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I. Los resabios del nazismo y el capitalismo editorial, han puesto en circulación la primera reedición del texto de Hitler: Mi lucha, para nuevamente alentar a la ultraderecha alemana y mundial, ahora que salió del cascarón nacionalsocialista Donald Trump, el enloquecido dizque republicano precandidato de ese partido estadunidense. Es una edición crítica de 2 mil páginas, como nos ha informado Luis Doncel en la sección cultural del periódico El País (27 de febrero de 2016), con un análisis de Michi Strausfeld: “¿Era necesaria una nueva edición?”. Originalmente en dos tomos, ahora sólo en uno, ha tenido una gran demanda, como señala Peter Longerich, historiador y biógrafo de Hitler. Casi simultáneamente se ha publicado el libro de Adam Tooze: El diluvio: la gran guerra y la reconstrucción del orden mundial: 1916-1931. Y el libro de Charles Bettelheim La economía alemana bajo el nazismo demuestra que el nazismo y el fascismo fueron la respuesta del gran capital ante una crisis económica como la que hoy padecemos. Al respecto está la obra de Daniel Fuerin Fascismo y gran capital. Y la de William Sheridan Allen: La toma del poder por los nazis.

ConjeturasII. El señor Trump representa lo peor del racismo y de las fobias antimexicanas de algunos sectores estadounidenses, que tampoco han dejado de odiar a los negros. El pretexto es que millones de latinoamericanos, sobre todo mexicanos, han emigrado a ese país para ir en pos del llamado sueño americano ante el desempleo, desigualdades e injusticias en esos países. En los indocumentados y legalmente establecidos, Trump encontró la “causa” para construir un muro en toda la frontera que impida esa migración. Es la estupidez de un loco que obtiene apoyos para su candidatura republicana, explotando y provocando los sentimientos nazifacistoides de quienes creen que los extranjeros les roban empleos que ellos mismos no quieren desempeñar. Los migrantes son los modernos esclavos y su aportación a la economía estadunidense es indispensable. Hitler volcó su locura contra los judíos. Trump contra los mexicanos; y está exaltando odios que, por su racismo, han producido hasta guerras.

III. De Mi lucha, a “Mi muro”, no hay diferencia. Trump es un multimillonario militante del Partido Republicano, de cuyas filas salió Lincoln, que escupe su rabia contra ese estadista. A lo mejor Trump resulta candidato. Quizá obtenga hasta la presidencia de ese país y tal vez hasta levante el muro. Pero encontrará la oposición de América Latina y del mundo; y correrá peor suerte que Nixon, para protagonizar tremenda crisis política y económica en su país, ya que está en el filo de un desastre capitalista y una salida nazi no repetirá la época de Hitler, salvo en sus peores consecuencias. El muro que debe levantarse contra Trump es el de los votos en las urnas para descalificarlo democráticamente. El héroe de Trump no es Lincoln, sino Hitler; y aunque la historia no se repite en sus términos del pasado, sí se recrean las estupideces políticas. Cuando Atenas se amuralló, se acabó de hundir (Luciano Canfora: El mundo de Atenas, editorial Anagrama).

Domingo, 20 de Marzo 2016

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