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Liconsa
realizará este año compras por más
de 500 millones de pesos, en un extraño esquema
de compras en el que afirma no requiere licitación,
porque según su director Juan Francisco Mora,
la leche se trata sólo de una materia prima.
Sin
esquemas de licitación y sólo por invitación
directa, la paraestatal Liconsa adquiere anualmente
en el mercado nacional y vía importaciones,
leche para su distribución entre las clases
marginadas por un monto superior a los 500 millones
de pesos.
Hasta
el primer trimestre, el gran beneficiario de estas
compras ha sido el empresario Eduardo Tricio Haro,
presidente del Grupo Industrial Lala, que abastece
el 40 por ciento de las compras totales de Liconsa
(42 millones de litros), las cuales al cierre del
segundo semestre podrían llegar a 70 millones
de litros.
La
proporción resulta interesante si se toma en
cuenta que las compras anuales de Liconsa se ubican
en 180 millones de litros.
El documento que prueba
la contradicción
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Lala
ha logrado este incremento en las compras de Liconsa
gracias a que participa y es considerada en los proyectos
para comercializar los inventarios de pequeños
y medianos productores, a pesar de que se trata de
una de las dos grandes empresas en este sector.
El
objetivo del gobierno federal es reducir su importaciones
en al menos 18 mil litros.
En
el terreno de las importaciones, Liconsa compra más
de 100 mil toneladas de leche, de las cuales la compañía
de Fonterra de Nueva Zelanda, con operaciones en México,
abastece el 40 por ciento, pues se trata de la empresa
que logró la fortificación del lácteo,
producto con el cual Liconsa busca atacar los cinco
elementos que, según la encuesta nacional de
nutrición, le hacen falta a los mexicanos.
Para
abastecer la demanda local de leche líquida
y en polvo, México necesita alrededor de 11
mil 500 millones de litros al año y sólo
produce 9 mil 500 millones de litros, por lo que las
importaciones ascienden a 2 mil millones de litros.
Aunque
los convenios para la importación de leche
en polvo se firmaron en principio directamente con
los gobiernos, ahora Liconsa mantiene cuantiosos contratos
con entidades privadas.
Juan
Francisco Mora Anaya, director general de Liconsa,
reconoce que las compras del lácteo a productores
mexicanos y compañías extranjeras no
se realizan vía licitación porque sólo
se trata de una materia prima cuyas adquisiciones
se concretan tomando en cuenta el precio único
que propone la propia paraestatal.
Es
más, agrega que Liconsa lanza la
invitación a proveedores que se ubican cerca
de sus plantas industriales dentro de las zonas productoras
de leche, si bien supervisa la calidad del producto
y, sobre todo, vigila que se encuentre libre de cualquier
problema de contaminación.
Los
convenios, dice Mora Anaya, se firman
directamente con los productores. Sin embargo, también
acepta que 40 por ciento de sus adquisiciones provienen
del Grupo Lala. Pero aclara: Los productores
que pertenecen a Lala son los que han tenido más
importancia en la venta de leche.

Francisco Mora Anaya |
Sin
embargo, Contralínea conoció varios
de los convenios que se firmaron entre Lala y Liconsa,
así como los acuerdos celebrados con apoyo
del gobierno del estado de Coahuila para impulsar
un programa piloto de leche líquida ultrapasteurizada
(UHT), que además benefician a la Fundación
Lala con esquemas de deducibilidad fiscal al argumentar
que el producto se entrega al costo.
Lala
recibe 5.50 pesos netos por cada litro de leche. La
comisión al concesionario es de 3.40 pesos,
lo que significa una ganancia sobre los dos pesos
por litro que establece Liconsa como precio.
Mora
Anaya no sólo se deslinda de los convenios
entre Lala y el gobierno de Coahuila, sino de cualquier
manipulación en estos procesos: No podemos
alterar los mercados. Segundo, no podemos dirigir
la compra, tenemos que entrar con un precio de mercado.
Por
lo tanto, no podemos dirigir la compra: mejores para
un productor que otro son los precios que se pagan
en ese momento en la zona, muchas veces no nos venden
porque no les convienen de plano esos precios. Eso
hay que entenderlo.
Sin
embargo, en algunas regiones como las que controla
Lala es precisamente esta empresa la que controla
el nivel de los precios.
