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Despedida porque la alcanzó el recorte presupuestal

Antes que nada, externo con honestidad que no tengo conocimientos financieros; soy mujer, esposa, madre, estudiante y empleada federal –nunca burócrata–. Lo de empleada federal en la Secretaría del trabajo y Previsión Social, hasta el 15 de marzo pasado, debido a que salí rifada en el recorte de personal. Y yo que creía que la plaza de enlace PQ3 que me habían otorgado recientemente era un premio a mi desempeño desde hace 10 años.

Este premio me dio una plaza con un sueldo congelado desde hace 10 años, apretándome el cinturón, tal y como se nos pidió. Y hoy orgullosamente sigo con una conducta laboral de calidad. Mis jefes siempre me han calificado con excelente y ellos mismos son los que me han sacrificado para salvar sus intereses. Nunca tuvieron queja de mí y nunca violenté norma alguna de la Ley del Servicio Profesional de Carrera. Me cesan porque hay que apretar aún más ese cinturón.

Mi plaza es de las más bajas: de 9 mil pesos mensuales, que menos impuestos resultan 2 mil 800 pesos quincenales. Lo anterior, cuando hay jefes, subdirectores, directores… con unos sueldos que pueden rebasar los 100 mil pesos.

Estoy consciente de que es necesario acatar las medidas de austeridad por el bien de nuestro país, de nuestros hijos y de nosotros mientras vivamos. Pero por la corrupción imperante, siempre nos vemos afectados los que menos tenemos. Y nuestro sacrificio no beneficia en nada a nuestro país.

Por otro lado, hay gente que suplica irse y verse beneficiada con una liquidación y no se lo permiten. Mientras que a mí, mi situación económica no me permite quedarme sin trabajo. Qué ironía: a cuánta gente ayudarían si fueran más accesible estas autoridades. Por lo pronto, no quiero perder mi trabajo y seguiré luchando.

María Guzmán

Se solidarizan con el anarquista Yorsh

A los todos los que quieran escuchar y actuar; a los punks en el mundo; a los anarquistas en todo el Mundo:

Denunciamos el montaje policiaco en contra del compañero anarcopunk Jorge Esquivel, el Yorsh, y la campaña de linchamiento mediático desatada en su contra.

La vida de muchos de nosotros no es diferente a la vida del compa Yorsh, quien a la edad de 10 años abandonó su casa en busca de lo que no encontraba en ella, de lo que debería ser un hogar, pero también en busca de conocer otros mundos y salir de las cuatro paredes donde el confort rápido se convierte en monotonía. Vivió no sólo hambres, también violencia física, desprecio, insultos, golpes de la policía y detenciones arbitrarias, como sigue experimentando, actualmente, cualquier niño en situación de calle.

Yorsh y otros niños y jóvenes punks que vivían bajo esas circunstancias, cuyas edades oscilaban entre los 11 y los 17 años, formaron entonces el colectivo TR (Todos Radicales), que convertía cualquier casa abandonada en un “Squat”. Bajo el pretexto de carameliar en camiones o salidas del metro, una de las principales acciones de este colectivo fue cuestionar la moral y la cotidianidad aburguesada del pueblo trabajador, Asimismo, en no faltar al contingente de punks y anarquistas de las marchas del 2 de octubre.

Algunos años después, a finales de la década de 1990, y junto a otros dos miembros del colectivo TR, Yorsh fue víctima de la política de limpieza social dirigida en contra de las personas en situación de calle y practicada por el Estado mexicano y el gobierno del Distrito Federal. Un día, al encontrarse comiendo en un puesto de tortas cercano a la estación Colegio Militar del Sistema de Transporte Colectivo Metro, los levantó una patrulla, acción en respuesta a las órdenes de la directora de la secundaria 15 Albert Einstein, quien ya en repetidas ocasiones había acosado a los compañeros. De los insultos pasó a las amenazas, y de éstas se pasó a las detenciones y las agresiones por parte de la policía, que finalmente les fabricó los delitos por los que pasarían 4 años de sus vidas en el Reclusorio Norte.

Al salir de este centro de reclusión y muerte, Yorsh se sumó a los trabajos del Auditorio Che Guevara okupado, integrándose al Comedor Popular Vegetariano, donde con un estilo peculiar de cocinar se destacó por su sazón, mismo que es reconocido por muchos de nosotros. Desde este espacio y con gran entusiasmo, el compañero Yorsh colaboró en la elaboración de comida para diversas acciones a favor de los presos políticos; para apoyar las luchas protagonizadas por distintas comunidades en contra del despojo y la privatización de los espacios públicos, en especial las emprendidas contra la Supervía Poniente y el Foro Estadio Azcapotzalco; y para festivales, foros y encuentros del movimiento anarquista.

