Impresos independientes
Revistas alternativas: futuro incierto
Por Erick García Cruz
Foto: Julio César Hernández

Mauricio Bares, director de Nitro

El árido panorama cultural mexicano y las políticas fiscales van cerrando el cerco a esfuerzos editoriales como las revistas independientes, que pese a todo se mantienen en la batalla

La letra es de quien la trabaja. En México la tarea del fomento a la lectura para elevar el nivel educativo y cultural de la población parece imposible. Ante un panorama sombrío para la comunidad editorial mexicana, sin embargo, las revistas culturales alternativas se resisten a enfrentar la decisión final: la muerte.

Como es bien sabido, México no es una nación de lectores; por el contrario, en comparación con otros países, el nuestro ocupa el lugar 107 en el planeta,según un reciente estudio de la UNESCO. Este hecho está directamente relacionado con la situación económica en la que se encuentra la mayor parte de la población en México, así como con la insuficiente inversión dedicada al sector educativo mexicano.

Las revistas, en crisis
El mercado de las revistas es uno de los escenarios de la industria editorial en los que la producción ha mermado. Por una parte, Gonzalo Araico, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), afirma que en nuestro país se producen al año más de 300 millones de ejemplares de publicaciones periódicas, de los que la mayor parte se clasifica como infantiles, juveniles y de interés general.

No obstante, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), en el resumen anual de la encuesta industrial mensual para 2000, indica que la producción total de revistas en ese año fue de 170 millones 287 mil ejemplares. De éstos (cuyo valor alcanzó los 2 mil 351 millones de pesos) se vendieron 125 millones.

Estas cifras muestran una clara incongruencia entre la Caniem y el INEGI. Entre los 300 millones de ejemplares que señala la primera y los 170 millones que destaca el segundo, hay 130 millones de revistas que no existen o no se comercializan. Aun más: si se vendieron 125 millones, la diferencia es mayor: 175 millones de revistas que prácticamente no se venden ni se leen, es decir, casi la mitad de la producción total anual se desperdicia irremediablemente.
En nuestro país se han registrado cerca de 800 revistas, de las que 104 se crearon en 2000, informa María Elena Gutiérrez Rentería, investigadora de la Universidad Panamericana.

"El contenido editorial demandado por este mercado --dice la investigadora en comunicación en Latinoamérica-- corresponde a historias sensacionalistas, cómicas y de relaciones amorosas, además de que el público demuestra preferencia para conocer el contenido de las telenovelas que transmite principalmente Grupo Televisa.

"Para demostrar lo anterior sólo basta con observar que las cinco revistas semanales con la más alta circulación son: Libro Semanal y Libro Vaquero (con 41.6 millones de ejemplares vendidos por año, cada una), Libro Policiaco (28.6 millones), TV y Novelas (28 millones) y TV Notas (con 21.8 millones)."

De estos datos duros se desprende una dura realidad: el entretenimiento es una de las prioridades de los públicos que se acercan a los medios impresos de comunicación, hecho derivado de la predominancia y bombardeo de datos e imágenes sobre el análisis y crítica de la información que vierten los medios de comunicación.

Vuelta de hoja
Primera escena: el desierto, con su aridez universal y la persistencia abrazadora del vacío; segunda escena: un hombre surge de la nada y toma el camino que sus pies o sus alucinaciones le dictan; quizá sus demonios pasados lo obligan a persistir en un camino del que no sabe el destino...

El inicio de la cinta París,Texas, del director alemán Win Wenders, se antoja como la ruta que ha tomado el trabajo de algunos editores de libros y revistas de nuestro país que han optado por crear sus propios espacios, dada la escasez de lectores, la falta de sensibilidad que han mostrado las instancias oficiales del gobierno del presidente Vicente Fox (es el caso de la eliminación de la tasa cero a algunas revistas) y la de aquellos libreros que impulsan la creación literaria sólo de las plumas reconocidas.

En este contexto surgen editoriales alternativas (no pertenecen a las grandes cadenas editoras y distribuidoras de libros y revistas) que se abren camino, en ocasiones con malabares y con una gran dosis de voluntarismo, con el objeto de mantener el gusto y la pasión por la literatura.

