Para la Habana son héroes
de la Revolución; para la justicia estadounidense, espías.
Su misión antiterrorista en Miami salvó la vida de miles
de personas al informar con anticipación de sabotajes y asesinatos
contra la población y figuras de la política cubana.
La agresión
del anticastrismo radicado en Estados Unidos contra Cuba originó
una contraofensiva de inteligencia del régimen de la isla
que tuvo su más reciente fruto en la sentencia de una corte
de Miami contra cinco agentes del Estado cubano tras un juicio irregular
y el silencio de la gran prensa.
El 12 de septiembre de 1998 el Departamento de Justicia asestó
el mayor golpe a la inteligencia cubana infiltrada en Estados Unidos
al acusar a 14 miembros de la Red Avispa de conspirar para
recopilar y entregar información de defensa a un gobierno
extranjero y por no haberse registrado como agentes en Estados Unidos.
Sin embargo, la Oficina Federal de Investigación (FBI) conocía
el trabajo que ellos realizaban desde 1995 y se benefició
de la información que le brindaron luego de su infiltración
en los grupos anticastristas de La Florida.
Fernando González, René González, Antonio Guerrero,
Gerardo Hernández y Ramón Labañino tenían
la misión de actuar como un sistema de alerta temprana para
monitorear y vigilar a las organizaciones anticastristas, introduciéndose
incluso a la organización Hermanos al Rescate (HAR).
A raíz de su arresto, los agentes fueron confinados en celdas
de castigo sin acceso a defensores y familiares y sólo salieron
para enfrentar su juicio, pues confiaron en el sistema judicial
estadounidense, que finalmente los condenó, sin pruebas,
a algunos a cadena perpetua y a otros a prisión de entre
tres y siete años.
La más importante organización
anticastrista en Estados Unidos
Roberto González, abogado defensor y hermano de René,
uno de los agentes sentenciados, declaró durante su reciente
visita a México: no espiaron, hicieron labor de infiltración,
de monitoreo. El espionaje tiene una connotación de seguridad
nacional en Estados Unidos.
Explica que la información que adquieron los agentes se
consigue a través de Internet o en los periódicos.
Nunca se espió para violar la seguridad nacional. Espiar
es buscar información protegida por el gobierno y obtenerla
por fuentes no publicables.
Admite que sí hay una infracción de la ley estadounidense
por no registrarse ante el Departamento de Justicia como agente
de un país extranjero. El delito no es ser agente, sino no
registrarse, pero en todo caso lo que procedía era la expulsión
diplomática, no una pena judicial.
Hoy se sabe que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) posee copias
de las trasmisiones interceptadas de alta frecuencia dirigidas a
La Habana y que demostrarían que la información enviada
a Cuba buscaba prevenir las acciones del exilio. La defensa de los
agentes solicitó a la Corte Federal de Miami que se revele
esa información. De no hacerlo, se apelará a la Suprema
Corte de Estados Unidos.
¿Juicio justo?
Algunos juristas e intelectuales perciben el proceso como un montaje,
con sentencia dictada de antemano contra un Estado, no contra los
acusados.
William Blum, autor de Estado Villano: Guía para la única
superpotencia del mundo, citado por The Washington Post (27
de febrero de 1996), destaca que la Asociación de Abogados
de la Defensa de Florida otorgó a la defensoría de
los agentes el premio Contra todas las Probabilidades.
Según Blum, defender a los cubanos que están
a favor de Castro en Miami en un caso criminal plagado de alusiones
políticas y con el gobierno estadounidense plenamente decidido
a joder a un puñado de rojillos es como llevar a cabo una
guerra terrestre contra Rusia en temporada de invierno.
Y es que el proceso contra los cinco agentes violentó varias
normas jurídicas, entre ellas la sexta enmienda de la Constitución
de Estados Unidos, que establece que todo acusado tiene derecho
a un juicio justo e imparcial.
Además, la juez Joan A. Lenard rechazó la moción
para cambiar la sede del juicio, dada la hostilidad generada por
una campaña contra los acusados causada por ella misma con
la entrega a grupos anticastristas de mil 400 páginas del
proceso. Su declaración al The New Herald de que: este
juicio será más interesante que cualquier programa
de televisión caldeó el ambiente.
