Call girls,
la gran estafa
Por Óscar González

Grupos delictivos que operan en la ciudades de México, Guadalajara y Monterrey, se dedican a la explotación sexual como un negocio altamente lucrativo.

En tiempos de Internet, globalización y tratados de libre comercio, la venta de besos y caricias se ha convertido en una industria más que se desarrolla a la par del narcotráfico, la trata de blancas, tráfico ilegal de personas, robo con violencia y fraude.

Es el caso de los cientos de anuncios que aparecen día con día en las secciones de clasificados de los principales periódicos del país, en los cuales se encuentra una gran variedad de servicios sexuales para todos los gustos y preferencias, así como capacidades económicas.

Hombres y mujeres complices se aprovechan de los clientes en potencia y los atrapan en sus redes ilícitas con el fin de asaltarlos, en muchos casos, con violencia. Existen por lo menos siete páginas mexicanas en Internet, en donde se ofrecen de igual modo servicios sexuales, por medio de catálogos y álbumnes de fotografías, que en la mayoría de los casos resultan ser fraudulentos.


páginas mexicanas en Internet

Estos grupos operan principalmente en las ciudades de México, Guadalajara y Monterrey, y hasta la fecha nadie ha interpuesto una denuncia por lo que esto implica en los niveles social y familiares, es decir la aceptación pública de la contratación de un servicio sexual por alguno de los medios antes descritos.

En estos sitios de Internet se ofrece abiertamente el servicio de acompañamientos y masajes.

Además, un promedio de 300 anuncios clasificados aparecen todos los días en los periódicos de circulación nacional con la misma oferta.

El modus operandi para contratar el servicio es similar en ambos casos y el cliente irremediablemente queda desprotegido contra posibles acciones delincuenciales, pues el contacto es siempre telefónico o por correo electrónico.

En el caso de los diarios, los anuncios publicados despliegan una breve descripción de la edecán o modelo que brinda el servicio. Serán indefectiblemente modelos con medidas perfectas y rostros hermosos, dispuestas a complacer las más duras fantasías de quien esté dispuesto a pagar.

La moda actual es que la mayoría de ellas sean brasileñas, argentinas, colombianas o venezolanas, mismas que al momento de la verdad son descubiertas por los clientes sobre sus verdaderos orígenes: pasaron, casi sin pensarlo, de la pobreza rural a la prostitución urbana y son utilizadas por delincuentes profesionales para llevar a cabo sus fechorías.

Datos de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), revelan que no existe ninguna denuncia directa en contra de alguna sexo-servidora o sexo servidor por robo o por asalto cometidos en contra de una persona en particular al haber contratado algún servicio.

Se reportan tan sólo cinco casos relevantes relacionados con prostitución, cuatro de ellos por lenocinio y uno más por homicidio y robo específico. Son casos en los que las propias implicadas denuncian explotación o abuso sexual y no por clientes afectados.

Sin embargo, se pueden relacionar los delitos cometidos por estas mujeres u hombres con algunas de las averiguaciones previas emprendidas por la PGJDF. Sobresale la desmantelación de cinco casas de citas ubicadas en: Av. Cuauhtémoc 130 interior 202, colonia Doctores; Calzada de Tlalpan 928, colonia Nativitas; Avenida Chapultepec 626, colonia San Miguel Chapultepec; Tuxpan 63, colonia Roma, y una más en la calle de Génova, en la Zona Rosa.

Se sigue la investigación en contra de Ignacio Sánchez Mejía, María Nava González, alias la Maru; Rosa María Vázquez Ochoa, Alejandro Buitrón García, alias el Marcos y Yolanda Alcaraz Martell, alias Patty la Martell, que la propia procuraduría señala como los principales lenones del Distrito Federal.

Pero nadie se atreve a denunciar lo que a continuación se detalla sobre cómo operan todos estos grupos y en qué zonas de la ciudad se mueven.

El patrón que siguen para enganchar al cliente es, en casi todos los casos: después de que el cliente ya escogió a alguien, ya sea en los anuncios clasificados de un periódico o en alguna página de internet, se le solicita que se instale en un hotel previamente seleccionado por las bandas.

El incauto realiza una llamada telefónica desde el cuarto asignado y minutos después llega la persona contratada.

Por supuesto no es ni la que aparece en las fotos de Internet ni la descrita en el anuncio del diario. Su apariencia física, de acuerdo con las personas entrevistadas, es muy distinta de la esperada.

Después de otorgado el servicio, la mujer sale rápidamente de la habitación. Pasados cinco o diez minutos aparece en la puerta otra dama que justifica su retraso pretextando que tuvo un percance.

Dado que el cliente se niega a pagar un servicio no contratado, la mujer llama por radio transmisor a su cómplice (que se encuentra fuera del hotel esperando) y le avisa que tiene problemas.

De acuerdo con las descripciones hechas por los entrevistados, el cómplice es un hombre como de 30 años de aspecto costeño, corte militar y tipo stripper, que responde al nombre de Santiago y se hace acompañar por una mujer robusta y alta con el cabello teñido de color amarillo.

Ya en la habitación, esas personas intimidan a la víctima, la amenazan, le quitan con violencia todas sus pertenencias: dinero en efectivo, tarjetas de crédito, celular, relojes, alhajas y en muchos de los casos hasta ropa.

Después del atraco salen del hotel con la complacencia de la administración.

Cabe destacar que no siempre llega otra mujer al cuarto del hotel, ya que en ocasiones la primera y única es la encargada de "pasar la queja" a sus guardianes con el fin de que éstos se presenten en la habitación para proceder al asalto.

Al menos una docena de afectados reportan los siguientes números telefónicos relacionados con este tipo de conductas: 56 74 40 30, 56 74 47 76, 56 72 14 82, 56 72 67 07, 56 72 53 72, 56 05 51 71, 55 32 02 03, 55 39 39 49, 57 44 21 03 y 56 72 07 07.

Todos estos números están a nombre de Silvia Hernández Herrera, con lugar de residencia en la delegación Iztapalapa, y son los que aparecen en los diarios El Universal y Reforma para contratar los servicios de Amazonas Ardientes, Afroditas del Placer, Gema Sensual, Jessy y Cindy,

Al menos un par de teléfonos celulares aparecen también con los mismos nombres y sin duda se trata de las mismas personas: 04455 19 05 41 72 y 044 55 50 60 01 49.

Los lugares más socorridos por este tipo de delincuentes son: Hotel California, ubicado en Eje 3 Sur casi esquina con Avenida Cuauhtémoc; Hotel Oslo, que se localiza en Viaducto Miguel Alemán y Eje Central Lázaro Cárdenas, y Hotel Princesa, con domicilio en Calzada de Tlalpan y Eje 5 Sur.

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