Armas Químicas
El peligro invisible
Por Manuel Pineda
Foto: David Jaramillo
Investigación

El temor de una guerra contra Irak mantiene a las dependencias encargadas de la seguridad nacional del país en alerta máxima. La cercanía con los Estados Unidos en caso de un ataque con armas químicas puede llegar a desatar una epidemia.

El miedo latente a un enfrentamiento militar entre Estados Unidos (EU) e Iraq mantiene al límite de las expectativas a los gobiernos y organismos encargados de la seguridad nacional de todo el mundo.

Más aun pensando en que las guerras tradicionales están dando paso a otras más peligrosas e inhumanas como pueden ser las químicas o bacteriológicas.

Muy pocos países poseen la tecnología y los recursos para hacer frente de forma inmediata a una eventualidad de este tipo. En México existe preocupación por una posible represalia por ser aliado de los Estados Unidos.

La primera señal de intranquilidad es el envío de más de 5 mil efectivos y 5 misiles de la Marina para resguardar la zona petrolera de Campeche, pues siendo México el principal proveedor de combustible a los estadounidenses este lugar podría ser blanco de un ataque.

Así lo reconoce el diputado panista César Patricio Reyes Roel, presidente de la Comisión de Marina del Congreso de la Unión. “ Debemos estar preparados –ratifica- para un posible ataque, pues esa es la función de una Marina de Guerra. Aunque estamos preparados para un cierto nivel de combate el éxito de cualquier ejército es la prevención y la disuasión”, expone el legislador.


La viruela

La siguiente señal de pánico que externa el gobierno federal es el anuncio de la Secretaría de Marina de enviar a tomar cursos de guerra bacteriológica a médicos y enfermeras de la institución para estar preparados para el futuro -reconoce el secretario Marco Antonio Peirot.

El director general adjunto de Sanidad Naval, contralmirante Carlos Enrique Gómez Llata, comenta que con los temores reales o no de una guerra bacteriológica o química se tiene la obligación de prevenir cualquier tipo de contingencia por contaminación por ser un país vecino con los Estados Unidos.

Reconoce que nuestro país definitivamente no somos un blanco, “pero la línea fronteriza con los Estados Unidos es de 3 mil kilómetros, entonces el continuo flujo de seres humanos y la cercanía de las zonas militares estratégicas con los (EU) pudieran ser blancos en una situación de este tipo.

De alguna manera los gérmenes, las bacterias, los virus y los hongos no van a limitarse a una línea geográfica y pueden contaminar a nuestro país por eso tenemos que estar permanentemente preparados por si algo llega a pasar”, dice el militar.

El tercer signo de ansiedad que dejó ver el gobierno foxista se desprende de la declaración del secretario de Gobernación, Santiago Creel el 21 de enero en Canadá. En esa ocasión, dejó ver que existen informes de inteligencia norteamericanos que señalan claramente que en caso de una guerra en medio oriente se podrían registrar atentados terroristas en centros turísticos y otros intereses estadounidenses en nuestro país.

Para estar alerta en caso de un ataque con armas químicas o biológicas e secretario de Salud, Julio Frenk, ha anunciado la participación de México en los simulacros globales que organiza el Grupo Acción en Seguridad y Salud Ambiental (GASSA) y la compra de una reserva estratégica de vacunas contra la viruela.

Dejó en claro que el Programa Nacional De Salud es eficiente, pues se respalda en médicos especialistas en las áreas de bacteriología, toxicología y expertos en salud pública en todo el país capacitados y listos para entrar en acción en caso de una epidemia natural o provocada por el hombre.

Para la doctora Georgina Fernández, directora del área de Riesgos Químicos del Centro Nacional para la Prevención de Desastres (CENAPRED) el país cuenta con estrategias que le permite detectar, evaluar y responder ante un contagio masivo.

Sin embargo, la realidad es que a pesar de que existe colaboración entre los distintos organismos encargados de la seguridad nacional del país, desde la propia Secretaría de Salud, Defensa Nacional, Secretaría de Marina, Gobernación, Seguridad Pública y el Cenapred, un ataque de estas magnitudes nos pondría contra la pared pues la infraestructura, los costos, la falta de medicamentos y lo difícil de detectar y controlar un brote epidemiológico son de un gran peligro para la población.


Vacilos

Tal percepción tiene Enrique Gómez Llata al reconocer que el asunto conlleva un riesgo mayor para la población porque el tipo de gérmenes son de gran toxicidad para el ser humano y letales a corto tiempo, lo que hace muy difícil su detección y tratamiento.

Lo importante es conocer el tipo de agentes, el cuadro clínico que producen y el tratamiento a seguir. “El riesgo de este tipo de agentes es que en su mayoría son mutantes y a veces los tratamientos habituales pueden fracasar”, reconoce el medico naval.

El problema es realmente alarmante considera un informe de La Organización Mundial de la Salud, el cual estima que si se liberaran unos 50 kilos de esporas de ántrax sobre una población urbana de 5 millones de personas, las pérdidas humanas ascenderían a 250 mil, de las cuales 100 mil morirían sin tratamiento.

Por su parte la Oficina de Asesoramiento del Congreso de Estados Unidos, calculó que si se liberaran 100 kilos de esporas de ántrax sobre Washington en la dirección del viento se perderían entre 130 mil a 3 millones de vidas humanas lo que equivaldría al poder destructor de una bomba de hidrógeno.

El inconveniente principal para los países subdesarrollados es el costo. Para el tratamiento de 100 mil personas expuestas a este agente patógeno, según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, los gastos hacienden a unos 26 millones de dólares. Además de los inconvenientes de aislar grandes zonas geográficas y la limpieza y purificación del agua y el aire.

Los datos del Departamento de Inteligencia estadounidense arrojan que existe más de una docena de países en el mundo entre los que se encuentran China, Rusia, Iraq, Cuba, India, Israel, Corea del Norte y Taiwan en donde se investiga y se construyen armas biológicas y químicas para fines ofensivos.

De hecho no se necesita mucha tecnología para fabricar estos artefactos. Un país con una industria farmacéutica media o grupos independientes con los suficientes medios económicos lo pueden hacer. No por nada este tipo de armas son llamadas “las bombas atómicas de los pobres.”

Gómez Llata prevé que si se produjera un ataque en México con un virus como el de la viruela, la epidemia sería de dimensiones catastróficas, al considerar que en el país y en otras partes del mundo está enfermedad se considera erradicada, razón por la cual se ha dejado de vacunar a las generaciones posteriores porque los mexicanos somos muy susceptibles a esta enfermedad.
Sostiene que la viruela es muy peligrosa porque no tiene un tratamiento específico y no hay una medicina contra la viruela.

“Hay una vacuna que previene que no contagies, pero si tú tienes la enfermedad no hay una medicina que te cure y esos son los grandes riesgos de este tipo de virus. Entonces lo importante es reconocer un brote para hacer un cerco sanitario a tiempo y que no se expanda en todo el territorio”.

Mientras una tragedia bacteriológica no suceda en nuestro país, las fuerzas armadas se deben modernizar lo mejor y más rápido posible, asegura el diputado panista César Patricio Reyes, pues “aunque tenemos un ejercito para la paz siempre se debe estar preparado para la locura de la guerra. Reconoce que el tema preocupa dentro del ambiente militar.

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