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Mientras
el discurso oficial es de aparente buena fe con los
campesinos, bajo la mesa del Diálogo para el
Acuerdo Nacional del Campo el gobierno foxista maneja
una campaña de desprestigio contra los principales
líderes nacionales del sector agrario.
Una
investigación realizada por agentes del Centro
de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen)
de la Secretaría de Gobernación y documentos
confidenciales de la Secretaría de Agricultura
concluye que los autodenominados redentores
sólo buscan satisfacer intereses personales
o de grupo.
La
historia particular de al menos una decena de líderes
campesinos está detallada en fichas ejecutivas
de los archivos del Cisen. Son documentos que hacen
una retrospectiva del negro historial de estos líderes,
a quienes se califica de escaladores de puestos de
elección popular e inclusive se les señala
como responsables de delitos graves.
Esos
redentores -evalúan las investigaciones-
se han dedicado a escalar posiciones políticas
sin importarles realmente acabar con el rezago histórico
en que viven millones de familias del campo mexicano.
Asimismo, se les acusa de operar por medio de un número
indeterminado de agrupaciones políticas nacionales
registradas ante el Instituto Federal Electoral (IFE),
subsidiadas con recursos públicos.
Según
los documentos, varias de las organizaciones campesinas
actuales y del pasado han sido subvencionadas por
presidentes de la República en turno o auspiciadas
por el PRI, el PRD y los desaparecidos Partido Comunista
(PC) y Socialista Unificado Mexicano (PSUM).
La
mayoría de esas organizaciones tiene en su
haber reyertas internas que han provocado innumerables
escisiones en sus estructuras, por lo que -se asevera
en el documento de Agricultura- no constituyen
una opción real de representación campesina.
Fichitas
El Cisen clasifica con el número 30 el expediente
de los líderes campesinos y cada una de las
fichas ejecutivas de éstos contienen
sus fotografías, fecha y lugar de nacimiento,
situación patrimonial y el detalle de las escuelas
en que estudiaron y hasta qué grado, así
como sus vínculos políticos con partidos
políticos y grupos de poder.
Por
ejemplo, a Víctor Manuel Quintana Silveyra,
vocal del movimiento El Campo No Agunta Más,
se le atribuye, entre otras cosas, mantener una
estrecha relación con promotores de la teología
de la liberación, corriente de la iglesia
católica que en la década de los setenta
sembró en los estratos sociales bajos la opción
preferencial por los pobres y que en su tiempo fue
combatida por su línea marxista.
A decir
de la ficha, Quintana Silveyra es fundador y promotor
de la agrupación política Causa Ciudadana
y asesor del Frente Democrático Campesino en
Chihuahua, organización que bloqueó
los puentes fronterizos en enero de este año
en demanda de una moratoria de la entrada en vigor
del TLC para el sector agrario.
También
fue diputado federal del PRD en la LVI Legislatura;
el 28 de agosto de 1999 fue propuesto por Cuauhtémoc
Cárdenas, jefe de gobierno del Distrito Federal,
para ocupar la delegación política Gustavo
A. Madero, en sustitución de Jesús Zambrano;
habla francés, inglés y latín.
Desde
diciembre de 2002 fue elegido como vocal del movimiento
El Campo No Aguanta Más, uno de los movimientos
campesinos más fuertes que encabeza las negociaciones
con el gobierno federal en el Diálogo para
el Acuerdo
Nacional
del Campo.
En el apartado de antecedentes penales se anota: El
3 de enero de 2003 en Ciudad Juárez fue clausurada
la protesta de integrantes del movimiento El Campo
No Aguanta Más iniciada en los primeros minutos
del primero de enero por 70 campesinos en el Puente
Internacional Córdoba-Américas.
Quintana
Silveyra fue citado a comparecer ante la delegación
estatal de la PGR en relación con la averiguación
previa 02/003, por obstrucción a las vías
federales de comunicación, en querella iniciada
por la Policía Federal Preventiva.
