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"Y
ahora cómo le decimos al presidente Fox que
estamos equivocados", comentó el secretario
de Energía, Ernesto Martens, a Manuel Frías
Alcaraz, ex funcionario de la Comisión Federal
de Electricidad (CFE), quien lo había convencido
de que el proyecto hidroeléctrico El Cajón
--la obra de infraestructura más relevante
de la actual administración-- tenía
"serias fallas de concepto y de planeación".
Frías
Alcaraz refiere que se reunió en privado con
Martens y el subsecretario de Electricidad de la Secretaría
de Energía (Sener), Nicéforo Guerrero,
a principios de octubre de 2001, para decirles que
la hidroeléctrica no iba a servir porque su
principal problema sería la falta de agua para
sustentar una operación normal. Les advirtió:
"Van a tener que esperarse a que desafortunadamente
ya no produzca cuando la terminen".
El
pasado 14 de febrero, el grupo ICA y sus socios ganaron
la licitación para construir la hidroeléctrica
El Cajón en el estado de Nayarit, al que el
Congreso autorizó un presupuesto de 812 millones
de dólares. Sorprendido, Frías Alcaraz
expresa: "Pensé que iban a reflexionar.
Es un proyecto con problemas de funcionamiento continuo
y confiable, y de baja rentabilidad. Es un error haber
seleccionado esta obra".
Frías
Alcaraz relata que en la reunión de octubre
de 2001 Ernesto Martens manifestó su incredulidad.
"Me decía: ¿cómo es
posible que con una obra de esta magnitud, con tanta
experiencia que se tiene en la ingeniería mexicana
y en la Comisión Federal de Electricidad para
estos proyectos, vayamos a estar equivocados? Son
proyectos que se estudian muchos años."
Varias
veces explicó a Martens y a Nicéforo
Guerrero que los defectos de la obra no estaban propiamente
en la ingeniería de la hidroeléctrica,
sino en el sitio escogido, ya que no contaba con suficiente
agua. "Hasta que por fin lo entendieron. Eso
fue lo que me dijeron."

Martens y Nicéforo
Guerrero |
Les
pidió entonces que plantearan la situación
en esos términos al presidente Fox, "porque
no es justo que el pueblo de México tenga que
pagar los errores de ustedes. Definan correctamente
la línea de responsabilidades. No es justo
que toda una institución y todo un gobierno
paguen las consecuencias".
Frías
Alcaraz atribuye el silencio de Martens y Nicéforo
Guerrero al hecho de que la obra ya estaba aprobada
por el Congreso y los recursos presupuestados por
la Secretaría de Hacienda, además de
que contaba con la aprobación de expertos de
México y del extranjero.
Sobre
el costo previsto de la obra (812 millones de dólares),
Manuel Frías sostiene que está muy por
debajo de lo que en realidad se tendrá que
erogar. "Siempre se hace un presupuesto inicial,
pero a final de cuentas uno ya sabe cómo se
mueven las cosas. El propio director de la CFE, Alfredo
Elías Ayub reconoció una vez, públicamente,
que esa obra iba a costar 2 mil 730 millones de dólares.
Nada más que ahora ya no lo dice".

Elias Ayub |
En
aquella reunión de octubre de hace dos años
Frías Alcaraz propuso la construcción
de la hidroeléctrica en Ixcatán o Aguafría,
en el mismo estado de Nayarit. Ambas tendrían
usos múltiples, pues no sólo generarían
electricidad, sino que también abastecerían
de agua a las poblaciones, controlarían las
inundaciones, permitirían nuevas formas de
riego y fomentarían formas de esparcimiento,
como el turismo y la navegación.
El
Cajón se construirá sobre el río
Santiago, a 77 kilómetros aguas arriba de la
Presa Aguamilpa. Tendrá una capacidad de 750
megawatts, generación media anual de mil 228
gigawatts hora (GWH) y una capacidad de 12 millones
de metros cúbicos de volumen. Contará
además con una cortina de 186 metros de altura,
casi igual a la de Aguamilpa, que es la más
alta en su tipo en todo el mundo.
La
presa consta de dos unidades de generación.
La primera deberá iniciar su operación
el 28 de febrero de 2007 y la segunda el 31 de mayo
siguiente. La fecha de terminación del contrato
está programada para el 31 de agosto de 2007,
a la entrega de la obra. El Cajón fue autorizado
en el Presupuesto de Egresos de la Federación
2002 bajo el esquema Pidiregas.
