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El
gobierno de Vicente Fox profundizó la privatización
de las becas-crédito del Consejo Nacional de
Ciencia y Tecnología (Conacyt), denuncian ex
becarios que son acosados con amenazas de embargos
por despachos jurídicos para que paguen el
dinero que recibieron para realizar maestrías
y doctorados en el extranjero.
Ex
becarios, que pidieron el anonimato y quienes han
cambiado hasta tres veces de domicilio por la persecución,
dicen que la política de becas del Estado ha
recrudecido los requisitos para apoyos
en maestría y doctorado, convirtiendo lo que
era "un servicio social en una empresa privada
con recursos del pueblo".
Así
se explica que de 1996 a la fecha, los becarios deban
firmar pagarés y presentar un aval que respalde
el crédito recibido, que por lo general es
un bien inmueble, cuando originalmente existía
un fondo revolvente que permitía subsidiar
el programa de becas, agregan.
También
se modificaron los criterios para obtener una beca,
los cuales hacen hincapié en si el solicitante
tiene o no dinero para reembolsar los fondos, lo cual
cierra las puertas a los estudiantes de excelencia
de origen humilde, destacan.
Prueba
de ello es que hasta hace algunos años se publicaba
la lista de los becarios y hoy se oculta para evitar
que se conozca la identidad de los beneficiarios,
en su mayoría, estudiantes pudientes.
Se
trata de becas para los ricos, subsidiadas con dinero
de los pobres y se convirtió en una política
desarrollada por el presidente Vicente Fox,
advierten. Dicen que también se da el desplazamiento
de estudiantes de excelencia por influencia política.
Además,
se penaliza y se persigue a los becarios que por distintas
razones no pueden pagar el crédito.
Conacyt
no es banco
El diez por ciento de los tres mil becarios anuales
que viajan a estudiar de uno a tres años a
Canadá, Europa y Estados Unidos, adeudan cada
uno cantidades que fluctúan entre los 400 mil
y un millón y medio de pesos al Conacyt, dice
por su parte la directora de Formación de Científicos
y Tecnólogos, Judith Zubieta García.

Judith Zubieta García
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Conacyt
no es un banco, carece de tradición de cobrar
y su función es formar cuadros técnicos
y científicos de calidad para dejar de importar
tecnología, replica.
Sostiene
que la política de la institución es
recuperar la inversión de los cientos de becarios
mediante diversas modalidades y niega que haya persecución
judicial.
Una
de las formas es recuperar en efectivo el 50 por ciento
del monto otorgado, el resto se cubre mediante su
aportación a la academia mediante cursos durante
un tiempo determinado, explica.
Otra
forma es la recuperación del crédito
a través de fondos mixtos de los gobiernos
estatales y el Conacyt, así como la elaboración
de proyectos y cursos que impartan los ex becarios
en instituciones de educación superior.
La
funcionaria reconoce que los recursos de la institución
destinados a becas en el extranjero --unos mil 600
millones de pesos--, representan una inversión
nacional porque su impacto redunda en beneficios directos
en recursos humanos de excelencia para la industria,
el comercio y la academia, así como en importación
de tecnología.
Así,
los tres mil 500 becarios que hay en el extranjero
y nueve mil en el país, constituyen una inversión
de capital intelectual invaluable, añade Zubieta
García, quien detalla que una beca de maestría
en México tiene un costo de 5 mil 700 pesos
mensuales, en tanto que una de doctorado es de seis
mil 800 pesos, en promedio.
En
el extranjero, las becas de doctorado alcanzan hasta
un millón 300 mil pesos anuales e incluyen
hospedaje, manutención, colegiatura y seguro
médico.
Zubieta
dice que Conacyt recuperó, en el 2002, de los
morosos, unos 35 millones de pesos, en tanto que en
2001 fue de 33 millones de pesos. En ese periodo se
bonificaron 120 millones de pesos.
Destaca
que mientras el Congreso de la Unión no apruebe
destinar el uno por ciento del Producto Interno Bruto
a ciencia y tecnología --hoy es sólo
de 0.4 por ciento--, la institución tendrá
que seguir enfrentado limitaciones, no sólo
de espacio, sino del número de solicitantes
de becas que son rechazados anualmente.
Gabriel
Pineda Olguín, miembro del Corporativo Jurídico
de México (uno de los despachos que fungen
como apoderados legales del Conacyt), asegura que
no hay tal persecución, sino sólo una
exhortación para que liquiden lo que
el Estado les financió para realizar sus estudios.
Precisa
que su función no es legal, sino extrajudicial;
no tenemos instrucciones de Conacyt de actuar jurídicamente,
sino sólo mediante exhortos a los
ex becarios para que paguen sus deudas.
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En
el caso de los becarios que se quedan en el extranjero
dice Pineda Olguín- automáticamente
se les reclama la devolución del monto del
financiamiento, a través de sus familiares
en México, con la notificación de que
no habrá persecución judicial.
Sin
embargo, a través de la directora de Administración
del Programa de Becas-crédito del Conacyt,
Lourdes Castelazo Sinencio, se advierte a los ex becarios
que en caso de no iniciar los trámites
señalados en un plazo de 30 días, su
asunto será turnado a un despacho externo para
el trámite del cobro respectivo.
info@contralinea.com.mx
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