|
Unos
400 mexicanos acusados por delitos graves esperan
ser repatriados a nuestra nación para ser juzgados,
mientras que 260 extranjeros están retenidos
en México en espera de ser repatriados, según
informes de Procuraduría General de la República
(PGR).
El
subprocurador de Asuntos Internacionales de la PGR,
Alejandro Ramos, dice que México honra sus
compromisos internacionales y asegura que siempre
que se localiza a un fugitivo requerido por otro país
se le inicia un proceso de extradición, sin
importar si es delincuente común, terrorista
o guerrillero.
Claro que a los criminales peligrosos, se les
tiene mayor precaución para evitar fugas o
accidentes, pero no hay un proceso especial para etarras
o terroristas, apunta.
Afirma
que las autoridades mexicanas actúan cuando
se les solicita y reconoce que existe una decadencia
en los procesos mundiales para la extradición
de personajes sospechosos de un delito.
El
problema de las extradiciones es de evolución
del derecho internacional y de las naciones, porque
los primeros tratados se gestaron en tiempos de dictaduras
y represiones en Estados en formación. Por
esta razón existía una preocupación
de proteger a los extraditables, para que no fueran
perseguidos políticos o devueltos a un estado
de esclavitud o de violación a sus derechos
humanos.
La
complejidad en la aplicación de procesos de
extradición y la decadencia de las leyes hacen
de México un paraíso para homicidas,
narcotraficantes, violadores o defraudadores extranjeros,
según el constitucionalista Ignacio Burgoa
Orihuela, quien plantea abrogar las leyes y actualizarlas.
Documentos confidenciales revelan que la Secretaría
de Relaciones Exteriores (SRE) da entrada a cientos
de solicitudes de extradición y muchas de ellas
carecen de información básica, legal
o fundamentada para pedir que un presunto delincuente
sea repatriado.
Romeo
López Dimas está acusado en Texas de
homicidio capital, secuestro calificado y homicidio,
delitos que se castigan con prisión de 5 a
99 años, cadena perpetua o pena de muerte,
sentencias que no son aplicables en México.
El juez tercero de Distrito en materia de amparos,
negó su extradición. En respuesta, la
embajada de Estados Unidos envió una carta
en la que se comprometía a no aplicar ninguna
de esas penas.
Aunque
la sentencia máxima en Texas por los delitos
que se acusa a López está denominada
bajo el código penal como prisión
vitalicia, el gobierno de Estados Unidos asegura
a México que López no recibirá
cadena perpetua.
Para el abogado internacionalista Francisco Trueba
Fuster, este tipo de cartas diplomáticas del
gobierno estadounidense no se aplica en el estado
donde es requerido el acusado.
Si
el inculpado es extraditado conforme al protocolo
entre ambos gobiernos, no hay garantía de que
Texas respete el acuerdo y no lo sujete a las leyes
locales, sobre todo si sabemos lo duro del gobernador
texano Rick Perry.
Plantea que si Perry desairó una recomendación
enviada por los tribunales internacionales de La Haya
para evitar la ejecución de tres mexicanos,
¿qué se puede esperar de un acuerdo
diplomático como éste?.
El
subprocurador Alejandro Ramos indica que nunca ha
ocurrido un caso así, aunque reconoce que existen
posibilidades de que algún estado de la Unión
Americana pueda desconocer un acuerdo bilateral y
por tanto el reclamo se le tendría que hacer
al gobierno estadounidense.
Burgoa
Orihuela añade que los vicios y la corrupción
en diferentes esferas del gobierno mexicano han dado
lugar a situaciones que afectan las garantías
elementales de los seres humanos, como la vida.
De
acuerdo con Trueba Fuster, hay una clara violación
a los artículos 22 y 119 de la Constitución,
relativos a la aplicación de penas inusitadas
y a la regulación del proceso de extradición;
así como al artículo 14 de la Ley de
Extradición de México, que se refiere
los sujetos y condiciones de la extradición
en el país.