Yorsh ha sido así uno de los compañeros que dentro del Auditorio okupado ha hecho lo que está en sus manos para que todos los anarquistas podamos disfrutarlo como un espacio de encuentro y trabajo colectivo, donde cada corriente puede realizar eventos y contar con su apoyo, sobre todo en la cocina.

Algo parecido sucede en la escena punk, donde hemos visto a Yorsh crecer y caminar junto a nosotros, si bien cometiendo errores, también compartiendo acciones y logros, que hoy muchos otros gozan y disfrutan. Parece pertinente recalcar que estas aportaciones del movimiento anarco-punk para el beneficio de la sociedad en general siguen, hasta el día de hoy, sin ser reconocidas.

En 2004, Yorsh decidió emigrar a Estados Unidos, donde se integró a la escena anarcopunk de Minneapolis. Tras varios años de vivir y trabajar en esa ciudad, al pasar junto a un gringo que manipulaba una pistola de juguete fue detenido por la policía quien le sembró la pistola de juguete, por lo que fue deportado, reintegrándose a su regreso en los distintos trabajos realizados en el Auditorio Che Guevara okupado. Su trabajo continuó en este lugar hasta su detención arbitraria e ilegal, el pasado 24 de febrero de 2016.

Yorsh no sólo es querido por su buen sazón y solidaridad dentro de la escena punk anarquista. También es reconocido y temido por no saber quedarse callado ni poner la otra mejilla. En múltiples ocasiones fue notoria su resistencia a las detenciones arbitrarias por parte de la policía, ya sea a él o a otros compañeros, pues no puede ver una detención sin responder: no es de los que se quedan cruzados de brazos. Mucho menos está acostumbrado a ver pasearse neonazis en El Chopo o por la calle, sin enfrentarlos. Es un antifascista nato y un insumiso que nunca presentó servicio militar, en congruencia con sus convicciones.

Tal vez a Yorsh se le acuse de ser un punk destroy. Lo cierto es que él es de los que se organizan y alzan la voz para exigir, en los hechos, el derecho a decidir sobre el propio cuerpo, a tener información y plena conciencia de las sustancias que uno utiliza de manera lúdica, sobre sus efectos y repercusiones para la salud, etcétera. También es un incansable luchador por la despenalizaron de la siembra, posesión, y consumo de marihuana.

Para nosotros Yorsh no es ajeno, ni tampoco podemos separar su detención arbitraria de la ola de acoso y hostigamiento en contra de todo el movimiento anarquista en ¿México?, que ha incluido persecuciones, encarcelamiento y tortura por parte del Estado; difamaciones y golpeteo por parte del izquierdismo populista y de las vanguardias revolucionarias; e intentos de división, instigados por estalinistas disfrazados de anarquistas.

La lista de denuncias sobre la embestida del Estado mexicano contra federaciones, organizaciones, colectivos, grupos de afinidad, células e individuos ácratas y punks es interminable.

La persecución no sólo es contra los colectivos que hay en diferentes universidades y escuelas del país, es contra todos los que nos organizamos contra la privatización de la educación y por la real autonomía de las instituciones públicas, comedores estudiantiles y casas de estudiantes. También somos perseguidos y hostigados quienes desde las fábricas y centros de trabajo nos organizamos contra el charrismo sindical y las nuevas vanguardias obreras, por salarios justos y organizaciones que luchen por la autogestión de la clase obrera; los que desde nuestros pueblos, barrios y colonias a lo largo y ancho del territorio, los defendemos y desde la comunidad misma nos organizamos para realizar asambleas, foros, encuentros, proyecciones de cine, festivales, con el fin de revitalizar nuestros usos y costumbres, nuestra cultura, y promover formas autogestivas de autodefensa comunitaria y para dotarnos de servicios, y luchar contra el despojo y privatización. También los que nos dedicamos a los medios libres tenemos las cosas difíciles para realizar nuestro trabajo, no sólo para la difusión de la idea ácrata y el movimiento punk, sino además en el trabajo de acompañamiento que realizamos a las diferentes luchas que distintos sectores del pueblo dan contra el Estado y el capitalismo. Lo mismo, los que con diferentes métodos nos encargamos de denunciar y de luchar contra el maltrato y exterminio de nuestra madre tierra y de todos los seres que en ella vivimos.

Lo peor es que, aunque no fuéramos jóvenes, anarquistas y/o punks, no escaparíamos al capitalismo hambreador y al Estado terrorista, que respondiendo a los mismos intereses, esclavizan, controlan torturan, matan y asesinan.

