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Ante
el insistente repiqueteo del timbre telefónico,
Ricardo del Prado decidió descolgar el aparato
dispuesto sobre el enorme escritorio de su oficina.
Del otro lado de la línea escuchó la
tímida voz de una mujer que preguntaba:
--¿Oiga, allí
es la Asociación Mexicana Pro-Trasplante Renal?
--Sí.
--Quisiera donar mis riñones.
--Primero tiene que hablar al
Centro Nacional de Trasplantes, allí le pueden
proporcionar el formato y la credencial para que cuando
muera pueda donarlos.
--No, lo que yo quiero es donarlos
ahora, en vida.
Del Prado no pudo dejar de sorprenderse por la buena
voluntad de la mujer, que no esperaría a morir
para donar un riñón.
--¿Tiene algún
familiar enfermo al que quiera donarlo?
--No, la verdad es por si alguien
lo necesita, a mí me nace donarlo.
--Por ley, usted no le puede
donar a cualquier persona.
--Sí, pero usted sabrá
de alguien que lo necesite, porque yo necesito...
--¿Qué necesita?
--Dinero...
La
mujer, que nunca dio su nombre, trató de convencer
a Ricardo del Prado de comprarle un riñón.
¿La razón?: necesitaba el dinero con
urgencia.
Al día siguiente, Del Prado, también
presidente de la Asociación Mexicana Pro-Trasplante
Renal (Amprac), recibió la visita de quien
se identificó como el marido de la mujer que
había telefoneado la víspera.
La única identificación que puede hacer
de él es la de un hombre delgado de aproximadamente
30 años de edad, quien le dijo que no sólo
su esposa, sino él mismo, estaba dispuesto
a vender uno de sus riñones, porque recientemente
lo habían secuestrado y atravesaba por una
difícil situación económica.
Aquí no compramos órganos,
aclaró contundente Ricardo del Prado, y el
hombre partió decepcionado.
Este es sólo uno de los casos que llegan a
la Amprac de personas que quieren vender un riñón
a cambio de dinero (entre 50 mil pesos y 50 mil dólares).
Los más audaces acuden personalmente a las
oficinas de esta organización, pero la mayoría
prefiere el anonimato de una llamada telefónica
para ofrecer uno de sus mayores bienes: el cuerpo.
Del Prado cuenta el caso de un guatemalteco que desde
su país ha insistido cinco veces: Necesito
vender mi riñón porque soy muy pobre.
Un amigo me dijo que en México los pagan muy
bien, que él vendió el suyo. Si me paga
el transporte, se lo vendo.
La venta de órganos, señala el doctor
Antonio Cabral --miembro del Sistema Nacional de Investigadores
y coautor del libro La bioética (Conaculta,
2002), que aborda este fenómeno-- es una práctica
asociada a la pobreza: muchas personas venden su cuerpo
porque tienen que comer y pagar la renta.
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Aunque
el investigador reconoce en esto una decisión
más bien inducida, agrega que se trata
de un acto altruista, pues algunos lo hacen
para pagar la comida de sus hijos. Desde
el punto de vista moral y ético, afirma Cabral,
es preocupante y dramático que la gente venda
sus órganos para subsistir.
Órganos
en internet
En
países como India y China el comercio de órganos
es una práctica común, pero en México
está prohibida por la Ley General de Salud.
Así que quien ofrece sus órganos lo
hace generalmente por teléfono y más
recientemente vía internet.
Buscamed se anuncia como el primer buscador médico
de la red. Ofrece compra-venta de materiales quirúrgicos,
instrumental médico, prótesis, sillas
de ruedas, aparatos de rayos X, hasta riñones,
córneas y uno que otro pulmón (de
una persona sana que nunca ha fumado).
Las
ofertas proliferan, aunque en raras ocasiones señalan
nombre o algún otro dato que identifique al
vendedor. Si te interesa, responde este correo
para enviarte mis datos, suelen escribir las
personas que ofrecen alguno de sus órganos.
Javier
Ángel Martínez Hernández dice
ser un mexicano de 28 años de edad: por
motivos económicos pongo a la venta mi riñón
derecho o izquierdo. Se hace llamar Halconvijía
y asegura estar completamente sano. El
precio: 36 mil dólares.
Otro
caso. Mauricio Salazar Cárdenas, de 21 años,
apunta que por motivos económicos y familiares
de dinero: vendo cualquier parte trasplantable
de mi cuerpo. Y anota su tipo de sangre: RH
Negativo, Grupo A. No he fumado nunca, no drogas
ni afines, no soy bebedor y no he padecido enfermedades
atípicas. Puedo viajar y admito pruebas físicas.
