Aseguradora Hidalgo,
subasta amañada
Por Agustín Vargas / Norberto Vázquez

El proceso de desincorporación de Aseguradora Hidalgo estuvo plagado de irregularidades.
Se ocultaron las cifras reales de la cartera total que integraban su clientela, de la que desaparcieron inexplicablemente cinco millones de pólizas.

A poco más de 15 meses de que el gobierno federal adjudicara Aseguradora Hidalgo (AHISA) a la trasnacional Metropolitan Life (MetLife), las irregularidades en torno a este proceso siguen aflorando.

Primero fueron las impugnaciones sobre la valuación y venta por debajo de su valor real (se vendió en 9 mil 200 millones de pesos cuando los analistas estimaban su valor real en 11 mil 400 millones) y ahora la venta de pólizas fantasma (clientes) que no aparecen por ningún lado.

De acuerdo con informes de MetLife, el gobierno mexicano vendió como uno de los activos más valiosos de AHISA los 7.8 millones de pólizas que amparaban a sus asegurados, en su mayor parte burócratas federales y de algunos gobiernos de los estados.

Sin embargo, MetLife revela que la cifra traspasada no corresponde a la pactada originalmente en los contratos, ya que fueron 5 millones menos, es decir sólo sumaron 2.8 millones.

Pero no sólo los números de la aseguradora neoyorquina no coinciden con lo que se le vendió. También la Comisión Federal de Competencia (CFC) y la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE) tienen sus propios datos del proceso de venta de AHISA.

Y hay más. Un estudio interno de Aseguradora Hidalgo, elaborado cuando todavía era propiedad del gobierno federal, desmiente las cifras que se manejaron en cuanto al total de clientes de la empresa. Según comentó un alto ex directivo de AHISA, se trataba de evitar “juicios de concentración monopólica, que hubieran frenado su proceso de desincorporación”.

Ni en los dos expedientes que manejó la CFC para el proceso de licitación ni en el que abrió para la autorización de concentración con Seguros Génesis, jamás esa dependencia estableció una cifra oficial de clientes.

Esos documentos se limitaron a proporcionar “porcentajes” de cada uno de los productos que ofrecía la aseguradora. Hasta el cierre de esta edición, la CFC no había facilitado las cifras exactas que se manejaron.

En esta danza de cifras y asegurados desaparecidos de un plumazo, la FSTSE informó que sólo 3.2 millones de burócratas se concentraron en el proceso de venta de AHISA, y la única condición que puso el organismo sindical para la desincorporación de la aseguradora fue que se individualizaran los seguros. Algo que no aceptaron ni la Secretaría de Hacienda ni el director de AHISA,

Fausto Alzati.
MetLife presentó sus datos. Dio a conocer que AHISA aportó 2.8 millones de clientes, y no los 7.8 millones que estaban previstos. Estos cálculos correspondían a un estudio, fechado en mayo de 2001, de la propia aseguradora y cuyo objetivo era “preparar la campaña publicitaria y mostrar los números de la empresa a los posibles clientes”. De manera que el traspaso de clientes a MetLife fue mucho menor al registrado oficialmente por la dependencia.

El engaño
Esta historia poco clara inicia el 6 de enero de 2000, cuando la CFC autoriza la primera licitación (expediente CNT-LI-22-2000), cuyo objetivo era vender sólo 49 por ciento del capital accionario. En este primer intento de venta, que se declaró desierto, nunca aparece la cartera de clientes de la paraestatal.

Más tarde, en un segundo intento de venta, la misma dependencia resuelve una nueva licitación mediante el oficio LI-14-2001. Aquí ya se propone la venta del 100 por ciento del capital accionario. La licitación inició el 15 de noviembre de 2001 y la resolución se dio el 17 de enero de 2002, cuando la estadounidense MetLife se la adjudicó. Aquí tampoco se manejó la cartera de clientes.

Como tercer y último paso, con el expediente CNT-140-2002 de fecha 29 de noviembre de 2002, la CFC autoriza la concentración entre Seguros Génesis y AHISA. Al igual que en las dos anteriores ocasiones, aquí tampoco se reconoce al total de burócratas que integran la base de datos a manera de clientes.

La FSTSE ofrece su versión. “El 23 de abril de 2001, en la reunión del Consejo de la Aseguradora, el senador Joel Ayala Almeida manifestó su inconformidad por la venta de AHISA, argumentando que ha aportado a las finanzas públicas más de un millón de dólares en los últimos dos años por dividendos.

“Ahí solicitó que se individualicen los contratos por asegurado y se le informara de los avances de la venta. Además de que se propusiera el reservar el derecho de que 3.2 millones de sus representados puedan contratar su seguro con otras aseguradoras, a lo que el titular de Hacienda (Francisco Gil) y el director de AHISA (Fausto Alzati) no prestaron mayor interés, afirmando que ya iba muy adelantado el proceso de desincorporación.”


Gil Díaz, desinteresado


MetLife destaca que en el proceso de venta AHISA aportó una cartera de clientes de 2.8 millones, que en conjunto con Seguros Génesis conforman un total de 12 millones de clientes al momento.