Como menciona Guillermo Fadanelli, editor de Editorial Moho, el dinero obtenido por él mismo a través de sus colaboraciones periodísticas, alguna que otra beca otorgada por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), la voluntad de los miembros de la editorial y el apoyo de ciertos “mecenas” son los recursos con los que Moho ha sobrevivido a lo largo de su historia.

Algo similar sucede con Nitro/Press, cuyo editor, Mauricio Bares, comenta que, desde el inicio, él mismo y sus colaboradores han sobrevivido con la venta del material más diverso, como postales y anuncios publicitarios para otros medios de comunicación. Eso sí, siempre con un ánimo colectivo y con miras a concretar el sentido original de su empresa: sostener el trabajo editorial que los conminó a reunirse.

Las letras
Si bien se cuenta con estudios cuantitativos sobre la circulación de los medios impresos, en el mundo de las editoriales independientes no existen análisis precisos con los que pueda confrontarse su trabajo con el de las editoriales establecidas. Es decir, la importancia de sus propuestas, hasta el momento, sólo está avalada por su público.

Ante el precario panorama editorial en México surge una pregunta obligada: ¿cuál es la razón de ser de una editorial alternativa? En voz de Guillermo Fadanelli, el criterio económico es la última de las razones para fundar un proyecto editorial alternativo, es decir: “Tiene que ser por ambición estética, por amor a la literatura o por ociosidad. No encuentro ningún otro pretexto”.

Mauricio Bares coincide con Fadanelli en cuanto al motivo fundacional de las editoriales alternativas, pues insiste en la gravedad de la falta de espacios de expresión para dar a conocer “el trabajo que se hace dentro del país y que posee una propuesta localizada más allá de los límites” que las grandes editoriales fijan.

Estas dos pequeñas empresas mantienen claro el objetivo final de su labor, su aportación a la vida cultural de México. Bares sostiene que una editorial alternativa puede aportar frescura y nuevas plumas al ambiente literario nacional, “pues el nivel técnico y estilístico es lo suficientemente elevado como para competir y ponerse al tú por tú con los medios convencionales”.

Aunque con un público mayoritariamente joven, Nitro y Moho difieren en su acercamiento a los diferentes actores que intervienen en el mercado editorial: para Bares es importante incrementar el número de lectores pero para Fadanelli éste es un factor irrelevante. Si bien en ambas editoriales, afirman sus directores, la labor de distribución es “artesanal”, apuestan a mantener un mercado cautivo.

Foto: Miriam Sánchez

Fadanelli, director de Moho

Y aunque ambas casas editoriales mantienen su producción gracias a las ganancias obtenidas de la venta directa de sus productos, en ningún caso desprecian la búsqueda de la publicidad. Como destaca Fadanelli, “por primera vez la revista (la número 18) se ha pagado con el dinero obtenido de la publicidad y existe un remanente que utilizamos para los libros”.

IVA, lo que a Juárez
“Prefiero evadir impuestos que dejar que nos afecte la eliminación de la tasa cero a revistas”, señala Fadanelli en relación con la medida aprobada por la Cámara de Diputados el 15 de diciembre de 2002, que ya no subsidiará a las publicaciones que no cuenten con un perfil científico, cultural, social o de análisis político, criterios que determinarán los consejos Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).


Nitro/Press
Especializada en narrativa (cuento y novela), esta empresa publica la revista impresa Nitro y la videorrevista Glycerina (ambas sin periodicidad establecida). Ha publicado, hasta el momento, seis libros (novelas y cuentos), entre los que destacan Cuartos para gente sola, de Juan Manuel Servín; Sin título, sin nada, de Juan Bonet, y Streamline 98, de Mauricio Bares. Tiraje (aproximado) de Nitro: mil ejemplares.

Moho
También dedicada en gran parte a cuento y novela, esta casa editora publica la revista impresa Moho (sin periodicidad establecida). Entre sus títulos destacan: Terlenka, de Guillermo Fadanelli; 40 y 20, de Rogelio Villarreal, y La sonrisa del gato Félix, de Jesús Pacheco. Tiraje (aproximado) de Moho: dos mil o tres mil ejemplares.

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