Como
no existe regulación en la información
que circula en la web, las ofertas abundan. Sin embargo,
algunos portales han tomado sus precauciones. Uno
de ellos es DeRemate.com, que recientemente anexó
una lista de artículos prohibidos, entre ellos:
órganos, restos humanos o seres en concreto
y no limitados: huesos, sangre, semen y óvulos.
En
México, para el Grupo de Coordinación
Interinstitucional para el Combate al Delito Cibernético,
de la Secretaría de Seguridad Pública
federal, el comercio de órganos representa
un ilícito difícil de perseguir, porque
una dirección de correo electrónico
--que ayudaría a descubrir la identidad del
responsable-- puede ser cancelada en cuestión
de minutos. A esto hay que agregar además la
falta de denuncia por el hecho.
El
negocio de pobres
Alberto Ramírez Pinedo --un vendedor contactado
por la reportera vía internet-- está
dispuesto a vender una de sus córneas: la derecha
o la izquierda, da igual. La cotiza en 50 mil dólares
americanos. Considera que es un precio razonable,
pues entenderás que una persona a la
que le falta una córnea está limitada.
Por eso necesito asegurar mi futuro. Esa cantidad
compensaría el trato.
Los
gastos de servicios médicos --incluidos los
del trasplante-- corren a cuenta del comprador, ni
qué decir de la recuperación y el traslado
del vendedor hasta la ciudad donde se ubique el receptor.
Te
aclaro que no acepto cambios. Se trata de una venta.
Y puntualiza: cualquier variación en
el precio de la venta dependerá por supuesto
de qué tan pronto se concrete.
Mauricio
Reynoso plantea que no encuentra otra opción.
Tiene 19 años de edad, es huérfano y
mantiene a su hermano de 14 años. Trabajaba
en una tienda Oxxo, pero hace dos meses lo despidieron.
Por
eso quiere vender uno de sus riñones. El precio:
57 mil pesos más gastos médicos.
Vive
en Guadalajara y hace un mes subió un anuncio
a internet para encontrar comprador. Mauricio no tiene
dinero para viajar, así que el interesado deberá
trasladarse a Jalisco. Confía en localizar
pronto a un comprador.
La
escasez de donantes altruistas hace que los precios
alcancen niveles inimaginables. En este medio personas
mortalmente enfermas, pero con dinero, sobreviven
a costa de los pobres, pero sanos, afirman los investigadores
Arnoldo Krauss y Antonio Cabral en el libro La bioética.
De
acuerdo con datos del Centro Nacional de Trasplantes,
en México 85 por ciento de los trasplantes
se realizan a partir de un donador vivo relacionado,
lo que limita la donación. Algo que podría
estimular el comercio de órganos, porque los
vendedores encontrarían un mercado más
amplio.
Su
director, Arturo Dib Kuri, asegura que en México
todos los trasplantes se realizan en instituciones
autorizadas que cumplen con una gran cantidad
de requisitos.
Sin
embargo, también admite que se le han acercado
personas que quieren vender alguno de sus órganos:
yo les explico claramente que eso no es legal.
Antonio
Cabral remarca el hecho de que sean mexicanos pobres
quienes deciden vender sus órganos. Los millonarios,
agrega, tienen el dinero para comprarse un riñón,
pero ninguno de ellos vendería uno suyo.
El
investigador comenta que si se generaliza la comercialización,
se repetiría el caso de los bancos de sangre,
que compraban plasma a personas que no eran altruistas
sino que tenían problemas económicos
y que pronto se convirtieron en donadores profesionales.
La
única solución para acabar con el comercio
de órganos, concluye Cabral, es satisfacer
las necesidades básicas de los pobres.
Órganos
trasplantables:
Riñón
Hígado
Corazón
Páncreas
Pulmón
Tejidos trasplantables:
Médula
ósea
Piel
Córneas
Válvulas
cardiacas
Vasos
sanguíneos
Tipos
de trasplante
Autotrasplantes
o autoinjertos: se utiliza el tejido del propio individuo,
es decir, donador y receptor son la misma persona.
Isotrasplantes:
entre gemelos idénticos o univitelinos, es
decir, cuando donador y receptor son genéticamente
idénticos.
Homotrasplantes
o alotrasplantes: donador y receptor pertenecen a
la misma especie, pero son diferentes genéticamente.
Heterotrasplantes
o xenotrasplantes: entre sujetos de diferentes especies,
o con órganos artificiales.
(Fuente: Centro Nacional de Trasplantes).
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