Transparencia
En leche Liconsa apuesta por Lala
Por Miguel Badillo
Foto: David Jaramillo

En plena época de libre comercio, pareciera que el gobierno foxista alienta el fortalecimiento de grandes empresas, como la lechera Lala, que para cubrir las demandas de la paraestatal adquiere lácteo barato a pequeños ganaderos.

Liconsa realizará este año compras por más de 500 millones de pesos, en un extraño esquema de compras en el que afirma no requiere licitación, porque según su director Juan Francisco Mora, la leche se trata sólo de una materia prima.

Sin esquemas de licitación y sólo por invitación directa, la paraestatal Liconsa adquiere anualmente en el mercado nacional y vía importaciones, leche para su distribución entre las clases marginadas por un monto superior a los 500 millones de pesos.

Hasta el primer trimestre, el gran beneficiario de estas compras ha sido el empresario Eduardo Tricio Haro, presidente del Grupo Industrial Lala, que abastece el 40 por ciento de las compras totales de Liconsa (42 millones de litros), las cuales al cierre del segundo semestre podrían llegar a 70 millones de litros.

La proporción resulta interesante si se toma en cuenta que las compras anuales de Liconsa se ubican en 180 millones de litros.


El documento que prueba la contradicción

Lala ha logrado este incremento en las compras de Liconsa gracias a que participa y es considerada en los proyectos para comercializar los inventarios de pequeños y medianos productores, a pesar de que se trata de una de las dos grandes empresas en este sector.

El objetivo del gobierno federal es reducir su importaciones en al menos 18 mil litros.

En el terreno de las importaciones, Liconsa compra más de 100 mil toneladas de leche, de las cuales la compañía de Fonterra de Nueva Zelanda, con operaciones en México, abastece el 40 por ciento, pues se trata de la empresa que logró la fortificación del lácteo, producto con el cual Liconsa busca atacar los cinco elementos que, según la encuesta nacional de nutrición, le hacen falta a los mexicanos.

Para abastecer la demanda local de leche líquida y en polvo, México necesita alrededor de 11 mil 500 millones de litros al año y sólo produce 9 mil 500 millones de litros, por lo que las importaciones ascienden a 2 mil millones de litros.

Aunque los convenios para la importación de leche en polvo se firmaron en principio directamente con los gobiernos, ahora Liconsa mantiene cuantiosos contratos con entidades privadas.

Juan Francisco Mora Anaya, director general de Liconsa, reconoce que las compras del lácteo a productores mexicanos y compañías extranjeras no se realizan vía licitación porque sólo se trata de una materia prima cuyas adquisiciones se concretan tomando en cuenta el precio único que propone la propia paraestatal.

Es más, agrega que Liconsa “lanza” la invitación a proveedores que se ubican cerca de sus plantas industriales dentro de las zonas productoras de leche, si bien supervisa la calidad del producto y, sobre todo, vigila que se encuentre libre de cualquier problema de contaminación.

Los “convenios”, dice Mora Anaya, se firman directamente con los productores. Sin embargo, también acepta que 40 por ciento de sus adquisiciones provienen del Grupo Lala. Pero aclara: “Los productores que pertenecen a Lala son los que han tenido más importancia en la venta de leche”.


Francisco Mora Anaya

Sin embargo, Contralínea conoció varios de los convenios que se firmaron entre Lala y Liconsa, así como los acuerdos celebrados con apoyo del gobierno del estado de Coahuila para impulsar un programa piloto de leche líquida ultrapasteurizada (UHT), que además benefician a la Fundación Lala con esquemas de deducibilidad fiscal al argumentar que el producto se entrega al costo.

Lala recibe 5.50 pesos netos por cada litro de leche. La comisión al concesionario es de 3.40 pesos, lo que significa una ganancia sobre los dos pesos por litro que establece Liconsa como precio.

Mora Anaya no sólo se deslinda de los convenios entre Lala y el gobierno de Coahuila, sino de cualquier manipulación en estos procesos: “No podemos alterar los mercados. Segundo, no podemos dirigir la compra, tenemos que entrar con un precio de mercado.

Por lo tanto, no podemos dirigir la compra: mejores para un productor que otro son los precios que se pagan en ese momento en la zona, muchas veces no nos venden porque no les convienen de plano esos precios. Eso hay que entenderlo”.