No
es viable
Luego de ser investigador del Instituto de Ingeniería
de la UNAM, Manuel Frías Alcaraz desempeñó
diversas funciones en la CFE, de 1975 a 1990: realizó
estudios y proyectos para diversas centrales de generación;
elaboró criterios, normas y procedimientos
para implementar en las diferentes etapas de planificación,
construcción, funcionamiento y conservación
de las obras e instalaciones del sector eléctrico;
participó en reuniones de carácter técnico
con organismos públicos y privados, y creó,
planeó, programó, propuso y recomendó
nuevos proyectos y obras de infraestructura.
También
fue asesor del gobierno del estado de Guerrero y consultor
del Instituto Nacional de Ecología. Es autor
del Proyecto Nacional México Tercer Milenio
(www.mexicotm.com), en el que propone 50 obras de
infraestructura básica para aprovechar "en
forma congruente y racional las riquezas y recursos
naturales --en particular el agua y la energía--
y, simultáneamente, delinear los criterios,
directrices y planes para reordenar y descentralizar
las principales regiones y zonas metropolitanas del
país".
Conocedor
del sistema eléctrico nacional, Manuel Frías
observa contradicciones técnicas, de visión,
de concepto y de planeación en el proyecto
hidroeléctrico El Cajón. Sostiene que
"si la planeación es incorrecta y los
propósitos se reducen a la sola generación
de electricidad y no son múltiples, su futuro
funcionamiento y participación impedirán
cumplir lo previsto, por lo que será muy difícil
recuperar las cuantiosas inversiones de capital, lo
que complicará la situación de la industria
eléctrica, a causa de la equivocada selección
de la nueva obra".
Asegura
que el problema esencial de El Cajón es que
no tiene garantizados el agua ni el almacenamiento
necesarios para sustentar una operación normal.
Como se ubicará aguas arriba de la presa de
Aguamilpa, no va a contar con el caudal del río
Huynamota y de otros pequeños afluentes, por
lo que tendrá 50 por ciento menos agua y su
almacenamiento será de 34 por ciento en relación
con la presa de Aguamilpa, advierte.
Aunque
se alimentará de los ríos Juchipila
y Verde, sus volúmenes disminuirán por
los usos crecientes del agua que hay en las grandes
ciudades del centro-occidente del país --como
Guadalajara, León y Aguascalientes-- y en los
planes y programas de conservación de El Lago
de Chapala.
De
ahí que el investigador argumente que "la
contribución de El Cajón, dentro del
contexto de los principales proyectos hidroeléctricos
en operación, resultará poco relevante
e intrascendente".
Aguamilpa
tiene una producción actual cercana al 60 por
ciento de lo estimado, debido a cuestiones de diseño
que no permiten aprovechar escurrimientos excedentes
al finalizar la temporada de lluvias. Una limitante
que también afecta su funcionamiento durante
el estiaje.
"¿Qué
se puede esperar de El Cajón, con dos equipos
turbogeneradores de 380 megawatts, generación
probable anual de mil 230 millones de kilowatts-hora
y factor de planta de 0.20 (características
que en apariencia lo convierten en una obra atractiva
y confiable), si el problema esencial radica en garantizar
el agua y el almacenamiento necesarios para sustentar
una operación normal?", se pregunta Frías
Alcaraz.
Además,
continúa, si se combina con un embalse, área
de captación y aportación menores en
comparación con Aguamilpa, El Cajón
se torna en un proyecto de baja rentabilidad.
Dice
con ironía: "De existir en el país
excedentes de recursos económicos y financieros,
pocas obras hidroenergéticas alternas y la
urgencia de ejercer presupuestos programados, la construcción
de El Cajón tal vez quedaría justificada".
Aunque
este proyecto de infraestructura --desde hace diez
años no se emprende uno igual-- cuenta con
el aval de reconocidos expertos nacionales e internacionales
y fue revisado por instituciones académicas
de reconocido prestigio, "eso no quiere decir
que tendrá una operación continua y
confiable, debido a sus limitaciones de visión
y planeación, y en especial durante el estiaje".
A lo
anterior agrega que por la baja capacidad del lago
artificial de El Cajón y la creciente deforestación-erosión
en su cuenca, "existirán problemas de
azolve a mediano plazo, lo cual reducirá su
vida útil".
"Se
requerirán mil 900 millones de metros cúbicos
de agua durante los meses de noviembre y mayo, a fin
de asegurar un factor de planta de 0.20 y los 760
megawatts de potencia instalada. Pero por sus características
técnicas, no será posible contar con
ese volumen y durante años se agudizará
su participación con escurrimientos medios
y mínimos.
"Esto
se traducirá en prolongadas detenciones en
la generación, lo que creará desequilibrios
en las áreas de generación occidental
y noreste, ya que al no contribuir a respaldar los
paros programados de las grandes centrales de vapor,
sus efectos repercutirán en mayores riesgos
y contingencias de operación."
