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A poco
más de 15 meses de que el gobierno federal
adjudicara Aseguradora Hidalgo (AHISA) a la trasnacional
Metropolitan Life (MetLife), las irregularidades en
torno a este proceso siguen aflorando.
Primero
fueron las impugnaciones sobre la valuación
y venta por debajo de su valor real (se vendió
en 9 mil 200 millones de pesos cuando los analistas
estimaban su valor real en 11 mil 400 millones) y
ahora la venta de pólizas fantasma (clientes)
que no aparecen por ningún lado.
De
acuerdo con informes de MetLife, el gobierno mexicano
vendió como uno de los activos más valiosos
de AHISA los 7.8 millones de pólizas que amparaban
a sus asegurados, en su mayor parte burócratas
federales y de algunos gobiernos de los estados.
Sin
embargo, MetLife revela que la cifra traspasada no
corresponde a la pactada originalmente en los contratos,
ya que fueron 5 millones menos, es decir sólo
sumaron 2.8 millones.
Pero
no sólo los números de la aseguradora
neoyorquina no coinciden con lo que se le vendió.
También la Comisión Federal de Competencia
(CFC) y la Federación de Sindicatos de Trabajadores
al Servicio del Estado (FSTSE) tienen sus propios
datos del proceso de venta de AHISA.
Y hay
más. Un estudio interno de Aseguradora Hidalgo,
elaborado cuando todavía era propiedad del
gobierno federal, desmiente las cifras que se manejaron
en cuanto al total de clientes de la empresa. Según
comentó un alto ex directivo de AHISA, se trataba
de evitar juicios de concentración monopólica,
que hubieran frenado su proceso de desincorporación.
Ni
en los dos expedientes que manejó la CFC para
el proceso de licitación ni en el que abrió
para la autorización de concentración
con Seguros Génesis, jamás esa dependencia
estableció una cifra oficial de clientes.
Esos
documentos se limitaron a proporcionar porcentajes
de cada uno de los productos que ofrecía la
aseguradora. Hasta el cierre de esta edición,
la CFC no había facilitado las cifras exactas
que se manejaron.
En
esta danza de cifras y asegurados desaparecidos de
un plumazo, la FSTSE informó que sólo
3.2 millones de burócratas se concentraron
en el proceso de venta de AHISA, y la única
condición que puso el organismo sindical para
la desincorporación de la aseguradora fue que
se individualizaran los seguros. Algo que no aceptaron
ni la Secretaría de Hacienda ni el director
de AHISA,
Fausto
Alzati.
MetLife presentó sus datos. Dio a conocer que
AHISA aportó 2.8 millones de clientes, y no
los 7.8 millones que estaban previstos. Estos cálculos
correspondían a un estudio, fechado en mayo
de 2001, de la propia aseguradora y cuyo objetivo
era preparar la campaña publicitaria
y mostrar los números de la empresa a los posibles
clientes. De manera que el traspaso de clientes
a MetLife fue mucho menor al registrado oficialmente
por la dependencia.
El
engaño
Esta historia poco clara inicia el 6 de enero de 2000,
cuando la CFC autoriza la primera licitación
(expediente CNT-LI-22-2000), cuyo objetivo era vender
sólo 49 por ciento del capital accionario.
En este primer intento de venta, que se declaró
desierto, nunca aparece la cartera de clientes de
la paraestatal.
Más
tarde, en un segundo intento de venta, la misma dependencia
resuelve una nueva licitación mediante el oficio
LI-14-2001. Aquí ya se propone la venta del
100 por ciento del capital accionario. La licitación
inició el 15 de noviembre de 2001 y la resolución
se dio el 17 de enero de 2002, cuando la estadounidense
MetLife se la adjudicó. Aquí tampoco
se manejó la cartera de clientes.
Como
tercer y último paso, con el expediente CNT-140-2002
de fecha 29 de noviembre de 2002, la CFC autoriza
la concentración entre Seguros Génesis
y AHISA. Al igual que en las dos anteriores ocasiones,
aquí tampoco se reconoce al total de burócratas
que integran la base de datos a manera de clientes.
La
FSTSE ofrece su versión. El 23 de abril
de 2001, en la reunión del Consejo de la Aseguradora,
el senador Joel Ayala Almeida manifestó su
inconformidad por la venta de AHISA, argumentando
que ha aportado a las finanzas públicas más
de un millón de dólares en los últimos
dos años por dividendos.
Ahí
solicitó que se individualicen los contratos
por asegurado y se le informara de los avances de
la venta. Además de que se propusiera el reservar
el derecho de que 3.2 millones de sus representados
puedan contratar su seguro con otras aseguradoras,
a lo que el titular de Hacienda (Francisco Gil) y
el director de AHISA (Fausto Alzati) no prestaron
mayor interés, afirmando que ya iba muy adelantado
el proceso de desincorporación.

Gil Díaz, desinteresado |
MetLife destaca que en el proceso de venta AHISA aportó
una cartera de clientes de 2.8 millones, que en conjunto
con Seguros Génesis conforman un total de 12
millones de clientes al momento.
