|
En
1945, durante la Conferencia de Yalta, Estados Unidos
anticipó su hegemonía mundial y apeló
a ciencia, tecnología, economía, cultura
y uso de la fuerza. La ofensiva contra Irak en el
2003 delínea un atlas geopolítico neocolonial
semejante, aunque la era post-Saddam vaticina más
inestabilidad y terrorismo. Es decir: el Armagedón.
Los
ataques contra Irak del 20 de marzo son una fase del
imperialismo estadounidense cuya política esbozaron
miembros cercanos a George Walker Bush en un documento
filtrado al New York Times el 8 de marzo de 1992,
llamado Defense Planning Guidance para los años
1994-1999.
Guernica de Pablo Picasso
|
El
texto definía la política diplomática
y militar que le permitiría a la superpotencia
asegurarse el control de ciertos países (cambiar
el régimen). Una estrategia planeada
por Richard Cheney (actual vicepresidente), Donald
Rumsfeld (actual secretario de Defensa) y Zalamy Khalilzad,
del Consejo de Seguridad Nacional ante Karzai en Afganistán.
Con
esa guía, Washington -con el aval de Gran Bretaña
y España-- asestó un coup d`Etat a la
Organización de Naciones Unidas y su Consejo
de Seguridad, en la cumbre de las Islas Azores del
16 de marzo, al lanzar su aparato de guerra contra
Irak. El derecho internacional, los muertos, el multilateralismo
y los derechos civiles son las grandes víctimas
de ese asalto.
No
es ésta la primera ni la última guerra
imperial de los Estados Unidos contra un país,
pero sí la que inaugura el siglo XXI y cuyos
efectos a mediano y largo plazo se traducirán
en inseguridad financiera, conflictos étnicos,
guerras civiles, atentados terroristas, crisis políticas
y ecológicas, desempleo masivo, migraciones,
restricción de las libertades civiles y el
superpoder estatal para vigilar la vida privada. Del
resultado de esa confrontación será
el mundo de mañana.
Steven
Aftergood, responsable del Proyecto sobre Secrecía
Gubernamental de la Federación de Científicos
Americanos (FCA), que reúne entre sus miembros
a varios premios Nobel, admite que es difícil
imaginar cómo será el mundo tras la
ofensiva contra Irak y cuál será la
geopolítica global.
Estas
son preguntas muy importantes. Por ahora nadie
puede responderlas, porque nadie conoce exactamente
lo que sucederá. Nunca debió permitirse
llegar al actual estado de cosas, donde sólo
permanece la elección de guerra o no guerra.*
Es un fracaso de la política y de la diplomacia.
Para entender por qué la administración
Bush está tomando la ofensiva, usted tiene
que entender el impacto del 11 de septiembre en la
psique de los estadounidenses. Si no hubiera habido
ataque el 11 de septiembre no habría habido
guerra contra Irak.
Escenarios
del caos
El
análisis de los efectos del conflicto post-Irak
se centra en los poderes políticos de las periferias
activas como China, Corea, India, ciertos países
del sureste asiático y algunos países
latinoamericanos, cuyos proyectos nacionales se enfrentan
al imperialismo global. El panorama para los principales
países de la zona es el siguiente.
Asia
Los países capitalistas del este asiático
(Corea del Sur, Taiwán y Singapur) y otros
del sureste asiático (Malasia, Tailandia o
China) son competidores activos para Estados Unidos
en los mercados mundiales de productos industriales.
Una
guerra sucia" y prolongada tendría
consecuencias adversas para los gobiernos de los países
con importante población musulmana, como Indonesia,
Malasia o Filipinas, donde hay elecciones en los próximos
dos años.
El riesgo de terrorismo entre organizaciones unidas
contra Estados Unidos.
Corea del Sur. Aparte del precio del petróleo,
preocupa a los surcoreanos la amenaza contra ellos
de Corea del Norte.
China.
Enmedio del frenesí prebélico, la potencia
asiática preparó discretamente el relevo
de su cúpula política. Desde hace un
año, Hu Jintao, es el presidente; Zeng Qinghong,
el vicepresidente; Wen Jiabao, el primer ministro,
y Jian Zemin se mantiene como líder de la Comisión
Estatal Militar.
El tercer país más grande del mundo
tiene dos problemas político-territoriales:
Taiwán y Tibet . Ambos diferendos habrán
de resolverse en la posguerra iraquí y dependen
de la victoria estadounidense.
El
impacto sería mínimo fuera de la región
musulmana de Xinjiang y China podría sacar
provecho invirtiendo en Irak en la posguerra.
Christian Blanc, presidente de Merril Lynch en Francia,
opina que es evidente que China, no afin a la
cultura americana, será una gran potencia en
20 o 30 años.
India.
Se prevé que la minoría musulmana no
se sienta solidaria con Irak, aunque no dejarán
de registrarse algunas manifestaciones.