Aquí
parece que existe un choque entre los poderes Ejecutivo
y Judicial debido a que la SRE, sin contar con los
elementos de juicio, emite acuerdos de extradición
sin tomar en cuenta la opinión de un juez federal.
Agrega que la mayoría de los tribunales colegiados
del país utilizan el criterio adoptado por
la Suprema Corte de Justicia de la Nación según
el cual ninguna persona podrá ser enviada a
su país si se le aplica una pena que no esté
contemplada en México.
En
medio de esta complejidad, en la que las anomalías
en la solicitud de extradición se aplican a
mexicanos y extranjeros por igual, en la SRE se informó
que la dependencia sólo actúa
como correo entre la autoridad que reclama a
una persona y la PGR.
Un
ejemplo de ello es el cubano nacionalizado estadounidense
Mario Betancour, perseguido desde el año 2000
por el asesinato de dos norteamericanos en Florida.
Mezclado entre los reos de alta peligrosidad del Reclusorio
Oriente, sobrevive pagando protección y servicios
como televisión, radio y utensilios de cocina.
Mi
crimen fue racial, confiesa. Logré
subir hasta un puesto ejecutivo en una empresa donde
todos eran hombres blancos y racistas. Había
mucho hostigamiento, no me podían perdonar
que un latino hubiera llegado a un alto nivel. Después
de meses de insultos y peleas, el 11 de enero del
2000, tras una golpiza, saqué de mi vehículo
una pistola 9 milímetros y disparé en
contra de Kenneth Conklin y del dueño de la
compañía Richard Mashler.
Tras
el crimen huyó a Nueva York, luego a Los Ángeles
y finalmente a Cancún, donde fue detenido por
la Interpol y para enfrentar un juicio de extradición.
Florida es uno de los estados que mantiene la pena
de muerte y teme que éste sea el castigo que
se le intenta imponer.
Su
defensor, Alberto Elizondo Espinosa, dice que el juicio
de extradición fue ganado ante los tribunales
mexicanos, pero cabe la posibilidad de que su cliente
sea detenido al salir de la cárcel y entregado
a Estados Unidos. Este es un vacío legal de
la justicia mexicana para aquellos que buscan garantías
en nuestro país, argumenta el litigante.
En
otros casos, los expedientes no son integrados adecuadamente
por el Departamento de Justicia norteamericano, a
pesar de lo cual México les da entrada y los
envía a los juzgados de Distrito.
Joseph
A. Mann, (a) Andy, está acusado
de diversos cargos, entre ellos de defraudar a la
Bolsa de Valores de Nueva York, lavado de dinero y
conspiración. Fue detenido en Cancún
y trasladado al Reclusorio Oriente, al dormitorio
9, donde los privilegios son evidentes.
Rodeado
de frondosos jardines, en una mesa cubierta por una
sombrilla, con servicio de cafetería y restaurante,
Josehp alega que el gobierno de su país ha
cometido infinidad de violaciones para solicitar su
extradición, mismas que el gobierno mexicano
ha permitido.
En
la orden de arresto enviada a la SRE se establece
que su aprehensión fue solicitada por el juez
de Nueva York, Michael H. Dolinger. Sin embargo, no
está firmada por éste como le exige
el protocolo binacional, ni por el asistente de la
corte, James M. Parkison, sino que tiene un sello
con el nombre de Melani L. López.
El
documento contiene datos falsos del inculpado. Refiere
que su identificación de seguro social es el
número 492-38-2819, pero su número real
es 090-28- 5614 y ubica su fecha de nacimiento el
15 de diciembre de 1938, cuando su pasaporte marca
el 23 de enero de 1938.
----------------
Antesala del patíbulo
México
cuenta con 699 expedientes de extradición,
441 de los cuales son peticiones de nuestro país.
