By

I. El principal problema político del país es que padecemos malos gobiernos antirrepublicanos y antidemocráticos. Integrados por rateros y delincuentes que son cómplices de la otra delincuencia que encabezan los narcotraficantes. El que fue desgobernador de Guerrero, cuando lo de Ayotzinapa: Heladio Aguirre, se fue sin responder, ante un tribunal, de sus actos, negligencias y complicidad con el caciquismo de esa entidad. Y goza de la protección presidencial peñista, de la exculpación del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y la indiferencia de la Procuraduría General de la República (PGR) de la señora Gómez, muy activa para filmar la recaptura con escenas falsas, del capo. Igual pasa con Javier Duarte de Ochoa, desgobernador de Veracruz, donde la policía entregó a cinco jóvenes a la delincuencia de esa entidad. Estos dos deberían estar respondiendo de sus conductas; pero son huéspedes de la total impunidad, pues si hay corrupción policiaca es porque los desgobernadores participan recibiendo su parte de los delincuentes, o porque éstos desaparecen a quienes les incomodan. Es la impunidad política lo que predomina.

ConjeturasII. Peña ha sido un priísta a la antigua por mirarse al espejo del Hank aquel de que “un político pobre es un pobre político” y con su esposa le entró a la descarada corrupción. Su guía es Salinas de Gortari con su neoliberalismo económico que tiene al país en el desastre; además de los múltiples y graves problemas no supo resolver, y de los cuales Ayotzinapa sería su Waterloo. El dictamen de los forenses argentinos y de los investigadores de la Comisión Internacional de los Derechos Humanos sobre este asunto, demostraron que de la “verdad histórica” de Murillo Káram, hemos pasado a la mentira autorizada de Arely Gómez, ambos de una PGR que ha colmado la falta de credibilidad de su mal gobierno. Esto porque además, si hubo una estrategia en la guerra de Calderón a Peña contra la sangrienta inseguridad, no dio resultados, pues en estos 9 años suman casi 200 mil asesinatos.

III. Enfrentamos el ocaso de un sexenio acosado por los republicanos de Trump –reencarnación de Hitler–, e internamente una desgracia económica por las malas políticas públicas que recortan gasto público, cuando deberían aumentarlo para crear empleo y consumo. Por todo esto, internacionalmente tachan al peñismo de incapaz e ineficiente y constantemente reprueban su desempeño. Eso lo ha desprestigiado y exhibido como un mal gobierno. Y para acabarla de amolar, Transparencia Internacional, con su sección en México, acaba de informar que de 168 países, por lo que hace la corrupción, el nuestro ocupa el número 95. Es decir que seguimos atascados en ese mal que carcome económicamente, y no nos deja avanzar (Reforma: 28/I/16). En cuanto a los derechos humanos, la organización HRW constató que los gobernantes mexicanos encabezan la lista de abusos contra la población; que se les toleran impunemente sus excesos. Que no hay rendición de cuentas por parte de estos y que el ejercicio de las fuerzas militares y policiacas bajo su mando es desmedido. En suma, el peñismo está reprobado nacional e internacionalmente.

Jueves, 25 de Febrero 2016

Comments

comments

About the Author

 
Copy past blocker is powered by http://jaspreetchahal.org