Saldo de Guerra
EU-IRAK
Por Nydia Egremy

Jaques Chirac y Anthony Blair

14. Para ellos son los espíritus de demonios, y van hacia los reyes de la tierra entera para ir en la batalla contra el gran día del Dios.

16. Y él irá con ellos a un lugar, que en hebreo se llama Armagedón.
Apocalipsis 16:13-16.

En 1945, durante la Conferencia de Yalta, Estados Unidos anticipó su hegemonía mundial y apeló a ciencia, tecnología, economía, cultura y uso de la fuerza. La ofensiva contra Irak en el 2003 delínea un atlas geopolítico neocolonial semejante, aunque la era post-Saddam vaticina más inestabilidad y terrorismo. Es decir: el Armagedón.

Los ataques contra Irak del 20 de marzo son una fase del imperialismo estadounidense cuya política esbozaron miembros cercanos a George Walker Bush en un documento filtrado al New York Times el 8 de marzo de 1992, llamado “Defense Planning Guidance para los años 1994-1999”.


Guernica de Pablo Picasso

El texto definía la política diplomática y militar que le permitiría a la superpotencia asegurarse el control de ciertos países (“cambiar el régimen”). Una estrategia planeada por Richard Cheney (actual vicepresidente), Donald Rumsfeld (actual secretario de Defensa) y Zalamy Khalilzad, del Consejo de Seguridad Nacional ante Karzai en Afganistán.

Con esa guía, Washington -con el aval de Gran Bretaña y España-- asestó un coup d`Etat a la Organización de Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad, en la cumbre de las Islas Azores del 16 de marzo, al lanzar su aparato de guerra contra Irak. El derecho internacional, los muertos, el multilateralismo y los derechos civiles son las grandes víctimas de ese asalto.

No es ésta la primera ni la última guerra imperial de los Estados Unidos contra un país, pero sí la que inaugura el siglo XXI y cuyos efectos a mediano y largo plazo se traducirán en inseguridad financiera, conflictos étnicos, guerras civiles, atentados terroristas, crisis políticas y ecológicas, desempleo masivo, migraciones, restricción de las libertades civiles y el superpoder estatal para vigilar la vida privada. Del resultado de esa confrontación será el mundo de mañana.

Steven Aftergood, responsable del Proyecto sobre Secrecía Gubernamental de la Federación de Científicos Americanos (FCA), que reúne entre sus miembros a varios premios Nobel, admite que es difícil imaginar cómo será el mundo tras la ofensiva contra Irak y cuál será la geopolítica global.

“Estas son preguntas muy importantes. Por ahora ‘nadie’ puede responderlas, porque nadie conoce exactamente lo que sucederá. Nunca debió permitirse llegar al actual estado de cosas, donde sólo permanece la elección de guerra o no guerra.* Es un fracaso de la política y de la diplomacia.
“Para entender por qué la administración Bush está tomando la ofensiva, usted tiene que entender el impacto del 11 de septiembre en la psique de los estadounidenses. Si no hubiera habido ataque el 11 de septiembre no habría habido guerra contra Irak.”

Escenarios del caos

El análisis de los efectos del conflicto post-Irak se centra en los poderes políticos de las periferias activas como China, Corea, India, ciertos países del sureste asiático y algunos países latinoamericanos, cuyos proyectos nacionales se enfrentan
al imperialismo global. El panorama para los principales países de la zona es el siguiente.

Asia
Los países capitalistas del este asiático (Corea del Sur, Taiwán y Singapur) y otros del sureste asiático (Malasia, Tailandia o China) son competidores activos para Estados Unidos en los mercados mundiales de productos industriales.

Una “guerra sucia" y prolongada tendría consecuencias adversas para los gobiernos de los países con importante población musulmana, como Indonesia, Malasia o Filipinas, donde hay elecciones en los próximos dos años.
El riesgo de terrorismo entre organizaciones unidas contra Estados Unidos.
Corea del Sur. Aparte del precio del petróleo, preocupa a los surcoreanos la amenaza contra ellos de Corea del Norte.

China.
Enmedio del frenesí prebélico, la potencia asiática preparó discretamente el relevo de su cúpula política. Desde hace un año, Hu Jintao, es el presidente; Zeng Qinghong, el vicepresidente; Wen Jiabao, el primer ministro, y Jian Zemin se mantiene como líder de la Comisión Estatal Militar.
El tercer país más grande del mundo tiene dos problemas político-territoriales: Taiwán y Tibet . Ambos diferendos habrán de resolverse en la posguerra iraquí y dependen de la victoria estadounidense.

El impacto sería mínimo fuera de la región musulmana de Xinjiang y China podría sacar provecho invirtiendo en Irak en la posguerra.
Christian Blanc, presidente de Merril Lynch en Francia, opina que “es evidente que China, no afin a la cultura americana, será una gran potencia en 20 o 30 años”.