En resumen: declaramos que el compañero Yorsh cuenta con nuestro apoyo total, y llamamos a todo el movimiento, en cada localidad de lo que llaman ¿México? y el mundo, a alzar su voz este 23 de abril de 2016 en una acción global por su libertad. Esta acción tiene como intención, además de la exigencia de liberación, que Yorsh sepa, hasta donde lo tiene secuestrado el Estado mexicano, el cariño y respeto que le tenemos, y que estaremos con él hasta el final.

Conminamos a que cada quien, en sus lugares, realice festivales, encuentros, charlas, conciertos, etcétera, convirtiendo la cultura punk y anarquista en nuestro abrazo combativo y fraterno a Yorsh y a todos los presos anarquistas y punks secuestrados por el Estado mexicano.

El evento de unidad en esta acción global, en la Región Autónoma del Valle de Anáhuac (DF o CDMX y la ZMCM) se realizara en el Auditorio Che Guevara el día 23 de abril del 2016 desde medió día.

El Encuentro Punk y Anarquista para los días 24, 25 y 26 de marzo será dedicado a todos los compañeros anarquistas y punks presos.

Colectivos desde el auditorio Che Guevara

Desalojar el Che, acabar con la crítica en la UNAM, consideran

I. No son los medios de comunicación, no es El Universal, ni Grupo Fórmula, ni Emir Olivares y compañía, los que encabezan la ofensiva contra el Che. No es ni siquiera el rector Graue. Quien encabeza dicha ofensiva es el Estado Mexicano y la clase social a la que representa: la burguesía en el poder. Y es el Estado el que ha preparado el terreno con anticipación para actuar como lo ha venido haciendo: primero secuestrando al compañero Jorge Esquivel, Yorch, lo cual a todas luces fue una acción policial y militar perfectamente planeada, operación para la cual se eligió a quien cubriera cierto perfil, se decidió de antemano a quién detener y qué delitos inventarle, también a dónde llevarlo preso y se realizó una labor de inteligencia para cazarlo. Antes y después del 24 de febrero, el Estado mexicano ha venido acosando de manera sistemática a la Okupache en su entorno mediato e inmediato. Para lo cual han utilizado recursos de contrainsurgencia que van del rumor al seguimiento, del espionaje al intento de infiltración, de la propaganda gris y negra a la amenaza. El Estado ha realizado su ataque valiéndose también de la Rectoría, especialmente de sus policías encubiertos en Vigilancia UNAM, y movilizando a sus grupos estudiantiles y académicos: tanto a los abiertamente reaccionarios como a aquellos que hacen el papel de oposición leal “de izquierda” y /o progresistas dentro y fuera de la universidad.

Existe una vinculación entre lo que pasa ahora en el Che, con la represión y ataques a otros universitarios y estudiantes en el país: como la amenazante presencia de francotiradores enviados por el gobernador Duarte durante una protesta en Veracruz ante recortes; como la reducción presupuestal para investigación en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH); como los ataques pasados a medios libres, como el ataque simultáneo a anarquistas en el Colegio de Ciencias y Humanidades Naucalpan; como la represión a normalistas de Michoacán, como las agresiones en Puebla contra una compañera levantada, entre otros episodios pasados y los que se suman. La represión a la Okupache es una continuidad de lo ocurrido en septiembre de 2014 en Iguala: aunque aparentemente se golpee a contingentes con distinto signo ideológico el objetivo político es el mismo. Las indicaciones y permiso a la Procuraduría General de la República, Comisión Nacional de Seguridad, Centro de Investigación y Seguridad Nacional, Secretaría de la Defensa Nacional, etcétera, para operar así vienen del exterior y probablemente del Pentágono, pues el Estado mexicano no se manda solo. Se trata de impedir toda organización autónoma en el abajo explotado, de evitar todo reconocimiento mutuo y confluencia entre grupos organizados, de quebrar la solidaridad y controlar todo descontento pues así lo requieren los capitalistas.

II. Para poder entender y enfrentar lo que ocurre es necesario hacer un recuento histórico de cómo surgió el Auditorio Che Guevara, como un espacio tomado en el contexto de la Guerra Fría entre dos potencias capitalistas (Estados Unidos y la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) y de las protestas de 1968 y 1971: cuando en algunos lugares del mundo se desarrollaron movilizaciones masivas inspiradas por un sentido revolucionario. Y en el caso particular del territorio mexicano, éstas fueron como respuesta a la fuerte represión estatal y sin obtener solución alguna.

