Recorte a ciencia y tecnología: retroceso histórico

Recorte a ciencia y tecnología: retroceso histórico

En el último año, se ha hecho costumbre escuchar en los noticieros información y comentarios acerca de los recortes al presupuesto y la consecuente disminución del gasto corriente. Básicamente, esto último se traduce en menor inversión en aspectos que benefician a la sociedad, como la construcción de infraestructura, servicios de salud, programas sociales, cultura y ciencia y tecnología. Tal parece que nuestros ministros especialistas en asuntos económicos, como si fueran hábiles sastres (y el país un gran trozo de tela) se han vuelto expertos en el uso de las tijeras.

Omar Suárez García*omar-suarez-518-a

Especialmente grave ha sido la disminución del presupuesto federal destinado a ciencia y tecnología. Este mes nuestros diputados aprobaron para inversión en este sector, en 2017, un poco más de 21 mil millones de pesos, un presupuesto menor en 23.3 por ciento (7 mil 100 millones de pesos) con respecto de la cifra del presente año. Aunque el presupuesto alcanzará para mantener programas como el Sistema Nacional de Investigadores; el de Cátedras Conacyt (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología), y el Programa de Becas para Estudiantes de Posgrado. Otros programas como el Fondo Mixto de Fomento a la Investigación Científica y Tecnológica (Fomix); el Fondo Institucional de Fomento Regional para el Desarrollo Científico, Tecnológico y de Innovación (Fordecyt), y el Programa de Estímulos a la Innovación (PEI) resentirán el recorte presupuestal. En los hechos, habrá recursos para pagar a investigadores y estudiantes, pero no habrá dinero para financiar sus proyectos de trabajo, por lo que se reducirá bastante su margen de acción. Otro aspecto negativo será el hecho de que se dejarán de crear plazas de profesores e investigadores, en un país con una matrícula creciente de estudiantes de nivel medio superior y superior que requieren recursos humanos para su formación.

En 2017, ¿en qué gastará su dinero la onceava economía más importante del mundo? En total, el recorte al presupuesto nacional será de 239 mil 700 millones de pesos, lo que representa alrededor del 1.2 por ciento del producto interno bruto PIB (www.elnoroeste.com). Según el portal www.transparenciapresupuestaria.gob.mx, los rubros a los que se destinará más dinero serán (en orden de magnitud): 1) Participaciones a entidades federativas y municipios (13.50 por ciento), 2) Aportaciones federales para entidades federativas y municipios (11.90 por ciento), 3) Aportaciones a seguridad social (11.75 por ciento), 4) Instituto Mexicano del Seguro Social (11.75 por ciento), 5) Petróleos Mexicanos (9 por ciento) y 6) Deuda Pública (7.57 por ciento). De una lista de 30 sectores, el de Ciencia y Tecnología ocupa el lugar 22 con una asignación del 0.49 por ciento del total del presupuesto federal de egresos.

A nivel mundial, hay consenso en que la ciencia y tecnología son claves para lograr un mayor desarrollo económico y social. Según datos del Banco Mundial, en 2013 naciones como Corea del Sur, Alemania y Australia destinaron el 4.15, el 2.83 y el 2.20 por ciento, respectivamente, de su PIB a investigación y desarrollo, mientras que entre los países latinoamericanos Brasil invirtió el 1.26 por ciento, Costa Rica el 0.56, Cuba el 0.47 y Argentina el 0.50 por ciento. En el mismo año, México destinó 0.50 por ciento de su PIB, China el 2.01 e India el 0.63 por ciento.

Más allá de las estadísticas, hay una gran preocupación en los círculos académicos por el presente y futuro de la investigación y la ciencia en nuestro país. Independientemente de la crítica y la reflexión sobre los aciertos y errores de los científicos y el sistema de investigación nacionales, nadie pone en duda que la ciencia es la mejor manera de generar conocimiento y fomentar en los ciudadanos una mayor conciencia de los problemas que enfrentamos y sus posibles soluciones. Tampoco está en tela de juicio la importancia de la innovación tecnológica para desarrollar la industria, remediar el deterioro ambiental y mejorar las condiciones de vida de la gente.

El contexto es especialmente preocupante: a inicios de este sexenio la meta era que para 2018 México invirtiera alrededor del 1 por ciento de su PIB en ciencia y tecnología. En los hechos, el próximo año México destinará menos de medio punto porcentual del PIB a este sector y realmente el panorama puede ser aún peor, tomando en cuenta el contexto económico nacional e internacional adverso pronosticado para 2017, que según los analistas se caracterizará por una recesión económica, la depreciación de la moneda mexicana, una alta tasa de inflación, precios bajos del petróleo y el ascenso de Donald Trump a la silla presidencial estadunidense, que se traducirá en mayor nerviosismo bursátil y la reconfiguración de la política exterior del país vecino del norte, del cual nuestro país tiene una dependencia casi satelital.

En resumen, 2017 será un año muy difícil para el mundo, en general, y para México, en particular. Sin embargo, es bien sabido que cada crisis representa una oportunidad de hacer cambios positivos para mejorar. En el caso de la ciencia y tecnología en México, considero pertinente que nuestros gobernantes recapaciten y sean conscientes de la urgencia de priorizar la investigación mediante una mayor asignación del gasto público. Ciertamente, la ciencia y la tecnología nunca han tenido un papel preponderante en la historia de nuestro país, pero actualmente existe una base sólida de científicos e instituciones que podrían hacer explotar el enorme potencial en este sector si las condiciones resultan adecuadas. Actualmente, la ciencia mexicana vive su mejor momento de todos los tiempos, y la disyuntiva es desarrollarla cabalmente o condenarla al atraso y a la pérdida de una oportunidad única mediante una mayor reducción de dinero para este sector. En este aspecto, la sociedad debe asumir un papel preponderante exigiendo la mejor distribución de los recursos recaudados para el beneficio de las mayorías.

Un último dato: la Auditoría Superior de la Federación estima que Javier Duarte, exgobernador de Veracruz y actualmente prófugo de la justicia, desvió cerca de 35 mil millones de pesos del presupuesto de dicha entidad. Esa cifra es 67 por ciento mayor que el presupuesto aprobado para ciencia y tecnología para el siguiente año. Como podemos ver, la corrupción es probablemente el problema más grave que nuestro país enfrenta en estos tiempos. El de Javier Duarte no es el único caso de robo del presupuesto público.

Biólogo; doctorante en el Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (Unidad Oaxaca) del Instituto Politécnico Nacional

Omar Suárez García*

[BLOQUE: OPINIÓN][SECCIÓN: ARTÍCULO]

Contralínea 518 / del 12 al 18 de Diciembre 2016

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