|
Cancún,
Q. Roo.- Una inversión superior a los 200 millones
de dólares podría convertirse literalmente
en escombros si las autoridades locales ceden ante
la exigencia ciudadana de demoler el complejo hotelero
Riu, construido de manera irregular en pleno corazón
de la zona hotelera.
La
obra empezó en mayo del 2002. Al cabo de diez
meses, mil 500 trabajadores levantaron dos hoteles
de lujo justo frente a Plaza Caracol: Riu Cancún,
de 15 niveles, con 569 suites, y Riu Palace, de 11
pisos y 380 suites.
No obstante la falta de permisos de construcción,
la obra siguió su curso hasta el pasado febrero,
en que la Procuraduría Federal del Medio Ambiente
(Profepa) detectó la irregularidad y ordenó
suspenderla.
En
una inspección realizada el 19 de febrero por
el director de Impacto y Riesgo Ambiental de la Secretaría
del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat),
Ricardo Juárez, se descubrió que formalmente
sólo se contaba con autorización para
construir un edificio, que se transgredieron las normas
ambientales que impiden la construcción de
hoteles mayores de doce pisos, cuando la obra registraba
un avance de 90 por ciento.
Ese
mismo día el funcionario federal obtuvo una
orden de suspensión de la obra y al pretender
llevarla a cabo, con apoyo de autoridades municipales
y estatales, la situación se desbordó.
Los trabajadores impidieron el acceso a los inmuebles
y estuvieron a punto de enfrentarse a golpes con los
funcionarios.
Corrupción
Las primeras investigaciones arrojan evidencias de
corrupción por parte de autoridades municipales,
estatales y federales, que se presume recibieron dinero
a cambio de guardar silencio. Hasta ahora los indicios
apuntan a la ex alcaldesa priista Magaly Achach de
Ayuso, así como a Luis Sánchez Cataño
y Fernando Hoil Escamilla, respectivos delegados de
la Semarnat y la Procuraduría Federal de Protección
al Ambiente (Profepa).
Ante
las acusaciones, la ex alcaldesa ha salido a defenderse
por la acusación del cobro y oscuro manejo
del millón de dólares que indebidamente
reclamó el municipio de Benito Juárez
como "cuota" para otorgar el permiso de
construcción a los empresarios españoles
Riu.
--Si
me critican porque en lugar de impedir el proyecto
opté por cobrar una cuota para las arcas municipales,
bueno pues entonces acepto que preferí institucionalizar
la corrupción, dijo con ironía la ex
funcionaria el pasado 26 de febrero en entrevista
radiofónica.
La
noche del 3 de abril del 2002, horas antes de concluir
su mandato, Achach convocó a una sesión
de Cabildo para aprobar el permiso de construcción
del hotel Río Cancún de 15 niveles.
Según ex regidores que participaron en la votación,
el proyecto fue confuso de origen y nunca se hizo
alusión expresa acerca del segundo edificio.
Partícipe
de la autorización de la obra, el ahora ex
regidor Tomás Contreras confirma que nunca
fueron informados de que el proyecto incluía
dos edificios.
"Siempre
se manejó como un solo edificio que tendría
una densidad de 569 cuartos, un máximo de 15
niveles y 48 metros de altura. Algunos no estuvimos
de acuerdo porque las medidas rebasaban la densidad
y la altura permitidas por el Ordenamiento Ecológico
del Sistema Lagunar Nichupte. Sin embargo, aceptamos
la cuota de un millón de pesos que pagaron
los dueños", explica.
Contra
los funcionarios federales, la Secretaría de
la Contraloría y Desarrollo Administrativo
(Secodam) abrió una investigación por
hacer y dejar pasar múltiples irregularidades
que dañarán de manera irreversible
la ecología del destino turístico más
importante del país. La presión fue
tanta que en marzo pasado Sánchez Cataño
renunció y desapareció de la escena
pública. En su carta de renuncia, el ex delegado
omitió aclarar las razones por las que no informó
a sus superiores sobre las irregularidades.
Después
de que la Secodam inició la investigación
contra los delegados federales, los inversionistas
acudieron ante el procurador federal de Protección
al Ambiente, José Campillo, y aceptaron haber
incumplido la normatividad ambiental, fomentado la
confusión sobre la construcción y no
aclarar la situación.
Los
riesgos
Entre las anomalías se observa la falta de
la manifestación del impacto ambiental, con
lo cual se violaron los ordenamientos del parque marino
occidental Isla Mujeres-Punta y Cancún-Punta
Nizuc.
Además
se pasaron por alto los lineamientos de ordenamiento
del Sistema Lagunar Nichupte, que como efectos inmediatos
supondrá desabasto de agua potable y racionamiento
del líquido a los más de 800 mil habitantes
de Cancún.
La
falta de agua en esta localidad se padece desde hace
varios años, pues sus habitantes reciben agua
potable por medio del sistema de tandeos,
con horarios restringidos por zonas de tres a cuatro
horas diarias.
En
el nivel local, el asunto mantiene polarizadas las
opiniones. Mientras, los sectores privado y social
demandan la demolición inmediata de los hoteles,
dados los problemas urbanos que generaría.
Por
su parte, el gobernador Joaquín Hendricks Díaz
y el alcalde de Benito Juárez, Juan Ignacio
García Zalvidea, se manifiestan en favor de
corregir los errores mediante una multa
de dos millones de pesos a los hoteleros Luis y Carmen
Riu, para no ahuyentar la inversión ni perder
las fuentes de empleo.
Las
críticas arrecian principalmente contra García
Zalvidea, alcalde proveniente del Partido Verde Ecologista
de México, quien coronó su triunfo montado
en una estrategia publicitaria de luchador incansable
por la conservación ecológica del municipio.
info@contralinea.com.mx
|