Indonesia. Es el país con la mayor población
musulmana del mundo y puede ser teatro de protestas
masivas mayores que las que se registraron durante
la campaña en Afganistán.
Japón.
Aparte del debate sobre su papel y su condición
pacífica, los efectos de la posguerra serán
esencialmente económicos y relativos al precio
del petróleo. Su reciente pacto con Rusia para
combatir el terrorismo fortalece a Tokio, que por
otro lado sigue aliada con Estados Unidos.
Malasia.
Hay riesgo de manifestaciones en este país
musulmán y la invasión de Irak beneficiaría
al principal partido islámico de oposición.
Pakistán. Teatro de atentados contra occidentales,
puede ser escenario de acciones de represalia violenta
contra intereses estadounidenses.
Filipinas.
Además de la violencia separatista en el sur
musulmán, preocupa el millón de filipinos
que emigraron a Medio Oriente, cuyos ingresos son
primordiales para la economía.
Europa
Según Christian Blanc, sería sabio
anticiparnos a posibles conflictos y crear urgentemente
unos Estados Unidos de Europa que sean un factor de
equilibrio, según un modelo federal, con unas
identidades nacionales fuertes y respetadas, pero
en conjunto con una cohesión que les permita
tener peso en el mundo.
Salvo
el caso de Francia y Alemania, opuestos a la ofensiva
militar estadounidense en Irak sin el aval del Consejo
de Seguridad, Europa confía en los dividendos
de la ocupación del segundo productor mundial
de petróleo, pese a las manifestaciones contra
la guerra.
A corto
plazo hay un sombrío panorama del turismo.
París y Roma vieron caer en picada sus utilidades,
para el turismo hace falta paz, declaró
Alain Feutre, presidente de la Asociación Internacional
de Hoteles y Restaurantes.
Rusia.
La Federación, víctima del terrorismo
checheno, salió airosa tras el referéndum
del 23 de marzo con 96 por ciento de los votos a favor
de la nueva Constitución. El presidente Vladimir
Putin afirmó que el último problema
serio en relación con la integridad rusa ha
sido resuelto y Moscú se libera de un
lastre que le deja manos libres para manifestarse
por una opción negociada en la ONU con Irak.
Las
ex repúblicas soviéticas buscan su ingreso
a la Unión Europea y otras más a la
OTAN. Según Robertro Castañeda, del
Instituto de Investigaciones Económicas de
la UNAM, ese bloque hace la estrategia de la
seda, donde Estados Unidos buscaría islamizar
sus instituciones, hacerlas más conservadoras,
afines a la derecha estadounidense.
Turquía. La negativa de este país a
apoyar el despliegue de las fuerzas estadounidenses
en su territorio le será cobrado con el botín
kurdo, al que se le escatimará cualquier reclamo.
En
relación con el conflicto que mantiene con
Chipre, Ankara busca el status quo, pero podría
revertírsele si Gran Bretaña triunfa
y apuesta por Nicosia. La ocupación turca de
la isla mediterránea se solucionía incluso
sin mediación de Naciones Unidas.
Mundo
Árabe
El aumento de la inseguridad y crisis política
en la región aparece en el horizonte cercano
así como el fortalecimiento estratégico
de Israel y Arabia Saudita, mientras que la demanda
de un Estado independiente palestino parece postergada
a mediano plazo, ante la protección que Estados
Unidos brindará al gobierno hebreo.
En
tanto, los países del mundo árabe e
islámico permanecen atrapados en una división
del trabajo obsoleta. El agua y el petróleo
son los recursos perecederos cuyo control decidirá
el destino de la región.
Egipto. El país mantiene un liderazgo político
que, paradójicamente, no le impide ser el segundo
receptor de ayuda económica de Estados Unidos,
después de Israel. En el 2002, a El Cairo llegaron
unos 2 mil millones de dólares en asistencia
económica y militar. De ahí su subordinación
a futuro hacia la superpotencia.
Jordania
y Siria.
Estas naciones serán compensadas si mantienen
la disciplina como hasta ahora, con el olvido de cualquier
falta democrática que cometan sus líderes
y por el apoyo a los refugiados palestinos, que a
falta de un Estado propio se asilarán en campamentos
de por vida.
Libia.
La otrora rebelde de Levante está prácticamente
nulificada con un Muammar Khadafi que busca un acercamiento
con Europa y tras su mediación con la guerrilla
filipina para liberar a los rehenes de hace dos años.
Irán.
Caracterizado como parte del eje del mal
por el presidente Bush, sería el segundo frente
potencial tras la ofensiva contra Irak. En el fondo
de esta disputa se dirime el futuro de cuatro millones
de kurdos iraníes que exigen la autonomía
con los kurdos de Irak.
Estos kurdos atisban en un eventual periodo post-Saddam
que nazca el Kurdistán. Medí Kia, analista
de la revista británica de izquierda Red Pepper,
opina que con la ofensiva contra Irak apenas se sembraron
las semillas de un conflicto mayor.
