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La
demanda fue presentada ante el tribunal internacional
por la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos (CIDH), con la solicitud de que declare que
el Estado mexicano violó diversas disposiciones
de la Convención Americana sobre Derechos Humanos
y de la Convención Interamericana contra la
Tortura.
Y es
que el gobierno mexicano se negó a acatar las
recomendaciones emitidas por la Comisión en
octubre de 2002, en las que le solicitó impulsar
medidas para anular la confesión de Martín
del Campo obtenida bajo tortura en las instalaciones
de la Procuraduría de Justicia capitalina el
20 de mayo de 1992, así como las actuaciones
derivadas de ésta; revisar la totalidad del
proceso judicial y disponer, mientras tanto, su liberación.
Además,
recomendó una investigación inmediata,
imparcial y efectiva para establecer la responsabilidad
de todos los autores de la violación a los
derechos humanos de la víctima y reparar adecuadamente
el daño que se le causó.
La
CIDH fijó el 30 de diciembre como plazo límite
al gobierno mexicano para cumplir sus recomendaciones,
pero éste no sólo las ignoró,
sino que ni siquiera accedió a buscar alguna
otra salida legal al caso con las organizaciones peticionarias,
Acción de los Cristianos para la Abolición
de la Tortura (ACAT) y el Centro por la Justicia y
el Derecho Internacional (Cejil).
El
gobierno mexicano ni siquiera accedió a dialogar
con nosotros. Tengo los oficios de las audiencias
que solicitamos a la Cancillería y a la subsecretaria
de Derechos Humanos, Mariclaire Acosta, durante octubre
y noviembre del año pasado, explicó
en entrevista Arturo Requesens, coordinador jurídico
de ACAT.
La
Corte notificó a Cejil y a ACAT de la recepción
de la demanda el 17 de febrero y, de acuerdo con el
reglamento del organismo, ambas organizaciones disponen
de 30 días para presentar argumentos adicionales
a los expuestos por la Comisión en la demanda.
Para
Alfonso Martín del Campo el que su caso haya
llegado a la Corte Interamericana es lo mejor
que pudo haber ocurrido, no obstante que el
litigio en este organismo podría alargar en
más de un año su estancia en prisión.
Es
lo mejor que ha pasado después de tantos años
de sólo malas noticias. Me parece fatal tener
que pasar más tiempo en prisión pero
así son las cosas y ya que las autoridades
mexicanas no quisieron cumplir las recomendaciones,
porque se niegan a reconocer que persiste la tortura,
tendremos que seguir ante la Corte, dijo en
entrevista telefónica desde el Centro de Readaptación
Social de Pachuca, donde cumple la sentencia de 50
años de prisión que le impuso el juez
55 sin tomar en cuenta su denuncia de tortura.
Los
diez años de lucha no han mermado la decisión
de Alfonso de demostrar su inocencia, pero admite
que, a estas alturas, ha perdido la confianza en las
autoridades mexicanas y que toda su fe está
depositada ahora en la Corte Interamericana.
Tengo
confianza en que ahora que el caso llegó a
la Corte el gobierno mexicano reconozca mi inocencia,
me liberen y reparen el daño en la medida de
lo posible, además de que se investigue a fondo
el verdadero móvil del crimen, manifestó.
Y es
que el expediente del doble homicidio marca líneas
de investigación que no fueron abordadas. La
principal de ellas es la que apunta al medio hermano
de Gerardo Zamudio, José Roberto Zamudio Aldaba,
y a la madre de éste, Carmen del Corral, quienes
a la muerte de Gerardo se apropiaron del negocio que
Alfonso tenía en sociedad con su cuñado
asesinado, para lo que falsificaron la firma de Martín
del Campo.
José
Roberto Zamudio está preso en el Reclusorio
Oriente, acusado de fraude, y su madre está
prófuga. Aunque la averiguación sigue
abierta, ninguno de ellos ha sido investigado en relación
con la denuncia que presentó Alfonso por el
robo de su patrimonio, hace ya varios años.
Con
todo, las autoridades capitalinas han mostrado una
mayor apertura y disposición para revisar el
caso que el gobierno federal. En diciembre pasado,
a raíz de la recomendación emitida por
la Comisión de Derechos Humanos del Distrito
Federal, la Procuraduría de Justicia capitalina
decidió reabrir el caso.
Esta
es otra posibilidad para que Alfonso Martín
del Campo pueda salir en libertad, aunque todavía
está lejana, pues las averiguaciones están
comenzando, precisó Arturo Requesens.
Por
lo que toca al gobierno federal, el presidente Vicente
Fox tiene aún la opción de liberarlo
mediante el indulto, y evitar el litigio en la Corte
Interamericana, como hiciera en el caso del general
Francisco Gallardo, que también fue llevado
ante esa instancia, luego del incumplimiento de las
recomendaciones emitidas por la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos.
Para
Alfonso ésta es también una opción
aceptable, al considerar que, al menos, se pondría
fin a su injusta reclusión, pero advirtió
que si es liberado por esta vía seguirá
luchando por el reconocimiento pleno de su inocencia
y por que se imparta verdadera justicia en el asesinato
de su hermana y su cuñado.
De
no ejecutar esta acción, se pondrá en
evidencia la incongruencia del discurso en derechos
humanos que el Ejecutivo Federal ha manejado tanto
a nivel nacional como internacional, planteó,
por su parte, Juan Carlos Gutiérrez, director
de Cejil.
Cejil
y ACAT se disponen a dar la batalla legal al Estado
mexicano con todas las herramientas a su alcance.
Tenemos ya señalados algunos peritos ante la
Corte, vamos a contactar a gente del más alto
nivel, como el relator especial contra la tortura,
y estamos dispuestos a litigar con todas las herramientas
posibles, anticipó Requesens. 
info@contralinea.com.mx
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