 

Las evidencias
Un estudio interno realizado por Roberto del Cueto, quien fue “comisionado” para la venta, descubre el total de clientes que de alguna forma fueron ocultados.
El documento detalla el escenario mundial de las aseguradoras, los antecedentes de las empresa y el capital social, en aquel entonces de 500 millones de pesos, representado por 2 mil acciones con valor nominal de 250 mil pesos cada una: 74.75 por ciento propiedad del gobierno federal y 25.25 por ciento de Pemex.

En él se precisa la “estrategia de desincorporación”, con base en una nueva imagen corporativa. ¿El perfil de sus clientes? La administración pública federal, paraestatales, entidades descentralizadas, compañías de participación estatal, administración pública centralizada y secretarías de Estado, servidores públicos en activo y jubilados y el Gobierno del Distrito Federal.

AHISA poseía 28 por ciento del mercado nacional, por encima de firmas como Comercial América, Nacional Provincial y Seguros Monterrey. El posicionamiento que reportaba el informe a marzo 2001 es el siguiente: accidentes, enfermedades y gastos médicos mayores (415 mil 147 asegurados), individual (1 millón 385 mil 936), colectivos y grupo (1 millón 130 mil 775), retiro (2 millones 70 mil 371), institucional, vida o incapacidad (2 millones 865 mil 006) lo que suma un total de 7 millones 867 mil 235 integrantes de la cartera de clientes de AHISA.

La venta
En junio de 2002 el gobierno de Vicente Fox prosiguió la ola privatizadora iniciada desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari con el remate de AHISA, a pesar de que según documentos las ganancias de la paraestatal estaban por encima de los mil millones de pesos al año, suficiente para cubrir sus gastos de operación e inyectar recursos a las finanzas públicas.

Las irregularidades detectadas en el proceso de desincorporación involucran a su extinto Consejo de Administración, a la Contraloría, a Transparencia Internacional y a la CFC.

Aquí pueden enumerarse el maquillaje de cifras para justificar la venta de AHISA, una subasta amañada favorable a MetLife y la desaparición inexplicable de casi cinco millones de pólizas que integraban la cartera de clientes antes de su venta.

El presidente de CFC, Fernando Sánchez Ugarte, no quiso declarar a este respecto, y tampoco facilitó el reporte oficial que asienta la cantidad de clientes de la aseguradora, lo que respaldaría el hecho de que la integración no tenía tintes de concentración.

El manejo “publicitario” que se hizo de los números con vistas a la venta de la aseguradora motivó la reacción de otras empresas del ramo por prácticas monopólicas, dada la enorme cartera.

Para la bancada perredista en la Cámara de Diputados, la fusión “fue un acto de servilismo a Estados Unidos, pues MetLife es la empresa de seguros que tiene el monopolio de burócratas de ese país y de Argentina. Cómplices en todo momento, legisladores, la Contraloría y hasta Transparencia Internacional, presidida por Federico Reyes Heroles.

“La SHCP inicia la venta de la empresa argumentando que no tiene recursos, pero su director Fausto Alzati se ha gastado más de 100 millones de pesos en publicidad. Además de despedir a más de 50 trabajadores en los 16 meses de su gestión”, refiere un reporte del área de Estudios Legislativos del PRD.


Fausto Alzati


Por otro lado, el Comisionado designado por la SHCP fue Roberto del Cueto, comisionado para el proceso de venta, que había sido director de Banamex, hoy Citigroup. Él nombró agente financiero al Banco de Comercio Exterior, que a su vez contrató como corredor a Salomon Smith Barney, empresa perteneciente a Citigroup.

 

Apoyados en la posición de la CFC, Salomon consideró que existían las condiciones del mercado para vender la empresa de seguros de vida más importante de México. Después de hacer una “amplia promoción por todo el mundo”, sólo se inscribieron cuatro aspirantes: AEGON (que entonces formaba parte de Citigroup y luego salió de la subasta); Inbursa y Tepeyac, que entraron de relleno, y Metropolitan Life, la ganadora del concurso.

Dice el texto del PRD: “Cuando en 1999 el gobierno quiso vender el 49 por ciento de las acciones de AHISA, contrató como correduría a la Unión de Bancos Suizos, y de valuador a Tillinhast. Por su parte, en aquella ocasión MetLife contrató como asesores para la compra a Salomon Smith Barney y la empresa valuadora Millinan”.

Para la venta formal de AHISA el año pasado, el gobierno contrató como valuador nada menos que a Milliman, esta empresa que hizo un avalúo por demás favorecedor para el único posible comprador: Metropolitan Life. El valor que fijó a AHISA fue de mil 600 millones de dólares como activo. Tres años atrás, los cálculos de la propia correduría para la misma operación eran de 780 millones de dólares

info@contralinea.com.mx

Abrir contralinea.com.mx
Menú
Indice de Capitales
Volver a inicio
Contralinea.com.mx
Menú
Indice de Capitales
Volver a inicio
Contralinea.com.mx