Otro agravante fue que la fiscalía sostuvo reuniones públicas
y visitas con los grupos ultraderechistas de Miami desde el arresto
de los agentes y ninguno de los exiliados que declararon en el juicio
sobre actos terroristas o los grupos a los que éstos pertenecen
fueron procesados.
En junio del 2001 los cinco agente fueron declarados culpables y
en diciembre recibieron sentencia. Durante seis meses se les intentó
incriminar sin pruebas. Según el sumario del juicio, la fiscalía
argumentó que buscaron atacar nuestro sistema de seguridad
nacional y nuestro proceso democrático. Sin embargo,
como demostraron la defensa y los testigos de la propia fiscalía,
la seguridad nacional estadounidense nunca peligró por la
misión de los agentes.
Gerardo Hernández Nordelo fue acusado de transmitir el itinerario
de los pilotos de las avionetas de HAR para que la Fuerza Aérea
Cubana los interceptara. Fue el enlace entre la inteligencia cubana
en la isla y agentes infiltrados en organizaciones anticastristas,
recibió y transmitió mensajes advirtiendo al piloto
René González infiltrado en HAR que no
volara entre el 24 y el 27 de febrero de 1996. Por otra parte, hubo
un intercambio de al menos 27 notas entre el gobierno cubano y el
estadounidense en ese caso para evitar el sobrevuelo de la isla.
Al cargo de violación de la seguridad nacional
estadounidense que se le imputó a Gerardo se respondió
con el testimonio de militares del Comando Sur, como el general
Charles Wilhelm, excomandante en jefe del mismo; Edward Atkeson,
exvicejefe del Estado Mayor del Ejército para la Inteligencia;
Eugene Carrol, exvicejefe de Operaciones Navales; George Bukner,
del Comando del Sistema para la Defensa Aérea, y James Clapper,
exdirector de la Agencia de Inteligencia del Pentágono y
experto de la fiscalía.
El Pentágono apuntó: No existen indicios de
que hayan tenido acceso a información clasificada o a áreas
sensibles. Todos admitieron que los acusados no cometieron
espionaje militar contra Estados Unidos, pero aun así se
les declaró culpables de todos los cargos.
Otras anomalías del proceso fueron: amenazas contra el jurado
filmar las placas de sus autos, desconocimiento de las
pruebas de la defensa, violación al derecho de los acusados
a un juicio justo y que el veredicto se dio sólo cuatro días
después de iniciadas las deliberaciones finales. Pese a que
el caso era complejo y ninguno de los jurados era versado en temas
de inteligencia, pronunciaron su voz de condena después de
96 horas de deliberaciones.
René González es otro ejemplo del proceso irregular.
Durante su misión auxilió a la FBI para desarticular
a una banda de narcotraficantes, uno de ellos, ya en prisión,
del Partido Unido Nacional Democrático, que bajo la fachada
de luchar contra Castro trafica drogas. Según su defensor,
Roberto González, si los federales se le acercan a
mi hermano para pedirle información de esos grupos es porque
saben que hay algo ahí. ¡y no hacen nada!.
González comenta que a los agentes se les negó el
beneficio del mal menor, pilar del derecho estadounidense y que
postula el beneficio de la ley si se afecta algo para salvar un
bien superior.
Ningún juez en Estados Unidos ignora este criterio.
Si un estadounidense se infiltra en Al Qaeda sin registrarse ante
nadie e informa a la FBI que un grupo terrorista va a actuar contra
Estados Unidos en breve, no me imagino que a ese hombre lo encuentren
culpable, sino que lo premien. Al negarles ese beneficio e imponerles
las mayores penas que tuvo a la mano, la jueza Lenard se manifestó
políticamente, señala el abogado.
Se comprobó también que las autoridades estadounidenses
admiten que algunas de las organizaciones anticastristas realizan
actos terroristas y aun así son protegidas. Una sanción
adicional dictada contra los agentes René González
y Antonio Guerrero les prohíbe asociarse o visitar
lugares específicos donde se sabe que están o frecuentan
individuos tales como terroristas, miembros de organizaciones que
propugnan la violencia.