Pero
el director de Liconsa reitera que cuando el organismo
adquiere materia prima en los mercados privados y
locales busca promover la producción de leche
y rescatar ese producto considerado como excedente
en etapas en las que se produce más leche.
El
objetivo, advierte, es reducir las importaciones.
Con compras mensuales por 15 millones de litros, el
director de Liconsa niega que el Grupo Lala sea beneficiado
por el esquema actual de compra de leche líquida.
No obstante, asegura que la relación con este
corporativo y los productores que representa se ha
ampliado a partir de la presión que enfrenta
Liconsa para cumplir con sus metas de adquisiciones.
Ellos,
los productores, estaban produciendo cantidades importantes
de leche, por eso nos ofrecieron leche, comenta
el director general de Liconsa al referirse al caso
de Lala.
En
una afirmación que resultaría contradictoria
con el discurso del funcionario sobre este tema, Mora
Anaya apunta: Hay otra cosa, la capacidad de
recepción de las plantas es una, tiene un tamaño,
no es algo infinito, y nosotros aquí hemos
estado atendido a los ganaderos que nos quieren vender
leche, todo mundo nos quiere vender leche.
Ante
las suspicacias que ha generado la creciente participación
de Lala en su cartera de compras, el director de Liconsa
espera que durante los próximos trimestres
los productores de Jalisco puedan desplazar a la empresa
de Tricio Haro, pues al menos abastecerían
55 millones de litros.
Una
situación similar se espera para Chihuahua,
en donde más de dos mil ganaderos pequeños
entregan desde pocos litros hasta grandes volúmenes.

Lala acapara el mercado
de Liconsa |
Además,
a pesar de que actualmente no participa como proveedor
de Liconsa, pues no le puede vender a los precios
que está comprando la paraestatal, Mora
Anaya informa que se encuentra en negociaciones para
que la firma privada colabore en un proceso de secado
de leche en Chihuahua para reducir los costos de operación.
Entre
mayo y agosto, las compras de la paraestatal de la
leche se tienen previstas entre 20 y 25 millones de
litros por mes.
Nosotros
no le hemos dado la espalda a nadie que quiera vendernos
leche. No es que se privilegie a alguien para dejar
de atender a otros. Yo a cuanta llamada recibo para
atender de cualquier ganadero de México, al
otro día está nuestra gente y vemos
cómo le compramos la leche. Juan Francisco
Mora Anaya, director general de Liconsa.
Con
un consejo de administración conformado por
representantes de la Confederación Nacional
Ganadera, la Cámara de la Industria de la Leche,
la Secretaría de Contraloría y Desarrollo
Administrativo y la de Hacienda, para Liconsa la principal
meta es reconstruir las redes que se eliminaron y
de las cuales dependía la comercialización
del lácteo en el territorio nacional, según
refiere su director.
Liconsa
tiene un mercado prácticamente cautivo de casi
cinco millones de beneficiarios y el gobierno de Vicente
Fox asegura que ha abierto tres lecherías por
día.
Desmantela Liconsa el programa
social de la leche
La
participación de la empresa paraestatal Liconsa
dentro de la actividad lechera del país, ha
provocado malestar entre pequeños y medianos
productores, y ha evidenciado la inoperancia de nuevos
proyectos lecheros, así como la incapacidad
de las más altas autoridades para comprender
la realidad del campo mexicano.
Con
el antecedente del Programa Integral para la
Producción Agropecuaria y Desarrollo Rural,
que fue la base para el programa Alianza para el Campo,
el actual régimen decidió darle continuidad
con el Plan Nacional de Desarrollo y el Programa Sectorial
2001-2006, en donde se incorporaron nuevas estrategias
para mantener el control de las importaciones, el
ordenamiento del mercado interno y la integración
de las cadenas agroalimentarias.
Sin
embargo, durante el período 1995-2000 la producción
lechera nacional creció anualmente a una tasa
promedio de alrededor del 4 por ciento, mientras que
a partir del año 2000, con la nueva administración
foxista, la producción se estancó, lo
que motivó un incremento de las importaciones
de leche en polvo y de productos sucedáneos
y preparaciones alimenticias, hasta alcanzar un 40
por ciento del volumen total importado.
Es
el rubro de leche importada, Liconsa participa con
la mitad del volumen, cuyo costo le permite operar
de manera autosuficiente y mantener el precio de venta
para su programa social en 3.50 pesos por litro, que
representa el 50 por ciento del valor comercial en
el mercado privado.
