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Prácticamente
todas las políticas del presidente de Estados
Unidos se inspiran en las sugerencias de los think
thank, esos grupos que contrata la Casa Blanca para
idear soluciones a sus problemas. Los medios se dejan
seducir por su influencia y desinforman a una sociedad
que recela de la intrusión en su vida privada
y parece incapaz de contenerlos.
El
sociólogo C. Wright Mills en La élite
del poder indica: el poder de quienes toman
decisiones, siempre ha estado limitado por la tecnología
de la violencia y el grado de organización
que prevalece en una sociedad. Históricamente
en Occidente, el significado de la violencia ha aumentado
y el grado de organización también,
centralizada y cada vez más eficente,
es más eficaz en el siglo XXI.
En
paz o guerra, en tiempo de crisis, con administraciones
republicanas o demócratas, la influencia de
esa élite política se traduce en políticas
domésticas e internacionales que benefician
económica y estratégicamente a los corporativos
y sus agentes: los senior fellow o adjunct scholar
Política infantil, justicia civil y criminal,
estudios regionales, combate a las drogas, salud,
educación, infraestructura, política
internacional, metodología, seguridad nacional,
población y envejecimiento, ciencia y tecnología
y terrorismo, son la expresión política
de tales entidades.
En
términos de su habilidad para influir en la
política gubernamental, los think thank aventajan
a las universidades públicas; publican sin
recurrir al proceso académico de las editoriales
universitarias y se ubican en Washington, cerca del
gobierno y los medios de comunicación.
Por
ello, Ralph Nader, excandidato presidencial estadounidense
calificó a George Walker Bush como "una
corporación multinacional con aspecto humano".
La
amenaza real de los think thank para los ciudadanos
es que, al abdicar el gobierno federal de sus responsabilidades
surge un poder privado que mina las libertades civiles
y fomenta el bienestar corporativo y el favoritismo
político.
Auxiliados
en los medios, practican la desinformación
e intrusión en la vida privada a través
de legislaciones dictadas al oído del poder
político.
Sólo
la prensa comprometida descubre la compleja red de
intereses de esa élite. Brian Whitaker publicó,
el 19 de agosto de 2002 en The Guardian, un revelador
reportaje y Robert Higgs, investigador asociado senior
de The Independent Institute y director de The Independent
Review: A Journal of Political Economy, los exhibió.
La
élite

Richard Perle |
Un
nombre descifra la clave de la red: Richard Perle.
Impulsor de la política dura en el Pentágono,
escribió el thriller Línea Dura, cuyo
protagonista, un alto oficial del Pentágono,
intenta impedir la firma de un acuerdo de desarme
con los rusos
Perle
alterna su tarea en el Pentágono, en la Oficina
de Política de Defensa, con Hollinger Digital
firma que dirige y publica el Daily Telegraph
en Gran Bretaña o desde el Jerusalem
Post. También es "compañero residente"
en el Instituto Americano de Empresa, importante think
thank, donde se ostenta como experto en política
iraquí.
Trabajó
para el senador Scoop Jackson y fue investigado por
el Departamento de Justicia acusado de violar la política
relativa a la ilegal transmisión de información
sensible clasificada para Israel.
La
Oficina Federal de Investigación (FBI), lo
grabó discutiendo información clasificada
con alguien en la embajada israelí.
Perle
tiene una red inteligentemente tejida de expertos
en Medio Oriente que comparten su visión neoconservadora,
como populares conductores de la televisión
estadounidense, publican en diarios y libros, testimonian
ante comités congresionales y asisten a almuerzos
con funcionarios.
Otro
miembro de AEI, es David Wurmser, jefe del departamento
de Estudios de Medio Oriente y autor de un libro sobre
el fracaso de Estados Unidos contra Saddam Hussein
en 1991.