Las
evidencias
Un estudio interno realizado por Roberto del Cueto,
quien fue comisionado para la venta, descubre
el total de clientes que de alguna forma fueron ocultados.
El documento detalla el escenario mundial de las aseguradoras,
los antecedentes de las empresa y el capital social,
en aquel entonces de 500 millones de pesos, representado
por 2 mil acciones con valor nominal de 250 mil pesos
cada una: 74.75 por ciento propiedad del gobierno
federal y 25.25 por ciento de Pemex.
En
él se precisa la estrategia de desincorporación,
con base en una nueva imagen corporativa. ¿El
perfil de sus clientes? La administración pública
federal, paraestatales, entidades descentralizadas,
compañías de participación estatal,
administración pública centralizada
y secretarías de Estado, servidores públicos
en activo y jubilados y el Gobierno del Distrito Federal.
AHISA
poseía 28 por ciento del mercado nacional,
por encima de firmas como Comercial América,
Nacional Provincial y Seguros Monterrey. El posicionamiento
que reportaba el informe a marzo 2001 es el siguiente:
accidentes, enfermedades y gastos médicos mayores
(415 mil 147 asegurados), individual (1 millón
385 mil 936), colectivos y grupo (1 millón
130 mil 775), retiro (2 millones 70 mil 371), institucional,
vida o incapacidad (2 millones 865 mil 006) lo que
suma un total de 7 millones 867 mil 235 integrantes
de la cartera de clientes de AHISA.
La
venta
En junio de 2002 el gobierno de Vicente Fox prosiguió
la ola privatizadora iniciada desde el sexenio de
Carlos Salinas de Gortari con el remate de AHISA,
a pesar de que según documentos las ganancias
de la paraestatal estaban por encima de los mil millones
de pesos al año, suficiente para cubrir sus
gastos de operación e inyectar recursos a las
finanzas públicas.
Las
irregularidades detectadas en el proceso de desincorporación
involucran a su extinto Consejo de Administración,
a la Contraloría, a Transparencia Internacional
y a la CFC.
Aquí
pueden enumerarse el maquillaje de cifras para justificar
la venta de AHISA, una subasta amañada favorable
a MetLife y la desaparición inexplicable de
casi cinco millones de pólizas que integraban
la cartera de clientes antes de su venta.
El
presidente de CFC, Fernando Sánchez Ugarte,
no quiso declarar a este respecto, y tampoco facilitó
el reporte oficial que asienta la cantidad de clientes
de la aseguradora, lo que respaldaría el hecho
de que la integración no tenía tintes
de concentración.
El
manejo publicitario que se hizo de los
números con vistas a la venta de la aseguradora
motivó la reacción de otras empresas
del ramo por prácticas monopólicas,
dada la enorme cartera.
Para
la bancada perredista en la Cámara de Diputados,
la fusión fue un acto de servilismo a
Estados Unidos, pues MetLife es la empresa de seguros
que tiene el monopolio de burócratas de ese
país y de Argentina. Cómplices en todo
momento, legisladores, la Contraloría y hasta
Transparencia Internacional, presidida por Federico
Reyes Heroles.
La
SHCP inicia la venta de la empresa argumentando que
no tiene recursos, pero su director Fausto Alzati
se ha gastado más de 100 millones de pesos
en publicidad. Además de despedir a más
de 50 trabajadores en los 16 meses de su gestión,
refiere un reporte del área de Estudios Legislativos
del PRD.

Fausto Alzati |
Por otro lado, el Comisionado designado por la SHCP
fue Roberto del Cueto, comisionado para el proceso
de venta, que había sido director de Banamex,
hoy Citigroup. Él nombró agente financiero
al Banco de Comercio Exterior, que a su vez contrató
como corredor a Salomon Smith Barney, empresa perteneciente
a Citigroup.
Apoyados
en la posición de la CFC, Salomon consideró
que existían las condiciones del mercado para
vender la empresa de seguros de vida más importante
de México. Después de hacer una amplia
promoción por todo el mundo, sólo
se inscribieron cuatro aspirantes: AEGON (que entonces
formaba parte de Citigroup y luego salió de
la subasta); Inbursa y Tepeyac, que entraron de relleno,
y Metropolitan Life, la ganadora del concurso.
Dice
el texto del PRD: Cuando en 1999 el gobierno
quiso vender el 49 por ciento de las acciones de AHISA,
contrató como correduría a la Unión
de Bancos Suizos, y de valuador a Tillinhast. Por
su parte, en aquella ocasión MetLife contrató
como asesores para la compra a Salomon Smith Barney
y la empresa valuadora Millinan.
Para
la venta formal de AHISA el año pasado, el
gobierno contrató como valuador nada menos
que a Milliman, esta empresa que hizo un avalúo
por demás favorecedor para el único
posible comprador: Metropolitan Life. El valor que
fijó a AHISA fue de mil 600 millones de dólares
como activo. Tres años atrás, los cálculos
de la propia correduría para la misma operación
eran de 780 millones de dólares
info@contralinea.com.mx
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