Reforma
elitista
Por Ana Lilia Pérez

Julio Frenk Mora

A Virginia no le gustan los lugares de encierro, tampoco los asilos. Dice que en eso se han convertido todos los hospitales psiquiátricos de México, y añade que no deberían existir, pues son lugares donde los trabajadores no tienen lo que necesitan para trabajar, los médicos no cuentan con medicamentos ni las enfermeras con el instrumental básico para sus curaciones.

Después de realizar manifestaciones, actos de protesta, presentaciones de videos y mostrar testimonios donde exhibía las carencias a las que se ven sometidos los enfermos mentales internos, a los que gusta en llamar “usuarios”, Virginia González Torres logró que el secretario de Salud, Julio Frenk, integrara el Modelo Hidalgo de Atención en Salud Mental al programa de salud 2000-2006.

Se trata de un proyecto elaborado por la Fundación Mexicana para la Rehabilitación de Personas con Enfermedades Mentales y el gobierno del estado de Hidalgo.

González Torres fue designada directora general de Rehabilitación Psicosocial, Participación Ciudadana y Derechos Humanos, y desde entonces ya no encabeza protestas.

Está entregada de lleno a la que considera una reforma total a los psiquiátricos mexicanos, a partir de un modelo importado de Italia y España, países cuyos sistemas de salud no tienen nada que ver con el mexicano, en el cual todavía se registran fallecimientos por la mala administración o falta de medicamentos y por negligencias médicas.

En entrevista, Virginia González confiesa que su meta es terminar con el modelo asilar de los psiquiátricos en sólo cuatro años: “La idea es cerrar los psiquiátricos cuando los usuarios ya tengan otra opción”.

Radiante, entrega un folleto, un tríptico y un disco en el que se explica de manera general en qué consiste el sistema que ya opera en Hidalgo, bajo el nombre de Villa Ocaranza.

De inmediato se despide, “pero te sigue atendiendo el doctor Lauro Suárez Alcocer, director del Modelo Hidalgo en México”. La explicación es sencilla. El proyecto cuenta con un centro de salud, con un módulo de salud mental, área de hospitalización y villas de transición y reintegración social, y está estructurado para 120 personas.

No se piensa en utilizar la infraestructura actual, la idea es construir villas, una especie de casas de descanso donde los internos dispongan de actividades recreativas que los guíen hacia una reintegración social.

¿Y los casos crónicos irrecuperables?
--No existen los enfermos irrecuperables --responde contundente Suárez Alcocer--. Esa es una palabra que para salud mental ya no debe existir. Todos son recuperables.
Pese a que la SS acepta que en el país hay 2 millones de enfermos psiquiátricos irrecuperables, en el Modelo Hidalgo no hay lugar para ellos. Tan sólo en los psiquiátricos del estado de Jalisco, 80% de los enfermos mentales no alcanza cura, según informes de Francisco Gutiérrez, investigador del Centro Universitario de Ciencias de la Salud.

En opinión del psiquiatra Antonio Torres, miembro del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, el Modelo Hidalgo de Atención en Salud Mental resulta bastante atractivo “en papel”, aunque difícil de aplicar en un país como México, y dice: “una cosa es pensar bonito y otra actuar”.

Si la encargada de la reforma psiquiátrica en el país planea cerrar los hospitales y el director del nuevo programa no contempla la reubicación de estos internos, la pregunta es qué sucederá con ellos.

En el anexo fotográfico del folleto del Modelo Hidalgo de Atención en Salud Mental ya no se ve a Virginia González Torres indignada por las condiciones de los internos psiquiátricos. En una imagen se le ubica sólo a unos pasos atrás de Marta Sahagún, presidenta honoraria del Consejo Consultivo de este organismo.

Con la venia de la administración foxista, quien en otro tiempo pugnaba por los derechos de estos enfermos, hoy los deja en el olvido.

info@contralinea.com.mx

Abrir contralinea.com.mx
Menú
Indice de Sociedad
Volver a inicio
Contralinea.com.mx
Menú
Indice de Sociedad
Volver a inicio
Contralinea.com.mx