Otra ironía del caso es que el origen de la investigación
de la FBI fue una reunión de cooperación entre autoridades
de los dos gobiernos. Luego de la sentencia los agentes fueron trasladados
a cinco prisiones diseminadas por todo el país Pennsylvania,
California, Texas, Wisconsin y Colorado, lo que dificulta
a su defensa visitarlos más de una vez.
En un intento por revertir las sentencias consideradas injustas,
el pasado 12 de noviembre Leonard Weinglass, defensor de Antonio
Guerrero, presentó una moción para reabrir el proceso
en Atlanta. Paul McKenna, abogado de Gerardo González, se
sumó a la moción, con base en la obtención
de nuevas evidencias. Otro elemento a su favor es una reciente resolución
de la corte de Miami que permitió en el caso de un
indocumentado mexicano que acusó de discriminación
racial al Departamento de Justicia estadounidense que el juicio
se lleve a cabo en otro tribunal.
¿Quiénes son?
Los cinco cubanos, dos nacidos en Estados Unidos Tony Guerrero,
en Miami, y René González, en Chicago residían
en Miami con identidades falsas y recibían y trasmitían
información en clave.
Gerardo Hernández Nordelo nació en La Habana en 1965.
Licenciado en Relaciones Políticas Internacionales, en el
Instituto Superior de Relaciones Internacionales del Ministerio
de Relaciones Exteriores (1989), es veterano de Angola y caricaturista.
Enfrenta dos cadenas perpetuas más 15 años de prisión
por conspiración, conspiración para cometer asesinato,
conspiración para cometer espionaje y como agente de Estado
extranjero sin notificarse e identidad falsa.
Fernando González Llort nació en La Habana en 1963.
Licenciado en Relaciones Políticas Internacionales, en el
Instituto Superior de Relaciones Internacionales del Ministerio
de Relaciones Exteriores, graduado con Diploma de Oro (1987). Sentenciado
sin pruebas a 19 años de prisiòn por conspiración
y como agente de Estado extranjero sin notificarse e identidad falsa.
Ramón Labañino Salazar nació en 1963 en La
Habana., en 1986. Licenciado en Economía por la Universidad
de La Habana, con Diploma de Oro (1986), tiene tres hijas de 14,
9 y 5 años. Sentenciado sin pruebas a cadena perpetua más
18 años de reclusión por conspiración, conspiración
para cometer espionaje e identidad falsa.
René González Sehwerert nació en Chicago, Estados
Unidos, en 1956. Es piloto e instructor de vuelo. Tiene dos hijas,
su esposa Olga Salanueva fue detenida el 16 de agosto del 2000,
separada de su hija de dos años, amenazada con perder su
custodia y deportada a Cuba cuatro meses después tras revocársele
la visa. González Sehwerert fue sentenciado sin pruebas a
15 años de prisión por conspiración y por no
registrarse como agente de Estado extranjero.
Antonio Guerrero Rodríguez nació en 1958 en Miami,
Estados Unidos. Ingeniero en Construcción de Aeródromos
en la Universidad Técnica de Kiev, de la antigua Unión
Soviética, también es poeta y padre de dos hijos.
Sentenciado sin pruebas a cadena perpetua más 10 años
de prisión por conspiración, conspiración para
cometer espionaje y como agente de Estado extranjero sin notificarse.
La operación en territorio estadounidense de grupos de clara
vocación terrorista que originan respuestas como la de la
Red Avispa, cuyos agentes intentan evitar ataques en su propio país,
y la omisión de este caso o de sus antecedentes por parte
de la gran prensa alertan a la comunidad internacional contra esta
otra modalidad del terror.
Terror
de Estado
De acuerdo con la versión isleña, el terrorismo ha
sido instrumento constante de la política exterior de Estados
Unidos hacia Cuba en los últimos 40 años. En ese tiempo
casi 3 mil 500 cubanos han muerto por causa de ataques que mutilaron
a 2 mil 100 más. Hay que mencionar aquí que grupos
asentados en Estados Unidos destruyeron en pleno vuelo un avión
y a todos sus pasajeros el 6 de octubre de 1976.
