Asesinatos
Guerra sucia de Elba Esther
Por Ana Lilia Pérez

La priista incómoda

El segundo piso de la casona ubicada en Ciprés número 122, de la colonia Santa María la Ribera, en la Ciudad de México, parecía insuficiente para los 200 integrantes del Consejo Central de Lucha (CCL) -grupo disidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación- que acudieron a la reunión convocada la tarde del 29 de enero de 1981.

Entre el alboroto, las palabras encontradas y las intervenciones, las reuniones solían prolongarse durante varias horas. Quizá por eso Misael Núñez Acosta decidió vestir ropa sport.

Catorce horas después, Teodoro Palomino Gutiérrez, Germán Aguilar Olvera, Juan José Altamirano Gómez, Ramón Couoh Cutz, Galdino Morán, Sócrates Pérez Alejo, José Manuel Cisneros González y el mismo Misael Núñez Acosta ultimaron los detalles para el paro magisterial.

Éste tendría lugar en todo el país el 2 de febrero de aquel año, en demanda de aumentos salariales, ascensos, derechos sindicales y contra la represión que vivían los integrantes del CCL a manos del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), presidido por Ramón Martínez Martín, Carlos Jonguitud Barrios y Elba Esther Gordillo Morales.

Horas de desvelo para el consenso final. Acordaron reunirse de nueva cuenta aquella misma noche. La mañana los sorprendió. A las 7:00 horas Misael Núñez abordó su automóvil para dirigirse hasta el poblado de Tulpetlac, municipio de Ecatepec, donde se desempeñaba como director de la Escuela Primaria de la Loma. Tras las breves despedidas, sería la última vez que sus compañeros lo verían con vida.

Aquella noche, media hora después de comenzada la asamblea, de manera intempestiva se presentaron dos maestros identificados como subordinados de Núñez Acosta.

Informaron que unas dos horas antes Núñez había sido asesinado, a escasos cien metros de la entrada de la escuela primaria, cuando se disponía a asistir a aquel encuentro.

Tres sujetos (luego serían identificados como Rufino Vences, Natividad Vences y Jorge Mejía), asesinos a sueldo, le habían disparado en repetidas ocasiones a bordo de un automóvil Le Barón color rojo.

La reunión se tornó caótica. Entre llantos, gritos y miradas atónitas, maldiciones y demandas, la decisión final fue acudir a reclamar el cuerpo de Misael, que finalmente fue entregado al día siguiente para ser homenajeado por parte de sus compañeros.

El paro inició según lo acordado y duró 21 días, aunque el líder magisterial de tan sólo 30 años de edad no pudo participar. Su cabeza tenía precio. Él nunca lo supo. Las manos ejecutoras cobraron 300 mil pesos.

Este es uno de los crímenes cuya autoría intelectual maestros disidentes le atribuyen a Elba Esther Gordillo Morales.


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Sobre las denuncias que la señalan como autora intelectual del asesinato de Misael Nuñez Acosta, y por la persecución de alrededor de un centenar de maestros disidentes, Elba Esther Gordillo Morales rechaza cualquier acusación en su contra, aunque la negativa también va acompañada de un hermetismo total ante los medios de comunicación que buscan indagar sobre el tema.

En noviembre pasado, al ser llamada a declarar ante la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado, calificó de “pésimo y cuestionable” el trabajo de la instancia que preside Ignacio Carrillo Prieto, y de infundados los cargos en su contra, a tiempo que negó la persecución contra maestros disidentes de todo el país (uno de los principales cargos de las denuncias).

A pesar de abstenerse a declarar durante el interrogatorio formulado por la Fiscalía, el mismo 27 de noviembre, la Secretaria General del CEN del PRI, convocó a una conferencia de prensa en la que se declaró víctima de una “trampa” por parte de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), “y algunos que operaron desde la Fiscalía”, aunque se negó a hacer una acusación directa en contra de Carrillo Prieto, “yo no podría acusar de esto al fiscal, no tengo pruebas, no es él quien hace todo”.

“Yo también fui disidente alguna vez. Esa ha sido la característica más importante de mi vida pública. Fui siempre, sigo siendo una inconforme, una inconforme del status quo, de mi propia forma y usos de maneras de hacer el trabajo sindical”, indicó.

