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Las diferencias entre Estados Unidos y Canadá sobre el Tratado de Libre Comercio quedan atrás. Gobiernos de ambos países se mandan señales de entendimiento. México podría ser el más perjudicado. Los grandes empresarios de los tres países serán los beneficiarios de un acuerdo a espaldas de los sectores más desprotegidos

La Habana, Cuba. La renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que comenzará en agosto, constituye un elemento discordante con un impacto aún por determinar en las relaciones de Canadá con su principal socio comercial: Estados Unidos.

El embajador canadiense en Washington, David MacNaughton, explicó recientemente a los primeros ministros provinciales la estrategia del presidente estadunidense, Donald Trump, en este proceso de reconsideración del convenio, suscrito en 1994 y del cual también México es signatario.

Ante el Consejo de la Federación que sesionó en la ciudad de Edmonton entre el 17 y el 19 de julio, el diplomático detalló a los participantes los principales elementos de las nuevas disposiciones del jefe de la Casa Blanca al respecto.

MacNaughton dijo que Canadá debe permitir a Trump declararse victorioso, aunque aclaró que el primer ministro Justin Trudeau tiene que encontrar las vías para proclamar también el triunfo, pero que este no se interprete como una victoria pírrica en el plano político doméstico.

El representante en Washington sugirió que la retórica pública belicosa del jefe de la Casa Blanca dificulta una relación tras bambalinas entre sus asesores y el Gobierno de Ottawa para solucionar los aspectos más polémicos.

Estados Unidos, México y Canadá consideran que llegarán a un arreglo sobre los nuevos términos del convenio a principios de 2018.

Estados Unidos anuncia sus objetivos

El representante de Comercio de Estados Unidos, Robert Lighthizer, anunció el 17 de julio en Washington los objetivos de su país para las negociaciones, cuya primera ronda sesionará del 16 al 20 de agosto próximo en la capital estadunidense.

Este encuentro será el único de su tipo en los 23 años que tiene el convenio y tendrá lugar tras concluir el período de consulta de 90 días del Ejecutivo estadunidense con el Congreso y la ciudadanía iniciado en mayo pasado.

El negociador principal por la parte estadunidense será John Melle, representante adjunto de Comercio Exterior para el Hemisferio Occidental.

Lighthizer explicó cómo la Casa Blanca pretende reescribir los términos del TLCAN al cual Trump califica de desastre para la generación de empleos y en general para los trabajadores estadunidenses.

Entre los aspectos delineados por Lighthizer como prioridades básicas está la eliminación del Capítulo 19 de dicho Tratado, que Ottawa considera vital porque lo utiliza para hacer reclamaciones en los conflictos sobre políticas tributarias.

Esta sección permite a Canadá, Estados Unidos o México solicitar la activación de paneles independientes cuando consideren que sus exportadores o productores son afectados por prácticas comerciales injustas.

Los tres signatarios se reservan el derecho de imponer derechos compensatorios y medidas antidumping, pero, según el Capítulo 19, una de las partes puede solicitar que esas sanciones sean revisadas por un panel ad hoc compuesto por representantes de las naciones involucrados en la disputa.

El gobierno de Canadá está dispuesto a renegociar el contenido de dicho acápite, pero considera imprescindible la continuidad de un mecanismo de solución de discrepancias asociado al TLCAN.

Por tanto, este es uno de los asuntos más controversiales y a juicio del diario The Globe and Mail, constituye la “línea roja” que la parte canadiense no debe dejar cruzar a su vecino del sur en sus intentos por reformar el texto.

Un alto funcionario federal dijo al citado rotativo que la Administración del primer ministro Trudeau pudiera abandonar el proceso de renegociación si la Casa Blanca insiste en eliminar el Capítulo 19 del acuerdo, algo que otros expertos en el tema estiman poco probable.

Otros temas pendientes

Los negociadores estadunidenses también quieren eximir a los gobiernos locales y estaduales de la obligatoriedad de abrir contratos a firmas canadienses y mexicanas, lo que era una aspiración de Ottawa en estas conversaciones.

Washington pretende además quitar barreras a las exportaciones estadunidenses a través de la eliminación de subsidios que considera injustos, prácticas que distorsionan el mercado por parte de empresas estatales, y restricciones onerosas sobre la propiedad intelectual.

