño de tres años apareció
ahogado en la cisterna, sin que se realizara una investigación
sobre su muerte.
Se
han registrado dos incendios -el 29 de enero de 2002
y el 11 de mayo pasado- durante éste último,
el delegado Joel Ortega dijo que las condiciones físicas
del inmueble no presentaban daños estructurales.
Cinco
lavaderos y dos sanitarios son de uso general, lo
mismo para las necesidades fisiológicas que
para el baño diario, lo que conlleva a rencillas.
En los 16 metros asignados conviven familias de entre
cinco y hasta 14 miembros.
Chapultepec
342
Los habitantes de Avenida Chapultepec 342, son tres
veces relegados: por ser indígenas, pobres
y estar acusados de alquilar niños para pedir
limosna. Ellos también son invasores.
Después
de pasar meses en la calle, el 7 de junio de 1995,
23 familias otomíes de Santiago Meztitlán,
Querétaro, decidieron "colarse" a
la casona que quedó abandonada por sus dueños,
luego del terremoto de 1985.
Aunque
la construcción mostraba pésimas condiciones,
era mejor al camellón de la transitada avenida.
Durante
un mes limpiaron el inmueble. Fue cuando una barda
cayó sobre Telésforo Arroyo Mora y Juan
Gabriel Domínguez.
El
primero fue llevado a la Cruz Roja de Polanco, donde
murió media hora después; su compañero
no perdió la vida, solo una pierna, que suplió
con una prótesis de palo.
Su
líder, Juan Ventura, un indígena de
25 años, organizó a la comunidad desde
la misma noche en que murió Telésforo.
Ventura es artesano, maquila gorras y muñecas
que luego vende en la Zona Rosa, y limpia parabrisas
en la avenida Reforma.
Invasión
hormiga
En Iztapalapa, hay 180 denuncias en contra de numerosos
grupos de familias que formaron asentamientos irregulares
sobre terrenos y llanos, abandonados por sus dueños,
mediante invasión "hormiga".
A orillas
de la Barranca de río Mixcoac, en Álvaro
Obregón, las autoridades instalaron letreros
con una advertencia: "zona de alto riesgo",
ignorada por los invasores.
Así
están desapareciendo áreas verdes que
hasta hace dos decenios representaban una importante
zona generadora de oxígeno para el Distrito
Federal.
La
Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales,
dice que los asentamientos irregulares generan descargas
clandestinas de drenaje que se filtran al acuífero
de donde se extrae la mayor parte de agua potable
que se consume en la capital.
Los
ricos también invaden
En las reservas ecológicas los ricos también
invaden, para construir residencias desde el Ajusco,
el Desierto de los Leones hasta la Sierra de Guadalupe,
destacan enormes casas provistas de albercas techadas.
Sobre
suelo de conservación, de acuerdo con Semarnat,
650 asentamientos irregulares se erigieron en el DF,
que han devastado tres mil 206 de las 88 mil hectáreas
regeneradoras de oxígeno.
Vivienda
electoral
En agosto pasado, la administración capitalina
comenzó desalojos de viviendas establecidas
en zonas de reserva. "No habrá tregua",
señaló el jefe de gobierno. Así
que priistas, panistas y perredistas invasores de
predios corren el mismo riesgo. Tampoco importa si
se trata de los mismos grupos que le otorgaron su
voto para llegar al poder.
Javier
Granados, director de Vivienda en Conjunto del INVI,
afirma que la política de Andrés Manuel
López Obrador, es no apoyar a los invasores
de predios, porque sería como "legitimar
una situación ilegal", sin importar el
partido del que sean, no hay actitud de solapamiento
ni trato diferenciado.
La
situación de 400 mil familias que habitan viviendas
construidas con materiales de desecho, Granados la
define como "rezago histórico" y
falta de atención "no sólo del
gobierno, sino de la misma sociedad".
Sintetiza:
"es una situación difícil, se presta
para el asentamiento de delincuentes, de indigentes,
se descompone más la cuestión social.
Es difícil encontrar solución porque
en algunos casos se trata de gente que no tiene ningún
interés en que se les resuelva porque una situación
así les permite estar en actividades ilícitas".
Para
el director general de Infonavit, Víctor Manuel
Borras, la invasión de predios responde a la
manipulación de partidos políticos en
su búsqueda de captar votos en tiempos electorales.
"Se
trata de un problema político, todo el problema
de la vivienda ha sido una forma de lucrar, obtener
terrenos de manera gratuita y que los partidos políticos
que las impulsan ganen votos".
En
tiempos electorales, los predios se llenan de propaganda
y promesas. Si los invasores logran que su nombre
aparezca en una lista en espera de crédito,
dicen, "ya es ganancia".
Techos
de carton
Viviendas
construidas con materiales de deshecho
por delegación:
| Azcapotzalco |
21 369
|
| Coyoacán |
20 731
|
| Cuajimalpa |
9 150
|
| Gustavo A. Madero |
46 433
|
| Iztacalco |
20 480
|
| Iztapalapa |
77 402
|
| Magdalena Contreras |
14 775
|
| Milpa Alta |
4 361
|
| Álvaro Obregón |
33 099
|
| Tláhuac |
12 383
|
| Tlalpan |
29 903
|
| Xochimilco |
17 640
|
| Benito Juárez |
6 910
|
| Cuauhtémoc |
12 796
|
| Miguel Hidalgo |
16 194
|
| Venustiano Carranza |
15 353
|
| TOTAL: |
358 979
|
Fuente: INEGI
y Agenda Estadística
del Distrito Federal. |
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