Y de
sus vínculos políticos se apunta: Se
relaciona con el clero progresista a raíz de
su amistad con varios de sus exponentes. Mantiene
estrecha relación con el presbítero
Camilo Daniel Pérez, promotor de la teología
de la liberación, y con el sacerdote Javier
Ávila Aguirre, desde sus épocas de seminarista.
Otra
de las fichas ejecutivas contiene el perfil de Alfonso
Ramírez Cuéllar, líder del movimiento
El Barzón. El texto dice a la letra: Se
tiene conocimiento de que se entrevista ocasionalmente
con el subcomandante Marcos y otros miembros del EZLN,
acudiendo a esas entrevistas con representantes del
Frente Popular Francisco Villa y del PRD.
El
alias de Ramírez Cuéllar es el de la
Polla, y se le achaca estar involucrado
en la muerte de su novia, en 1979, y en 1980 con la
muerte de un estudiante de Zacatecas.
De
acuerdo con la investigación del Cisen, en
1979, como huésped de la Casa del Estudiante
de Zacatecas en el Distrito Federal, Ramírez
Cuéllar se vio involucrado en la muerte de
su novia, Victoria Martínez Salgado. Al resultar
embarazada, habría sido presionada por éste
para practicarse un aborto, intervención durante
la cual murió. En esta situación se
vieron involucrados Quirino Salas y Ortega González,
entonces estudiantes y moradores de la misma casa.
En
1980 -cita la ficha- también se les vinculó
con la muerte de un estudiante originario de Jerez
en la Casa del Estudiante, cuando se registró
un enfrentamiento entre un grupo de estudiantes que
encabezaban una asamblea y el zacatecano Juan Campos,
quien disparó un arma de fuego al estudiante
arriba referido. Tanto Ramírez Cuéllar
como Quirino Salas y Ortega González cerraron
la casa sin permitir la entrada a ninguna persona,
lo que provocó la muerte del estudiante por
desangramiento, al no ser atendido oportunamente por
un médico.
Se
informa además que el 6 de marzo de 1995, Ramírez
Cuéllar fue detenido afuera de las oficinas
de la Concesionaria Automotriz AISA por el delito
de privación ilegal de la libertad, y fue consignado
al Reclusorio Preventivo Oriente del Distrito Federal.
Actualmente enfrenta una acusación formal de
la PGR por encabezar la irrupción violenta
en el Palacio Legislativo de San Lázaro el
10 de diciembre de 2002.
Mario
Álvaro López Ríos, secretario
general de la Unión Nacional de Trabajadores
Agrícolas (UNTA), es otro de los líderes
campesinos investigados por el Cisen. De su ficha
ejecutiva sobresale que es proclive a efectuar
declaraciones alarmistas y a amenazar con movilizaciones
multitudinarias, que generalmente no tienen sustento
real.
Mario
Álvaro López Ríos; coordinador
general del Congreso Agrario Permanente (CAP) de junio
a diciembre de 2001, el 10 de diciembre de 2002 alentó
a miembros de la Unión Nacional de Trabajadores
Agrícolas (UNTA) a irrumpir violentamente en
las instalaciones de la Cámara de Diputados
(...) Mantiene una estrecha relación con Graco
Ramírez y con Andrés Manuel López
Obrador.
A Martín
Belman Arreola, líder de El Barzón,
el Cisen lo tiene marcado como defraudador de campesinos
y vendedor ilegal de maquinaria agrícola.
Cosecha
polaca
Si bien la investigación de la Secretaría
de Agricultura reconoce que la historia de las organizaciones
campesinas en el México del siglo XX significó
un avance integrador de las cúpulas de dirigentes,
también consigna que sus líderes, lejos
de luchar por transformar las pésimas condiciones
sociales del campesinado, se dedicaron a escalar puestos
públicos: gubernaturas, diputaciones, senadurías,
presidencias municipales.
La
investigación se interna en el origen y desarrollo
del Congreso Agrario Permanente, cuyo antecedente
es el Comité Organizador de la Unificación
Campesina, creado por el presidente Lázaro
Cárdenas del Río en 1935.
