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A pesar
de que la industria satelital está completamente
abierta al capital extranjero, Satélites Mexicanos
(Satmex) aún pelea en tribunales la posibilidad
de que a sus competidores se les exija una contraprestación
económica que equilibre las condiciones del
mercado.
Área
estratégica para las telecomunicaciones del
país, fue alcanzada por la ola privatizadora
en 1997. Sus antecedentes son el Sistema Morelos,
puesto en operación bajo el régimen
de Miguel de la Madrid. En ese año, bajo licitación
internacional Satmex pagó al gobierno federal
más de 600 millones de dólares por los
activos y operación de tres satélites
con sus respectivas concesiones orbitales. Desde ese
momento, esta firma controlaba los nichos de servicios
satelitales público y privado, pero a la entrada
del nuevo milenio la situación cambiaría.

Satélites, asunto
de seguridad nacional |
En
el 2001 la Secretaría de Comunicaciones y Transportes
(SCT) otorgó cuatro concesiones más:
Una de ellas le correspondió a Satmex bajo
la razón social de Enlaces Satelitales. Otras
fueron para Grupo Televisa (usos propios), mientras
que GEA-mericon y PaNamSat-Pegaso podrían cubrir
con su señal el territorio nacional con su
infraestructura y posición orbital otorgada
por el gobierno estadounidense.
Como reacción, esta empresa de telecomunicaciones
interpuso un litigio con la SCT, que llegó
hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación
(SCJN), impugnando la inequidad en las contraprestaciones
que debió pagar Satmex y que sus competidores
extranjeros no cubrieron. Además, las tarifas
que estaban ofreciendo se encontraban muy por debajo
de las normas de competencia, gracias a que sus costos
son significativamente menores.
Ante
tal controversia, se solicitó que la UNAM nombrara
a un perito para que emitiera una opinión sobre
el caso, responsabilidad que recayó en el interventor
Salvador Landeros Ayala, quien remitió su veredicto
ante el juez 5° de Primer Circuito en Materia
Administrativa, José Gabriel Clemente.
Consultados,
legisladores y expertos auguran condiciones de desventaja
absoluta y sin regulaciones y el control y manejo
de la industria satelital nacional, lo que supone
un alto riesgo para la soberanía del país,
pues la transmisión de señales que involucran
asuntos de seguridad nacional terminarán bajo
la operación de satélites y empresas
del vecino país del norte, a pesar de que el
propio gobierno federal participa con el 25% del capital
de Satmex.
Foto: David Cilia

Salvador Landeros Ayala
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Las
condiciones tan benévolas, aseguran, bajo las
cuales operan los jugadores con capital extranjero
ponen en peligro la supervivencia de la industria
nacional del ramo, que incluso maneja los servicios
de transporte de señales de las principales
instituciones de seguridad del país, pasando
por la propia Secretaría de la Defensa Nacional,
Secretaría de Marina, Procuraduría General
de la República y Policía Federal Preventiva.
De
acuerdo con la Ley Federal de Telecomunicaciones,
en sus artículos 29 y 30, que por primera vez
regulan las concesiones para comunicación vía
satélite, el Estado puede otorgar concesiones
para ocupar y explotar posiciones orbitales geoestacionarias
y órbitas satelitales asignadas al país,
así como licitar concesiones sobre los derechos
de emisión y recepción de señales
y bandas de frecuencias asociadas a sistemas satelitales
extranjeros que cubran y puedan prestar servicios
en territorio nacional.
La
entrada en el mercado de nuevas empresas es sana,
siempre y cuando no se dejen de lado los intereses
económicos y jurídicos por los de seguridad,
pues indiscutiblemente los satélites norteamericanos
que operan en México y que podrían entrar
al sector son manejados desde Estados Unidos,
afirma el doctor Salvador Landeros Ayala, quien fuera
titular de Satmex años antes de su privatización.