Es necesario recordar cómo en 1999-2000 se realizó una larga huelga que enfrentó a los hijos de los trabajadores con el régimen, misma que fue duramente reprimida. Recordar como el auditorio fue cerrado y casi destruido por ese mismo motivo. Y no olvidar cómo fue recuperado por los estudiantes y poco después se convirtió en okupación: abriéndose un espacio a lo que quedaba de resistencia social dentro de la Universidad y apoyando y apoyándose para ello en otros movimientos que se desarrollaron y desarrollan fuera de ésta. La okupación significó la entrada en la universidad de ese pueblo al que tanto se apela en los discursos y conferencias pero que tanto se repugna en las aulas, La okupación no fue sino el arribo por asalto a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), de una parte de los más explotados, pauperizados y oprimidos: vistos y tratados como parias sociales por quienes los consideran ajenos a un lugar que se paga con el sacrificio de los trabajadores. El suyo es un discurso impregnado de la moral burguesa; empleado lo mismo por la derecha como por una “izquierda” dócil, fácil de controlar y fácil de usar.

Es necesario también entender la importancia actual de dicha okupación, significando esta ya no simplemente un grupo o colectivo, sino un verdadero movimiento histórico y de crítica practicofilosófica a lo social establecido como tal, proceso que a su vez es parte de un movimiento internacional del proletariado, que en ocasiones disputa los espacios tomados por el capital, no para mantenerlos y gestionarlos como están, sino intentando desmantelar la lógica de reproducción del sistema. Un movimiento mundial que se expresa además desarrollando acciones que van desde el esfuerzo de reflexión sobre los ataques a las condiciones de vida, hasta el cuestionamiento y ataque franco contra la moral burguesa, y la movilización masiva y espontánea contra la dominación social del capital- trabajo.

III.  Hoy, cuando desde el “movimiento estudiantil” –o mejor dicho, desde los que dicen representarlo y alardean de tener “trabajo político” – , se ataca a l@s compañer@s de la Okupache, es importante recordar que luego de la huelga del Consejo General de Huelga hubo 300 expulsados de la UNAM, la mayoría de los cuales no se vendieron y por ello fueron echados; y que varios de los grupos que quedaron como organizaciones más fortalecidas entonces (CEM-MAES y En Lucha, para ser claros) terminaron aceptando las condiciones que les impuso Rectoría, para actuar exactamente como lo hacen ahora.

Es por eso que –como antes lo hicieron De la Fuente y Narro–, ahora el rector Graue y el Estado pueden utilizar como ariete, como punta de lanza a estos grupos que se dicen de izquierda pero que en los hechos sólo se someten a la lógica del silencio y el servilismo. No olvidemos cómo ellos y otros que todavía se refugian con cinismo en un ala del auditorio, cubrieron políticamente la retirada del comando paramilitar, que escudándose en membretes de “derechos humanos” y “brigada estudiantil” golpeó y torturó el 3 de marzo de 2014 a seis personas que hacían guardia en el auditorio –entre ellos a Jorge, el Yorch–. Recordemos también el nefasto papel que dichos grupos (por mencionar sólo a los más denotados) jugaron luego de la desaparición de los 43 normalistas: ellos se encargaron, desde las asambleas de Ciencias y Filosofía, de tratar de contener y desviar toda la movilización espontánea de miles y miles. No pudieron y fue entonces que el Estado intervino directamente y ellos fueron los primeros en deslindarse y condenar (actuando como si fueran policías) a los compañeros reprimidos, simplemente porque no cuadraban dentro de su lógica democratista, que propugnaba por asambleas pasivas controladas por activistas profesionales a su antojo.