Su
esposa Meyrav, fundó con el coronel Yigal
Carmon, exagente de la inteligencia militar-- el Instituto
de Investigación de Medios de Medio Oriente
(Memri), que publica textos anti-árabes.
La
académica Laurie Mylroie (también del
AEI) escribe libros contra los estados árabes.
Uno de ellos --escrito con Judith Miller, periodista
de The New York Times-- sobre el Golfo fue el bestseller
del diario. Ambas tienen nexos con el Foro de Medio
Oriente.
La
amplia difusión de las ideas de esta élite
es a través de Eleana Benador, una lingüista
peruana que funge como agente de Perle, Rubin, Wurmser,
Mylroi y Miller y organiza sus apariciones en televisión
y citas con funcionarios.
De
los clientes de Benador, al menos nueve tienen vínculos
con AEI, el Instituto Washington y el Foro de Medio
Oriente, y aunque todos opinan desde un solo lado
del espectro político, el despliegue informativo
de sus libros, artículos y apariciones por
televisión, es extraordinario.
Sólo
en 2002, el Instituto Washington situó más
de 90 artículos a nivel op-ed espacios
de gran nivel-- en diarios como Los Ángeles
Times, Nueva República, The Wall Street Journal,
Jerusalem Post, National Review Online, The Daily
Telegraph, The Washington Post, The New York Times
y The Baltimore Sun. 50 fueron escritos por Michael
Rubin.
Resulta
sospechosa la atención de los medios a los
think tank, pues en las universidades estadounidenses
hay unos mil 400 académicos versados en Medio
Oriente, y de ellos, entre 400 y 500 son peritos en
algún aspecto de la región pero su opinión
rara vez es atendida por la prensa o el gobierno.
Los
pilares
Los principales proveedores de doctrina política
y militar son la Corporación Rand y el Instituto
Santa Fe. Ambos muy citados y poco conocidos.
Rand
(contracción de investigación y desarrollo
Research and Development), fue el primer think
thank, tras crear para su cliente original la Fuerza
Aérea estadounidense, aviones, satélites
y misiles.
El
pasado 14 de mayo cumplió 57 años, surgida
de la separación en 1948 de la Douglas Aircraft
Company de Santa Mónica, en California, como
organización independiente, no lucrativa, dedicada
a desarrollar y promover la educación científica,
el bienestar del público y la seguridad de
Estados Unidos, según su propia declaración
de principios.
Bajo
las leyes de California, se comprometió a contribuir
a promover propósitos científicos, educativos
y de caridad, para el bienestar público y la
seguridad de EU, mejorar la política y toma
de decisiones a través de la investigación,
desarrollando conocimiento nuevo para quienes toman
decisiones.
Asiste
a todas las ramas de la comunidad militar estadounidense
con logros en sistemas espaciales, cómputo
digital e inteligencia artificial--, salud, análisis
de medios.
En
los años sesenta, Rand atendió problemas
domésticos urgentes (sociales y económicos)
y creó teorías y herramientas para tomar
decisiones bajo incertidumbre, la teoría de
juegos, el modelo matemático y simulación.
Rand
tiene un récord histórico de logros:
diseñó y construyó una de las
primeras computadoras, desarrolló una terminal
de línea interactiva basada en el sistema de
cómputo e inventó la técnica
de telecomunicaciones que se convirtió en la
base de la moderna red de cómputo.
Delineó
el nuevo sendero de análisis económico
de política social como el mejoramiento del
sistema de salud y dotación de casas para familias
pobres de bajo ingreso.
Desarrolló
el sistema de planeación y presupuesto (PPBS),
que Robert McNamara y que Lyndon B. Johnson impulsaron.

James A. Thomson
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Hoy,
el trabajo de la Rand refleja la agenda estadounidense.
La preside James A. Thomson y Michael D. Rich es vicepresidente;
Brent Bradley asiste al presidente en estrategia corporativa
y Richard Neu lo hace en contraterrorismo.