India.
Se prevé que la minoría musulmana no se sienta solidaria con Irak, aunque no dejarán de registrarse algunas manifestaciones.
Indonesia. Es el país con la mayor población musulmana del mundo y puede ser teatro de protestas masivas mayores que las que se registraron durante la campaña en Afganistán.

Japón.
Aparte del debate sobre su papel y su condición pacífica, los efectos de la posguerra serán esencialmente económicos y relativos al precio del petróleo. Su reciente pacto con Rusia para combatir el terrorismo fortalece a Tokio, que por otro lado sigue aliada con Estados Unidos.

Malasia.
Hay riesgo de manifestaciones en este país musulmán y la invasión de Irak beneficiaría al principal partido islámico de oposición.
Pakistán. Teatro de atentados contra occidentales, puede ser escenario de acciones de represalia violenta contra intereses estadounidenses.

Filipinas.
Además de la violencia separatista en el sur musulmán, preocupa el millón de filipinos que emigraron a Medio Oriente, cuyos ingresos son primordiales para la economía.

Europa
Según Christian Blanc, “sería sabio anticiparnos a posibles conflictos y crear urgentemente unos Estados Unidos de Europa que sean un factor de equilibrio, según un modelo federal, con unas identidades nacionales fuertes y respetadas, pero en conjunto con una cohesión que les permita tener peso en el mundo”.

Salvo el caso de Francia y Alemania, opuestos a la ofensiva militar estadounidense en Irak sin el aval del Consejo de Seguridad, Europa confía en los dividendos de la ocupación del segundo productor mundial de petróleo, pese a las manifestaciones contra la guerra.

A corto plazo hay un sombrío panorama del turismo. París y Roma vieron caer en picada sus utilidades, “para el turismo hace falta paz”, declaró Alain Feutre, presidente de la Asociación Internacional de Hoteles y Restaurantes.

Rusia.
La Federación, víctima del terrorismo checheno, salió airosa tras el referéndum del 23 de marzo con 96 por ciento de los votos a favor de la nueva Constitución. El presidente Vladimir Putin afirmó que “el último problema serio en relación con la integridad rusa ha sido resuelto” y Moscú se libera de un lastre que le deja manos libres para manifestarse por una opción negociada en la ONU con Irak.

Las ex repúblicas soviéticas buscan su ingreso a la Unión Europea y otras más a la OTAN. Según Robertro Castañeda, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, ese bloque hace la ‘estrategia de la seda’, donde Estados Unidos buscaría islamizar sus instituciones, hacerlas más conservadoras, afines a la derecha estadounidense.
Turquía. La negativa de este país a apoyar el despliegue de las fuerzas estadounidenses en su territorio le será cobrado con el botín kurdo, al que se le escatimará cualquier reclamo.

En relación con el conflicto que mantiene con Chipre, Ankara busca el status quo, pero podría revertírsele si Gran Bretaña triunfa y apuesta por Nicosia. La ocupación turca de la isla mediterránea se solucionía incluso sin mediación de Naciones Unidas.

Mundo Árabe
El aumento de la inseguridad y crisis política en la región aparece en el horizonte cercano así como el fortalecimiento estratégico de Israel y Arabia Saudita, mientras que la demanda de un Estado independiente palestino parece postergada a mediano plazo, ante la protección que Estados Unidos brindará al gobierno hebreo.

En tanto, los países del mundo árabe e islámico permanecen atrapados en una división del trabajo obsoleta. El agua y el petróleo son los recursos perecederos cuyo control decidirá el destino de la región.
Egipto. El país mantiene un liderazgo político que, paradójicamente, no le impide ser el segundo receptor de ayuda económica de Estados Unidos, después de Israel. En el 2002, a El Cairo llegaron unos 2 mil millones de dólares en asistencia económica y militar. De ahí su subordinación a futuro hacia la superpotencia.

Jordania y Siria.
Estas naciones serán compensadas si mantienen la disciplina como hasta ahora, con el olvido de cualquier falta democrática que cometan sus líderes y por el apoyo a los refugiados palestinos, que a falta de un Estado propio se asilarán en campamentos de por vida.

Libia.
La otrora rebelde de Levante está prácticamente nulificada con un Muammar Khadafi que busca un acercamiento con Europa y tras su mediación con la guerrilla filipina para liberar a los rehenes de hace dos años.

Irán.
Caracterizado como parte del “eje del mal” por el presidente Bush, sería el segundo frente potencial tras la ofensiva contra Irak. En el fondo de esta disputa se dirime el futuro de cuatro millones de kurdos iraníes que exigen la autonomía con los kurdos de Irak.
Estos kurdos atisban en un eventual periodo post-Saddam que nazca el Kurdistán. Medí Kia, analista de la revista británica de izquierda Red Pepper, opina que con la ofensiva contra Irak apenas se sembraron las semillas de un conflicto mayor.

