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Denuncias, Clasificación y Reformas
Por Álvaro Cepeda Neri

Tres problemas, cuyo factor común es el ejercicio de las libertades de prensa, están sobre la mesa de la discusión pública. Ninguno es más importante que otro. Pero merece prioridad la denuncia penal contra ocho reporteros y el director del periódico "Norte de Ciudad de Juárez".

Ésto, pues, ha sucedido en Chihuahua, donde el cacicazgo del (des)gobernador Patricio Martínez, entre las constantes represiones a los derechos humanos (y donde se han acumulado más de 200 homicidios de mujeres, cuya mayor parte permanecen en la impunidad), está la embestida a la libre expresión.
Esto haciendo honor al monumento que los chihuahuenses han bautizado como "El buey de Patricio". El periodismo de investigación puso al descubierto presuntas irregularidades del ex alcalde priista de Ciudad Juárez y su posible asociación con el actual gobernador.

El segundo problema es lo que, entre filtraciones y declaraciones, circula ya como un anteproyecto para reformar y adicionar los artículos 6 y 7 constitucionales, para enseguida expedir una nueva ley reglamentaria en la materia y abrogar a la vigente del 9 de abril de 1917. El siempre alerta reportero Jorge Teherán ha informado al respecto (El Universal: 29/X/2002). Al parecer, se quieren actualizar los contenidos de esa legislación para normar la conducta de quienes ejercen profesionalmente las plenas libertades de prensa (y esperemos que no limitar, por cuanto que el reclamo es máxima libertad jurídica en un contexto de derechos y obligaciones para los particulares).

El último problema es el deplorable lugar (el número 75) que ocupa nuestro país, en lo que hace al "grado de libertad de que disponen los periodistas y los medios de comunicación…y los medios empleados por el Estado para respetar y hacer respetar esa libertad". El sondeo se hizo en 139 naciones y, el término medio alcanzado por la nuestra, evidencian, para decirlo con la expresión de Benjamín Constant, que los medios de comunicación mexicanos se asfixian en "la libertad de los antiguos" y que no hemos podido acceder a la "libertad de los modernos".

Las soluciones a esos tres problemas, que deben serlo a la luz de la legalidad en vigor y conforme a una interpretación democrática de sus contenidos, no solamente inciden, sino que penetran las libertades individuales de todos los mexicanos y, en lo particular, de los periodistas.

En ese panorama, no debe pasarse por alto el otorgamiento del "Premio Universidad Nacional 2002", al periodista Miguel Angel Granados Chapa, por su programa "Plaza Pública" en Radio-UNAM. La distinción merece el más amplio reconocimiento al trabajo del columnista.

 

cepedaneri@aol.com