Ahora, dicen sus asistentes, “la maestra no da entrevistas sobre el tema”, y es que todos sus esfuerzos parecen encaminarse para lograr la Coordinación del PRI en la Cámara de Diputados

En los últimos seis meses suman ya tres las denuncias en su contra ante la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado. La primera, del 27 de agosto de 2002, por el asesinato, precisamente, de Misael Núñez; la segunda, con fecha de 4 de octubre del mismo año, por el asesinato de 11 maestros de distintas comunidades del estado de Oaxaca, todos ocurridos en la década de 1980; y la tercera, fechada el 13 de diciembre del año pasado, por la desaparición de Gregorio Alfonso Alvarado López, de quien se ignora su paradero desde el 26 de septiembre de 1996.

A las anteriores se agregarán en breve las denuncias que interpondrán representantes del magisterio de Chiapas por el homicidio de Celso Wenceslao López Díaz (en 1987), en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, y de maestros de Hidalgo por el homicidio de Pedro Palma (en 1982), todos afiliados a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

En la denuncia por el asesinato de Misael Núñez Acosta, integrada en la averiguación previa PGR/FEMOSPP/0026/2002, se establece que el pasado 27 de agosto comparecieron José González Figueroa, Germán Aguilar Olvera y Teodoro Palomino Gutiérrez, quienes coinciden en señalar de manera directa en la implicación del crimen, junto con Elba Esther Gordillo, a Carlos Jonguitud Barrios y Ramón Martínez Martín, entonces integrantes del CEN.

“Se trata de llevar al banquillo de los acusados a la orquestadora de una guerra sucia en contra del sector magisterial”, dice Pedro Ramírez Vázquez, representante de la CNTE, y agrega que, pese a no haber avances claros, el que Gordillo Morales haya sido señalada por el mismo Jonguitud Barrios como “asesina intelectual” de Misael Núñez y luego citada a comparecer ante la fiscalía en calidad de indiciada “resulta para nosotros un triunfo abrumador, aunque sabemos que va a ser muy difícil que se le someta al rigor de la justicia”.

Como medida de presión, apenas el pasado 18 de marzo integrantes de la coordinadora realizaron una marcha en un recorrido que incluyó a la fiscalía que dirige Ignacio Carrillo Prieto, a fin de que se agilice el seguimiento de las denuncias.

La CNTE designó una comisión especial encargada de documentar y reunir las pruebas necesarias que vinculan a Gordillo en el acoso, desaparición y asesinato de alrededor de un centenar de maestros disidentes de todo el país.

El proceso será lento, agrega Ramírez Vázquez, sobre todo al considerar “la impunidad con la que siempre ha actuado la señora”. A esto se suma “la alianza que la señora Gordillo tuvo con Marta Sahagún para zafarse de las denuncias en su contra”.

“Le digo la señora y no maestra, porque ella tiene casi 30 años que no da clases. Jamás antepondré el título de maestra porque ella no se para en una aula. No es maestra, sino una cacique que ha hostigado a los maestros hasta de manera administrativa, porque ella es la que decide dónde se mueve cada uno.”

El representante de la CNTE sopesa también que las pruebas en contra de Gordillo, así como las declaraciones para nuevos procesos penales se incrementarán de manera significativa en los próximos meses: “Esta vez no se va a zafar porque nosotros vamos a insistir.

Queremos que a los elementos que hemos presentado se sume la acusación directa de Jonguitud Barrios, porque él hizo un pronunciamiento claro: Elba Esther y su grupo asesinaron a Misael”.

La guerra sucia contra los maestros disidentes, comenta, comenzó en la década de los ochenta, aunque no ha cesado, y uno de los casos más recientes es el de Gregorio Alfonso Alvarado López, desaparecido en 1996 y del que hasta la fecha se ignora su paradero.

-¿La CNTE confía en que el gobierno de Fox consigne a los culpables de los asesinatos y persecuciones que ustedes demandan?

-Nosotros vamos a insistir hasta el final. El que haya o no una consignación ya no depende de nosotros. Ojalá que exista la disposición de parte del gobierno. El fiscal ha dicho que va a llegar a las últimas consecuencias.

Eso esperamos, porque resolver estos casos es una obligación del gobierno foxista. Fox no puede decir ‘yo por qué’, pues él mismo ha dicho que su gobierno está en voluntad.

-¿Si la fiscalía que dirige Ignacio Carrillo Prieto no resuelve, qué hará la CNTE?
-Déjeme decirle una cosa, la CNTE no amenaza, pero si la fiscalía no resuelve, tomaremos acciones, sentencia Ramírez Vázquez.

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