Con
la finalidad de sustituir la capacidad improductiva
de El Cajón en ese periodo, "será
necesario aumentar el consumo de hidrocarburos, en
lugar de que contribuya al ahorro de recursos no-renovables".
Un
argumento oficial para promover la construcción
de El Cajón es que la estructura principal
del proyecto hidroeléctrico, es decir, la cortina,
tiene características fisiográficas
y de diseño similares a la de Aguamilpa.
"Esto
representa un concepto importante de ingeniería
e inclusive es acreditado por diferentes especialistas.
Sin afán de minimizar la gran experiencia adquirida
y los criterios de diseño aplicados, sería
muy conveniente analizar una cortina de gravedad --en
lugar de las convencionales de terracería y
pantallas de concreto--, con vertedor integrado y
su planta hidroeléctrica exterior. La intención
es reducir costos y tiempos de ejecución, aunque
sus conceptos, objetivos y alcances de planeación
seguirán incompletos."
Otros
detalles técnicos que desconciertan a Manuel
Frías es que la obra de control y de excedencias
(dos canales a cielo abierto), con una descarga máxima
de 15 mil metros cúbicos por segundo, será
mayor que la del vertedor de Aguamilpa, "sin
importar que El Cajón se ubicará río
arriba y su superficie de cuenca es menor".
Conjetura
que "la aportación específica de
esa norma del proyecto es encarecer todavía
más las obras civiles y alterar el funcionamiento
futuro de la central hidroeléctrica en los
meses de junio a octubre, época donde se optimizaría
su generación".
Frías
Alcaraz hizo un último intento de hacer reflexionar
al gobierno. El pasado 2 de marzo, en una carta dirigida
al entonces secretario de Contraloría y Desarrollo
Administrativo, Francisco Barrio, especifica que las
fallas técnico-energéticas del proyecto
El Cajón "complicarían aun más
la situación del sector eléctrico".
La
misiva apuntaba: "Si los proyectos por constituirse
presentan serias deficiencias de concepto y planeación,
su rentabilidad y función queda reducida, y
en lugar de apoyar el progreso del país se
convierten en una carga financiera. Así, la
selección incorrecta de proyectos de generación
eléctrica, dificulta recuperar las cuantiosas
inversiones de capital. México deberá
recurrir a costosos e ineficientes planes de emergencia".
No
pasa nada
En entrevista, Agustín Laris Alanís,
director de Proyectos de Inversión Financiada
de la CFE, admite que hay problemas de disponibilidad
de agua en las presas del país por inadecuados
ciclos hidrológicos. Si en la época
de estiaje se agrava el problema, acota, se tiene
un plan con sistemas alternativos para evitar el desabasto
de electricidad. Este año, por ejemplo, entrarán
en operación nueve centrales de ciclo combinado,
a base de gas, con una capacidad cercana a los 4 mil
megawatts adicionales.
"La
consecuencia del llamado Fenómeno de El Niño
--explica-- es que las precipitaciones fueron menores
y llegamos a tener problemas de llenado en las presas.
El sistema del Grijalva está a un mínimo
de su capacidad normal, menos de 20 por ciento de
lo que tenía por estas fechas. Desde luego,
dependemos de manera importante de que el próximo
ciclo hidrológico sea adecuado, para que pueda
recuperarse el nivel de las presas."
Sin
embargo, cuando se le pregunta sobre los problemas
de disponibilidad de agua y de llenado que tendrá
la presa El Cajón, Laris Alanís afirma
que no hay ninguna dificultad por ese motivo.
Mapa de la presa
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"Se
han hecho todos los estudios hidrológicos para
comprobar si hay la cantidad de agua que se necesita.
El caudal del proyecto es de 3 mil 300 millones de
metros cúbicos, que ya toma en cuenta la reducción
del caudal por el posible uso de agua de la ciudad
de Guadalajara."
--Hay
expertos que sostienen que la presa Aguamilpa, que
se encuentra aguas abajo, no llena su capacidad.
--Sí se ha llenado varias veces, cómo
no. Este año estuvo a punto de llenarse y de
derramarse.
--El Cajón no va a tener el fluido del río
Huynamota que alimenta a Aguamilpa, se le dice.
--Hay ríos que llegan y no llegan. Pero eso
está tomado en cuenta en los estudios. No crea
usted que los estudios se inventan o se sacan del
aire. Son producto de mediciones reales que se hacen
en los campos y se hacen con todo profesionalismo
y seriedad. La Comisión Nacional del Agua es
la que lleva el control de las disponibilidades del
líquido a lo largo del río y las que
va a tener en el futuro, para determinar cuál
es el caudal con el cual se proyecta la obra.
Y con
una media sonrisa, agrega:
"Confíe usted en que hay ingenieros en
México".
info@contralinea.com.mx
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