Posee
un centro de estudios sobre Rusia con expertos en
medio ambiente, mercado, política regional
y de integración europea.
Sin
embargo, en febrero de este año un artículo
de Pravda, escrito por Vasily Bubnov, criticó
un análisis de la Rand que mencionaba una incursión
militar estadounidense en la Federación Rusa
si Moscú fuera incapaz de controlar la situación
política y económica.
Rand-Europa
hace prospectiva a través del Centro para la
Política de Medio Oriente (CMEPP), y en un
reciente seminario del investigador Andrew Athmell,
titulado Un sistema de Seguridad en el Golfo después
de la Guerra ¿Regreso al futuro?, examinó
los límites del intento de estabilizar la región
y recomendó soluciones a largo plazo para evitar
el histórico patrón de guerra y conflicto
en la región.
SFI
El Instituto Santa Fe (SFI por sus siglas en inglés),
se describe como un centro multidisciplinario, privado,
no lucrativo de investigación y educación,
fundado en 1984 y dedicado a crear una nueva
clase de comunidad científica de investigación,
a partir de la ciencia emergente.
Conduce
y nutre la investigación científica
a través de la interdisciplina, como catalizador
de ideas para difundirlas y como un centro de albergue
de científicos, que a partir de generosos recursos
difunde ideas y metodologías que influyen en
la ciencia del futuro.

Dra. Ellen Goldberg
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Su
Consejo Científico, que incluye a premios Nobel,
miembros de la Fundación Mac Arthur, de la
Academia Nacional de Ciencias y una docena de científicos
que dirigen universidades, decide su agenda. Lo gobierna
la Dra. Ellen Goldberg, física, ex directora
de Investigación de Graduados de la Universidad
de Nuevo México.
La
lista de miembros del consejo de responsables del
año 2002, es el retrato hablado de las corporaciones
trasnacionales: Robert McCormick Adams, del Instituto
Smithsoniano; W. Brian Brian Arthur, del Citibank;
Armand F. Bartos, de Bartos & Rhodes, Architects;
Stewart Brand, de Global Business Network; Joy Covey,
de la Fundación Beagle; William Davidow, de
Mohr Davidow Ventures; Esther Dyson, jefe de EDventure
Holdings Inc.; Stephen Feinberg, de Dorsar Investment
Company; Marcus W. Feldman y Richard N. Foster, de
McKinsey & Co. Inc.; Robert W. Galvin, de Motorola,
Inc.; Michael A. Grantham, de la Fundación
Rose-Legett y John H. Holland, entre muchos más.
Otros
El Instituto de Investigación de Stanford (SRI,
por sus siglas en inglés), es pionero en la
creación y aplicación de soluciones
para gobiernos, empresas, fundaciones y otras organizaciones,
fundado en 1946, a través de la ciencia y tecnología
para el conocimiento, el comercio, la prosperidad
y la paz, como cita su propia información
pública.
El
Grupo Carlyle, que dirige Frank Carlucci, está
muy ligado al corazón del poder estadounidense.
En el 2001, Oliver Burkeman y Julian Borger, periodistas
de The Guardian, escribieron que tras los atentados
del 11-S y la guerra contra el terrorismo,
esa firma valuada en 13.5 mil millones de dólares--
tomó una importancia significativa.

Paul Wolfowitz |
Otra
importante personalidad en el mundo de la Casa Blanca
es Paul Wolfowitz, decano y profesor de Relaciones
Internacionales en la Escuela Paul H. Nitze de Estudios
Internacionales Avanzados (SAIS), líder en
asuntos internacionales con 750 alumnos en sus campus
de Washington; Najing, China, y Bolonia, Italia.
Wolfowitz
es considerado como uno de los más duros miembros
de la administración Bush, e impulsó
el uso del poder militar a través de la Guía
de Planación de Defensa, de 1992, que delínea
la posición militar estadounidense hacia el
mundo.
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