Sin embargo, en algunas regiones como las que controla Lala es precisamente esta empresa la que controla el nivel de los precios.

Pero el director de Liconsa reitera que cuando el organismo adquiere materia prima en los mercados privados y locales busca promover la producción de leche y rescatar ese producto considerado como excedente en etapas en las que se produce más leche.

El objetivo, advierte, es reducir las importaciones.
Con compras mensuales por 15 millones de litros, el director de Liconsa niega que el Grupo Lala sea beneficiado por el esquema actual de compra de leche líquida. No obstante, asegura que la relación con este corporativo y los productores que representa se ha ampliado a partir de la presión que enfrenta Liconsa para cumplir con sus metas de adquisiciones.

“Ellos, los productores, estaban produciendo cantidades importantes de leche, por eso nos ofrecieron leche”, comenta el director general de Liconsa al referirse al caso de Lala.

En una afirmación que resultaría contradictoria con el discurso del funcionario sobre este tema, Mora Anaya apunta: “Hay otra cosa, la capacidad de recepción de las plantas es una, tiene un tamaño, no es algo infinito, y nosotros aquí hemos estado atendido a los ganaderos que nos quieren vender leche, todo mundo nos quiere vender leche”.

Ante las suspicacias que ha generado la creciente participación de Lala en su cartera de compras, el director de Liconsa espera que durante los próximos trimestres los productores de Jalisco puedan desplazar a la empresa de Tricio Haro, pues al menos abastecerían 55 millones de litros.

Una situación similar se espera para Chihuahua, en donde más de dos mil ganaderos pequeños entregan desde pocos litros hasta grandes volúmenes.


Lala acapara el mercado de Liconsa

Además, a pesar de que actualmente no participa como proveedor de Liconsa, “pues no le puede vender a los precios que está comprando la paraestatal”, Mora Anaya informa que se encuentra en negociaciones para que la firma privada colabore en un proceso de secado de leche en Chihuahua para reducir los costos de operación.

Entre mayo y agosto, las compras de la paraestatal de la leche se tienen previstas entre 20 y 25 millones de litros por mes.

“Nosotros no le hemos dado la espalda a nadie que quiera vendernos leche. No es que se privilegie a alguien para dejar de atender a otros. Yo a cuanta llamada recibo para atender de cualquier ganadero de México, al otro día está nuestra gente y vemos cómo le compramos la leche.” Juan Francisco Mora Anaya, director general de Liconsa.

Con un consejo de administración conformado por representantes de la Confederación Nacional Ganadera, la Cámara de la Industria de la Leche, la Secretaría de Contraloría y Desarrollo Administrativo y la de Hacienda, para Liconsa la principal meta es reconstruir las redes que se eliminaron y de las cuales dependía la comercialización del lácteo en el territorio nacional, según refiere su director.

Liconsa tiene un mercado prácticamente cautivo de casi cinco millones de beneficiarios y el gobierno de Vicente Fox asegura que ha abierto tres lecherías por día.


Desmantela Liconsa el programa social de la leche

La participación de la empresa paraestatal Liconsa dentro de la actividad lechera del país, ha provocado malestar entre pequeños y medianos productores, y ha evidenciado la inoperancia de nuevos proyectos lecheros, así como la incapacidad de las más altas autoridades para comprender la realidad del campo mexicano.

Con el antecedente del “Programa Integral para la Producción Agropecuaria y Desarrollo Rural”, que fue la base para el programa Alianza para el Campo, el actual régimen decidió darle continuidad con el Plan Nacional de Desarrollo y el Programa Sectorial 2001-2006, en donde se incorporaron nuevas estrategias para mantener el control de las importaciones, el ordenamiento del mercado interno y la integración de las cadenas agroalimentarias.

Sin embargo, durante el período 1995-2000 la producción lechera nacional creció anualmente a una tasa promedio de alrededor del 4 por ciento, mientras que a partir del año 2000, con la nueva administración foxista, la producción se estancó, lo que motivó un incremento de las importaciones de leche en polvo y de productos sucedáneos y preparaciones alimenticias, hasta alcanzar un 40 por ciento del volumen total importado.