De éstas 417 son a Estados Unidos, lo que significa
que 95.5 por ciento de los delincuentes que cometen
un delito y se fugan están en el vecino país
del norte, acusados de narcotráfico, homicidio,
asaltos bancarios, secuestros y peculado. El resto,
28 casos, están en otros países del
mundo, principalmente Europa y Centroamérica.
En
tanto, 258 sospechosos de otras naciones han encontrado
en nuestro país un refugio ante la persecución
judicial de sus respectivos países. De éstos,
240 son requeridos por Estados Unidos, España,
Colombia, Argentina, y Alemania.
Encabeza
la lista de la Oficina de Asuntos Internacionales
de Narcóticos y Ejecución de la Ley,
del Departamento de Estado norteamericano, el jefe
del Cartel del Golfo, Osiel Cárdenas Guillen,
detenido hace unos días en el país.
Le sigue Joaquín, (a) el Chapo, Guzmán,
Mario Villanueva Madrid; Alcides Ramón Magaña,
(a) el Metro; Ismael Higuera Guerrero; sus sobrinos
Rigoberto y Ariel Llanes Guerrero, Bernardo Araujo,
(a) el Jabalí, Alfredo Nahim Salman, Gilberto
García Mena, (a) el June, y los hermanos Adán,
José Luis y José de Jesús Amezcua
Contreras.
También
Benjamín Arellano Félix, Arturo Guzmán
Loera, el Pollo, hermano del Chapo Guzmán;
el colombiano Herbert Alberto Cruz Ruiz, (a) Gino
Brunetti; Ricardo Bonilla Arizmendi; Francisco Javier
Cambero, (a) el Chito y Miguel Caro Quintero.
Para
Francisco Trueba, el gobierno estadounidense presiona
a México para contrarrestar el fallo de la
SCJN, que prohibió las extradiciones de mexicanos
o extranjeros que puedan ser víctimas de penas
inusitadas, como cadena perpetua o de muerte.
En
el documento Estrategia Internacional del Control
de Drogas, México, el Departamento de
Estado norteamericano condena la decisión de
la SCJN, emitida en enero del año 2002, que
exige garantías formales de que el probable
extraditado no enfrentará una sentencia de
cadena perpetua o de muerte en el país que
lo requiera.
Para
Estados Unidos esta decisión de la corte mexicana
es contraria al tratado de extradición entre
ambas naciones firmado en 1978, el cual remite a la
Convención de la ONU contra el Tráfico
Ilícito de Drogas, de la que México
es integrante.
La
decisión de la SCJN ha sido el freno para enviar
a presuntos capos de manera express, como
ocurrió con el exlíder del Cartel de
Golfo, Juan García Ábrego, en 1995,
que fue trasladado a Estados Unidos por instrucciones
directas de Ernesto Zedillo y hoy está sentenciado
a varias cadenas perpetuas.
Después
de Estados Unidos el país que más ha
solicitado extraditables a México es España,
principalmente exguerrilleros y terroristas integrantes
de la ETA y del Ejército Guerrillero de Povo
Galego Ceibe.
La
extradición más reciente fue la de Manuel
Quintans López, considerado el cabecilla del
Ejército Guerrillero de Povo Galego Ceibe,
acusado en España de cometer atentados contra
autoridades locales, tenencia ilícita de armas
y explosivos y secuestro.
Otros
presuntos etarras expulsados o extraditados a España
son Miguel Santiago Azpura García, (a) Mikel,
Josu Gozton Larrea Elorriaga, Mikel Arrieta Llopis,
José Ángel Ochoa de Eribe Landa, Óscar
Cadenas Llorente y Leiré Martínez Pérez.
Todos ellos purgan sentencia en prisiones de Europa.
La lista de otros presuntos integrantes de grupos
terroristas vascos españoles es larga y de
sus nombres ni la PGR ni la SRE dan información
de su condición en nuestro país
info@contralinea.com.mx
|