Irak.
La posguerra enfrentaría, a corto plazo y según
expertos estadounidenses de defensa citados por la
revista británica Janes en septiembre
pasado, a grupos urbanos que desafiarían a
las fuerzas armadas aliadas y su aviación.
Tal posibilidad preocupa a los estrategas, pues el
arsenal aliado está diseñado para librar
combates aéreos quirúrgicos
sin arriesgar a las tropas terrestres. De prolongarse
la ofensiva por una resistencia inesperada en aquel
país, la guía de guerra del Pentágono
será inútil.
África
Los países del continente, salvo Sudáfrica,
exportan materias primas y no ingresaron a la era
industrial. Sus empresas son frágiles, vulnerables,y
poco competitivas. Las diferencias sociales se manifiestan
en el aumento de la pobreza y de pandemias como el
VIH.
La posguerra no avizora el menor signo de progreso
en pos de la integración regional (interafricana
o interárabe). El crecimiento será prácticamente
nulo. Aunque el continente incluye tanto a países
"ricos" (petroleros con poca población)
como a países pobres o muy pobres, ninguno
sería un agente que participe en la configuración
del sistema mundial.
América
Latina
Colombia.
Su conflicto interno alcanza un nivel crítico
y la presencia de tropas estadounidenses podría
convertirlo en el próximo Vietnam, en el que
el ejército gubernamental, paramilitares, guerrillas
y jefes de la droga defienden intereses que el Plan
Colombia y los asesores del Pentágono no controlarán
y convertirán al país en un Estado
de los señores de la guerra, como predijo
hace un año el profesor Bruce Bagley. El conflicto
escalaría hacia las fronteras de Perú
y Brasil.
Cuba.
La isla recibe el mensaje de esta ofensiva contra
Irak con un llamado al cese del ataque militar. Es
previsible una escalada contra el régimen de
Fidel Castro, con el amparo de la declaración
de las Islas Azores de combatir las dictaduras.
Esto se traduciría no sólo en el reforzamiento
del bloqueo económico sino en una campaña
contra el dirigente cubano, al que se exhibiría
como un dictador cuyo pueblo demanda su relevo. De
esta manera se abona el terreno para una intervención.
Brasil.
El gigante americano posee suficientes recursos para
ser autosuficiente en un periodo de posguerra. Sin
embargo, cualquier traspié de Lula en el manejo
de sus relaciones con la superpotencia arriesgaría
su cartera de pagos. Brasil seguirá siendo
durante mucho tiempo uno de los países más
endeudados del continente.
Venezuela.
El presidente Hugo Chávez fue el único
mandatario de la región que exigió al
secretario general de Naciones Unidas que se pronunciara
contra la agresión de Estados Unidos en Irak.
El incómodo mandatario está en la mira
de la Casa Blanca y de ganar la ofensiva y controlar
el petróleo de Irak manipularía los
precios sobre el hidrocarburo venezolano para presionar
políticamente al gobierno del exmilitar.
Petróleo y armas
Las
trasnacionales armamentistas son ya los nuevos poderes
nacionales. Es difícil deslindar la producción
armamentista y la política de empresas de la
Lockheed, Boeing, GE, GM, IBM y Monsanto.
Boeing es la mayor productora mundial de aviones civiles
y de aviones supersónicos de combate (F-15).
En
2002, Estados Unidos fue el primer vendedor mundial
de armas, con el 47 por ciento del total. Le siguió
Rusia, con 15 por ciento; Francia, con 10 por ciento;
Gran Bretaña, con 7 por ciento, y Alemania,
con 5 por ciento.
La
académica Gemma Xarles i Jubany, de la campaña
Contra el Comercio de Armas en España, observó
que en los últimos años la exportación
ibérica de armas logró los 80 mil millones
de pesetas anuales.
Siendo la guerra el gran negocio que mueve este gigantesco
aparato de destrucción e inmoralidad, es posible
que se alienten más guerras.
Además
del terrorismo, el factor central del conflicto es
el petróleo, cuyos precios subirán al
iniciar la ofensiva y bajarán ante el control
de las segundas reservas mundiales.
El
National Energy Policy Report de mayo 2001 ó
Informe Cheney, apuntó: asegurar el petróleo
del Golfo Pérsico y diversificar su provisión.
Las reservas iraquíes estimadas en 112 mil
millones de barriles, pero el ministro iraquí
de Energía, Taha Hmud, afirmó que ascendían
a los 300 mil millones de barriles.
El
reparto genera pugnas internas. ExxonMobil, ChevronTexaco,
BP y Royal Dutch Shell temen perder oportunidades
por no tener contrato en Irak, como TotalfinaElf,
la rusa Loukoil y la China National Oil Company.
info@contralinea.com.mx
|