Un artículo reciente del diario canadiense Financial Post pronosticó que las conversaciones con Estados Unidos para la revisión del TLCAN serán largas y complicadas, debido a la cantidad de asuntos bilaterales en disputa.

Según el Post, los funcionarios canadienses aseguran que en estas pláticas México es el principal blanco de Trump, pues la parte estadunidense tiene un déficit comercial con ese país que superó en 2016 los 60 mil millones de dólares.

Entre otros aspectos clave a debate para las autoridades de Ottawa está el sistema de suministro de productos lácteos, las medidas proteccionistas de Canadá respecto a las compras de vino a su vecino del Sur, así como los impuestos a la entrada de mercancías.

Exige Washington además que se eliminen barreras a sus inversiones en territorio canadiense.

Algunos jefes de gobiernos provinciales de Canadá consideran vital adoptar una posición unificada con las autoridades federales antes de que comiencen las negociaciones con Estados Unidos acerca del TLCAN.

Cabildeo de Canadá en Estados Unidos

Trudeau sostuvo en los últimos meses encuentros sucesivos con congresistas, líderes empresariales y otras personalidades estadunidenses, además de que estuvo en el país vecino en varias ocasiones.

El gobernante participó en marzo pasado en la conferencia internacional de expertos en energía Ceraweek realizada en Houston, Texas, donde explicó en detalles la importancia del mercado canadiense para los intereses estadunidenses.

Trudeau asistió en mayo a la Cumbre a puertas cerradas de la compañía Microsoft en la ciudad de Redmond, en el occidental estado estadunidense de Washington, ocasión que aprovechó para hacer un llamado a las principales empresas multinacionales de alta tecnología a invertir en su país.

A mediados de julio el mandatario liberal fue el orador principal en la Reunión de la Asociación norteamericana de Gobernadores que sesionó en la ciudad estadunidense de Province, Rhode Island, donde exhortó a los participantes a estrechar los nexos con su vecino del norte y evitar el proteccionismo.

El primer ministro de la provincia canadiense de Columbia Británica, John Horgan –del Partido Nuevo Democrático– y el propio Trudeau presionan para que se ponga fin a la disputa en torno a la venta de madera antes de que comiencen las renegociaciones del TLCAN el mes próximo.

En su primer encuentro desde que asumió el poder este mes, Horgan se reunió el 25 de julio con Trudeau y ambos coincidieron en que esta disputa debe terminar lo antes posible.

Este fue el mensaje que el jefe de Gobierno de Columbia Británica llevó a Washington un día después, donde se reunió con el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross.

Importancia del intercambio comercial Canadá-Estados Unidos

Durante su campaña para las presidenciales de noviembre de 2016 y tras asumir la jefatura de la Casa Blanca el 20 de enero, Trump insistió en sus intenciones de renegociar el TLCAN, que según él es un desastre para la economía estadunidense, con el fin de sustituirlo por un nuevo acuerdo.

Según informes oficiales, el comercio con Estados Unidos se valoró en 882 mil millones de dólares en 2016 y por la frontera común cruzan diariamente unas 400 mil personas, así como 2 mil 400 millones de dólares en bienes y servicios.

De cualquier manera, a pesar de las “contradicciones” entre Ottawa y Washington sobre este acuerdo, especialistas a un lado y otro de la frontera común se atreven a pronosticar que al menos esta primera ronda de negociaciones para la revisión del TLCAN limará las principales asperezas entre ellos.

Otros aseguran que la parte canadiense no sería la más afectada en esta revisión, sino México, sometido a una presión adicional por el presidente Trump en el tema migratorio.

Sin embargo, los expertos auguran un final feliz para este capítulo en las relaciones de los tres vecinos –principalmente para Washington–, teniendo en cuenta que los grandes empresarios involucrados en la relación trilateral velarán a toda costa porque prevalezcan sus intereses económicos, a pesar de los desencuentros.

Roberto García Hernández/Prensa Latina

[BLOQUE: ANÁLISIS][SECCIÓN: INTERNACIONAL]

 

 

Contralínea 551 / del 07 al 13 de Agosto de 2017

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