Landeros
Ayala, en la actualidad jefe de la División
de Posgrado de Ingeniería de la UNAM, determina
que sí es posible la vulnerabilidad de la seguridad
nacional en el momento en que el gobierno cede más
de los transponedores utilizables por privados. Tajante,
advierte que es el único sector dentro de la
industria que no puede ser requisado, por lo que es
indiscutible que pueda ser quebrantada la intimidad
y seguridad de organismos estratégicos del
país.
En
una emergencia, el gobierno mexicano no puede tener
el control, este seencuentra en Estados Unidos. Al
instante no puede requisar las instalaciones. El centro
de control no lo puede requisar. Por una necesidad
que tuviéramos no se puede acceder, pero los
extranjeros sí pueden bajar la señal,
incluso lo pueden hacer en este momento, acota.
Por
su parte, el senador Héctor Osuna Jaime, miembro
de la Conferencia Parlamentaria de Telecomunicaciones,
revira: No hay preocupación respecto
de la seguridad de las transmisiones, aun cuando en
estos satélites se transmitan señales
de dependencias encargadas de la seguridad del país,
porque existen métodos técnicos que
permiten que las señales sean seguras.
No
nada más las señales del gobierno, sino
para cualquier cliente de estas empresas se le puede
garantizar la privacidad en el servicio.
La
disyuntiva del sector
Los especialistas consultados coinciden en que la
competencia debe ser bienvenida, siempre y cuando
esté bien regulada, y agregan que en materia
de tecnología siempre hay nuevas aplicaciones
y nuevos usuarios con cada vez más posibilidades
de usos, lo que augura un gran potencial para el mercado
nacional.
Creo
que hay que proteger a la industria nacional. En Estados
Unidos, las empresas que tienen que ver con la Secretaría
de la Defensa, la participación extranjera
es limitada, si no es que nula, al igual que en cadenas
de radio y televisión, dijo por su parte
Eddie James Varón Levy, integrante de la Comisión
de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados.
Sin
embargo, la debilidad financiera de Satmex, empresa
controlada por la familia Autrey, ha servido como
un buen pretexto para que los competidores extranjeros
justifiquen su presencia, con el argumento de que
la empresa mexicana ya no cuenta con la capacidad
para atender por sí sola al mercado nacional.
Por ello, afirman, los servicios satelitales aún
registran una escasa penetración más
allá de los servicios de televisión
satelital directa al hogar (DTH).
El
socio de Satmex, Loral Space, controla 49% de las
acciones, la familia Autrey 26% y el gobierno federal
el restante 25%, por lo que 51% del capital se encontraba
hasta ese momento bajo la tenencia de inversionistas
mexicanos, como lo dicta la Ley Federal de Telecomunicaciones,
a la par de la Ley de Inversión Extranjera.
Los
problemas financieros de los Autrey provocaron que
los bancos acreedores capitalizaran pasivos en otras
de sus empresas, como la controladora de acciones
de compañías de telecomunicaciones Principia,
en donde se concentraban acciones de Optel Telecomunicaciones
y, por supuesto, de Satmex.
Así,
cuando la banca acreedora de los Autrey, encabezada
por Banamex-Citibank, capitaliza deudas hasta por
mil180 millones de pesos, un porcentaje de las acciones
de Satmex pasa al control de la banca lidereada por
capital extranjero.
Satmex
controla tres satélites, maneja 230 empleados,
tiene contratos anuales por más de 100 millones
de dólares y reporta utilidades de alrededor
de 86 millones de dólares. En este año
se tiene programada la puesta en órbita del
Satmex 6 para sustituir la destrucción del
Solidaridad II, pues sin que llegara a cumplir su
vida útil perdió su señal, lo
que obligó a esta empresa a buscar ayuda en
los satélites estadounidenses para reiniciar
los servicios de comunicación de sus clientes.
Un
alto exfuncionario de la paraestatal que manejaba
estos satélites considera que la salida del
Satmex II de su órbita fue resultado de una
falla humana y de la falta de experiencia de los nuevos
accionistas. Pero al final de cuentas Satmex logró
el pago del seguro correspondiente, al comprobar que
los problemas con el aparato fueron resultado de un
accidente.