IV. No nos callaremos ahora para denunciar, exhibir y clarificar el papel oportunista que juegan algunos académicos y grupos estudiantiles encargados de cumplir las órdenes de Rectoría, apelando siempre a la “administración tripartita”: la misma “propuesta incluyente” que vienen machacando desde 2001, 2004, 2009, 2014, que primero enarbolaron los “moderados” derrotados en la huelga, luego los “representantes estudiantiles”, y ahora de nuevo los grupos políticos estudiantiles “de izquierda”, llamando a que los apoye en su empresa la “comunidad universitaria”, y el “movimiento”, cuando su único objetivo es la negociación y entrega del auditorio al Estado, destruyendo en el mismo movimiento la organización independiente en el espacio. Sólo volteemos a ver a la Facultad de Economía: cómo el auditorio Ho Chi Minh está ya en manos de las autoridades, usando como pretexto la remodelación ahora el auditorio no está abierto como antes. Sus maniobras y amenazas no nos impedirán mostrar cómo con su discurso lo distorsionan todo, por ejemplo, como llaman “violencia” a la protesta y a la necesaria autodefensa que hacen l@s compañeros del Okupache, para descalificar y descontextualizar el levantón del Estado. Cómo llaman democracia a la asamblea cuando la manipulan, e “imposición” cuando son derrotados con argumentos. Son los mismos que hoy reducen el impacto de la actividad política del compañero Yorch a la venta de tacos, son los que se piensan a sí mismos como mejores personas y revolucionarios al entregarse al mecanismo de control de las becas de posgrado y a la disciplina laboral que imprimen los contratos académicos: ¡Pórtate bien o no hay beca! ¡Pórtate bien o no hay contrato! Y que de manera acrítica no luchan contra esto, pero sí por disputar el Che. Si se supone que están abajo, ¿por qué luchan contra los de abajo y no contra los de arriba? ¿Estarían dispuestos los que proponen un órgano tripartita a que los cubículos, comedores y demás espacios que sus organizaciones mantienen tomados (se queden o no a dormir en ellos) en facultades, CCH y prepas, los gestionemos también otros académicos y estudiantes y no sólo ellos? ¿Estarían dispuestos a disputarle a la Rectoría las concesiones que enriquecen al patronato universitario? ¿Estarían también en la disponibilidad no sólo de tumbar los cobros excesivos sino de autogestionar la Universidad como lo planteo José Revueltas a finales de la década de 1960 y principios de la de 1970? ¿Realmente invitan a trabajadores académicos y administrativos a organizarse? ¿O, como siempre, quieren a los trabajadores para que les laven los baños y a los académicos para que se conviertan en sus burócratas y directores? ¿Estarían dispuestos a sumarse a la lucha contra el capitalismo y no por mejorarlo?

El Che no está privatizado: es la Universidad la que es excluyente, son sus autoridades las que han convertido todo lo que han podido en un negocio. Son los partidos políticos los que la han utilizado como trampolín. Son los grupos políticos más nefastos los que se han adueñado de la protesta, pero para negociarla. Si se pierde el Che, se disciplinara y golpeará a todos los inconformes y no habrá una sola voz que proteste al interior de la universidad porque después del Che seguirán los pocos colectivos pequeños e individuos que representen una crítica y antagonismo real. El primer recurso del que echan mano el Estado y las autoridades universitarias es la violencia policial y porril, y no el último, como declaró Graue. El Estado ya está reprimiendo. Rectoría ya está ejecutando el desalojo violento. Es tarea de quienes no sean sus cómplices impedir el desalojo, sea éste democrático –por medio de asambleas– o abierta y definitivamente violento provocando, deteniendo a más compañeros y utilizando a las fuerzas armadas.

V. Éste es el Estado, es la burguesía, es el capitalismo. Hoy quieren destruir no solo un espacio, sino sobre todo les interesa acabar con quienes se les oponen. Por ello descargan toda su saña contra una parte de nosotros. Expresan así su odio clasista: ensañándose contra una joven y noble generación que desde hace unos pocos años ha puesto en evidencia como nunca antes lo excluyente, dictatorial y podrido que hay en toda la institución universitaria y en el Estado mexicano y su política democrática mismos. Ellos y ellas con sus pocos recursos, pero con inteligencia, con conciencia, con convicción y valor están hoy enfrentando al Sistema en su conjunto. Por eso son una amenaza: como los normalistas de Ayotzinapa con su combatividad. Por eso son una molestia: como los padres y madres de los 43 con su persistencia. Por eso son un mal ejemplo: como los zapatistas con su dignidad de no recibir migajas. Por eso son intolerables para la burguesía, como lo son otros pequeños contingentes sociales con su actuar por fuera y/o en contra del Estado. Son odiosos en la Universidad porque son pobres, jóvenes pero no tontos, anarquistas, insurrectos, autónomxs, trabajadores conscientes. Son temibles porque no se callan, no se dejan, no se venden, no se rinden. Constituyen el enemigo a destruir aquí y ahora y la burguesía no se va detener en ello, pero no lo va a lograr. Nuestra respuesta tiene que ser amplia y organizada. Cada golpe contra unx, anuncia una bala contra todos. Ante ello debatamos, clarifiquemos, solidaricemos, extendamos y profundicemos la acción.

La represión es el Estado. Libertad para Jorge Esquivel, Yorch. No al desalojo violento-democrático del auditorio Che Guevara. Sí a la organización autónoma y autogestiva. Enfrentar la guerra contra los explotados con la fuerza y conciencia de nuestra clase, construyendo una comunidad real y activa de lucha.

Sector de Trabajadores Adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona

Contralínea 479 / del 14 al 19 de Marzo, 2016

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