Irak.
La posguerra enfrentaría, a corto plazo y según expertos estadounidenses de defensa citados por la revista británica Jane’s en septiembre pasado, a grupos urbanos que desafiarían a las fuerzas armadas aliadas y su aviación.
Tal posibilidad preocupa a los estrategas, pues el arsenal aliado está diseñado para librar combates aéreos “quirúrgicos” sin arriesgar a las tropas terrestres. De prolongarse la ofensiva por una resistencia inesperada en aquel país, la guía de guerra del Pentágono será inútil.

África
Los países del continente, salvo Sudáfrica, exportan materias primas y no ingresaron a la era industrial. Sus empresas son frágiles, vulnerables,y poco competitivas. Las diferencias sociales se manifiestan en el aumento de la pobreza y de pandemias como el VIH.
La posguerra no avizora el menor signo de progreso en pos de la integración regional (interafricana o interárabe). El crecimiento será prácticamente nulo. Aunque el continente incluye tanto a países "ricos" (petroleros con poca población) como a países pobres o muy pobres, ninguno sería un agente que participe en la configuración del sistema mundial.

América Latina

Colombia.
Su conflicto interno alcanza un nivel crítico y la presencia de tropas estadounidenses podría convertirlo en el próximo Vietnam, en el que el ejército gubernamental, paramilitares, guerrillas y jefes de la droga defienden intereses que el Plan Colombia y los asesores del Pentágono no controlarán y convertirán al país en “un Estado de los señores de la guerra”, como predijo hace un año el profesor Bruce Bagley. El conflicto escalaría hacia las fronteras de Perú y Brasil.

Cuba.
La isla recibe el mensaje de esta ofensiva contra Irak con un llamado al cese del ataque militar. Es previsible una escalada contra el régimen de Fidel Castro, con el amparo de la declaración de las Islas Azores de combatir “las dictaduras”. Esto se traduciría no sólo en el reforzamiento del bloqueo económico sino en una campaña contra el dirigente cubano, al que se exhibiría como un dictador cuyo pueblo demanda su relevo. De esta manera se abona el terreno para una intervención.

Brasil.
El gigante americano posee suficientes recursos para ser autosuficiente en un periodo de posguerra. Sin embargo, cualquier traspié de Lula en el manejo de sus relaciones con la superpotencia arriesgaría su cartera de pagos. Brasil seguirá siendo durante mucho tiempo uno de los países más endeudados del continente.

Venezuela.
El presidente Hugo Chávez fue el único mandatario de la región que exigió al secretario general de Naciones Unidas que se pronunciara contra la agresión de Estados Unidos en Irak. El incómodo mandatario está en la mira de la Casa Blanca y de ganar la ofensiva y controlar el petróleo de Irak manipularía los precios sobre el hidrocarburo venezolano para presionar políticamente al gobierno del exmilitar.


Petróleo y armas

Las trasnacionales armamentistas son ya los nuevos poderes nacionales. Es difícil deslindar la producción armamentista y la política de empresas de la Lockheed, Boeing, GE, GM, IBM y Monsanto.
Boeing es la mayor productora mundial de aviones civiles y de aviones supersónicos de combate (F-15).

En 2002, Estados Unidos fue el primer vendedor mundial de armas, con el 47 por ciento del total. Le siguió Rusia, con 15 por ciento; Francia, con 10 por ciento; Gran Bretaña, con 7 por ciento, y Alemania, con 5 por ciento.

La académica Gemma Xarles i Jubany, de la campaña Contra el Comercio de Armas en España, observó que en los últimos años la exportación ibérica de armas logró los 80 mil millones de pesetas anuales.
Siendo la guerra el gran negocio que mueve este gigantesco aparato de destrucción e inmoralidad, es posible que se alienten más guerras.

Además del terrorismo, el factor central del conflicto es el petróleo, cuyos precios subirán al iniciar la ofensiva y bajarán ante el control de las segundas reservas mundiales.

El National Energy Policy Report de mayo 2001 ó Informe Cheney, apuntó: asegurar el petróleo del Golfo Pérsico y diversificar su provisión.
Las reservas iraquíes estimadas en 112 mil millones de barriles, pero el ministro iraquí de Energía, Taha Hmud, afirmó que ascendían a los 300 mil millones de barriles.

El reparto genera pugnas internas. ExxonMobil, ChevronTexaco, BP y Royal Dutch Shell temen perder oportunidades por no tener contrato en Irak, como TotalfinaElf, la rusa Loukoil y la China National Oil Company.

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