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I. Con motivo de los honores para celebrar el 195 aniversario de la Bandera, Peña se llegó a Iguala, Guerrero, donde recordó de pasada, la desaparición forzada de los estudiantes de Ayotzinapa, aduciendo que el municipio no debe quedar marcado por tal hecho. Quiere eludir su responsabilidad, y que mientras viva, él estará marcado por lo sucedido hace 1 año y 6 meses. Y es que ésta es la mayor expresión de la sangrienta y secuestradora inseguridad que priva en todo el país, y que el peñismo no ha podido resolver. El hecho es que los 75 municipios de Guerrero están bajo el militarismo que ahuyenta al turismo, y los sicarios de los cárteles que, inexplicablemente, siguen comerciando con toda clase de drogas. En Guerrero (Iguala y Ayutla) han tenido lugar hechos relevantes de la historia nacional. Nada menos que la Gloriosa Revolución de Ayutla, para quitamos de encima a los Santa Anna que, como el peñismo, entregó la mitad del territorio a los Trump de entonces.

ConjeturasII. En Chilpancingo, Morelos leyó los Sentimientos de la Nación. En otros municipios fueron los levantamientos a favor de la Independencia con Hidalgo. En Guerrero, el ilustre Juan Álvarez convocó a Juárez; y nació Ignacio Manuel Altamirano. Pero ahora lo marcan la corrupción del exdesgobernador Heladio Aguirre, en la total impunidad; y la aberrante desaparición de esos 43 estudiantes. Es por esto que, entre otras cosas, la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, una vez más acusa la sistemática violación de los derechos humanos en nuestro país, lanzando el enésimo Yo Acuso al gobierno peñista. Y al resto de los gobernantes, funcionarios y uniformados que insisten en querer resolver esa inseguridad, pasando por encima de los derechos de los mexicanos con tortura, encarcelamientos, desapariciones y homicidios, que se suman a los actos de las delincuencias que encabezan los narcotraficantes. En su Informe Anual –que los medios de comunicación no pudieron soslayar, incluso los más afines al peñismo–, la CIDH sostiene que, existe “una aparente colusión entre agentes del Estado e integrantes del crimen organizado”.

III. ¿Colusión? En mejor español es complicidad. Coludir significa pactar entre dos partes contra un tercero. Y, ciertamente, para muchos mexicanos está claro que en México los gobernantes siguen el consejo aquel de “si no puedes vencer al enemigo, únete a él”. No hay duda que está en el total desamparo la sociedad y es víctima de la aterradora inseguridad, que los gobernantes han pactado con los criminales, para ambos permanecer en sus respetivos poderes. De inmediato Gobernación, Relaciones Exteriores y la PGR, salieron a dar la cara para desmentir a la CIDH. Pero, en todo el país hay homicidios, secuestros, desapariciones, fosas clandestinas y ejecuciones por matones del narco y por militares; porque gobernantes y delincuentes no pactaron detener esa barbarie. Sino todo lo contrario. Para de esta manera tener al pueblo atrapado en el miedo, y sin poder recobrar la paz pública rota por la presente ingobernabilidad. Muy bien por la CIDH.

Jueves, 24 de Marzio 2016

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