Es el rubro de leche importada, Liconsa participa con la mitad del volumen, cuyo costo le permite operar de manera autosuficiente y mantener el precio de venta para su programa social en 3.50 pesos por litro, que representa el 50 por ciento del valor comercial en el mercado privado.

A partir del año 2002, el gobierno federal promueve a instancias de la Cámara de Diputados, la participación Liconsa en la compra de leche del mercado nacional, más allá de los excedentes estacionales que acostumbraba absorber, con la intención de disminuir las importaciones y apoyar a los pequeños productores no organizados o asociados a las empresas privadas del sector, con lo cual se establece una referencia de precio para el mercado libre del producto lácteo.

Así, Liconsa compró 96.5 millones de litros de leche nacional durante ese primer año del programa, cifra que representó alrededor del 10 por ciento de su volumen producido, y ahora para el 2003 pretende incrementar a 180 millones de litros la compra del lácteo nacional para elevar a 18 por ciento la mezcla en el consumo para su producción.

Sin embargo, como se observa en la tabla de datos, las importaciones no han disminuido porque el consumo total se mantiene y entonces otras empresas adquieren el producto de importación que Liconsa deja de comprar.

Pero lo más grave es que esta paraestatal lechera le compra a grandes empresas intermediarias porque no tiene la infraestructura para conectarse con los pequeños productores lecheros, con el consecuente beneficio para empresas privadas como Lala, a la cual se le compra lecha fresca por más del 30 por ciento del presupuesto anual, mientras que ésta incrementa sus importaciones de materia prima barata y de producto terminado elaborado en América del Sur.

Y como premio adicional a Lala, ésta tiene la concesión del abasto para una parte del padrón de beneficiarios del programa social del estado de Coahuila, mediante la firma de convenios de producción y distribución que le permiten triangular los subsidios federales a través de “fundaciones no lucrativas”.

Además, Lala fue recientemente favorecida por el IPAB con la venta de activos, marcas y negocios de Latinlac o Evamex, lo que significó el fracaso más reciente de desincorporación de infraestructura gubernamental.

De esta manera el director Juan Francisco Mora Anaya promueve la firma de convenios de comercialización de gobierno a gobierno con los países exportadores de leche en polvo, mediante los cuales se favorece a un solo proveedor con la compra de más del 80 por ciento del volumen de importación, presupuestado para el año 2003.

Mientras Liconsa impulsa ese nuevo esquema de comercialización, el programa social de la leche se desmantela lentamente.

Por ejemplo, en materia del padrón de beneficiarios, a finales de la década de los 80 superaba los 7 millones, y actualmente la cifra se acerca a los 5 millones, pues de acuerdo con investigaciones de Universidad Nacional y el Tecnológico de Monterrey sobre la cobertura del programa de la leche en función de los perfiles de pobreza, según los propios lineamientos de la Secretaría de Desarrollo Social, se ha descubierto que apenas se cumple con el 50 por ciento del universo posible de consumidores, no obstante que a partir de la desaparición de Consaupo, Liconsa logró equilibrar sus finanzas sin el apoyo de recursos del gobierno federal.

Resulta interesante observar cómo se ha incrementado la atención de los múltiples postores del mercado privado sobre la operación de Liconsa, una vez que ésta se volvió financieramente sana y ostenta probablemente el mercado cautivo de consumidores más grande del país.

Por supuesto que no es el único caso que se conoce en que una empresa gubernamental es “puesta al día y a la vanguardia”, para en el futuro inmediato ser cedida en venta a la iniciativa privada.

Se percibe, como ha ocurrido en el pasado sexenio, el desmantelamiento de otra importante infraestructura de la política social que queda a merced de los grandes depredadores. Solo que en esta ocasión será en aras de la ideología del libre mercado y de un Estado menos paternalista.

Si Liconsa fue en el pasado cercano un instrumento populista para la manipulación electoral y partidista, en el futuro inmediato será el vehículo para radicalizar la riqueza de pequeños grupos en el país.

Consumo total de leche
(miles de millones de litros)
Año Nacional Importada
1995 * 7.7 0.8
1996 7.7 1.8
1997 8.0 1.9
1998 8.5 1.8
1999 8.8 1.8
2000 9.6 1.8
2001 9.6 2.1
2002 9.7 2.1

*el año 1995 es irregular por efecto de la crisis de 1994

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