A partir
del año 2002, el gobierno federal promueve
a instancias de la Cámara de Diputados, la
participación Liconsa en la compra de leche
del mercado nacional, más allá de los
excedentes estacionales que acostumbraba absorber,
con la intención de disminuir las importaciones
y apoyar a los pequeños productores no organizados
o asociados a las empresas privadas del sector, con
lo cual se establece una referencia de precio para
el mercado libre del producto lácteo.
Así,
Liconsa compró 96.5 millones de litros de leche
nacional durante ese primer año del programa,
cifra que representó alrededor del 10 por ciento
de su volumen producido, y ahora para el 2003 pretende
incrementar a 180 millones de litros la compra del
lácteo nacional para elevar a 18 por ciento
la mezcla en el consumo para su producción.
Sin
embargo, como se observa en la tabla de datos, las
importaciones no han disminuido porque el consumo
total se mantiene y entonces otras empresas adquieren
el producto de importación que Liconsa deja
de comprar.
Pero
lo más grave es que esta paraestatal lechera
le compra a grandes empresas intermediarias porque
no tiene la infraestructura para conectarse con los
pequeños productores lecheros, con el consecuente
beneficio para empresas privadas como Lala, a la cual
se le compra lecha fresca por más del 30 por
ciento del presupuesto anual, mientras que ésta
incrementa sus importaciones de materia prima barata
y de producto terminado elaborado en América
del Sur.
Y como
premio adicional a Lala, ésta tiene la concesión
del abasto para una parte del padrón de beneficiarios
del programa social del estado de Coahuila, mediante
la firma de convenios de producción y distribución
que le permiten triangular los subsidios federales
a través de fundaciones no lucrativas.
Además,
Lala fue recientemente favorecida por el IPAB con
la venta de activos, marcas y negocios de Latinlac
o Evamex, lo que significó el fracaso más
reciente de desincorporación de infraestructura
gubernamental.
De
esta manera el director Juan Francisco Mora Anaya
promueve la firma de convenios de comercialización
de gobierno a gobierno con los países exportadores
de leche en polvo, mediante los cuales se favorece
a un solo proveedor con la compra de más del
80 por ciento del volumen de importación, presupuestado
para el año 2003.
Mientras
Liconsa impulsa ese nuevo esquema de comercialización,
el programa social de la leche se desmantela lentamente.
Por
ejemplo, en materia del padrón de beneficiarios,
a finales de la década de los 80 superaba los
7 millones, y actualmente la cifra se acerca a los
5 millones, pues de acuerdo con investigaciones de
Universidad Nacional y el Tecnológico de Monterrey
sobre la cobertura del programa de la leche en función
de los perfiles de pobreza, según los propios
lineamientos de la Secretaría de Desarrollo
Social, se ha descubierto que apenas se cumple con
el 50 por ciento del universo posible de consumidores,
no obstante que a partir de la desaparición
de Consaupo, Liconsa logró equilibrar sus finanzas
sin el apoyo de recursos del gobierno federal.
Resulta
interesante observar cómo se ha incrementado
la atención de los múltiples postores
del mercado privado sobre la operación de Liconsa,
una vez que ésta se volvió financieramente
sana y ostenta probablemente el mercado cautivo de
consumidores más grande del país.
Por
supuesto que no es el único caso que se conoce
en que una empresa gubernamental es puesta al
día y a la vanguardia, para en el futuro
inmediato ser cedida en venta a la iniciativa privada.
Se
percibe, como ha ocurrido en el pasado sexenio, el
desmantelamiento de otra importante infraestructura
de la política social que queda a merced de
los grandes depredadores. Solo que en esta ocasión
será en aras de la ideología del libre
mercado y de un Estado menos paternalista.
Si
Liconsa fue en el pasado cercano un instrumento populista
para la manipulación electoral y partidista,
en el futuro inmediato será el vehículo
para radicalizar la riqueza de pequeños grupos
en el país.
Consumo
total de leche
(miles de millones de litros)
Año Nacional Importada
1995 * 7.7 0.8
1996 7.7 1.8
1997 8.0 1.9
1998 8.5 1.8
1999 8.8 1.8
2000 9.6 1.8
2001 9.6 2.1
2002 9.7 2.1
*el
año 1995 es irregular por efecto de la crisis
de 1994
info@contralinea.com.mx
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