Impunidad en la élite

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I. Éste es el regreso a la escena del crimen de tres prófugos de la justicia penal: Calderón, su perverso secretario de seguridad: Genaro García Luna, y su jefe policiaco: Cárdenas Palomino, quienes fueron autores del guión para Televisa –que en “exclusiva” transmitió Loret de Mola–, del aparente secuestro en el que fue protagonista la francesa Florence Cassez, liberada gracias a la ayuda del gobierno de ese país; con el que quería hacer ver a la opinión pública que Calderón velaba por la seguridad… pero ¡por medio de la tortura, fabricación de “pruebas” y un show televisivo! La investigación de cinco años de una periodista de ese país: La banda de los zodiacos (Grijalbo), exhibe de lo que son capaces funcionarios que torturando obtienen “confesiones” para inculpar a inocentes y refundirlos en la cárcel sin ser sentenciados por un aparato judicial. Y claro que el texto volverá a destapar las perversidades de ese caso como el que hay miles en las cárceles donde los motines de los presos seguirán repitiendo lo de Topo Chico.

ConjeturasII. Calderón apoyó a García Luna y éste a Cárdenas Palomino, por lo que en otro país estarían ya juzgados y sentenciados. Empero, gozan de completa libertad, porque el peñismo –obligado a liberar a la Cassez por resolución de la Corte al probar que no recibió un debido proceso penal–, nada ha hecho al respecto. Es lo que comúnmente sucede entre la élite gobernante; se encubren y se ayudan mutuamente para llevar a cabo sus fechorías y salir impunes de ellas. Es así que no pocos mexicanos teníamos la sospecha de que Peña intervino para ayudar al “amigo en desgracia” en la persona de Humberto Moreira; el ex desgobernador señalado por el desfalco de 34 mil millones de pesos al erario de Coahuila. De tener inversiones en bancos estadunidenses, de recibir una millonaria beca para, tras su huida a España ¡estudiar!, y recibir depósitos en euros para vivir como se “merece”.

III. Y otra vez un periodista: José María Irujo (El País, 22 de febrero de 2016), rastreó pistas sobre cómo el peñismo, oficialmente, gestionó la situación penal de Moreira, al grado que la Embajada mexicana en España y la misma Arely Gómez, hablaron con la procuradora de España: Consuelo Madrigal, para saber de los fiscales que detuvieron a Moreira. “El mismo día de su detención los funcionarios de la embajada de México en Madrid, recibieron órdenes de que se volcaran… en la búsqueda de prestigiosos abogados españoles que se hicieran cargo de su defensa”. No se sabe si los gastos de su defensa, hotel de lujo para su familia y boletos de avión para su retorno, fueron cubiertos por la embajada mexicana. Pero se sabrá. No pudo el reportero jalar más del hilo, porque tanto la PGR como los funcionarios mexicanos en la embajada y el abogado Ulrich Richter, se negaron a dar más información. Pero está claro que el gobierno peñista presionó políticamente a los órganos judiciales españoles para que supieran que el presidente Peña Nieto, estaba interesado en salvarlo al precio que fuera. Y Moreira fue salvado. Regresó a México. Y ya busca la alcaldía de Saltillo para su regreso a la política.

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