La
familia Autrey, lidereada por los hermanos Sergio,
Adolfo y Carlos, en asociación con los Ancira,
se declararon en suspensión de pagos en Altos
Hornos de México (AHMSA) y Grupo Acerero del
Norte desde 1999, fecha en que sus deudas con bancos
nacionales y extranjeros sumaban cerca de 2 mil 200
millones de dólares.
Entre
las instituciones bancarias acreedoras de AHMSA se
encuentran Banamex, Bancomer, Bital, Inverlat, así
como las extranjeras Bank of America y el Eximbank.
Desde que inició el proceso de suspensión
de pagos, los Autrey-Ancira fueron asesorados por
Diego Fernández de Cevallos. La suspensión
de pagos de AHMSA podría prolongarse hasta
10 años sin que los Autrey-Ancira pierdan el
control de esta siderúrgica.
Como
podría suceder con el negocio de los satélites,
en la industria siderúrgica la familia Autrey
no logró sustentar el crecimiento cuando se
enfrentaron a la apertura comercial con Estados Unidos
y Canadá.
Pero
este no es el único problema financiero de
los Autrey. En febrero del 2000, la familia Saba compró
80% de su cadena farmacéutica dedicada a la
distribución al mayoreo de productos del ramo,
Grupo Casa Autrey, con lo que se conformó Grupo
Casa Saba, una negociación por 245 millones
de dólares.
Osuna
Jaime observa que Satmex está compitiendo cara
a cara con otras empresas que ofrecen el servicio
en un ámbito que se regula más allá
de las fronteras. No se puede discutir que es
monopolio, mientras los acuerdos internacionales le
permitan operar de esa manera, sostiene.
El
gobierno está conforme de cómo se dio
la licitación para la venta de Satélites
Mexicanos. No vemos peligro con el porcentaje con
que se quedó el gobierno, no se perdió
algo sino que tenemos lo necesario para el servicio
de los mexicanos, pero que exista como en toda concesión
las limitaciones y la vigilancia del cumplimiento
de los términos para en caso de violación
el gobierno pueda intervenir, comenta Osuna
Jaime, legislador del blanquiazul.
En
perspectiva, PanAmSat, presidida por Joseph Wright,
ya cuenta con una redde 22 satélites en órbita,
que lo hace uno de los más grandes proveedores,
sino el que más, en servicio de video y difusión
de datos. Prácticamente llega a 98% de la población
del mundo vía televisión, radio, internet
y otros servicios de telecomunicaciones.
En
México, con la concesión que le dio
el gobierno mexicano, ya cuenta con más de
12 clientes, entre ellos Televisa, TV Azteca, Sky,
DirecTV, Multivisión, Caminos y Puentes Federales
(Capufe), entre otros. La capacidad para México
la desarrolla por medio de 11 satélites.
Yo
creo que aquí sí el gobierno mexicano
debe de tener cuidado, aunque yo creo que es difícil
que haya nuevas concesiones, pues la demanda interpuesta
por Satmex y que si fueron correctas o no las concesiones,
yo pienso que va mas allá de los argumentos
legales y de soberanía, plantea Landeros
Ayala.
Expertos
en el tema reconocen que el reto principal consiste
en desarrollar un marco regulatorio que permita la
libre competencia y que al mismo tiempo establezca
igualdad de condiciones para todos los participantes
con base en el tamaño de nuestro mercado de
telecomunicaciones vía satélite.
Pero
siempre viendo con grandes reservas al país
del norte. El concepto de peligro es cuando
al interés extranjero lo vemos como un Caballo
de Troya y eso no podemos dejarlo pasar los mexicanos.
Porque Estados Unidos es el país que más
tratados ha firmado y que menos ha reconocido,
concluye Eddie Varón Levy, también integrante
de la Comisión de Relaciones Exteriores de
la Cámara de Diputados.
capitales@contralinea.com.mx
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