Panista de
toda la vida, el actual presidente de Acción Nacional, Luis
Felipe Bravo Mena, es un político disciplinado y como líder
del partido en el poder, defiende incondicionalmente a los gobernantes
surgidos de su partido, máxime si es el presidente de la República
y su gabinete. Como cualquier hombre responde en mucho al tiempo y
su circunstancia, como decía Ortega y Gaset. Ahora difícilmente
podría suscribir lo que afirmaba hace 15 años. Sin embargo,
eso para el pueblo en buen romance eso significa que el pez, como
el político, mueren por la boca.
Foto: Eladio Ortiz
El
27 de agosto de 1987, Luis Felipe Bravo Mena firmó un artículo
en el que lanzaba una dura crítica al Partido Acción
Nacional (PAN). En su manuscrito difería del discurso de
la entonces dirigencia del partido encabezada por Pablo Emilio Madero:
"La clientela electoral del PAN ya se aburrió del discurso
panista. Ya no motiva la denuncia del fraude, la corrupción
y la crisis", escribió Bravo Mena en una publicación
que editaba la Confederación Patronal de la República
Mexicana (Coparmex).
Casi 12 años después, el 6 de marzo de 1999, Luis
Felipe Bravo Mena asumió la dirigencia nacional del PAN después
de haber derrotado en la elección interna a su contrincante,
el entonces senador Ricardo García Cervantes. Pasó
un año para que Bravo Mena se convirtiera en un personaje
clave en la transición política del país, después
de que Vicente Fox ganó las elecciones presidenciales el
2 de julio de 2000. Pero algo ocurrió en el camino.
El discurso aguerrido de Luis Felipe se transformó en una
prudente, educada y cuidadosa argumentación que deja ver
la posición que asume el Partido Acción Nacional ante
un presidente emanado de sus filas. Entrevistado en sus oficinas,
Luis Felipe Bravo, de 50 años, defiende, ataja críticas
y justifica la carencia de operación política del
gobierno de Vicente Fox.
¿Cuál
es su evaluación sobre el desempeño del presidente
Vicente Fox a dos años de gobierno?
-Es una evaluación positiva, por supuesto -responde-. Creo
que el ejercicio de estos dos años del presidente Vicente
Fox es positivo, porque se ha ido avanzando en el proyecto de cambio
en el marco de una condición plural y de distribución
del poder. Se tienen que ir construyendo las nuevas herramientas
del ejercicio democrático y de la gobernabilidad. Es un periodo
de aprendizaje que no está exento de errores.
Foto: Eladio Ortiz
-Son
dos años ya de aprendizaje. ¿No le preocupa al PAN
la percepción de que la gestión del presidente es
negativa?
-El partido está en comunicación permanente con el
presidente y con los miembros del gabinete; estamos al pendiente
de que cada vez sea mejor la administración y, por supuesto,
siempre nos preocupa que una situación negativa repercuta
electoralmente. Eso lo sabemos, al final de la historia la factura
la paga el partido. Pero lo vemos con mesura, no dramatizando y
tomando nota de lo que nos está diciendo la sociedad a través
de los sondeos de la opinión pública.
-El PAN
aprendió rápido, pero el gabinete no.
-No comparto esa opinión; yo creo que el planteamiento en
la formación del gabinete fue fresco en el sentido de que
se trataba de formar un grupo que oxigenara a la administración
pública, que le diera una nueva visión, nuevas ideas.
El presidente quiso un liderazgo diferente en su equipo. Creo que
el trabajo del gabinete es cada vez mejor y la mayoría de
la gente lo está observando así, y creo que por eso
el presidente ha vuelto a ratificar que no tiene pensado hacer ningún
cambio en virtud de que confía en el equipo.
-¿Existe
la misma percepción del presidente en el PAN de no hacer
cambios en el gabinete?
-Uno de los temas de la vinculación
democrática es que el partido debe respetar el marco de decisiones
del presidente en esta materia. Por supuesto, en nuestro diálogo
permanente podemos hacer evaluaciones del desempeño del gabinete,
pero la decisión del presidente la respetamos absolutamente.
-¿Y
cual es el análisis sobre el desempeño del gabinete
que le han proporcionado al presidente?
-No tanto decirle fulano o mengano está mal, sino hacerle
ver que desde nuestro punto de vista hay situaciones que deben corregirse.
-Uno de los grandes valores del nuevo gobierno fue la promesa del
combate a la corrupción, sin embargo parece que la justicia
que se aplica es discrecional.
-Creo que es justamente lo contrario. Hay un compromiso serio de
combate a la corrupción, y es en estricto apego a la ley
y sin ninguna intencionalidad política -enfatiza Bravo Mena.
-En el
caso de una investigación contra un secretario de Estado
por corrupción, ¿cuál sería su posición?
-Si el asunto fuera verdaderamente grave, intolerable políticamente,
tendríamos que decirle al presidente "esto ya no puede
ser". Pero no hemos llegado a ese punto y espero que no lleguemos.
-Los casos
de corrupción ya tocaron al gabinete. El contralor Francisco
Barrio tiene abierta una investigación contra el secretario
de Agricultura, Javier Usabiaga, por el presunto desvío de
recursos federales por más de 11 millones de pesos. ¿Qué
piensa?
-No conozco esa investigación,
pero en cualquier caso, cada secretario tiene que cumplir con su
deber y hacerlo en estricto apego a la norma y a las reglas de la
administración pública.