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El
miedo latente a un enfrentamiento militar entre Estados
Unidos (EU) e Iraq mantiene al límite de las
expectativas a los gobiernos y organismos encargados
de la seguridad nacional de todo el mundo.
Más
aun pensando en que las guerras tradicionales están
dando paso a otras más peligrosas e inhumanas
como pueden ser las químicas o bacteriológicas.
Muy
pocos países poseen la tecnología y
los recursos para hacer frente de forma inmediata
a una eventualidad de este tipo. En México
existe preocupación por una posible represalia
por ser aliado de los Estados Unidos.
La
primera señal de intranquilidad es el envío
de más de 5 mil efectivos y 5 misiles de la
Marina para resguardar la zona petrolera de Campeche,
pues siendo México el principal proveedor de
combustible a los estadounidenses este lugar podría
ser blanco de un ataque.
Así
lo reconoce el diputado panista César Patricio
Reyes Roel, presidente de la Comisión de Marina
del Congreso de la Unión. Debemos estar
preparados ratifica- para un posible ataque,
pues esa es la función de una Marina de Guerra.
Aunque estamos preparados para un cierto nivel de
combate el éxito de cualquier ejército
es la prevención y la disuasión,
expone el legislador.

La viruela |
La
siguiente señal de pánico que externa
el gobierno federal es el anuncio de la Secretaría
de Marina de enviar a tomar cursos de guerra bacteriológica
a médicos y enfermeras de la institución
para estar preparados para el futuro -reconoce el
secretario Marco Antonio Peirot.
El
director general adjunto de Sanidad Naval, contralmirante
Carlos Enrique Gómez Llata, comenta que con
los temores reales o no de una guerra bacteriológica
o química se tiene la obligación de
prevenir cualquier tipo de contingencia por contaminación
por ser un país vecino con los Estados Unidos.
Reconoce
que nuestro país definitivamente no somos un
blanco, pero la línea fronteriza con
los Estados Unidos es de 3 mil kilómetros,
entonces el continuo flujo de seres humanos y la cercanía
de las zonas militares estratégicas con los
(EU) pudieran ser blancos en una situación
de este tipo.
De
alguna manera los gérmenes, las bacterias,
los virus y los hongos no van a limitarse a una línea
geográfica y pueden contaminar a nuestro país
por eso tenemos que estar permanentemente preparados
por si algo llega a pasar, dice el militar.
El
tercer signo de ansiedad que dejó ver el gobierno
foxista se desprende de la declaración del
secretario de Gobernación, Santiago Creel el
21 de enero en Canadá. En esa ocasión,
dejó ver que existen informes de inteligencia
norteamericanos que señalan claramente que
en caso de una guerra en medio oriente se podrían
registrar atentados terroristas en centros turísticos
y otros intereses estadounidenses en nuestro país.
Para
estar alerta en caso de un ataque con armas químicas
o biológicas e secretario de Salud, Julio Frenk,
ha anunciado la participación de México
en los simulacros globales que organiza el Grupo Acción
en Seguridad y Salud Ambiental (GASSA) y la compra
de una reserva estratégica de vacunas contra
la viruela.
Dejó
en claro que el Programa Nacional De Salud es eficiente,
pues se respalda en médicos especialistas en
las áreas de bacteriología, toxicología
y expertos en salud pública en todo el país
capacitados y listos para entrar en acción
en caso de una epidemia natural o provocada por el
hombre.
Para
la doctora Georgina Fernández, directora del
área de Riesgos Químicos del Centro
Nacional para la Prevención de Desastres (CENAPRED)
el país cuenta con estrategias que le permite
detectar, evaluar y responder ante un contagio masivo.
Sin
embargo, la realidad es que a pesar de que existe
colaboración entre los distintos organismos
encargados de la seguridad nacional del país,
desde la propia Secretaría de Salud, Defensa
Nacional, Secretaría de Marina, Gobernación,
Seguridad Pública y el Cenapred, un ataque
de estas magnitudes nos pondría contra la pared
pues la infraestructura, los costos, la falta de medicamentos
y lo difícil de detectar y controlar un brote
epidemiológico son de un gran peligro para
la población.

Vacilos |
Tal
percepción tiene Enrique Gómez Llata
al reconocer que el asunto conlleva un riesgo mayor
para la población porque el tipo de gérmenes
son de gran toxicidad para el ser humano y letales
a corto tiempo, lo que hace muy difícil su
detección y tratamiento.
Lo
importante es conocer el tipo de agentes, el cuadro
clínico que producen y el tratamiento a seguir.
El riesgo de este tipo de agentes es que en
su mayoría son mutantes y a veces los tratamientos
habituales pueden fracasar, reconoce el medico
naval.
El
problema es realmente alarmante considera un informe
de La Organización Mundial de la Salud, el
cual estima que si se liberaran unos 50 kilos de esporas
de ántrax sobre una población urbana
de 5 millones de personas, las pérdidas humanas
ascenderían a 250 mil, de las cuales 100 mil
morirían sin tratamiento.
Por
su parte la Oficina de Asesoramiento del Congreso
de Estados Unidos, calculó que si se liberaran
100 kilos de esporas de ántrax sobre Washington
en la dirección del viento se perderían
entre 130 mil a 3 millones de vidas humanas lo que
equivaldría al poder destructor de una bomba
de hidrógeno.
El
inconveniente principal para los países subdesarrollados
es el costo. Para el tratamiento de 100 mil personas
expuestas a este agente patógeno, según
el Centro de Control y Prevención de Enfermedades
de los Estados Unidos, los gastos hacienden a unos
26 millones de dólares. Además de los
inconvenientes de aislar grandes zonas geográficas
y la limpieza y purificación del agua y el
aire.
Los
datos del Departamento de Inteligencia estadounidense
arrojan que existe más de una docena de países
en el mundo entre los que se encuentran China, Rusia,
Iraq, Cuba, India, Israel, Corea del Norte y Taiwan
en donde se investiga y se construyen armas biológicas
y químicas para fines ofensivos.
De
hecho no se necesita mucha tecnología para
fabricar estos artefactos. Un país con una
industria farmacéutica media o grupos independientes
con los suficientes medios económicos lo pueden
hacer. No por nada este tipo de armas son llamadas
las bombas atómicas de los pobres.
Gómez
Llata prevé que si se produjera un ataque en
México con un virus como el de la viruela,
la epidemia sería de dimensiones catastróficas,
al considerar que en el país y en otras partes
del mundo está enfermedad se considera erradicada,
razón por la cual se ha dejado de vacunar a
las generaciones posteriores porque los mexicanos
somos muy susceptibles a esta enfermedad.
Sostiene que la viruela es muy peligrosa porque no
tiene un tratamiento específico y no hay una
medicina contra la viruela.
Hay
una vacuna que previene que no contagies, pero si
tú tienes la enfermedad no hay una medicina
que te cure y esos son los grandes riesgos de este
tipo de virus. Entonces lo importante es reconocer
un brote para hacer un cerco sanitario a tiempo y
que no se expanda en todo el territorio.
Mientras
una tragedia bacteriológica no suceda en nuestro
país, las fuerzas armadas se deben modernizar
lo mejor y más rápido posible, asegura
el diputado panista César Patricio Reyes, pues
aunque tenemos un ejercito para la paz siempre
se debe estar preparado para la locura de la guerra.
Reconoce que el tema preocupa dentro del ambiente
militar.
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