Hubo agresión biológica: pulgas, garrapatas, mosquitos,
sarna, lepra, el dengue hemorrágico inexistente en
Cuba alcanzó la cifra sin precedente en el mundo de
344 mil 203 personas afectadas. Un solo día , el 6 de julio
de 1981, se reportaron 11 mil 400 nuevos enfermos.
Es larga la historia de aviones que parten de La Florida hacia Cuba
para colocar bombas, invadir, asesinar, subvertir, enviar armas,
sabotear industrias o el agro. Los atentados contra Fidel Castro
y figuras del gobierno son públicos y se remontan al sabotaje
del buque francés La Coubre el 4 de marzo de 1960.
Entre los años 1990 y 2000 se produjeron 108 acciones terroristas
contra Cuba, tanto dentro de su territorio como en sus sedes diplomáticas
en el exterior. Simultáneamente, las distintas administraciones
estadounidenses han impulsado la estrategia de la emigración
ilegal cubana hacia su territorio, contraria a la que exige a ciudadanos
de otros países.
Como resultado de esas actividades terroristas contra Cuba a lo
largo de cuatro décadas el pueblo de la isla presentó
una demanda contra el gobierno de Estados Unidos por daños
humanos, de la cual aún no hay respuesta.
Fondos
oscuros
En sólo seis años el gobierno estadounidense aportó
más de 15 millones de dólares a grupos opositores
a Castro. Documentos oficiales revelan que la mayoría de
esos fondos se destinaron a grupos cubano-americanos y no a organizaciones
civiles en Cuba.
Además del bloqueo, otro instrumento de la política
estadounidense hacia Cuba son los programas destinados a apoyar
a grupos de la sociedad civil opositores en la isla. La administración
Bush solicitó 5 millones de dólares este año
y seis más para el 2003 para dar asistencia directa
al pueblo cubano mediante organizaciones no gubernamentales.
La efectividad de tales iniciativas es puesta en duda por la firma
de contabilidad Price Waterhouse Coopers, que concluyó en
un informe: El propósito del programa está sujeto
a percepciones divergentes. Algunos argumentan que debería
promover un cambio gradual y pacífico en Cuba, otros sostienen
que debería seguir una estrategia intensiva de relaciones
públicas y actividades en el extranjero y en Cuba para obligar
a que el gobierno isleño cambie sus políticas represivas.
El análisis de Price Waterhouse, solicitado por la Agencia
de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), documentó
que gran parte de estos fondos quedó en Estados Unidos y
benefició a grupos con sede en Miami que desarrollaban vagos
esfuerzos para apoyar a activistas anticastristas.
Tales sumas se distribuyen vía la USAID o el Fondo Nacional
para la Democracia (NED), cuyo principal financiamiento proviene
del gobierno. El donativo más grande se otorgó al
Centro por una Cuba Libre (Center for a Free Cuba), que dirige Frank
Calzon, promotor del embargo y crítico del sector agrario
estadounidense, que pugna por suavizar el embargo. Este hombre,
operador político bien conectado en Washington, recibió
2.7 millones de dólares para distribuir en Cuba copias de
la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de la
novela Rebelión en la granja, de George Orwell.
El propósito principal del programa general de asistencia
estadounidense a los cubanos, según funcionarios de la Casa
Blanca, no es distribuir libros en Cuba. La USAID afirma que su
mira es ayudar a construir la solidaridad con los activistas
de derechos humanos de Cuba, dar voz a los periodistas independientes
de la isla, apoyar en su desarrollo a ONG´s independientes,
defender los derechos de los trabajadores, ofrecer contacto directo
con el pueblo y apuntalar la formulación de planes aistenciales
para un gobierno de transición futuro.
El rubro más amplio del nuevo enfoque de ese programa es
la planificación para la transición política,
con sede en la Universidad de Miami. Aunque no es explícita,
la planificación se plantea después de que Castro
muera. De hecho, ya se han otorgado más de 100 mil dólares
a la fundación Internacional para Sistemas Electorales (IFES)
para desarrollar un manual de 166 páginas con instrucciones
para realizar elecciones libres en la isla.
(Rita Magaña Torrez)