Bajo
el cobijo del presidente Carlos Salinas de Gortari,
Maximiliano Silerio Esparza -líder de la CNC
y ejemplo de escalador profesional de cargos públicos,
a la postre exgobernador de Durango- convoca a todas
las organizaciones campesinas del país para
dar surgimiento al CAP, organización que con
el paso del tiempo ha pasado por un proceso de decantación,
ajuste y ruptura entre sus dirigentes.
Hoy
en día -advierte la investigación-,
el CAP está integrado por más de una
decena de organizaciones cuyos dirigentes fueron,
son y probablemente seguirán siendo gobernadores,
diputados locales, federales o senadores de la República,
como son los casos de Heladio Ramírez López,
Humberto Serrano, Margarito Montes Parra y Álvaro
López Ríos, entre otros.
Los
documentos hacen referencia a la escisión más
significativa del movimiento campesino que tuvo que
ver con la UNTA y que derivó en 1987 en la
creación de la Central Campesina Cardenista,
brazo político de Cuauhtémoc Cárdenas,
con quien posteriormente también rompió
para crear la Agrupación Política Campesina,
con registro en el IFE.
La
investigación rememora el carácter bélico
de diferentes dirigentes campesinos que optaron por
la guerrilla. Entre ellos se recuerdan los casos de
Lucio Cabañas y Genaro Vázquez Rojas,
que en 1963 participaron en la Central Campesina Independiente.
A juicio
de la Secretaría de Agricultura, disputas internas
llevaron a esa organización a fragmentarse
y crear nuevas centrales campesinas o alianzas con
otras organizaciones como la Unión Nacional
de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas
(UNORCA). En 1999 la UNORCA creó la Red de
Acción Democrática, agrupación
política nacional que logró su registro
en el IFE.
El
primer lustro de la década de los setenta -considera
la investigación- marcó un hito para
la conformación de cúpulas campesinas,
cuando el entonces secretario de la Reforma Agraria,
Augusto Gómez Villanueva, hoy diputado federal
del PRI, promovió la creación de una
organización campesina más: el Pacto
de Ocampo, un conglomerado de organizaciones que comenzaron
invasiones de tierras en Sonora y Sinaloa.
Pero
también hay organizaciones de agricultores
ligadas al empresariado mexicano. Con el objetivo
de reunir en un solo frente a los productores agropecuarios,
agroindustriales y de servicios del campo, el 27 de
abril de 1984 se fundó el Consejo Nacional
Agropecuario, organismo de carácter nacional
y de filiación voluntaria, el cual pertenece
al Consejo Coordinador Empresarial (CCE).
Sus
cuatro líneas básicas de estrategia
son lograr rentabilidad, inserción pertinente
a la economía mundial, consolidación
de las reformas del marco agrario, y desarrollo rural
integral. Es, pues, el aliado indiscutible del
gobierno de Vicente Fox.
Fox
el redentor
En medio de la presión campesina por la liberación
de aranceles para productos agrícolas provenientes
de Estados Unidos, el pasado 25 de febrero, en gira
de trabajo por La Paz, Baja California Sur, el presidente
Fox se manifestó decidido a agarrar al
toro por los cuernos y a entrarle a fondo a los asuntos
del campo.
Ahí,
en el marco de la presentación de proyectos
productivos, celebrada en el salón de usos
múltiples de la Unión Ganadera Regional,
y como si conociera a detalle la investigación
del Cisen, Fox criticó a los actuales líderes
campesinos que estaban en plena negociación
con los secretarios de Estado en las instalaciones
del Archivo General de la Nación.
Mi
responsabilidad y mi gusto, declaró, es estar
cerca de la gente del campo para que luego no me platiquen,
porque también, tenemos que aceptarlo, hay
mucha grilla en el campo, hay muchos redentores que
se autodenominan representantes de organizaciones
y se dicen representar a los productores del campo.
Hay mucho cuento en eso también.
info@contralinea.com.mx
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